martes, 26 de febrero de 2008


Tropario

Tono 4º

Bendito eres Tú, oh Cristo Dios nuestro,
que nos has dado a nuestro Santo Padre Leandro,
como antorcha encendida en el fuego del Espíritu,
para que nos iluminase y guiase
hacia la confesión de la verdadera fe Ortodoxa.
Sus obras nos iluminan y sus penitencias y ayunos nos edifican.
La Iglesia le aclama como su gran Pastor
y nosotros decimos llenos de fe:
¡Gloria a ti, oh misericordioso,
que nos has dado como protector a tu obispo San Leandro, gloria a ti!

Contaquio

Oh glorioso padre, que herido por el amor de Cristo,
elevaste tu mente hacia el Espíritu Santo
y en la contemplación encontraste las palabras
para anunciar la verdadera fe,
limpia de la infamia y del error de la herejía.
Mantennos firmes en la fe que nos legaste como un tesoro
y pide para nosotros la salvación de nuestras almas.

27 DE FEBRERO (1 de noviembre) SAN LEANDRO EL GRANDE, ARZOBISPO DE SEVILLA (+601)

San Leandro vio la luz en una familia de abolengo greco romano. En Cartagena de la Andalucía española. Y por los años de 535 a 540. Hermano de tres santos —San Isidoro, su sucesor en la silla Hispalense; San Fulgencio, obispo de Ecija, y Santa Florentina, virgen— santo también fue él, con su festividad litúrgica el 27 de febrero.
La carrera de su santidad se reduce a los siguientes tramos: abrazó en buena hora la vida monástica. Y su condición de monje le abrió las puertas para ejercer una preponderante influencia en la Península, sobre todo por lo que respecta al porvenir religioso de España.
La Providencia enredó así las cosas: sus padres emigraron de Cartagena a Sevilla. Nombrado obispo metropolitano de aquella ciudad, creó una escuela —ya se había dedicado a la enseñanza cuando monje— destinada a propagar la fe ortodoxa y que sirviera, a la vez, de estímulo para el estudio de todas las artes y de todas las ciencias conocidas. El mismo llevó muy entre manos los quehaceres escolares. Entre los alumnos de esta escuela se contaron los dos hijos del rey Leovigildo, Hermenegildo Y Recaredo. El ascendiente de todo buen maestro sobre el discípulo supo aprovecharlo San Leandro para mantener en la fe católica al primogénito del rey, con magnífico ejemplo y harto provecho para los católicos españoles. Hermenegildo, atraído a las lides de la fe nicena por el trato de San Leandro y los consejos de su buena esposa Ingunde, supo despreciar la herejía arriana. Leovigildo asentó la capital del reino visigodo en Toledo y asoció a su hijo en el reino, asignándole la Bética, con residencia en Sevilla. La persecución arriana —y con ella la guerra civil— estalló bien pronto contra el catolicismo. Leovigildo, en sus aires de grandeza y unificador, estimó la herejía arriana como vínculo de unión y grandeza. Todo fue llevado a sangre y fuego; la violencia de la prisión o del exilio se servirá en bandeja a los recalcitrantes. A Leandro se le obligará a abandonar su iglesia metropolitana y la patria madre.
Pero antes del destierro, cuando Leovigildo, desnaturalizado padre, asediaba al joven rey, su hijo Hermenegildo, que resistía en Sevilla la impugnación de la herejía arriana, Leandro marchó a Constantinopla a implorar socorro del emperador bizantino. En Bizancio conoció el monje obispo a otro monje —a la sazón apocrisario del papa Pelagio II en aquellas tierras— destinado a la suprema magistratura de la Iglesia: Gregorio, el magistrado romano y monje, con el que trabó una íntima amistad que unirá sus vidas en criterio y afecto hasta el fin y que Leandro sabrá explotar para el bien de España. Gregorio el Grande escribirá las Morales (exposición del libro de Job), que tanta repercusión tendrán en la ascética moral del medievo, animado por Leandro. La correspondencia gregoriana que se nos ha conservado demuestra la fuerte y perenne amistad de estos dos santos (Cf. Epíst. 1,41; 5,49; 9,121). Elevado a la Cátedra de Pedro, Gregorio se apresura a enviar a su amigo Leandro el palio arzobispal, con unas letras que revelan la alta estima que tenía de su virtud: "Os envío el palio que debe servir para las misas solemnes. Al mismo tiempo debería prescribiros las normas de vivir santamente; pero mis palabras se ven reducidas al silencio por vuestras virtuosas acciones".
Leandro regresó de Constantinopla cuando amainaba la persecución suscitada por Leovigildo. Vio el final de este rey y los buenos consejos que dio a su hijo Recaredo, sin duda influenciado por el príncipe mártir.
Una nueva era amaneció para España cuando Recaredo se sentó en el trono. Leandro pudo volver a su diócesis sevillana y el nuevo rey, vencidos los francos, convocó el histórico III Concilio de Toledo, en el año de gracia de 589. Recaredo abjura la herejía arriana: hace profesión de fe, enteramente conforme con el símbolo niceno; declara que el pueblo visigodo —unido de godos y suevos— se unifique en la fe verdadera y manda que todos sus súbditos sean instruidos en la ortodoxia de la fe católica. El alma de aquel concilio era Leandro. Y ésta es su mayor gloria. En medio de aquellas intrigas visigóticas, supo intrigar santamente en la corte real, con el exuberante fruto de la conversión de su rey. Al santo obispo de Sevilla se le debe, corno causa oculta pero eficiente, la conversión en masa del reino visigodo y la iniciación del desarrollo en España de una vida religiosa muy activa que se traslucirá en la institución de parroquias rurales y en la fundación de no pocos monasterios. La Iglesia española alcanzó, en los celebérrimos concilios de Toledo —iniciados prácticamente en este tercero— una importancia de primerísimo orden. La legislación visigótica, desde entonces, fue totalmente impregnada de cristianismo. Esta es la obra de San Leandro. Con razón podía gloriarse y exteriorizar su gozo en la clausura del concilio con estas palabras: "La novedad misma de la presente fiesta indica que es la más solemne de todas... Nueva es la conversión de tantas gentes, y si en las demás festividades que la Iglesia celebra nos regocijamos por los bienes ya adquiridos, aquí, por el tesoro inestimable que acabamos de recoger. Nuevos pueblos han nacido de repente para la Iglesia: los que antes nos atribulaban con su rudeza, ahora nos consuelan con su fe. Ocasión de nuestro gozo actual fue la calamidad pasada. Gemíamos cuando nos oprimían y afrentaban; pero aquellos gemidos lograron que los que antes eran peso para nuestros hombros se hayan trocado por su conversión en corona nuestra... Alégrate y regocíjate, Iglesia de Dios; alégrate y levántate formando un solo cuerpo con Cristo; vístete de fortaleza, llénate de júbilo, porque tus tristezas se han convertido en gozo, y en paños de alegría tus hábitos de dolor. He aquí que, olvidada de tu esterilidad y pobreza, en un solo parto engendraste pueblos innumerables para tu Cristo. Tú no predicas sino la unión de las naciones, no aspiras sino a la unidad de los pueblos y no siembras más que los bienes de la paz y de la caridad. Alégrate, pues, en el Señor, porque no has sido defraudada en tus deseos, puesto que aquellos que concebiste, después de tanto tiempo de gemidos y oración continua, ahora, pasado el hielo del invierno y la dureza del frío y la austeridad de la nieve, repentinamente los has dado a luz en gozo, como fruto delicioso de los campos, como flores alegres de primavera y risueños sarmientos de vides".
Poco después de este acontecimiento, de los más grandes en la historia del cristianismo español —la conversión de los visigodos fue real y sincera—, fue elevado al Pontificado en 590, Gregorio el Magno. El Papa y amigo felicitó efusivamente a Leandro.
El metropolitano de Sevilla consagró el resto de su vida a edificar a su pueblo con la práctica de la virtud —luz que ilumina— y el trabajo de sus escritos —sal que condimenta—. Entre sus obras escritas —todas perdidas, a excepción de algunos fragmentos de su discurso en el III Concilio de Toledo y la que ahora indicamos— se destaca por el encanto y doctrina evangélica que contiene la carta que dirigió a su hermana Florentina. Es un bello tratadito sobre el desprecio del mundo y la entrega a Dios de las vírgenes consagradas. Influyó sobremanera en la posteridad para el género de vida monástico femenino. Comúnmente se llama a esta carta la regla de San Leandro.
Los últimos años de su vida, retirado de la política, fueron fecundos en obras santas, dignas del mejor obispo: penitencias, ayunos, estudio de las Sagradas Escrituras, obligaciones pastorales. Afligido por la enfermedad de la gota —la misma enfermedad que sufría por entonces su amigo Gregorio el Magno— supo recibirla como un favor del cielo y como una gracia muy grande para expiar sus faltas.
Moría probablemente el mismo año que Recaredo, en 601, dejando fama de verdadero hombre de estado y de obispo digno del apelativo de su amigo, Grande.
Sus venerables restos Se veneran en la cripta de la catedral católica de Sevilla.

Las teorías básicas del ecumenismo



Metropolita Ierozeos Vlajos, de su libro “Hesiquía y teología”


Como ecumenismo es caracterizado un movimiento que fue desarrollado los últimos siglos y que es expresado en algunas teorías “eclesiológicas” generales, es decir, algunas teorías sobre la Iglesia. Serán referidas 5 de estas teorías.


En la primera teoría está incluida la teoría “de las ramas”. De acuerdo con esta teoría todas las Confesiones cristianas y cada una de estas por separado constituyen ramas del uno y unitario árbol del Cristianismo, y por extensión todas las Confesiones, incluida también la Iglesia Ortodoxa, buscan la totalidad de la verdad, la cual naturalmente no la tienen ellas solas, puesto que cada una tiene una parte de la verdad.


Otra teoría paralela a ésta es también la teoría de “los dos pulmones”, es decir, que la Iglesia que es el Cuerpo de Cristo respira con dos pulmones, es decir con el Cristianismo oriental y el Cristianismo occidental.



Con estas teorías se relativiza a la Iglesia Ortodoxa en cuanto a la verdad revelada de que dispone, y son reconocidos elementos de verdad y vida también en las otras Confesiones cristianas. Esto no puede ser aceptado por la Iglesia Ortodoxa, como es expresado por los santos Padres de la Iglesia.


La segunda teoría eclesiológica del ecumenismo es la llamada “teología bautismal”. Se trata de una teoría de acuerdo con la cual “ dónde sea consumado el bautismo en el nombre de la santa Trinidad, allí también se encuentra la verdadera Iglesia, incluidos en ésta también los heterodoxos”. Claro que esto se dice teóricamente, porqué el problema se sitúa en el hecho que aunque en algunas Confesiones es mencionado el Dios Trinitario, en éstas existe diferente teología como en las hipóstasis del Dios Trinitario y en la teología sobre la esencia y las energías increadas de Dios.



El Profesor Andreas Zeodóru escribe: “La teología bautismal se hace sospechosa y hay que rechazarla cuando, saltando los límites confesionales, tiende a incluir en el terreno de la una, santa, católica y apostólica como miembros normales de Ella, a heréticos y heterodoxos, simple y solamente porqué celebran el bautismo en el nombre de la Santa Trinidad, independientemente al resto de su identidad eclesiológica, a la fe errónea, a la herejía y al engaño que les cubre.


La tercera teoría teológica y eclesiológica es la teoría de la llamada “contenibilidad”. Se trata de la teoría básica del Anglicanismo, la cual pretende que los miembros de la Iglesia pueden coexistir profesando creencias contradictorias sin provocar problemas en la unidad de la Iglesia. Sin embargo, no puede contemplarse como ortodoxa una teoría tal que pone en duda la verdad de la Iglesia y que aspira a la llamada “unión de las Iglesias”, como si esta unión fuera unión de algunas Corporaciones Cristianas y no se apoyara en la verdad revelada que entregó Cristo a los Apóstoles y que vivieron y confesaron los Padres de la Iglesia. Además, según el dicho de Cristo “por tanto, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, por mínimo que sea y enseñe así a los hombres, será tenido por el menor en la realeza de los cielos” (Mateo 5, 19).



La cuarta teoría teológica es el llamado “sincretismo dogmático intercristiano”. Se trata del punto de vista de algunos que las diferencias dogmáticas entre los diferentes heterodoxos son sencillamente tradiciones típicas de cada “Iglesia” que fueron creadas en el transcurso de los siglos, con la influencia de algunas condiciones locales, y que estas tradiciones deben de ser dejadas de lado de modo que veamos la unión de la Iglesia, la cual debe ser expresada con la variedad de diferentes formas y expresiones; esta teoría no puede tener fundamento des del lado ortodoxo, porque hay clara diferencia entre tradición-verdad revelada y tradiciones de aspectos parciales y exteriores de la vida eclesiástica.


