miércoles, 5 de diciembre de 2007

NUESTRO PADRE ENTRE LOS SANTOS SAN NICOLÁS DE MIRA, EL MILAGROSO


San Nicolás, el milagroso, Arzobispo de Myra en Licia. Nació en la ciudad de Patara en la región de Licia (en la costa sur de la Asia la península Menor), y era el único hijo de Teófanes y Nonna, padres piadosos que habían jurado dedicarlo a Dios. Nicolás fue el fruto de la oración de sus padres, y en el mismo día de su nacimiento, su madre, Nonna, después de dar a luz se sanó inmediatamente de la enfermedad que padecía. Nicolás creció en el estudio de las Santas Escrituras; de día permanecía en la iglesia, y de noche oraba y leía libros, así se transformó en morada digna del Espíritu Santo. El Obispo Nicolás de Patara se regocijaba al ver la fortaleza espiritual y la profunda piedad de su sobrino. Lo ordenó lector, luego fue elevado al sacerdocio, y le confió la instrucción de la comunidad. Sirviendo desde su juventud al Señor, era ferviente de espíritu, y su preparación para las cuestiones de fe despertó el asombro y el profundo respeto de los creyentes. Perseverante y vigoroso en el trabajo, persistente en la oración , el sacerdote Nicolás mostraba gran bondad hacia su rebaño, y hacia los afligidos, quienes venían a él por ayuda, y el santo luego de la muerte de sus padres distribuyó toda su herencia entre los pobres. Había cierto hombre rico de Patara que perdió toda su fortuna y a quien San Nicolás salvó de cometer un gran pecado. El hombre tenía tres jóvenes hijas, y en la desesperación planeó vender sus cuerpos para poder comer. El santo, sabiendo de la pobreza del hombre y de su mala intención , en secreto lo visitó una noche y tiró un saco de oro a través de la ventana. Con el dinero el hombre pudo combinar un matrimonio honorable para sus hijas, salvando a la familia de caer en la destrucción espiritual. Cuando ayudaba a las personas en necesidad, Nicolás se esforzaba por ocultarlo.Dios lo recompensó a través de carismas y de milagros por lo que se hizo famoso entre los hombres. En peregrinación a los lugares santos, por su oración, dos veces calmó los vientos que ponían en peligro a la embarcación en la que navegaba. Poco después de su regreso, un ángel le informo al sínodo de obispos que se reunieran para elegir a un pastor cerca de la ciudad de Myra y que debían elegir a Nicolás, lo cual ellos hicieron para alegría del pueblo. Durante la última gran persecución bajo Diocesano y Maximino (c.305), San Nicolás fue puesto en prisión, donde continuó confirmando su arraigo espiritual en la Fe. Con el ascenso de Constantino como Emperador, San Nicolás estaba muy entusiasmado por la destrucción de los templos idólatras y por la expulsión de los demonios que habitaban en ellos. Estuvo entre los padres reunidos en Nicea en el 325 para el Primer Concilio Ecuménico, y en este concilio se proclamó el credo niceno. Nicolás fue uno de los dirigentes vencedores de la Ortodoxia en contra de las herejías impías de Ario de la cual brotaron rápidamente problemas y dividieron al Santo Cuerpo de Cristo. El Santo en su diócesis trajo paz y bendiciones, sembrando la palabra de Verdad, desarraigando la herejía, nutriendo a su rebaño con la doctrina verdadera, y también alimentando sus cuerpos. Incluso durante su vida el santo obró muchos milagros. Uno de los más grande fue la liberación de la muerte injusta de tres hombres condenados por el Gobernador, que había sido sobornado. El santo enfrentó audazmente al ejecutor y tomó su espada, ya suspendida encima de las cabezas de los condenados. El Gobernador, confrontado por Nicolás, se arrepintió y rogó el perdón. Nicolás se esforzó en su trabajo por muchos años. A través de sus oraciones, la ciudad de Myra se libró de sufrir hambruna. Se le apareció a un comerciante italiano y entregándole tres bolsas de oro como pago, le pidió navegar hasta Myra y entregar allí el grano. Habiendo alcanzado la vejez, el Santo durmió apaciblemente en el Señor. Sus venerables reliquias se conservaron intactas en la catedral local y de éstas fluía mirra de la que muchos recibieron la curación. En el año 1087, sus reliquias se trasladaron a la ciudad italiana de Bari dónde descansan hasta el presente. El nombre del gran santo de Dios, el jerarca y milagroso Nicolás, un pronto auxiliador e intercesor para todos los que se acercan a él, es venerado en todos los continentes y por muchos pueblos. San Nicolás es el protector de los viajeros, y los cristianos ortodoxos acuden a él para pedir su intercesión ante el Señor para ser librados de inundaciones, pobreza, o cualquier infortunio. San Nicolás también se conmemora el 9 de mayo (El traslado de sus reliquias) y el 29 de julio (su nacimiento).

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