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jueves, 3 de julio de 2014

Los recientes acontecimientos en Jerusalén y sus fundamentos eclesiológicos.

papa francisco y patriarca bartolomeo en jerusalen

Los recientes acontecimientos en Jerusalén y sus fundamentos eclesiológicos

Por un sacerdote ortodoxo griego.
¿Qué podemos sacar de los últimos acontecimientos en Jerusalén para conmemorar el 50 aniversario de la reunión del Patriarca Atenágoras y el Papa Pablo VI, en el que el Patriarca de Constantinopla, junto con el Arzobispo de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega y otros jerarcas del Patriarcado, se reunieron con el Papa de Roma para llevar a cabo servicios de oración conjunta y emitir declaraciones conjuntas? ¿Qué problemas, si los hubiere, representan estas reuniones y declaraciones para nosotros los cristianos ortodoxos y para nuestra fe ortodoxa? Y en última estancia, ¿cuál es el problema teológico fundamental en juego aquí?
Estas son algunas de las preguntas que muchos fieles se preguntan, y que merecen una respuesta exhaustiva a cambio. En este breve artículo trataremos de dar algunas respuestas, o al menos los comienzos de estas respuestas.
Los que querían ver en estas reuniones ecuménicas un desarrollo extremadamente positivo, hablan de ellos como de "intercambios de generosidad, buena voluntad y esperanza", e "intercambios en el espíritu del amor cristiano", que son "verdaderas expresiones de la fe de los Apóstoles, los Padres , y los ortodoxos”. Los campeones de estos encuentros no dejan de admitir que "aunque hay serias diferencias" entre la Iglesia ortodoxa y el catolicismo "que no deben ser pasados por alto, sin embargo, nuestra fe exige que nos unamos y que testimoniemos nuestros compromisos cristianos compartidos." Es así como un conocido teólogo ortodoxo estadounidense se refirió al caso de Jerusalén y creo que está repitiendo exactamente la concepción general entre los partidarios.
Sin embargo, si queremos comprender el significado de estos acontecimientos de una manera espiritual y teológica, debemos ir más allá de los agotadores clichés ​​y del sobreuso de tópicos y examinar la eclesiología subyacente que está implícita o siendo expresada por el Patriarca y sus partidarios durante esas reuniones. Es muy fácil, y por desgracia bastante frecuente incluso entre los cristianos ortodoxos, de contentarse con el lenguaje florido del amor y de la reconciliación y de no prestar atención al significado profundo de la teología que se expresa en palabras y actos. Si queremos evitar una trampa tal y ayudar a otros, hay que adquirir una mentalidad ortodoxa y juzgar estos asuntos importantes dentro del marco y de los criterios ortodoxos.
El problema que subyace aquí es que pocos discuten las implicaciones eclesiológicas del Patriarcado y la nueva visión de la Iglesia de sus partidarios. Si la reunión de Jerusalén y de las reuniones que se acompañan (como las de París, Boston y Atlanta) son juzgadas de ser destructivas de la unidad de la Iglesia y de socavar la misión de la Iglesia, no es, por supuesto, por el lenguaje florido del amor y de la comprensión incesantemente utilizado en todos lados, sino porque no se basan en la fe ortodoxa, en la eclesiología ortodoxa. Si, sin embargo, nuestros representantes en estas reuniones no expresan una enseñanza ortodoxa de la Iglesia, ¿qué están expresando?
Desafortunadamente, no faltan declaraciones anteriores de jerarcas del Patriarcado de Constantinopla según las cuales podríamos hacer referencia con el fin de responder a esta pregunta. Citarles sería ir innecesariamente mucho más allá del alcance de este artículo, ya que en las observaciones formuladas por el Patriarca de Constantinopla en su primer discurso pronunciado en Jerusalén el 23 de mayo, en la Iglesia del Santo Sepulcro, la esencia de la nueva eclesiología está claramente articulada :
La Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, fundada por la "Verbo en el principio", por aquel que es "verdadero Dios", y el término "verdadero Dios", según el evangelista del amor, por desgracia, durante su participación en la tierra , a causa de la dominación de la debilidad humana y de la impermanencia de la voluntad de la inteligencia humana, se dividió en el tiempo. Esto provocó diversas condiciones y grupos, de los cuales reclamaron para sí la "autenticidad" y la "verdad". La verdad, sin embargo, es una: Cristo y la Iglesia Una, fundada por él.
Tanto antes como después del gran cisma de 1054 entre el Este y el Oeste, nuestra Santa Iglesia Ortodoxa hizo intentos por superar las diferencias, que existían desde el principio y que eran en su mayor parte, factores externos del entorno de la Iglesia. Por desgracia, el elemento humano dominaba, y por medio de la acumulación de adiciones "teológicas", "prácticas" y "sociales", las Iglesias locales fueron conducidas a la división de la unidad de la fe, al aislamiento, que se desarrollaron en ocasiones en hostilidades polémicas.
