sábado, 14 de junio de 2008

El icono de Pentecostés

Icono de Theófanes de Creta.1546.
Monasterio Stavronikita. Monte Athos. Grecia.

He aquí a los discípulos reunidos en Jerusalén, como lo había mandado el Señor el día de su Ascensión: “que no se ausentaran de Jerusalén, sino aguardaran la promesa del Padre” (He.1:4).


En la parte superior del icono están pintada lateralmente dos casa, similares a torres. De este modo se quiere dar a entender que la escena se desarrolla en el "piso alto" de Sión, el de la última Cena, convertido, después de la Resurrección, en el lugar de reunión de los Apóstoles y discípulos para la oración. Los edificios, simétricos, presentan aberturas solo en la parte alta, siguiendo las direcciones de las lenguas de fuego que emanan de la esfera celeste: de ésta parten los doce rayos. Es La misma sala en la que comieron la pascua con el Señor. En el icono se ve como un edificio con ventanas que adorna la imagen, mas el evento no ocurre dentro, el lugar no lo contiene; la reunión de los apóstoles esta por encima del tiempo y del espacio.


Los apóstoles que están en el icono, en el grupo de la derecha, son: Pablo, Juan, Lucas, Andrés, Bartolomé y Felipe; y en el de la izquierda: Pedro, Mateo, Marcos, Santiago, Simón y Tomas. Esta lista y en este orden es la que vemos en los iconostasios de todas las iglesias. Notemos que hay tres apóstoles que no se encuentran en el grupo de los Doce: los santos Pablo, Lucas y Marcos, mas la importancia de sus obras en la Iglesia hizo necesario que se contaran entre los apóstoles, pues el iconógrafo, como un teólogo, expresa el significado de “Apóstol” en un sentido mas amplio superando la restricción literal del concepto. Pablo es el apóstol de los naciones y Marcos y Lucas son dos de los Evangelistas fundamentales en la difusión y conservación de la fe.
En el icono las lenguas de fuego, brotando de la misma fuente, representan al Espíritu Santo que viene sobre cada apóstol personalmente, otorgándole los diferentes talentos o dones en la unidad de la Iglesia.


¿Quién es el hombre que está abajo en el icono? El significado de esta figura no es unívoco. Parece haber tomado forma a partir del siglo X, mientras que anteriormente en su lugar figuraba una muchedumbre de gentes, de pueblos de distintas lenguas y nacionalidades como se dice en los Hechos de los Apóstoles.


Cuando se indica su nombre, se le llama: Ho Kósmos (el Mundo) que espera el Don del Espíritu Santo. Está encarcelado en una oscura cueva, pues, todavía no ha sido iluminado con la Luz de Cristo. El Viejo Rey pretendía ser una imagen simbólica que evocara el conjunto de pueblos y naciones que tenían en el Basileus (emperador) bizantino su punto de referencia.Este significado, fruto de una evolución conceptual de carácter histórico-político, puede ser más directo e inmediato si se encuadra la figura en a estructura que la rodea, en la así llamada Bema Sirio.
En la tradición arquitectónica de las iglesias sirias y caldeas, encontramos, en efecto, un elemento del que hoy solo queda algún resto: el ambon o bema en el centro de la Iglesia. Se trata de una tribuna con forma de herradura colocada en el centro de la iglesia frente al ábside y el santuario en el que se halla el altar. Sobre éste se desarrollaba la liturgia de la Palabra, el anuncio a Jerusalén y al mundo, y tomaban asiento los celebrantes. El rey entonces, en el centro del hemiciclo es el mundo, puesto que él detenta el mandato celeste sobre la tierra.

El anciano está representado de forma en que se suele pintar al rey David, puesto que está representado a los "muchos profetas y justos que han deseado ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y escuchar lo que vosotros escucháis, y no lo escucharon", aprisionados por la naturaleza humana que el Espíritu ha bajado a edificar.

En algunos casos, el rey es identificado con el profeta Joel. El motivo es de naturaleza litúrgica. En efecto, en la gran víspera de Pentecostés, la segunda lectura veterotestamentaria está extraída precisamente de Joel, que dice. "Yo infundiré mi espíritu sobre vuestra persona, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros mozos verán visiones". Profecía ésta que fue expresamente mencionada por Pedro para justificar el comportamiento de los Apóstoles frente a los "hombres de Judea" y a todos aquellos que se encontraban en Jerusalén después del descenso del Espíritu.Es un viejo cansado que lleva sobre sí el pecado del hombre caído. Es rehén del jefe de este mundo, satanás. El iconógrafo lo representa humilde y tranquilo, cargando una tela con doce manuscritos que simbolizan las voces de los apóstoles.

En pocas palabras, el icono nos presenta dos planos: uno, la nueva tierra, el universo divinizado y ardiente por el divino fuego; y, otro, el de rey encarcelado en su oscuridad, adornado con las joyas de este mundo pero esperando la Luz de arriba anhela la lluvia que viene del cielo como lenguas de fuego y que inunda con sus abundantes gracias.

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