Finalmente, la quinta teoría “teológica” es el llamado “sincretismo interreligioso”. Se trata de un punto de vista, el cual es cultivado por determinados “teólogos ortodoxos” de la diáspora, de acuerdo con el cual hemos de ver los puntos teológicos comunes que son observados en todas las grandes religiones monoteístas y trabajar sobre estos puntos, a fin de que construyamos la unión religiosa del mundo. Naturalmente también esta teoría no puede resistir una crítica seria, ya que los puntos comunes en la expresión externa de los dogmas no pueden refutar las serias diferencias en los dogmas. No es tanto los puntos comunes que expresan la verdad, sino los diferentes marcos de referencia y la diferente teología.



Está claro que con tales teorías “teológicas y eclesiológicas “ se aspira a la creación de una Iglesia ecumenista y en la realidad es expresado un minimalismo dogmático y una relativización de la fe ortodoxa, y por supuesto es refutada la verdad revelada de Cristo, que permanece en la Iglesia Ortodoxa, la cual es el verdadero Cuerpo de Cristo.

viernes, 22 de febrero de 2008

Duminica a 34-a dupa Rusalii:a Fiului Risipitor


Omul nu trebuie sa deznadajduiasca pentru pacatele sale,dar nici sa nu fie lenes si usuratic la minte.


Cand noi stim ca suntem pacatosi, nu trebuie nici sa deznadajduim, nici sa fim usuratici la minte si lenesi, caci amandoua acestea ne-ar duce la pieire. Adica deznadajduirea ne impiedica de a ne scula din caderea in pacate, iara usuratatea mintii face, ca si cei ce stau, sa se poticneasca si sa cada. Aceasta, asadar, ne rapeste binele pe care il posedam, iara aceea, adica deznadajduirea, nu ne lasa a ne elibera de relele sub care noi suspinam.Usuratatea mintii ne impinge iarasi afara din cer, unde noi ne aflam, iara deznadajduirea ne arunca in bezna rautatii. Daca noi insa nu deznadajduim, putem curand sa scapam de aceasta bezna. Socoteste acum puterea amandurora, atat a usuratatii de minte, cat si a deznadajduirii!Satana a fost la inceput un inger bun, clar fiindca din capul locului a fost usuratic la minte si apoi a deznadajduit, de aceea a cazut asa de adanc, incat niciodata nu se va mai scula. Cum ca el la inceput a fost un inger bun, invatam din cuvintele Sfintei Scripturi, unde se zice: „Vazut-am pe Satana ca un fulger din cer cazand” (Lc. 10, 18). Aceasta asemanare cu fulgerul ne arata atat stralucirea cea dinainte a Satanei, cat si repeziciunea caderii sale.Pavel a fost la inceput un hulitor al lui Iisus Hristos, prigonitor si vrajmas al credinciosilor. Dar pentru ca nu a deznadajduit dupa ce a cunoscut ratacirea sa cea grozava, de aceea el s-a facut asemenea ingerilor.Iuda dimpotriva, dintai inceput a fost Apostol, dar pentru ca era usuratic la minte, s-a lasat smintit de pacat, si s-a facut vanzator al Dumnului. insa talharul cel de pe cruce, macar ca savarsise asa de multe pacate, nu a deznadajduit si de aceea a intrat in rai.Fariseul, usuratic fiind la minte, s-a bizuit prea mult pe faptele sale cele bune, si de aceea a cazut in pieire; vamesul, dimpotriva, nu a deznadajduit, si de aceea s-a inaltat asa, intrecandu-i pe altii.Trebuie oare sa va mai arat ca aceasta s-a intamplat si unei cetati intregi? Toata cetatea cea mare Ninive s-a mantuit, pentru ca nu a deznadajduit, macar ca hotararea cea dumnezeiasca ii luase toata nadejdea. Adica proorocul nu zisese: „Daca va veti pocai, va veti mantui”; ci el zisese de-a dreptul: „inca 40 de zile si Ninive se va prapadi” (Iona 3, 4). insa cu toate ca Dumnezeu ii amenintase, cu toate ca proorocul le vestise aceasta, iar cuvintele lui nu cuprindeau nici amanare, nici conditii, ei totusi nu au deznadajduit, nu au parasit increderea. Dumnezeu nu le pusese conditii, iar proorocul nu le zisese: „Daca va veti pocai, va veti mantui”; si el n-a facut aceasta pentru ca si noi, cand auzim asemenea hotarare a lui Dumnezeu, sa nu ne indoim si sa nu parasim nadejdea, ci sa privim la exemplul Ninivei. Nici o sageata a Satanei nu este asa de tare si primejdioasa ca deznadajduirea, si cand noi deznadajduim, ii facem chiar mai multa bucurie decat cand pacatuim.Dumnezeu, insa, totdeauna este gata a ierta si pe cel mai mare pacatos, daca ei da prilej de a fi crutat, adica daca vine la pocainta. Voiesc sa va arat cum insusi Domnul ne asigura si ne fagaduieste aceasta, printr-o pilda.Au fost doi frati care erau mostenitori ai tatalui lor. Unul dintre dansii a ramas in casa, iar celalalt, care a cheltuit toata mostenirea sa, s-a dus in strainatate, pentru ca nu putea suferi ocara saraciei. Eu va amintesc aceasta pilda, ca sa vedeti ca pacatele noastre se iarta numai daca deschidem ochii asupra starii noastre. Eu insa zic aceasta, nu spre a face pe cineva usuratic la minte, ci mai vartos pentru a feri pe oricine de deznadajduire, caci deznadajduirea este inca si mai rea decat usuratatea mintii. Fiul cel pierdut este icoana pacatosului. Dar ce a grait acest fiu, cand se afla in cea mai mare ticalosie?„Intoarce-ma-voi la tatal meu”, a zis el (Lc. 15, 18). Tatal nu-1 oprise de a se duce in strainatate, pentru ca el sa invete, din incercare, cat de norocit era fiul care ramasese acasa. Adica adeseori Dumnezeu oranduieste asa, ca noi, cand nu ne folosesc cuvintele, sa ne invatam si sa ne facem mai cu minte printr-o incercare amara. Aceasta a spus-o insusi Dumnezeu iudeilor, prin profetul Ieremia. Cand profetii de mii de ori sfatuisera si indemnasera pe acest popor, iar el nu urma si nu asculta, Dumnezeu le-a trimis certari si profetul le-a zis: „Cerceta-te-va viclenia ta, si rautatea ta te va pedepsi” (Ier. 2, 19). Adica fiindca ei erau atat de nebuni, incat nu ascultau sfatuirile si mustrarile lui Dumnezeu si petreceau in pacatele lor, de aceea El i-a predat nenorocirii, pentru ca sa se certe si iarasi sa se invredniceasca de Dansul.Deci, in acelasi chip, fiul cel trecut prin o amara incercare,a invatat sa cunoasca cat de rau este a pierde casa parinteasca, drept care el acum s-a intors indarat. Iara tatal n-a pomenit ratacirea lui, ci 1-a primit cu bratele deschise. Pentru ce a facut el aceasta ? Pentru ca el era tata al lui, iara nu judecator. De aceea, el a poruncit sa se faca sarbatoare de bucurie si ospat, si toata casa sa serbeze si sa se veseleasca.Ce gandesti tu ? Pacatul oare se rasplateste asa? Nu, nu pacatul, ci reintoarcerea; nu calcarea de lege, ci indreptarea.Iara cand fratele cel mare s-a suparat ele toate acestea, tatal 1-a linistit cu cuvintele: „Tu in toata vremea esti cu mine, acesta insa era pierdut si s-a aflat, era mort si a inviat” (Lc. 15, 31-32).Cu acestea el vrea sa zica: cand este vorba de a mantui pe un pierdut, nu este locul de a-i face judecata si a porni aspra cercetare asupra lui, ci trebuie cineva sa fie milostiv si sa ierte. Aceasta este ca la doctor. Cand cineva s-a imbolnavit din pricina unei vieti fara randuiala, doctorul nu-i face mustrari in loc de a-i da doctorii, nici nu-1 pedepseste in loc de a-1 tamadui. Cata vreme a fost departat de la noi, gandeste parintele, el a fost lasat foamei, rusinii si celor mai infricosate ticalosii de tot felul. De aceea zice el: „A fost pierdut si s-a aflat, mort si a inviat”. El prin aceasta voieste sa zica celuilalt fiu: „Uita-te nu la cele de fata, ci cumpaneste marimea ticalosiei lui celei de dinainte. Tu ai acum inaintea ta un frate, nu un strain”! El s-a intors la tatal, si acesta nu-si mai poate aminti cele de dinainte, ci isi mai aminteste numai de acele ce il misca la compatimire, la indurare, la pogoramant si crutare. De aceea el si vorbeste numai ele cele ce patimise fiul sau, nu insa si de cele ce facuse el. Nu pomeneste ca acela cheltuise in destrabalari toata averea sa, ci numai ticalosia cea inmiita cu care avusese a se lupta.Cu aceeasi ravna, ba chiar cu mai mare, pastorul cel bun a cautat oaia cea pierduta, in pilda cea dinainte, fiul cel ratacit s-a intors singur; insa pastorul a alergat dupa oaia cea ratacita, iar cand a aflat-o, a luat-o pe umerii sai si s-a bucurat pentru dansa mai mult decat pentru celelalte, care nici cand nu se pierdusera (Lc. 15, 5). Dar socoteste cum a adus el indarat oaia cea pierduta. El n-a certat-o, nici n-a pedepsit-o, ci a luat-o pe umerii sai si a adus-o el insusi la turma indarat.Deci, stiind noi ca Dumnezeu pe pacatosii ce se intorc la El nu numai ca nu-i respinge, ci ii primeste tot asa de prietenos ca si pe cei drepti, si nu numai ca nu-i pedepseste, ci El insusi umbla dupa dansii si-i cauta, si aflandu-i se bucura de ei mai mult decat de cei drepti; stiind noi acestea, de suntem pacatosi, sa nu deznadajduim, iara, pe de alta parte, nici de faptele cele bune ale noastre sa nu ne inchipuim nimica.Sa tremuram pentru noi, ca nu cumva prin bizuinta sa cadem in pacat; iar daca am cazut, sa aducem pocainta. Precum am zis de la inceput, doua lucruri ne arunca in pierzare, adica bizuirea noastra cea falsa, cand ne semetim, si deznadajduirea, cand am cazut. De aceea, Pavel, spre a-i face atenti pe cei ce cred a sta neclintiti, zice: „Celui ce i se pare ca sta neclintit, sa ia aminte sa nu cada”(I Cor. 10, 12). Iara pentru a scula iarasi pe cei cazuti, si spre a destepta in ei o ravna noua mai mare, scrie el catre Corinteni: „Voi plange pe multi [dintre voi], care au pacatuit si nu s-au pocait” (II Cor. 12, 21).El socoteste prin aceasta ca aceia care nu s-au pocait sunt mult mai de jelit decat cei ce au pacatuit. Iara profetul Ieremia a zis: ,,Au doara cel ce cade nu se scoala; sau cel ce se abate nu se intoarce?” (Ier. 8, 4). La fel ne sfatuieste David, cand zice: „O de I-ati auzi glasul care zice: „Sa nu va invartosati inimile voastre…” (Ps. 104, 8).Asadar, sa nu deznadajduitii, ci sa avem nadejde tare la Dumnezeu, sa gandim la noianul cel nemasurat al harului Sau si al iubirii de oameni, sa ne scapam de constiinta cea rea si, cu toata ravna si osardia, sa ne sarguim la fapta cea buna, facand pocainta sincera si serioasa; pentru ca noi inca de aici sa lepadam toate pacatele cele savarsite, ca sa ne putem infatisa la scaunul judecatii lui Hristos si sa dobandim imparatia cea cereasca, careia fie ca noi toti sa-i fim partasi prin harul si iubirea de oameni a Domnului nostru Iisus Hristos, caruia impreuna cu Tatal si cu Duhul Sfant se cuvine cinstea si marirea, acum si in vecii vecilor! Amin.

