domingo, 17 de febrero de 2008

KOSOVO, KOSOVO, KOSOVO



Y el mal viene de occidente, y el hereje se levanta apoyando al infiel contra la Ortodoxia, y la tierra de Kosovo, regada por la sangre de los mártires, cuna de la Ortodoxia Serbia es entregada como moneda de cambio para no se sabe bien que oscuros intereses. Yo he visto con mis ojos las lágrimas de una señora serbia esta mañana en nuestra Iglesia representando el dolor de todo un pueblo y con esas lágrimas me decia: Padre que desgracia, es insoportable la pena, tengo el corazón lleno de temor por lo que le pueda suceder a Europa. Y no tenía consuelo esta pobre señora. Le han arrancado una parte de su alma.



Contenta Europa, contenta la bestia americana, los albaneses que profanan en su bandera el águila de bizancio y no la ponen sobre el dorado que simboliza a Cristo, sino sobre el rojo preñado de sangre, también contentos. Serbia otra vez dividida, humillada, abandonada... La ortodoxa Serbia, que no se nos olvide a los ortodoxos, la Ortodoxa Serbia que pierde su más preciado tesoro: Kosovo. Intereses malditos, países cobardes. ¿Nadie va adecir nada? Una nación de asesinos es lo que se crea hoy con el beneplacito de la UE. Que Dios se apiade de nosotros.


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