jueves, 22 de enero de 2009

Milagro en el Jordán


Cerca de cinco mil personas han presenciado este lunes pasado el gran milagro que ocurre en el río Jordán, año tras año, el día de la Theophanía.

Inmediatamente después de que el Patriarca Teophilos bendijera las aguas, el río Jordán comenzó a fluir al revés, exactamente como lo hizo, según la tradición, después de que fuera bautizado nuestro Señor.

Después de que fueran arrojadas las cruces a las aguas tranquilas del río que fluían normalmente, y de que fueran bendecidas, se tornaron espumosas y el flujo del río se invirtió durante unos minutos.

El grito de sorpresa de los cerca de cinco mil peregrinos resonó en medio del desierto de Judea. Las aguas cambiaban su continuo fluir como hace dos mil años.

La noticia la ha enviado el P Antonio Perdomo de la Parroquia de San Jorge de Sam Houston in Pharr, Texas. El video fue colgado en You Tube por unos peregrinos griegos que presenciaron el gran milagro en el año 2006

Ante la grandeza del acontecimiento y ya que lo desconocía porque estas noticias no salen en los telediarios y periódicos españoles, me he puesto en contacto con el Patriarcado y con gran alegría me lo han confirmado: “las aguas cambian su curso todos los años, como cuando nuestro Señor salió del Jordán después de ser bautizado y la cruz sube contra corriente, mejor dicho siguiendo la corriente pero al revés de lo que es habitual. El Patriarca con lágrimas en los ojos decía en voz baja ‘Doxa to Theo, Doxa, to Theo’, un gran milagro padre, un gran milagro”.

Son dos los grandes milagros que se repiten año tras año en Tierra Santa, el del Santo Fuego la mañana del Sábado Santo y el del Jordán en la mañana del día 19 de Enero. Cuando los contemplas y frente al feroz racionalismo en el que nos toca vivir sólo puedes recordar como aparece en el mensaje del P Antonio las palabras de San Cosme de Aetolia: “He explorado las profundidades de la sabiduría; todas las religiones son falsas y a está conclusión llegué: sólo la Fe Ortodoxa es correcta y santa. Y a vosotros os digo, debéis de estar contentos de ser cristianos ortodoxos y debéis de compadeceos de los infieles y herejes que caminan en la oscuridad”

Mientras judíos y musulmanes se destruyen en una guerra violenta con cientos de muertos, Cristo santifica las aguas del Jordán recordándonos que solamente Él es el Soberano y Señor, el Kirios de todo y de todos, el Príncipe de la Paz y que fuera de Él, como nos demuestran los tristes acontecimientos sólo hay muerte y destrucción.

Junto al Patriarca Theophilos sólo nos queda decir: ¡DOXA TO THEO!

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