Domingo del Hijo Pródigo


El Evangelio de este domingo nos relata la parábola del hijo Irredento, esta es relatada únicamente por el evangelista Lucas. El Señor señala la felicidad de Dios ante el arrepentimiento de un pecador, equiparándola con la felicidad de un padre cuyo muy amado hijo pródigo vuelve al hogar. "Un hombre tenía dos hijos." El hombre representa a Dios; el hijo menor representa a los pecadores y el mayor, a los escribas y fariseos quienes eran justos sólo en apariencia. El hijo menor, llegado a la mayoría de edad, frívolo e inexperto, solicita su parte de la herencia paterna. Según la ley de Moisés (Dt. 21:17) le correspondía un tercio de todo, en tanto que el hijo mayor debía recibir los dos tercios restantes. Poco después de recibir su parte el menor de los hijos quiso marcharse a un país lejano para vivir según su voluntad. Allí malgastó sus bienes llevando una vida licenciosa. Del mismo modo ocurre con el hombre que decidió regodearse en el pecado habiendo recibido de Dios los dones físicos y espirituales: rehúsa vivir conforme a la voluntad de Dios, se entrega a la iniquidad y a la disipación de sus fuerzas físicas y espirituales, dilapidando aquellos dones otorgados por Dios y sintiendo todo el peso de la ley Divina. "Sobrevino una gran hambruna." Dios con frecuencia envía al pecador, enquistado en su vida pecaminosa, desgracias exteriores para forzarlo a recobrar la conciencia. Estas tribulaciones son a la vez un castigo Divino y una llamada al arrepentimiento. "Apacentar a los puercos" era la actividad más humillante para un judío pues su ley desprecia a los puercos por considerarlos animales impuros. De manera similar, cuando un pecador se complace en una determinada pasión a menudo se hunde en un estado de máxima humillación. "Bien hubiera querido llenar su estómago con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba." Las algarrobas son el fruto de un árbol que crece en Siria y el Asia Menor con las que se alimentaba a los puercos. Esto indica el desesperante estado en el que se encuentra el pecador. "Entonces, él volvió en sí" — frase extraordinariamente expresiva. Como un enfermo convaleciente de una grave enfermedad que recupera su memoria, así el pecador que, no ha tenido en cuenta la exigencia de la ley Divina pues su conciencia se hallaba oscurecida por el pecado, recobra su lucidez forzado por las tribulaciones, penosas consecuencias del pecado. El hijo pródigo despierta de su inconsciencia, advierte y comprende su miserable condición, y busca los medios para huir de ella. "Ahora mismo iré a la casa de mi padre" — decide abandonar el pecado y arrepentirse. "He pecado contra el cielo" es decir, el lugar sagrado en el que habita Dios rodeado de los espíritus puros e impecables. "Y contra ti, padre," pues el hijo ha menospreciado al ser que más lo ama. "Ya no merezco ser llamado hijo tuyo," expresión esta de gran humildad y reconocimiento de su indignidad, que siempre acompañan al sincero arrepentimiento del pecador. "Trátame como a uno de tus jornaleros" — oración que denota el profundo amor por la casa de su padre y su aceptación de las más difíciles condiciones con tal de ser recibido una vez mas en el hogar paterno. Todo esto es una indicación del infinito amor de Dios por el pecador arrepentido y aquel gozo que, según las palabras de Jesús, tiene lugar "en el cielo por un pecador que se convierte." El anciano padre, al ver a su hijo regresar de tan lejos, sin saber nada de sus sentimientos, corre hacia él, lo abraza y lo besa sin darle la oportunidad de concluir su frase de arrepentimiento. El padre ordena que su hijo sea ataviado con las más finas vestimentas en lugar de sus harapos; luego ofrece un banquete para celebrar su regreso. Todos estos son rasgos antropomórficos que permiten explicar la manera en la que el Señor Dios recibe con amor y misericordia al pecador arrepentido, y lo colma generosamente con nuevos dones y bienes espirituales en reemplazo de aquellos malogrados a causa del pecado. "Estaba muerto y ha revivido" — el pecador alejado de Dios se asemeja a un muerto, pues ciertamente la vida de un hombre depende sólo de Dios, Fuente de vida. El retorno de un pecador a Dios es equivalente a la resurrección de entre los muertos. El hermano mayor, enojado con su padre por la misericordia dispensada a su hermano, es una vívida imagen de los escribas y fariseos, orgullosos de su exacto y riguroso cumplimiento formal de la ley, pero cuyas almas son frías e impiadosas hacia sus hermanos. Ellos, jactándose de su observancia de la voluntad Divina no estaban dispuestos a unirse a publicanos y pecadores arrepentidos. El hermano mayor "se enojó y no quiso entrar" al banquete; del mismo modo los fariseos, falsos cumplidores de la ley, se enojaron con Nuestro Señor Jesucristo por Su comunión con los pecadores arrepentidos. El hermano mayor, en lugar de mostrar condescendencia hacia su padre y hermano comienza por destacar sus propios méritos y rehusa reconocer a su hermano, nombrándolo con desprecio: "este hijo tuyo." El padre replica: "Tu siempre estás en mi compania y todos mis bienes son tuyos" — indicación de que los fariseos, teniendo la ley en sus manos, en todo momento podían tener acceso a Dios y sus dones espirituales. Aun así ellos no fueron capaces de ganarse la benevolencia del Padre Celestial a causa de su distorsionada y cruel disposición moral y espiritual.

jueves, 21 de febrero de 2008

Joan Boada propone "socializar" las Iglesias"


"Que los gobiernos municipal y de la Generalitat expropien la catedral de Gerona y la conviertan en un centro popular para todos los ciudadanos", y "reclamo que la catedral de Girona y otras se socialicen y sean lugares de reflexión de todos los ciudadanos"


Joan Boada es Director General de Interior del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, es decir, el principal responsable de la policía catalana, sólo por debajo del conseller Saura, de su mismo partido. Con este señor al cargo de la policía y una Ley de Control de Actividades de Culto en Cataluña que no da garantías de libertad a las comunidades religiosas... ¿veremos cómo Boada cumple su sueño y "socializa" las catedrales? ¿Y qué hace un gobierno con un templo, cuando "socializa" una catedral?


Cosas que se hacen con las catedrales, siguiendo e ejemplo de la afortunadamente desaparecida URSS, después de socializarlas:
1.- Uno de los campos de concentración pioneros de la URSS apareció en Solovki en 1920, reformado con los años en un megacentro de exterminio de régimen especial. Las torturas y eliminación física de miles de personas dieron al nombre de Solovki un significado aterrador. Durante dos decenios miles de presos se apretujaron en el kremlin del monasterio y las ermitas de islas lejanas, barracones y agujeros excavados, celdas monacales y capillas.
Allí encontraron su fin miembros de los partidos aniquilados por Stalin, militares zaristas, religiosos y presos comunes, campesinos considerados ricos, intelectuales; con el avance de las purgas en el partido bolchevique, el archipiélago incluso se llenó de veteranos comunistas, dirigentes de los servicios secretos y de represión, personalidades de ciencia, cultura y arte.
Hoy, además de cementerios anónimos que llenan las islas, su memoria la guarda el Museo de Solovki, y el monasterio se ha devuelto a la comunidad monacal y es uno de los centros de peregrinaje mas concurridos de Rusia, además de formar el Patrimonio Universal de UNESCO.2.- A siete kilómetros al este de Moscú, coronando un valle precioso, se erige un monumento esbelto del clasicismo ruso, la iglesia ortodoxa de la Transfiguracion, de finales del siglo XVIII. Una joya rara para la provincia: un templo con pórtico jónico, dos campanarios, iconos de auténtica escuela italiana...
En los años de ateísmo militante fue saqueada y privada de todos sus adornos. Su párroco, privado de derechos, voz y voto por ser religioso, desapareció en las turbulencias de la época. Desaparecieron todos los cuadros e iconos. Fueron quemados los archivos y robadas las campanas.
Este templo se usaría como fábrica de gutalina, después como almacén y después como biblioteca. Este ultimo uso salvó la iglesia de ser destruida, aunque sus interiores se vieron cortados por unos forjados que ahora ya no se pueden quitar sin dañar los muros.
En el 1990 los varios intentos de la comunidad ortodoxa de recuperar el templo tuvieron éxito al fin. La iglesia se devolvió a los creyentes, que empezaron la restauración del edificio y de la vida parroquial.3.- La historia del Templo del Cristo Salvador en Moscú es especialmente dramática. En su época fue monumento a la victoria de Rusia contra Napoleón. Su construcción duró 44 años. El 5 de diciembre de 1931 fue volado por los aires en una especie de ejecución ejemplar para amedrentar a todos los creyentes.
Con el auge de la megalomanía en la arquitectura soviética, aquel amplio espacio en el centro de la capital pareció inmejorable para edificar el Palacio de los Soviets. Además serviría como pedestal para una gigantesca estatua de Lenin de cien metros. A nadie le importaba que con el clima de Moscú un edificio de 415 metros de altura quedaría cubierto de nubes y niebla al menos 200 días al año, sin dejar ver la estatua del jefe del Proletariado.
Para realizar el proyecto, estaba previsto enterrar unas cuantas calles históricas y mover 100 metros la pinacoteca Pushkin, todo para allanar y asfaltar un mega- aparcamiento para 5.000 coches.
Al empezar la Segunda Guerra Mundial, la construcción se paralizó. La estructura semiacabada fue recortada para fabricar defensas antitanques: era mas urgente. En la miseria de la postguerra no era viable seguir con el proyecto, aunque la idea seguía dando vueltas por la cabeza de Stalin y Kruchev.
Durante décadas allí, en pleno centro de Moscú, lo único que había eran unos cimientos de cemento en forma circular, llenos de aguas pluviales. Quizá esto sugirió a los urbanistas de Kruchev convertir aquello en una piscina pública, que tuvo éxito entre los moscovitas por ser abierta y climatizada. Era divertido nadar entre vapores en medio del crudo invierno ruso.
En 1994 desapareció la piscina, empezaron los trabajos de reconstrucción y en el 2000 resurgió el majestuoso Templo de Cristo Salvador, según el diseño original pero usando tecnologías modernas. Hoy es el centro de todos los eventos multitudinarios de la Iglesia Ortodoxa Rusa y además alberga congresos y actos culturales laicos.
4.- La capilla del Último Adiós pertenecía al monasterio cercano de Salvador de Andronic y conmemoraba la despedida en 1365 entre San Sergio y su discípulo el abad Andronic, fundador del monasterio mencionado. El edificio envejecido se restauró varias veces hasta ser reconstruido a finales de XIX, en el quinto centenario de la muerte del gran santo ortodoxo.
La capilla, con el pasar de los años, llegaría a ser una con la calle Tulinskaya (llamada así por “Tulin”, uno de los seudónimos clandestinos de Lenin). Cerrada en los años 20, siempre estuvo amenazada de destrucción. Perdió su esbelto chapitel, estucados y adornos. Quizá por ser de muy reducido tamaño, no era preciada ni como solar de construcción.
Fue aprovechada para varios usos: fue tienda y también un taller de relojería. En los años 90 se devolvió a la comunidad ortodoxa, fue reconstruida y ahora forma digna parte de la calle que también recuperó su histórico nombre, dedicado a San Sergio.

5.- El precioso Templo Memorial de la Resurrección, en San Petersburgo (conocido mundialmente como San Salvador sobre la Sangre), se edificó en memoria del magnicidio del Emperador ruso Alexander II del 1881, como templo expiatorio del pueblo ruso.
Es la cumbre del modernismo ruso en su vertiente religiosa, aprovechando toda la riqueza de la arquitectura tradicional (recuerda el famoso San Basilio de la Plaza Roja), aportando humanidad y viveza al canon iconográfico milenario.
A pesar de su evidente valor artístico, en la campaña de destrucción de edificios religiosos no se hacían excepciones, y se tomó la decisión de destruir el templo. La cuestión se aplazó varias veces.
En 1941 los artificieros soviéticos llegaron con explosivos bajo los muros de la iglesia, pero por puro milagro en el ultimo momento les trasladaron al frente y el templo quedó sin demoler. Ya en mal estado, abandonado y desconchado, durante la guerra sirvió de depósito de cadáveres en el Leningrado asediado durante casi 3 años. El siguiente intento de destrucción data de 1956. Resultaba estar justo en el trazado de una nueva avenida y la administración de Leningrado decidió que era más fácil volar el monumento arquitectónico que desviar la carretera.
Gracias a la lentitud de la burocracia soviética la avenida tardaba en construirse y en 1970, el director de entonces del cercano Museo de Religiones y Ateísmo (en realidad, la catedral confiscada de Nuestra Señora de Kazán, que comentaremos) pudo demostrar el valor artístico del templo condenado y promover su restauración que duró (sin ningún fervor) casi 30 años.
Hoy es uno de los museos mas visitados y originales de San Petersburgo y a veces escenario de servicios religioso11. La catedral de Nuestra Señora de Kazan, en San Petersburgo fue construido en 1811 para engarzar uno de los iconos mas venerados en Rusia. Es un lugar muy curioso, una especie de copia pequeña de San Pedro de Vaticano, con cúpula y columnata incluidas.
Después de la Revolución Socialista fue nacionalizada. La cruz que la coronaba fue sustituida por una bola dorada y en 1932 la convirtieron en el Museo de la Historia de las Religiones y del Ateísmo (es decir, de las religiones vistas desde el ateísmo científico), destino de visita obligatoria para escolares, estudiantes y turistas soviéticos de paso por Leningrado.
El 4 de noviembre de 1990, en la fiesta de Nuestra Señora de Kazan, después de más de 70 años de profanación, en el templo volvió a oírse misa. Ahora que vuelve a ser una parroquia, a cualquier hora del día hoy hay una curiosa mezcla de ejecutivos con maletín, chicas jóvenes y abuelitas poniendo velas ante los numerosos iconos del templo.
12. San Salvador sobre las Arenas, en el centro tranquilo de Moscú, es un bonito ejemplo de iglesia tradicional de nave, con su chapitel y porche-campanario. Se salvó de la furia atea por ser eternizada en un famoso cuadro ruso del XIX: “Un solar moscovita” de Polenov, dueño de la finca a la que pertenecía dicha iglesia. En los 90 la devolvieron a los fieles ortodoxos, restaurada y ahora es prácticamente irreconocible, tan bien le ha sentado la renovación.
Quien sabe, la Catedral de Gerona podría ser un buen centro de reeducación para los que no están de acuerdo con todas estas barbaridades.

