domingo, 14 de noviembre de 2010

Una sola Fe, un solo Bautismo: Comentario al Credo de San Nicolas Velimirocich

Viajeros, ¡he aquí un arca! Cuando el diluvio tuvo lugar, Noé se salvó en un arca segura. El diluvio del desatino y de los pecados dura para siempre. Es por ello que el Amigo del hombre ha creado el arca de la salvación. Averiguad sobre vuestra arca y apresurárse a entrar en ella.
No os dejeis engañar por las numerosas arcas abigarradas, paradas y afectadas desde afuera. Averiguad la fuerza de las máquinas y la habilidad del capitán. Las máquinas más poderosas y el timonero más hábil están en el arca de Cristo. Es el Espíritu Santo mismo, omnisciente, todopoderoso.
Tampoco os dejeis engañar por aquellos que os llaman con sus pequeñas piraguas nuevas y que os proponen otras aparte, para vosotros solos. El camino es largo y las tempestades peligrosas.
Tampoco os dejeis engañar por aquellos que os dicen que del otro lado del mar no hay otra tierra, u otro mundo nuevo, y que no es necesario prepararse para una larga navegación. Os están llamando a pescar sobre la orilla. Es todo lo que ven y saben. En verdad, se fueron al naufragio, y al naufragio os están llamando también a ustedes.
No os dejeis engañar. Averiguad sobre vuestra arca. Pese a que a primera vista parece afectada más que las demás, sin embargo es fuerte y segura. Pese a que no tenga estandartes abigarrados, pero tiene justo una señal de la cruz; sepan pues que la vida sobre ella está garantizada. Ya que para una navegación sobre el mar, la primera de las reglas es que la vida del viajero esté asegurada.
Porque creeis en Cristo el Salvador, hombres portadores de Cristo, también creed en Su obra. Su obra es la Iglesia , el arca de la salvación. El Señor ha basado esta obra en la fe, sólida como la piedra. Y como Él lo ha dicho y anunciado: “Sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y los poderes de la muerte no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Realmente, éstas no han tenido poder sobre ella y tampoco podrán en el futuro.
La Iglesia se llama cuerpo de Cristo. “Vosotros sois el cuerpo de Cristo” (I Co 12:27). Es por ello que la Iglesia es sola y única. Porque dos cuerpos no pueden estar bajo una sola cabeza. Cristo se llama cabeza de la Iglesia (Col 1:18); en consecuencia: un solo Cristo, una sola cabeza, un solo cuerpo - una sola Iglesia.
El hecho que existen proscriptos y herejías, ¿por qué os subleva? Todo esto ha sido previsto y profetizado, como el timonel experimentado prevé y relata a los viajeros sobre las tempestades que han de venir. “Porque es necesario”, dice el apóstol, “que entre vosotros haya herejías, a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados” (I Co 11:19). En caso que un grupo de viajeros en el arca se construya una barca y luego se ponga en el mar para navegar aparte, tened piedad de ellos. Nada más. Que su ejemplo, exasperado como una caída hacia la muerte, refuerce vuestra fe en el arca de la salvación, en una sola y única arca.
La Iglesia se llama santa. Se llama santa por una razón clara. En primer lugar, porque está establecida por el Santo de los santos. En segundo lugar, porque el Señor la ha transformado, rescatado, purificado, y reforzado por Su sangre, santa y purísima. En tercer lugar, porque, desde el principio, el Espíritu Santo la guía, la inspira y la vivifica. En cuarto lugar, porque sus miembros son llamados a convertirse en santos, separados de todo lo que no es santo en el mundo aquí abajo, donde crecen y viajan. En quinto lugar, porque los Cielos santos son reservados como morada eterna. En sexto lugar, porque en ella todos los medios están dados al hombre por Dios a fin de santificarse y hacerse digno de la ciudadanía celestial. Ahí está por qué la Iglesia es santa.

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