Unidos en la oración hoy a las 19:00 h


Hoy a las 19:00 h, en la gran iglesia de San Sava de Belgrado se ofrecerá un Moleben pidiendo a Dios por la triste y terrible situación que se vive en Kosovo en estos días. No unimos en la oración pidiendo a Dios, junto a miles y miles de ortodoxos en todo el mundo, por el pueblo sufriente de Kosovo.

PUBLICO ANUNCIO DE LOS OBISPOS DE LA IGLESIA ORTODOXA SERBIA POSTERIOR A LA CONSULTA CON EL PATRIARCA PAVLE



Esta sesión fue convocada como consecuencia de la ilegal autoproclamación de independencia llevada a cabo por el parlamento albanés de Prístina. 21. February 2008 - 12:42

Algunos grandes estados que se han enriquecido a sí mismos con poderes mundanos han reconocido este acto del parlamento de Prísitina y se han cubierto de vergüenza ellos y su historia al tener en cuenta sólo sus propios intereses.

Nuestra mayor preocupación es por nuestro pueblo profunda y justificadamente tristes por esta injusticia y violencia. Nosotros sabemos por nuestra larga experiencia que toda violencia termina con la ruina de aquél que la perpetra y como dice el proverbio el poder es temporal, más Dios es eterno.

Por eso, “no tengáis miedo, pequeño rebaño, nosotros estamos en pie, vigilando”. No hace mucho tiempo que nosotros sufrimos los vergonzosos y sangrientos bombardeos. Tenemos el apoyo de grandes estados como nuestra hermana Rusia , China y otros muchos países que respetan las normas del derecho internacional.

Incontables veces se ha mostrado la gracia y el amor de Dios por el pueblo serbio. Los pasados acontecimientos confirman las palabras del apóstol Pablo “Dios castiga a aquellos a los que ama”. En estos momentos de penalidad Dios nos muestra su amor para tocar nuestros corazones por medio de este reciente sufrimiento. Él ama a su pueblo de Kosovo y Metohija y el sagrado Kosovo aparece como una señal luminosa.

De una manera especial muestra este amor en los ojos y caras de los jóvenes que viven este amor y que crecen en su maduración humana y son estos jóvenes los que rápidamente se ponen a nuestro lado y al lado de todas las personas honorables del mundo para pedir que el reinado de la justicia retorne a Kosovo y Metohija y la restitución a Serbia de lo que ha sido despojada.

Lo más importante ahora es que creamos firmemente en que nuestro Señor Jesucristo está con nosotros -y quiera Dios que nosotros estemos también con él- y así podemos soportar las humillaciones, las fustigaciones, los golpes y podremos llevar la cruz. Nosotros resucitaremos y viviremos en libertad como personas libres, porque nuestro Dios está vivo y nuestras almas vivirán también.

Apoyamos sinceramente a Monseñor Artemije, Reverendísimo Obispo de Ras y Prizen, a la Iglesia, al clero, a los monjes y monjas y a los serbios fieles que comparten los sufrimientos de Cristo, permaneciendo en sus hogares en Kosovo y Metohija, pilar de nuestra identidad espiritual, cultural y nacional.

Pedimos a nuestro Señor Misericordioso que nos conceda la gracia de permanecer junto a la población no albana dándoles fuerza para resistir y conservar la paz y confianr en la victoria final que será lenta pero que al final llegará.

Tengamos siempre ante nosotros y en nuestros corazones la palabra invencible del Dios verdadero: “El que resiste hasta el final, encontrará la salvación”

lunes, 18 de febrero de 2008

El mapa de la destrucción


Este es el mapa de los lugares santos profanados en Kosovo donde han sido quemadas Iglsias, destruidos iconos, profanadas Santas Reliquias, donde los muertos no han podido descansar poque lo cementerios han sido profanados esparciendo los huesos y mezclandolos con restos de animales. http://portal-credo.ru/site/?act=news&id=60507&topic=564 En este link se puede ver la obra de conservación de los monumentos históricos qu pretende seguir haciendo el autoproclamado ilegalmente gobierno kosovar. Se vuelven a airear los muertos albanokosovares y nadie recuerda los 300.000 serbios asesinados en Croacia. Todo esto es injusto porque se sigue demonizando a Serbia y nadie levanta la voz para defenderla. Se sigue viendo la historia sólo desde una pespectiva, se ven sólo los muertos que interesan y cuando no existen, porque no se encuentran se siguen inventando. Mientras tanto Europa mira hacia otro lado y Estados Unidos se crea un estado títere donde poder asentarse tranquilamente. No se puede responder con violencia a la violencia per no podemos quedarnos callados, no se pueden levantar las armas porque nuestra única arma es la Cruz, pero ésta si que podemos levantarla. No podemos odiar sino que hemos de perdonar y de esto se aprovecharán . Qizás tengamos que pedir perdón al Señor por nuestros pecados. Quizás tengamos que sacar una lección de esta historia. "Oh Señor, salva a tu pueblo y proteje tu heredad. Concede la victoria a los cristianos ortododoxos y por tu Cruz, salva a tu Iglesia"

La Gran Cuaresma: "Ábreme las puertas del arrepentimiento"



El servicio Divino adquiere un matiz especial durante la Gran Cuaresma. Su espíritu es estrictamente penitente. Aun los domingos se agregan oraciones de arrepentimiento. Los días de semana toda oración dentro del templo es una conmovida aflicción por los pecados. A poco tiempo de la apódosis (despedida) de la fiesta del Bautismo del Señor, comienzan las semanas de preparación para la Gran Cuaresma. La Iglesia utiliza ejemplos convincentes y explica en qué consiste el verdadero ayuno y su importancia para nosotros.
Lo primero que nos infunde la Iglesia es el evitar la forma de ayunar del fariseo, y así, la primera semana de preparación es la "semana del fariseo y el publicano." Esa parábola evangélica se lee ese domingo. Con ella la Iglesia enseña a las personas a verse sin embelesamiento, a reconocer su profunda indignidad delante de Dios y, a ejemplo del publicano, sólo rezar: "¡Oh, Dios! ten piedad de mí, pecador." "Huyamos de las palabras grandilocuentes del fariseo, y aprendamos del publicano la altura de las palabras humildes, clamando con arrepentimiento: Salvador del mundo, purifica a Tus siervos."
Ese domingo se cantan por primera vez en los matutinos, después del Evangelio, los troparios "Ábreme las puertas del arrepentimiento, ¡oh, Vivificador!" "Dirígeme por la senda de la salvación, ¡oh, Madre de Dios!" "Tiemblo al pensar en la multitud de maldades que he cometido." Estos troparios se cantan todos los domingos hasta la quinta semana de la Gran Cuaresma. En la semana siguiente a la del "publicano y el fariseo" no hay ayuno el miércoles y el viernes, y se la denomina continua. La Iglesia nos libera del ayuno, para evitar la posibilidad de que repitamos con el fariseo: ayuno dos veces por semana.
El domingo siguiente es la "semana del hijo pródigo," y se lee esa parábola. Los cánticos de ese día corresponden con el Evangelio. En ellos se nos infunde la conciencia de lo misericordioso que es nuestro Padre Celestial. Como el padre del hijo pródigo, Él extiende sus brazos paternales hacia todo pecador, sin considerar la profundidad del pecado, sólo si la persona se acerca con arrepentimiento profundo y sincero. El sedalion de esa semana (es decir, la oración que sigue al tercer canto del canon): "Ábreme los brazos Paternales, ya que he malgastado mi vida" (es de notar, que esta oración es el cántico principal en el orden de la tonsura monacal). El tema del hijo pródigo se repite en los cánticos durante toda la cuaresma. En los maitines de ese domingo y en los dos siguientes antes de la cuaresma, después de las kathismas se canta el salmo: "Junto a los ríos de Babilonia." Este cántico les habla a los cristianos acerca de la pérdida por parte de la humanidad de su patria espiritual — el paraíso: el camino de vuelta nos fue abierto por Cristo, pero conduce a través del arrepentimiento.
Luego sigue la "semana sin carne," después del domingo no se permite ingerir alimentos que contengan carne. También se la llama "semana del Juicio Final," de acuerdo con la lectura del Evangelio y los cánticos. El sábado anterior a esta semana está dedicado a la conmemoración de los difuntos. Ya que la idea del juicio no nos concierne sólo a nosotros, entonces pensamos también en el destino de nuestros parientes y rezamos por su perdón y descanso. En ese día, la Iglesia reza especialmente por aquellos, quienes por alguna razón no han recibido cristiana sepultura. El domingo de la "semana carnestolende" y los días subsiguientes, la Iglesia dirige nuestra atención hacia las hazañas de amor humanitario: "Habiendo comprendido los mandamientos del Señor, vivamos de acuerdo con ellos: alimentemos a los hambrientos, demos de beber a los sedientos, vistamos a los desnudos..." Esta última semana antes de la Gran Cuaresma se denomina semana de los lácteos, o carnaval. En su transcurso se permite ingerir alimentos lácteos aun el miércoles y el viernes. Aunque nos libera del ayuno, la rúbrica eclesiástica indica realizar en esos dos días postraciones y rezar la oración de San Efrén el Sirio: "Señor y Soberano de mi vida..." La Iglesia demuestra que el fin de la cuaresma no está en el ayuno en sí mismo, sino, en nuestra purificación espiritual. El miércoles y el viernes de la semana de los lácteos no corresponde oficiar ninguna Liturgia.
El último día antes de la cuaresma, el sábado de la semana de los lácteos, la Iglesia culmina nuestra preparación para la Gran Cuaresma, recordando la multitud de santos, que resplandecieron en el ayuno. En el oficio de ese día se recuerdan por su nombre cerca de 190 santos del primer milenio. El domingo de carnaval — es el ultimo día de productos lácteos antes de la Gran Cuaresma. En los cánticos se recuerda cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Siguiendo el mandamiento del Salvador, la Iglesia nos exige paz para con nuestro prójimo: "mas, si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros ofensas" (Mat. 6:15). Por ello pedimos perdón los unos a los otros y el mismo domingo se llama "Domingo del Perdón."
Desde el lunes comienza la proeza espiritual de la Gran Cuaresma. El domingo por la tarde la estiquera nos llama a comenzarlo con las siguientes palabras: "Comencemos con claridad el tiempo del ayuno, predisponiéndonos para proezas espirituales. .." Con el "lunes de purificación" comienza la Santa Cuaresma, es decir, el ayuno de cuarenta días a ejemplo del mismo Señor Jesucristo, Quien se alejó al desierto inmediatamente después de ser bautizado por San Juan. Todo el orden de los servicios Divinos y el aspecto exterior del templo les infunden a los fieles, que este es un período de profunda humildad y lamentación por los pecados. Los días de la semana se aparta toda festividad y solemnidad. Las Liturgias se ofician sólo los sábados y domingos. Los miércoles y viernes y el jueves de la quinta semana está establecido oficiar la Liturgia de los Santos Dones presantificados. En los servicios impera la lectura. El Evangelio y las epístolas se leen sólo los sábados, domingos y días festivos. El contenido principal de los oficios lo compone el Salterio, que se llega a leer en su totalidad dos veces por semana. Se ofrecen lecturas del Antiguo Testamento: el libro del Génesis, del profeta Isaías. Con frecuencia se repiten las palabras del arrepentido David: "ten piedad de mí, ¡oh, Dios! ten piedad de mí," la invocación del buen ladrón: "Acuérdate de mí, cuando llegues a Tu Reino." Cada oficio y hora contiene la oración de San Efrén el Sirio. Todos los servicios se realizan en tono bajo, lentamente, las vestimentas son oscuras, la luz está restringida, la puerta real se abre poco, el repique de las campanas es poco y lento. Los fieles en el templo son llamados con frecuencia a postrarse.
Los oficios terminan relativamente tarde, para que la ingestión de alimentos sea cercana al anochecer. Los alimentos deben ser simples y en cantidades moderadas. El pescado sólo se permite para la fiesta de la Anunciación y el domingo de Ramos. El sentido espiritual del ayuno se revela en los cánticos:
"Ha llegado el ayuno, madre de castidad, acusador de pecados" (lunes de la primera semana)
"Cumplamos con el ayuno agradable" (lunes de la primera semana)
"Al ayunar corporalmente, hermanos, ayunemos también con el espíritu" (miércoles de la primera semana)
"Venid, purifiquémonos con las misericordias y generosidades de los pobres" (segunda semana).
Los primeros cuatro días de la primera semana de la Gran Cuaresma, en los grandes post-vespertinos se lee el canon de San Andrés de Creta, dividido en 4 partes. "¿Dónde empezaré a llorar por los actos de mi vida condenada?.. ." Este canon se denomina grande por su contenido y forma: contiene 250 troparios, al tiempo que los cánones usuales tienen sólo 30. El Gran Canon se lee también en el maitines del jueves de la quinta semana de la cuaresma (el miércoles por la tarde), unido con el canon de Santa María de Egipto. Los días domingos de la cuaresma, la Iglesia los acompaña con recuerdos especiales.
El primer domingo es el Domingo de la Ortodoxia, y se estableció recordar la victoria sobre la herejía iconoclasta del siglo IX. La veneración de iconos es una expresión evidente de nuestra fe ortodoxa. Todo el camino de la Iglesia pasa al lado de las enseñanzas anticristianas y heréticas que se levantan contra ella, pero la verdad cristiana pura permanecerá incólume hasta el fin de los tiempos.
El segundo domingo está dedicado a la memoria de San Gregorio Palamas. Él y sus compañeros del monte Athos enseñaron y con su vida de hazañas demostraron, que el hombre puede alcanzar la iluminación desde lo alto por medio de la constante purificación del alma, el silencio de los pensamientos, la oración y pensamientos en Dios. San Gregorio fue el acusador de un tal Barlaam, quien enseñaba que la verdad sobre Dios se revela sólo a partir de los principios del razonamiento y de juicios filosóficos.
La tercera semana, la Iglesia ofrece la Santa Cruz, para fortalecimiento espiritual de los fieles. La Cruz es colocada solemnemente en el centro del templo en el maitines y permanece allí durante toda la semana para ser venerada, como imagen de amor y hazaña espiritual del propio Salvador nuestro.
El cuarto domingo se recuerda a San Juan Clímaco, gran santo del Sinaí del siglo VI, compositor de la "Escalera." San Juan muestra en los 30 escalones de su "Escalera" el camino práctico de elevación espiritual. El miércoles de la siguiente semana se lee el Gran canon, y en el maitines del sábado (viernes por la tarde) se realiza el Elogio a la Madre de Dios con la lectura del akathistos.
El quinto domingo, parte de los cánticos están dedicados a las hazañas de María de Egipto, quien mostró la posibilidad que tiene el hombre de elevarse desde la profundidad de su caída hasta la altura de la pureza espiritual. La lectura del Evangelio acerca del rico y Lázaro, nos enseña a huir la falta de misericordia del rico, e imitar la paciencia del magnánimo Lázaro.
El viernes de la sexta semana terminan los días de la Santa Cuaresma. "Habiendo cumplido la cuaresma para provecho espiritual.. . pedimos ver también la semana de Tu pasión..." A partir del sábado comienza el recuerdo de los acontecimientos evangélicos antes de la entrega del Salvador. El sábado se recuerda la Resurrección de Lázaro, y el domingo es la fiesta de la Entrada de nuestro Señor en Jerusalén, o domingo de Ramos

domingo, 17 de febrero de 2008

Kósovo


Como si la nefasta invasión a Irak y el estado de tensión constante en que tiene al mundo no bastaran para que la mayoría de habitantes del planeta repudie a George Bush, este triste personaje juzgado ya como nefasto por propios y extraños, ha apoyado ahora la ridícula separación de Kósovo de Serbia.

Kósovo es parte territorial de Serbia, esta supuesta "independencia" es una desmembración ilegal del territorio de Serbia. Kósovo ha sido el núcleo de la identidad religiosa y cultural de Serbia a lo largo de los siglos. Kósovo siempre ha sido territorio Serbio poblado por serbios. En un momento de la historia, sólo hace ciertas décadas, fue poblada por migraciones provenientes de Albania, país contiguo a Serbia quienes ahora con el nombre de albano-kosovares, buscan crear un estado independiente adueñándose de esta parte del territorio serbio sólo porque hoy son mayoría étnica en la zona. Esto es absurdo, el hecho de que las densidades poblacionales varíen o que inmigrantes lleguen a un nuevo país y se vuelvan grandes en número no les da derecho alguno a adueñarse del territorio del país que los acogió, ni a desmembrarlo. Esto es tan ilegal como lo que hicieron los judíos europeos en Palestina en 1948 en donde se adueñaron por la fuerza del territorio de los palestinos y los expulsaron para crear lo que hoy el mundo llama estado de Israel o tan injusto como si los colombianos que habitan hoy en Ecuador decidieran mañana declarar su independencia y crear una Colombia 2 en parte del territorio ecuatoriano sólo porque son muchos. Esto es absurdo.
Kósovo es parte de Serbia, que hoy tenga una mayoría albanesa no justifica que el territorio Serbio sea cercenado para crear un nuevo estado. Si esto es así, los estados no tienen ya seguridad jurídico- territorial alguna y con las migraciones del siglo actual los países desaparecerían y otros aparecerían cada dos meses.
Si apoyamos este absurdo, ilegal e injusto desmembramiento de Serbia, que viola el Derecho Internacional, ningún país podrá oponerse en el futuro a que su territorio sea cercenado por inmigrantes que habitando en él, se hubieren convertido en mayoría poblacional en cierta región.
Esto sólo lo han logrado los albaneses de Kósovo con el apoyo de Bush quien cree que con este nuevo error el mundo musulmán lo amará, sin percatarse que su legado es tan nefasto para la humanidad que jamás el planeta lo recordará con gratitud. El mundo lleva 60 años sufriendo las consecuencias de un error similar en Medio Oriente, no repitamos la historia hoy en Serbia.
Jacobo

KOSOVO, KOSOVO, KOSOVO



Y el mal viene de occidente, y el hereje se levanta apoyando al infiel contra la Ortodoxia, y la tierra de Kosovo, regada por la sangre de los mártires, cuna de la Ortodoxia Serbia es entregada como moneda de cambio para no se sabe bien que oscuros intereses. Yo he visto con mis ojos las lágrimas de una señora serbia esta mañana en nuestra Iglesia representando el dolor de todo un pueblo y con esas lágrimas me decia: Padre que desgracia, es insoportable la pena, tengo el corazón lleno de temor por lo que le pueda suceder a Europa. Y no tenía consuelo esta pobre señora. Le han arrancado una parte de su alma.



Contenta Europa, contenta la bestia americana, los albaneses que profanan en su bandera el águila de bizancio y no la ponen sobre el dorado que simboliza a Cristo, sino sobre el rojo preñado de sangre, también contentos. Serbia otra vez dividida, humillada, abandonada... La ortodoxa Serbia, que no se nos olvide a los ortodoxos, la Ortodoxa Serbia que pierde su más preciado tesoro: Kosovo. Intereses malditos, países cobardes. ¿Nadie va adecir nada? Una nación de asesinos es lo que se crea hoy con el beneplacito de la UE. Que Dios se apiade de nosotros.


sábado, 16 de febrero de 2008

Pocainta si inviere in Triod


Una dintre cele mai importante perioade ale anului bisericesc este cea a Triodului. Ea a fost randuita de Sfanta noastra Biserica sa fie vreme de pregatire pentru intampinarea dupa cuviinta a celei mai mari sarbatori crestine, Invierea Mantuitorului, temelie a credintei noastre crestine: "Daca Hristos n-a inviat, zadarnica este atunci si propovaduirea noastra zadarnica si credinta vostra" (I Cor. 15,14).
Perioada Triodului este cuprinsa intre Duminica Vamesului si a Fariseului si Duminica Pastelui, perioada care reinnoieste sau comemoreaza slujirea arhiereasca a Mantuitorului Hristos sau activitatea Sa de Mare Preot, indeplinita mai ales prin Jertfa, adica prin Patimile si moartea Sa pe cruce. Este vreme de pocainta, post si rugaciune pentru ca, scaldati in baia iertarii si a curatirii de pacate, a reinnoirii noastre sufletesti, sa-l intampinam pe Hristos cel inviat.
Dupa cum este cunoscut, perioada aceasta de zece saptamani, dintre care trei pregatitoare pentru inceperea Postului Pastelui, a Postului Mare sau al Paresimilor si sapte saptamani de post, isi are denumirea de Triod, de la cartea de slujba care se foloseste in Biserica in aceast interval de timp. Numirea de Triod vine de la faptul ca, in aceasta carte de cult, cantarea principala sau canonul care, de obicei in Minei, Penticostar si Octoih, se compune din noua ode sau cantari, nu are aici decat trei (tri odi).
Perioada de formare, dezvoltare si definitivare a Triodului este destul de lunga, ajungand pana in secolul al XIV-lea. Pornind de la colectia de cantari numite tropare (Tropologhionul), el s-a format ca o carte de sine, cuprinzand toate slujbele divine din perioada celor zece saptamani pe care se intinde. La alcatuirea Triodului au contribuit cele mai ascutite minti ale teologiei timpului, cele mai intraripate si inspirate condee, poeti si imnografi de prima mana ai Bisericii crestine.
Din cei peste 20 de autori ai Triodului, amintim pe cei mai renumiti imnografi, intre care majoritatea apartin secolelor VIII si IX, ca: Andrei Criteanul, Ioan Damaschinul, Iosif, Teodor si Simeon Studitul, Leon Inteleptul, Teofan Graptul si altii. Compozitiile lor imnografice au fost adunate in cartea numita Triod de catre Teodor si Iosif Studitul, in prima jumatate a secolului al IX-lea, dar cartea a primit adaugiri pana in secolul al XIV-lea. Atunci i s-au adaugat unele sinaxare, adica culegeri de vieti de sfinti.
Cartea liturgica numita Triod, ca si perioada in care se foloseste, sunt deosebit de importante pentru crestinii ortodocsi. Triodul imbina pregatirea liturgica pentru praznicul Pastilor cu pregatirea duhovniceasca a crestinilor. Prin frumusetea si sobrietatea slujbelor, prin continutul cantarilor si citirilor, Triodul face ca aceasta perioada sa fie de un farmec deosebit si de o traire atat de puternica, incat cel care se apropie cu credinta, trece si merge cu el, simte in toata fiinta lui fiori pe care numai o adevarata si inalta traire spirituala ii poate da.
Influenta imnelor Triodului asupra sufletului este sporita si de frumusetea lor poetica, inegalabila. Poezia imnelor liturgice in general, ca si cea a imnelor Triodului, nu este "o versificare mai mult sau mai putin obisnuita, ci transpunerea unui aspect care, in fata realitatilor naturii sau ale spiritului, stie sa traduca entuziasmul sau, intr-un limbaj viu colorat". Caracterul poetic al acestor imne este determinat de acel "grad de simtire in care se talmacesc adevaruri de Teologie inalta in metafore si forme intraripate".
Triodul este un adevarat tezaur al Teologiei noastre ortodoxe, popularizata sub forma de imne, cantari si rugaciuni. Cu adancul sau continut religios, Triodul il transforma pe credincios cu puterea credintei, a rugaciunii si a faptelor bune si-l trimite la lupta cu demonii si cu nesabuitele sale patimi. Tonul general al Triodului este de rugaciune, smerenie si pocainta. Toate cantarile si citirile care alcatuiesc Triodul se caracterizeaza printr-o adanca intelegere si analiza psihologica a sufletului omenesc si indeamna si predispun pe credinciosii, care asculta slujbele divine si participa efectiv la ele, la o rugaciune sincera, trezesc simtul regretului sau parerii de rau pentru pacatele savarsite, dorinta si setea de a posti, de a se pocai si de a-si indrepta viata.
Slujbele Postului celui Mare cuprinse in Triod, exprima regretul credinciosului pentru indepartarea de la poruncile lui Dumnezeu si pentru pierderea fericirii raiului si invoca indurarea lui Dumnezeu pentru redobandirea fericirii pierdute, preamaresc postul ca pe un mijloc de dobandire a virtutilor si deci de mantuire, pregatind pe crestini pentru luminata zi a invierii.
Prin selectionarea si aranjarea temelor si ideilor din imnele si rugaciunile slujbelor Triodului, prin expresia lor trista, dar in acelasi timp incununata de o speranta vie, prin ceremoniile pline de dramatism, dar si de optimism crestin, se urmareste reinvierea fiintei umane pacatoase, dezbracarea ei de patimi si determinarea recunoasterii nevredniciei ei.
Dar toate acestea alimenteaza si hranesc stradania destinului de a se mantui si uni cu Dumnezeu, fiind atras de acea simfonie a Triodului, care canta greul pagubitor al pacatului si-l introduce in armonia perfecta si mangaietoare a luminatei invieri.
Ideea centrala care strabate ca un fir rosu cartea Triodului si intreaga perioada in care se intrebuinteaza, este aceea a pocaintei. Triodul este prin excelenta cartea pocaintei. Nici o alta carte liturgica, intrebuintata in cultul divin al Bisericii Ortodoxe nu cuprinde atat de multe referiri si nu accentueaza atat de mult starea de pacatosenie a omului si nici nu insista asa de mult, asupra necesitatii pocaintei, asa cum ofaceTriodul.
Aceasta pocainta nu se face insa decat proiectata in perspectiva invierii, o alta idee majora a Triodului. Caci nu se poate concepe inviere fara pocainta si nici pocainta nu se face decat spre sau pentru inviere.
In sens crestin, asa cum se desprinde si din cantarile si rugaciunile Triodului, pocainta este intreaga lucrare de restaurare a fiintei noastre cazute in pacat, de intoarcere la starea cea dintai, dinainte de a pacatui. Este incercarea noastra de reasezare in randuiala a sufletului si a vietii noastre stricata prin pacat, dorinta de echilibrare dupa ce am pierdut directia sau echilibrul vietii. Pacatul intrat in noi ne aduce dezordine si neoranduiala, departare de Dumnezeu si stricarea firii. Pocainta nu face altceva decat sa ne readuca frumusetea, demnitatea si puritatea firii noastre de dinainte de pacat.
Pocainta inseamna o curatire permanenta si sistematic facuta a fiintei noastre, asa cum curatam un vas de pret, care s-a murdarit, inlaturand toate depunerile care il intineaza, il deterioreaza si-i acopera frumusetea sau asa cum ne curatam casele in care locuim, lucrurile si obiectele de care ne folosim, sau asa cum ne spalam trupurile. Daca ne curatim trupurile, cu atat mai mult este nevoie sa ne curatim si sufletele de zgura pacatului care se aseaza peste stralucirea lui.
Pocainta este un act complex care angajeaza intreaga noastra fiinta. Pocainta nu inseamna numai marturisirea pacatelor, cum suntem invatati sa credem, in general. Ea inseamna cutremurarea omului care, vazand inaltimea sau imaginea slavei dumnezeiesti din care a cazut, intinandu-o cu pacatul, tinde sa se intoarca ia frumusetea ei. Pocainta este o parere de rau care vine din adancimea cea mai profunda a constiintei omenesti, este dorinta de reintoarcere ca incredintare, in iubirea si milostivirea lui Dumnezeu. De aceea, nu este deajuns sa spunem "am pacatuit", cum facem de obicei in spovedanie, ci marturisirea capata sens si devine lucratoare numai daca pacatul este inteles si trait in toata adancimea si tristetea sa.
Spre aceasta pocainta ne cheama Triodul prin rugaciunile si cantarile sale. Chiar din prima Duminica a Triodului, cea a Vamesului si Fariseului, cantarile bisericesti ne aduc aminte si ne vestesc, printr-un fel de trambitare a melodioaselor cantari, ca se apropie vremea pocaintei. Din aceasta duminica si pana in cea de-a cincea a Postului Mare, cea inchinata Sfintei Maria Egipteanca, Biserica ne aduce mereu aminte, ca suntem in vremea randuita pentru pocainta. Intram in aceasta atmosfera a pocaintei ca intr-o curte interioara a sufletului nostru pentru care il rugam pe Mantuitorul sa ne deschida usile ei tainice, zavorate de pacat. "Usile pocaintei deschide-mi mie, Datatorule de viata. Ca maneca duhul meu la Biserica Ta cea sfanta, purtand locas un trup cu totul spurcat. Ci, ca un indurat, curateste-l pe el de toata necuratia". Cantarea ne arata ca pocainta este un act de curatire a unui trup spurcat sau intinat, in care salasluieste duhul care tinde spre Dumnezeu si Biserica Sa, ca si catre o baie a mantuirii.
In aceasta opera sau lucrare de curatire, crestinismul se indreapta cu incredere spre Maica Domnului: "in calea mantuirii indrepteaza-ma, de Dumnezeu Nascatoare, caci, cu pacate grozave, mi-am spurcat sufletul si in lenevire mi-am cheltuit toata viata mea; ci, cu rugaciunile tale, spala-ma de toata necuratia". Pacatele savarsite in tot felul nu aduc decat intinarea sufletului, iar lenea e unul din cele mai grele.
Din cele sapte pacate capitale, lenea ne face sa ne irosim viata trupeasca si sufleteasca, nepretuind in nici un fel cel mai mare dar facut noua de Dumnezeu. Tensiunea omului pacatos creste si dorinta de indreptare devine tot mai puternica. Omul constientizeaza gravitatea pacatului care-i aduce acea cutremurare, trezindu-i in suflet teama de raspunsul pe care-l va da la infricosatoarea judecata. Singurul gand curat este ca sa ceara mila asemenea lui David si indurare de la Milostivul Dumnezeu.
Cea de-a treia cantare este edificatoare in acest sens: "La multimea faptelor mele celor rele, cugetand eu, ticalosul, ma cutremur de infricosata zi a judecatii; ci, indraznind spre mila milostivirii Tale, ca David strig Tie: Miluieste-ma, Dumnezeule, dupa mare mila Ta".
Este primul semnal de alarma care se trage pentru intoarcerea la Dumnezeu, pe o cale care este lunga si anevoioasa si care cuprinde trepte sau urcusuri uneori greu de suit. De la acest semnal, care nu-i o simpla aducere aminte, ci o profunda cutremurare, incepe procesul pocaintei. Dupa constientizarea starii de pacat, de intinare si necuratie, care cere cu necesitate lepadarea de ea, ca si spalarea intr-o baie, incepe pocainta.
Pocainta este mai intai un act de smerenie. in limba greaca, cuvantul care numeste pocainta este metanoia. Acest cuvant inseamna schimbarea gandului nostru, a atitudinilor sau conceptiilor noastre, a starii sufletelor prin indreptarea ei spre bine, spre a gandi numai ceea ce este corect sau bun si frumos. Cu acest sens il gasim atat in predica lui loan Botezatorul cat si in cea a Mantuitorului: "Pocaiti-va ca s-a apropiat imparatia cerurilor!" (Matei 11,2).
Dar tot de la acest cuvant avem in romaneste pe cel de metanie. Ce este metania? Este o prosternare a noastra pana la pamant inaintea lui Dumnezeu, prin care ne recunoastem micimea si nimicnicia noastra; este o recunoastere a faptului ca am gresit si ca ne caim de greseala facuta, cerand iertare. Este o coborare din orgoliu. De aceea pocainta trebuie sa inceapa prin metanie, adica prin smerenie. Iar smerenia nu este altceva decat recunoasterea greselilor noastre.
Smerenia este convingerea sincera a neputintelor si a pacatoseniei noastre, inceputul si chezasia pocaintei. Omul cu adevarat smerit se gandeste mereu numai la pacatele, la lipsurile si cusururile lui, straduindu-se sa si le indrepte. Smerenia este ca o raza de lumina care, patrunzand in tainita inimii noastre, ne ajuta sa vedem praful si necuratia pacatelor si sa le dam afara din fiinta noastra.
Iata de ce, nu intamplator, Triodul se incepe cu pilda Vamesului si a fariseului, evidentiind insemnatatea smereniei in procesul pocaintei si al urcusului duhovnicesc. Tot pilda de smerenie este si fiul cel risipitor care isi revine in sine, constientizeaza starea cumplita de pacat si se hotaraste sa se lepede de el, intorcandu-se si cerand iertare bunului sau parinte. Printr-o serie de exemple de smerenie, prin cantarile si rugaciunile sale, Triodul si Biserica ne invata exercitiul pocaintei. Vom prezenta si analiza cateva dintre aceste perle ale literaturii euhologice, rugaciuni si imne, adevarate tezaure de gandire teologica, de simtire crestineasca si de indemn la pocainta, cuprinse in Triod.
Una din cele mai interesante si mai valoroase piese din Triod este, fara invoiala, Canonul cel Mare sau Canonul de pocainta, cum i se mai zice, al Sfantului Andrei Criteanul. Opera a Sfantului Andrei, arhiepiscopul Cretei, unul din cei mai alesi invatatori ai pocaintei, Canonul cel mare, numit asa nu numai din pricina multimii stihurilor si troparelor (250 de tropare), ci si pentru sublimitatea ideilor, profunzimea simtamintelor ce le exprima si pentru puterea sau energia expresiei, poate fi socotit cel mai bine "o plangere de pocainta care ne vorbeste despre proportiile si adancimea pacatului, tulburand sufletul cu jalea, cainta si nadejdea".
"Nici o alta religie, nici o alta confesiune crestina nu are o capodopera de cult ca acest sfant si mare canon de pocainta si umilinta, o mai bogata comoara de simtire si traire religioasa, un mai eficace mijloc de ridicare din umbra pacatului si a mortii, cum are Biserica noastra".
Cantat in primele patru zile ale saptamanii celei dintai a Postului, apoi in intregime la denia din Joia saptamanii a cincea, canonul reda in versuri pline de lirism poetic, tema izbavirii, din osanda pacatului, prin umilinta, pocainta si fapte bune: "De unde voi incepe a plange faptele mele cele ticaloase? Care incepere voi pune, Hristoase, tanguirii acestei de acum? Ci, ca un milostiv, da-mi iertare greselilor".
Inceputul indreptarii este, conform primei ode din canon, recunoasterea starii de pacatosenie in care ne aflam, parerea de rau dupa pierderea "frumusetii celei dintai". Parerea de rau dupa aceasta frumusete, ca moment psihologic de mare importanta in procesul pocaintei, apare ca o constanta a intregului canon. Parerea de rau deschide izvorul lacrimilor de pocainta care are darul de a spala pacatele care au intunecat frumusetea noastra: "Spala-ma, Stapane, in baia lacrimilor mele ma rog Tie, alba facand haina trupului meu ca zapada", in spiritualitatea ortodoxa si in procesul pocaintei, lacrimile au avut un loc esential. Ele sunt un mijloc curatitor, o usurare a inimii, fiind recomandate de Sfintii Parinti. in cuvintele batranilor pustiei, "harul sau darul lacrimilor" este prezent ca idee peste tot.
Lacrimile sunt stari sufletesti de umilinta, de parere de rau pentru pacate. Sfantul Grigorie Palama numeste plansul, baie a iertarii precum si al doilea Botez. Caci, dupa cum in Biserica veche, in care sfintele se dadea cu adevarat sfintilor, a existat un botez al dorintei, echivalent - in cele din urma- cu insusi Botezul, tot asa lacrimile neincetate ale pocaintei, umilintei si dorintei dupa imparatia lui Dumnezeu, nu pot sa nu ne-o aduca si sa nu ne faca locuitorii ei. Lacrimile pocaintei nu sunt semn de slabiciune, proprii firilor slabe, femeilor si copiilor, cum se spune uneori, ci ele reprezinta fermitatea dorintei noastre, taria darurilor noastre dupa cele inefabile, puterea duhovniceasca ce dobandeste totul, agonisindu-si mantuirea.
N-au plans oare toti dreptii vechi si noi pentru bunatatile cele vesnice? N-a insotit insusi Domnul rugaciunea cu lacrimi in fata Golgotei celei aducatoare de curatie pentru tot neamul omenesc? Lacrimile nu sunt nici expresie a deznadejdei. Dimpotriva, credinciosii isi pastreaza, si atunci cand plang, increderea in ajutorul lui Dumnezeu cel atotindurator, asa cum se vede si din textul canonului: "Mana lui Moise ne facem sa credem suflete, cum ca Dumnezeu poate sa albeasca si sa curete viata cea leproasa; nu te deznadajdui dar, macar ca esti lepros".
In toate textele despre lacrimi se poate observa cu usurinta ca nu este vorba de o lepadare a optimismului natural, firesc al omului, ci este o amarnica luare in seama a stricaciunii si a pacatului, cum zice Arseniev. "Nu vom fi acuzati - zice Sfantul Ioan Scararu - pentru ca n-am facut minuni, pentru ca n-am fost teologi, pentru ca n-am avut vedenii, dar va trebui sa dam seama lui Dumnezeu pentru ca nu ne-am plans pacatele".
Increderea in Dumnezeu, care ne iarta pacatele pentru care plangem, nu presupune insa pasivitate si nici numai credinta, ci cere activitate si mai ales fapte bune. in aceasta privinta, canonul cel mare indeamna: "inalta-ti mintea, ca si cu aripi, cu lucrarea si cu gandirea", "Iarta-ma mai inainte de sfarsit, prin fapte bune si prin pocainta".
Curatit in felul acesta, prin pocainta, smerenie si lacrimi de umilinta si intarit prin fapte bune, credinciosul urca pe treptele scarii desavarsirii: "Scara pe care a vazut-o de demult marele intre Patriarhi, suflete al meu, este aratarea suirii cele de lucrare si a inaltarii gandului; deci de voiesti sa vietuiesti cu lucrarea si cu cunostinta si cu inaltarea gandului, innoieste-te". La lucrarea si agonisirea de fapte bune, ale milei trupesti si sufletesti, un rol hotarator il are, fara indoiala, postul, cu cele doua aspecte ale lui, trupesc si duhovnicesc.
Tot procesul de pocainta trebuie sa aduca innoirea si transfigurarea fiintei noastre si inceputul desavarsirii. Meditarea la cuprinsul canonului, descopera in noi ganduri cucernice, sentimente pioase si hotararea neinduplecata de a fugi de pacat si a imbratisa binele. De aceea, Canonul cel Mare reprezinta pentru noi o rugaciune cutremuratoare prin care, recunoscandu-ne nevrednicia, fugim totodata sa ne curatim de orice patima, pentru ca astfel curatiti si reveniti la frumusetea cea dintai, sa ne facem partasi darurilor ceresti.
Tot asa de valoroasa si de folositoare pentru procesul pocaintei, este minunata Rugaciune a Sfantului Efrem Sirul, "Doamne si Stapanul vietii mele...". Dintre toate cantarile si rugaciunile din timpul Postului, aceasta poate fi socotita rugaciunea specifica a Postului. In slujbele religioase din perioada Triodului, ea apare si revine mereu ca un refren.
De ce ocupa un loc asa de important aceasta scurta si simpla rugaciune in slujbele Postului Mare? Pentru ca ea recapituleaza in ea si sintetizeaza, poate intr-un fel unic, toate elementele pozitive si negative ale pocaintei, si constituie un fel de verificare pentru ostenelile noastre personale de-a lungul Postului. Caci toate stradaniile noastre au ca scop, mai intai, eliberarea noastra de cateva boli duhovnicesti, care ne influenteaza viata si fac practic imposibila chiar si incercarea de a ne intoarce noi insine catre Dumnezeu. Ele sunt in acelasi timp pacate sau patimi de care trebuie sa ne ferim sau pe care sa le lepadam: trandavia, grija de multe, iubirea de stapanire si grairea in desert.
O analiza atenta ne face sa observam ca de fapt aceste patru pacate sau patimi, sunt o cuprindere in sine a celor opt pacate capitale sau mai precis sapte daca socotim mandria si slava desarta acelasi pacat, si anume: lacomia pantecelui, desfranarea, iubirea de argint, intristarea, mania, trandavia si slava desarta sau mandria. Trandavia este pacatul lenei, grija de multe inglobeaza lacomia si iubirea de argint, iubirea de stapanire corespunde slavei desarte, ori mandriei, iar grairea de rau poate sa cuprinda si mania. Desfranarea si intristarea sunt combatute in partea a doua a rugaciunii unde cerem sa ne impodobim cu cateva virtuti de seama: curatia, gandul smerit, rabdarea si dragostea, deasupra situandu-se putinta de a ne vedea greselile proprii si de a nu osandi pe aproapele, vazand doar paiul din ochiul lui si nu barna din ochiul nostru. Si aceste asa zise teluri pozitive ale pocaintei sunt expresia celor sapte virtuti capitale: intelepciunea sau prudenta, dreptatea, curajul, forta sau taria, cumpatarea, credinta, nadejdea, dragostea.
Rugaciunea Sfantului Efrem Sirul, scurta dar foarte cuprinzatoare, se distinge printr-o forta extraordinara de a ne determina sa ne intoarcem gandul, simtirea si vointa de la pacat spre virtute. Aceasta inseamna de altfel pocainta si de aceea, rugaciunea aceasta este una dintre cele mai populare si mai indragite din perioada Postului, desi ar trebui sa o spunem mereu, caci mereu avem nevoie de pocainta, de innoire si transformare a fiintei noastre, lepadand balastul pacatului si tesandu-ne aripile inaltarii prin virtute. insotirea rugaciunii de metanii, ne arata ca intreaga noastra fiinta - trup si suflet - face pocainta. Trupul participa la rugaciunea sufletului, iar sufletul se roaga prin si in trup.
La aceste capodopere ale literaturii evhologice si imnografice, as mai adauga doar una care exceleaza, pe langa ideile teologice, si prin frumusetea poetica. Este vorba de cantarea Monahiei Casia, cunoscuta in cartile de cult sub denumirea "Doamne, femeia aceea ce cazuse in pacate multe", asemanatoare cu minunata cantare "Camara Ta, Mantuitorule", pe care o auzim in Saptamana Patimilor, un strigat de pocainta, incarcat de smerenie dar si de nadejde deplina in indurarea lui Dumnezeu care primeste lacrimile de pocainta ale celui care se intoarce catre el. "Primeste izvoarele lacrimilor mele, Cela ce scoti cu norii apa din mare; pleaca-Te spre suspinurile inimii mele, Cel ce ai plecat cerurile cu nespusa plecaciune". Figurile de stil, comparatiile si antitezele, abunda in aceasta superba creatie imnografica, iar patetismul propriu omului pocait transpare din fiecare rand al cantarii.
Pornind de la usile pocaintei care ni se deschid, luand in considerare indemnul condacului din Canonul cel Mare: "Suflete al meu, suflete al meu, scoala-te pentru ce dormi", trecand prin baia canonului de pocainta si insotind pocainta noastra de rugaciune Sf. Efrem Sirul, dorind a ne impodobi camara sufletului nostru cu haina de nunta a faptelor bune, dupa ce am vazut lacrimile pocaintei, ajungem la dobandirea starii celei dintai. Aceasta nu inseamna altceva decat restaurarea fiintei noastre, innoirea si transfigurarea ei. Prin aceasta nu facem decat sa ajungem la inviere. Caci, ce inseamna invierea decat transfigurarea fiintei noastre, eliberarea de pacat si ridicarea ei in slava. De aici si relatia stransa intre pocainta si inviere pe care o gasim la tot pasul in Triod. Perioada Triodului si a Postului Mare este comparata, in cantari, cu primavara, cand totul se reinnoieste, inviaza dupa o adormire provizorie.
Trezirea din somnul pacatului este asemenea primaverii si invierii din moarte, prin care cei curatiti de pacate, primesc invierea ca pe o reinnoire. Numai in stare de curatie si lumina interioara putem sa-l primim pe Hristos cel inviat. in aceasta privinta, cantarile Bisericesti ne indeamna astfel: "Primavara Sfantului Post, care lumineaza trupurile si sufletele tuturor... sa o incepem luminat, stralucind in razele sfintelor porunci ale lui Hristos, Dumnezeul nostru, care sunt: stralucirea dragostei, fulgerul rugaciunii, sfintenia curatiei, taria bunei vitejii, ca sa ajungem luminati la sfanta si de a treia zi a invierii". In aceasta perioada, credinciosii se roaga: "Eu fac cu osardie indreptarile Tale, dar Tu, Hristoase, ma invredniceste sa ajung cu pace la cinstita invierea Ta".
Ideea pregatirii sufletesti a credinciosilor prin rugaciune si post, in vederea luminatei praznuiri a Sfintelor Pasti, este presarata cu prisosinta in campul fertil si roditor al Triodului. Astfel, intr-una din cantarile din Duminica lasatului sec de carne de la vecernie, ne rugam: "Sa ne intoarcem la pocainta si sa ne curatim simtirile asupra carora este razboiul... cu nadejdea darului inimii, intarindu-ne si intru acest chip vom manca Mielul lui Dumnezeu intru sfanta si purtatoarea de lumina noapte a invierii".
Exemplele se pot inmulti. Ele abunda in cantarile Triodului. Ne vom limita la acestea, aratand ca la bucuria invierii nu se ajunge decat prin rastignirea omului pacatului si transfigurarea spirituala pe care crestinul le primeste de la Sfanta Biserica prin slujbele Triodului care-l pregatesc si-l conduc la bucuria invierii: "Vietii celei fara de moarte ne-am invrednicit cu invierea Ta". De aceea, sarbatoarea invierii este asteptata cu emotie si cu deosebita bucurie de toti credinciosii din intreaga lume, dornici de mantuire si viata vesnica. Spre acest izvor al nesecatei bucurii, spre sarbatoarea sarbatorilor si bucuria bucuriilor ne conduc slujbele si cantarile Triodului.
Dupa ce a trecut vremea tanguirii si a plansului, vremea pocaintei, il asteptam pe Hristos cel inviat pentru a ne spune, ca si femeilor mironosite: "Bucurati-va!" (Matei 28, 19).

viernes, 15 de febrero de 2008

DOMINGO DEL FARISEO Y EL PUBLICANO



En este domingo el Evangelista Lucas nos relata la parábola del publicano y el fariseo. Esta parábola nos enseña la misericordia de Dios, porque muestra cómo el reconocimiento humilde de los pecados de una persona es más importante para Dios, que las falsas virtudes de los orgullosos. “Dos hombres subieron al templo a orar: uno Fariseo, el otro publicano. El Fariseo, de pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propició a mí pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Lc 18, 10-14)

Evidentemente, el fariseo no hacía ningún mal a nadie, o sea, no era una persona mala. Sin embargo, en vez de ayudar a la gente con las buenas acciones, él cumplía con diferentes ritos religiosos y costumbres de muy poca importancia no exigidas por las leyes del Antiguo Testamento. Cumpliendo con estos ritos, él tenía una opinión muy buena de sí mismo. "Acusando a todo el mundo, él se justificaba" (palabras de San Juan Crisóstomo). Gente con esta psicología no es capaz de hacer una evaluación espiritual de si misma, o sea, arrepentirse y comenzar una verdadera vida virtuosa. La esencia moral en esta persona está muerta. Nuestro Señor Jesucristo muchas veces reprendía abiertamente la falsedad de los escribas judíos y fariseos. Sin embargo, en esta parábola nuestro Señor se limita únicamente con una reprensión: "volvió el publicano a su casa justificado, antes que el otro (el fariseo)," o sea: el arrepentimiento sincero del publicano fue recibido por Dios.

Según el significado de estas parábolas, la persona es un ser espiritualmente caído, constantemente peca y no tiene nada para alabarse delante de Dios. Entregando su vida a Dios y con un profundo arrepentimiento, la persona debe volver al Padre Celestial, para que con Su gracia esta persona sea guiada por el camino correcto, de la misma forma que la oveja extraviada. La última se entregó a la protección y salvación del buen pastor.

SANTO TRÍODO

FEBRERO
16 S Vísperas 20:00 h

17 D I domingo del Tríodo, del Fariseo y el Publicano
(33 después de Pentecostés, Lucas 16) El Gran Mártir San Teodoro de Tiro

EV 5; 2 Tm 3, 10-15; Lc 18, 10-1;Primera semana del Tríodo: Tono 5º

Maitines 8:30 Santa Liturgia 9:30

23 S † San Policarpo Mártir, Obispo de Esmirna

Vísperas 20:00 h

24 D II domingo del Tríodo, del Hijo Pródigo
(34 después de Pentecostés Lucas 17) Primer y segundo encuentro de la Cabeza de San Juan Bautista.

EV 6; 1 Co 6,12-20; Lc 15,11-32; Segunda semana del Tríodo: Tono 6ºMaitines 8:30 Santa Liturgia 9:30

27 M †) San Leandro, Obispo de Sevilla

29 V Vísperas del Oficio de Difuntos 20:00

MARZO

1 S Sábado de los Difuntos
Responso por los difuntos 9:30 Vísperas 20:00

SFINTUL TRIOD



Februarie - Faurar

16 S Vecernia 20:00 h

17 D Duminica întâi din Triod Vameşul şi Fariseul
(a 33-a după Rusalii, Luca 16) Sf. Mare Mc. Teodor Tiron

EV 5; 2 Tm 3, 10-15; Lc 18, 10-14 Săpt. Triod 1: Glas 5

Utrenie 8:30 Sfinta Liturgia 9:30

23 S † Sf. Ierarh Mucenic Policarp al Smirnei

Vecernia 20:00 h

24 D Duminica a doua din Triod Fiul Risipitor
(a 34-a după Rusalii, Luca 17) †) Întâia şi a doua aflare a capului Sf. Ioan Botezătorul

EV 6; 1 Co 6,12-20; Lc 15,11-32 Săpt. Triod 2: Glas 6
Utrenie 8:30 Sfinta Liturgia 9:30

27 M †) Sf. Ier. Leandru de Sevilla

29 V Vecernia Mortilor 20:00

Martie – Martisor

1 S Sambata mortilor - Mosii de iarna

Parastas 9:30 Vecernia 20:00

miércoles, 13 de febrero de 2008


Topario, Tono 4º


La virgen Eulalia, por tu amor, oh Señor,

ha ofrecido su vida soportado los martirios

y junto a ti ha salido de ellos victoriosa.

Por ti ha dado su vida la blanca paloma inocente

y ha nacido para el cielo como un nuevo ángel

de tus milicias incorporeas.

¡Por sus oraciones, salva nuestras almas,

oh Cristo, Dios Salvador nuestro!


Contaquio, Tono 2º


El Señor te ha puesto

como perla escogida de blancura inmaculada,

adornando con tu pureza a la Iglesia de España

y tu sangre derramada es manto de púrpura real

que cubre fecunda a la ciudad de Barcelona.

¡Oh Eulalia, Virgen y Mártir,

escucha nuestras voces que se elevan al cielo diciendote:

ruega a Cristo por nosotros!

12 DE FEBRERO (22 de agosto): SANTA EULALIA MEGALOMARTIR DE BARCELONA († ca. 304)


Eulalia nació en la inmediaciones de la ciudad de Barcelona, probablemente hacia los últimos años del siglo tercero. Descendía, a lo que parece, de noble familia; sus padres, con quienes vivía en una quinta de su propiedad, más que amarla la mimaban cariñosísimamente, impelidos por la humildad, la sabiduría y la prudencia que resplandecían en ella de una manera impropia de su tierna edad. Por encima de todo brillaba en aquella virtuosa niña un acendrado amor a Dios Nuestro Señor; su piedad la llevaba a encerrarse cotidianamente en una pequeña celda de su casa con un grupo de amigas que había reunido junto a sí para pasar buena parte del día en el servicio del Señor, rezando oraciones que alternaban con el canto de himnos. Habiendo llegado a la pubertad, hacia los doce o trece años, llegó a los oídos de los barceloneses la noticia de que la persecución contra los cristianos volvía a arder de nuevo en todo el Imperio, de manera que quienquiera que se obstinara en negarse a sacrificar a los ídolos era atormentado con los más diversos y espantosos suplicios.
Los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano, que hablan oído contar la rápida y maravillosa propagación de la fe cristiana en las lejanas tierras de España, donde hasta entonces había sido tan rara aquella fe, mandaron al más cruel y feroz de sus jueces, llamado Daciano, para que acabara de una vez con aquella "superstición".
Al entrar en Barcelona hizo, con todo su séquito, públicos y solemnes sacrificios a los dioses, y dio orden de buscar cautelosamente todos los cristianos para obligarles a hacer otro tanto. Con inusitada rapidez divulgose entre los cristianos de Barcelona y su comarca la noticia de que la ciudad era perturbada por un juez impío e inicuo como hasta entonces no se había conocido otro. Oyéndolo contar Santa Eulalia se regocijaba en su espíritu y se le oía repetir alegremente: "Gracias os doy, mi Señor Jesucristo, gloria sea dada a vuestro nombre porque veo muy cerca lo que tanto anhelé, y estoy segura de que con vuestra ayuda podré ver cumplida mi voluntad".
Sus familiares estaban vivamente preocupados por la causa de aquel deseo tan vehemente que Eulalia les ocultaba, ella que precisamente no les escondía ningún secreto, sino que siempre les explicaba con la prudencia y circunspección debidas cuanto Dios Nuestro Señor le revelaba. Pero Santa Eulalia seguía sin contar a nadie lo que iba meditando en su corazón, ni a sus padres, que tan tiernamente la amaban, ni a alguna de sus amigas o de sus servidoras que la querían más que a su propia vida; hasta que un día, a la hora de mayor silencio, mientras los suyos dormían, emprendió sigilosamente el camino de Barcelona, al rayar el alba. Llevada de las ansias que la enardecían y la hacían infatigable, hizo todo el trayecto a pie, a pesar de que la distancia que la separaba de la ciudad fuese tal como para no poder andarla una niña tan delicada como ella.
Llegado que hubo a las puertas de la ciudad, y así que entró, oyó la voz del pregonero que leía el edicto, y se fue intrépida al foro. Allí vio a Daciano sentado en su tribunal y, penetrando valerosamente por entre la multitud, mezclada con los guardianes, se dirigió hacia él, y con voz sonora le dijo: "Juez inicuo, ¿de esta manera tan soberbia te atreves a sentarte para juzgar a los cristianos? ¿Es que no temes al Dios altísimo y verdadero que está por encima de todos tus emperadores y de ti mismo, el cual ha ordenado que todos los hombres que Él con su poder creó a su imagen y semejanza le adoren y sirvan a Él solamente? Ya sé que tú, por obra del demonio, tienes en tus manos el Poder de la vida y de la muerte; pero esto poco importa".
Daciano, pasmado de aquella intrepidez, mirándola fijamente, le respondió, desconcertado: "Y ¿quién eres tú, que de una manera tan temeraria te has atrevido, no sólo a presentarte espontáneamente ante el tribunal, sino que, además, engreída con una arrogancia inaudita, osas echar en cara del juez estas cosas contrarias a las disposiciones imperiales?".
Mas ella, con mayor firmeza de ánimo y levantando la voz, dijo: "Yo soy Eulalia, sierva de mi Señor Jesucristo, que es el Rey de los reyes y el Señor de los que dominan: por esto, porque tengo puesta en Él toda mi confianza, no dudé siquiera un momento en ir voluntariamente y sin demora a reprochar tu necia conducta, al posponer al verdadero Dios, a quien todo pertenece, cielos y tierra, mar e infiernos y cuanto hay en ellos, al diablo, y lo que es peor, que quieres obligar a hacer lo mismo a aquellos hombres que adoran al Dios verdadero y esperan conseguir así la vida eterna. Tú les obligas inicuamente, bajo la amenaza de muchos tormentos, a sacrificar a unos dioses que jamás existieron, que son el mismo demonio, con el cual todos vosotros que le adoráis vais a arder otro día en el fuego eterno".
Oyendo Daciano tales requerimientos, mandó que la detuvieran y que inmediatamente la azotaran sin piedad. 'Mientras, sin compasión, se ejecutaba el suplicio, decíale Daciano, en son de burla: "Oh miserable doncella: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué no te libra de esta tortura? ¿Cómo te has dejado llevar por esta imprudencia que te hizo ejecutar un acto tan atrevido? Di que lo hiciste por ignorancia, que desconocías mi poder, y te perdonaré enseguida, pues hasta a mí me duele que una persona nobilísima como tú, ya que vienes, según me han dicho, de rancio abolengo, sea tan atrozmente atormentada". A cuyas palabras repuso Santa Eulalia: "Esto no será jamás; y no me aconsejes que mienta confesando que desconocía tu poderío; ¿quién ignora que toda potestad humana es pasajera y temporal como el mismo hombre que la tiene, que hoy existe y mañana no? En cambio, el poder de mi Señor Jesucristo no tiene ni tendrá fin, porque es el mismo que es eterno. Por esto, no quiero ni puedo decir mentiras, porque temo a mi Señor, que castiga a los mentirosos y sacrílegos con fuego, como a todos los que obran la iniquidad. Por otra parte, cuanto más me castigas, me siento más ennoblecida; nada me duelen las heridas que me abres, porque me protege mi Señor Jesucristo, que, cuando sea Él quien juzgue, mandará castigarte por lo que habrás hecho con penas que serán eternas".
Enfurecido y rabioso, Daciano mandó traer el potro. La extienden en él, y mientras unos esbirros la torturaban con garfios, otros le arrancaban las uñas. Pero Santa Eulalia, con cara sonriente, iba alabando a Dios Nuestro Señor, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad a esta vuestra inútil sierva; perdonad mis faltas y confortadme para que sufra los tormentos que me infligen por vuestra causa, y así quede confuso y avergonzado el demonio con sus ministros".
Díjole Daciano: "¿Dónde está este a quien llamas e invocas? Escúchame a mí, oh infeliz y necia muchacha. Sacrifica a los dioses, si quieres vivir, pues se acerca ya la hora de tu muerte y no veo todavía quién venga a librarte".
Mas he aquí que Santa Eulalia, gozosa, le respondió: "Nunca vas a tener prosperidad, sacrílego y endemoniado perjuro, mientras me propongas que reniegue de la fe de mi Señor. Aquel a quien invoco está aquí junto a mí; y a ti no es dado el verle porque no lo mereces por culpa de tu negra conciencia y la insensatez de tu alma. Él me alienta y conforta, de manera que ya puedes aplicarme cuantas torturas quieras, que las tengo por nada".
Desesperado ya y rugiendo como un león ante aquel caso de insólita rebeldía, Daciano mandó a los soldados que, extendida todavía sobre el potro, aplicaran hachones encendidos a sus virginales pechos para que pereciera envuelta en llamas. Al oír aquella decisión judicial, Santa Eulalia, contenta y alegre, repetía las palabras del salmo: "He aquí que Dios me ayuda y el Señor es el consuelo de mi alma. Dad, Señor, a mis enemigos lo que merecen, y confundidles; voluntariamente me sacrificaré por Vos y confesaré vuestro nombre, pues sois bueno, porque me habéis librado de toda tribulación y os habéis fijado en mis enemigos". Y habiendo dicho esto, las llamas empezaron a volverse contra los mismos soldados. Viendo lo cual Santa Eulalia, levantando la vista al cielo, oraba con voz más clara todavía, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad mis ruegos, compadeceos misericordiosamente de mí y mandad ya recibirme entre vuestros escogidos en el descanso de la vida eterna, para que, viendo vuestros creyentes la bondad que habéis obrado en mí, comprueben y alaben vuestro gran poder".
Luego que hubo terminado su oración se extinguieron aquellos hachones encendidos que, empapados como estaban en aceite, debían haber ardido por mucho tiempo, no sin antes abrasar a los verdugos que los sostenían, los cuales, amedrentados, cayeron de hinojos, mientras Santa Eulalia entregaba al Señor su espíritu, que voló al cielo saliendo de su boca en forma de blanca paloma. El pueblo que asistía a aquel espectáculo, al ver tantas maravillas, quedó fuertemente impresionado y admirado, en especial los cristianos, que se regocijaban por haber merecido tener en los cielos como patrona y abogada una conciudadana suya.
Pero Daciano, al ver que después de aquella enconada controversia y que, a pesar de tantos suplicios, nada había aprovechado, descendió del tribunal, mientras, enfurecido, daba la orden de que fuera colgada en una cruz y vigilada cautelosamente por unos guardianes: "Que sea suspendida en una cruz hasta que las aves de rapiña no dejen siquiera los huesos". Y he aquí que al punto de ejecutarse la orden cayó del cielo una copiosa nevada que cubrió y protegió su virginidad. Los guardas, aterrorizados, la abandonaron para seguir vigilándola a lo menos desde lejos, según se les había ordenado.
Tan pronto se divulgó lo acaecido por los poblados circunvecinos de la ciudad, muchos quisieron ir a Barcelona para ver las maravillas obradas por Dios. Sus mismos padres y amigas corrieron enseguida con gran alegría, pero lamentando al propio tiempo no haber conocido antes lo sucedido.
Después de tres días que Santa Eulalia pendía de la cruz, unos hombres temerosos de Dios la descolgaron con gran sigilo, sin que se dieran cuenta los soldados o guardianes; y habiéndosela llevado, la embalsamaron con fragantes aromas y amortajaron con purísimos lienzos. Entre ellos había uno que dicen se llamaba Félix, que con ella había también sufrido confesando a Cristo, el cual con gran alegría dijo al cuerpo de la Santa: "Oh señora mía, ambos confesamos juntos, pero vos merecisteis la palma del martirio antes que yo". Y he aquí que la Santa le contestó con una sonrisa. Los demás, mientras la llevaban a enterrar, alegrábanse entonando cánticos e himnos al Señor: "Los justos os invocarán, oh Señor, y Vos los habéis escuchado. mientras les librabais de cualquier tribulación". Al oírse aquellos cantos, fue asociándose a la comitiva una gran multitud, hasta que con gran regocijo le dieron sepultura.
Hasta el 23 de Noviembre del año 874, el cuerpo de la mártir de Barcelona reposó fuera de las murallas de la ciudad en la iglesia de Santa María del Mar. En esta fecha, ambos, el cuerpo y la tumba fueron trasladados a su catedral por el Obispo Frodoino. En memoria de este hecho el colocó una inscripción aún preservada en el Museo Provincial de Barcelona (no. 864); ver también el volumen xx de “España Sagrada” de Enrique Flores, para una reproducción del mismo. No mucho antes de esto el mártir, San Eulogio, teniendo ocasión de defender a los mártires de Córdoba por su espontánea confesión de la Fe Cristiana ante los magistrados Musulmanes, citó el ejemplo de Santa Eulalia de Barcelona, y se refirió a los antiguos Hechos de su martirio. Su distinguida personalidad es también confirmada por la existencia de una antigua iglesia y monasterio en Córdoba que lleva el nombre de la mártir de Barcelona; esta importante evidencia es confirmada por los calendarios mozárabes examinados por el estudioso Dom Ferotin.
Sus Santas Reliquias se veneran en la cripta de la Catedral católica de barcelona