Tenga en cuenta que el Patriarca dice:
1. La única Iglesia se dividió en el tiempo.
2. Que esta división fue el resultado de la dominación de la debilidad humana. No se dice, pero se deduce que esta debilidad humana era más fuerte que la Voluntad Divina por la Iglesia que Él fundó.
3. Que diversos grupos, partes de la Iglesia Una, que resultaron de esta división, cada uno “reivindica” ser la iglesia auténtica y verdadera. La implicación aquí es que ninguno de ellos, incluyendo a la Iglesia ortodoxa, puede pretender legítimamente de ser exclusivamente la Iglesia Una.
4. Y, por lo tanto, de alguna manera, a pesar de todos estos grupos que compiten pretendiendo tener exclusivamente la autenticidad y la verdad, la Iglesia es Una. Una vez más, se desprende de todo lo que se dice que esta unidad existe sólo fuera del tiempo, ya que la Iglesia, como dijo, fue dividida en el tiempo.
Con el fin de obtener una visión total de la nueva eclesiología que se presenta, hay que añadir a estos puntos de vista sobre la Iglesia del Patriarca (del Patriarcado) a la posición vis-à-vis del catolicismo, que fue expuesto tanto de palabra como de obra durante el evento de Jerusalén. En todo el material promocional y en los discursos patriarcales, el catolicismo, el cual los Concilios de la Iglesia y los santos desde hace siglos han considerado como una parasinagoga herética, es considerada como una Iglesia local, la Iglesia de Roma. Asimismo, el Papa actual es considerado como un "sucesor contemporáneo de los primeros apóstoles [Pedro] y actual líder de la antigua iglesia [de Roma]."
El Patriarca se ha referido también al actual Papa como su hermano obispo, co-responsable del buen gobierno de la Iglesia Una. Considera que los sacramentos realizados por el Papa y sus clérigos son los mismos misterios que los realizados por la Iglesia Una. Así, no es de extrañar que él considere a la Iglesia como dividida en la historia y, por lo tanto sigue siendo Una, aunque sólo fuera de la historia.
¿Qué podemos decir ahora de esta imagen de la Iglesia presentada por el Patriarca? Podemos decir que:
1. Está en total armonía con la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II como se establece en los documentos conciliares Lumen Gentium y Unitatis redintegratio.
2. Está totalmente en desacuerdo con la visión de la Iglesia presentada en los documentos conciliares pertinentes de la Iglesia Ortodoxa, como las decisiones del Consejo de 1484, las Encíclicas patriarcales de 1848 y 1895, y en los escritos de los Santos Padres, que han expresado el pensamiento de la Iglesia sobre el tema, tales como San Gregorio Palamás, San Nectario de Pentápolis, San Marcos de Éfeso, San Paisios Velichkovsky, y muchos otros.
El patriarca y sus partidarios se están alineando y tratan de alinear al conjunto de la ortodoxia con la línea eclesiológica elaborada durante el Concilio Vaticano II. Esta nueva eclesiología permite una división de la Iglesia "en el tiempo", de tal manera que la Iglesia Ortodoxa y el catolicismo son considerados "dos pulmones" de la Iglesia Una, sin embargo, dividas. En esta eclesiología, la Iglesia universal incluye a la vez tanto al catolicismo, como a todas las demás confesiones cristianas. Se supone que la Iglesia es una comunión de cuerpos que son más o menos iglesias, una comunión realizada en diversos grados de plenitud, de manera que una parte de la Iglesia, la que está bajo el Papa, se considera "plenamente" la Iglesia, y otra parte de la Iglesia, como una confesión protestante, "imperfecta" o sólo "parcialmente" la Iglesia. Por lo tanto, esta eclesiología permite la participación en los sacramentos de la Iglesia fuera de sus fronteras canónicas, en las afueras de la asamblea eucarística, que es la antítesis de una "eclesiología eucarística" bien entendida.
Por lo tanto, la eclesiología expresada en palabras y hechos por el Patriarca de Constantinopla y la eclesiología del concilio Vaticano II convergen en la aceptación de una Iglesia dividida, o una Iglesia dividida en pedazos por la mano dura de la historia. Se le podría caracterizar como nestorianismo eclesiológico, en el que la Iglesia se divide en dos seres separados: por un lado, la Iglesia en el cielo, fuera del tiempo, la sola verdad y completa; por el otro, la Iglesia, o más bien "iglesias", en la tierra, en el tiempo, deficientes y relativas, perdidas en las sombras de la historia, que tratan de acercarse las unas a las otras y de perfección trascendente, tanto como es posible en "la debilidad de la voluntad humana no permanente ".
En esta eclesiología, las divisiones tumultuosas y perjudiciales de la historia humana han superado la Iglesia "en el tiempo." La naturaleza humana de la Iglesia, que se divide y desgarra, se ha separado de la cabeza theantrópica. Se trata de una Iglesia en la tierra privada de su naturaleza ontológica y no "Una y Santa," ya no posee toda la verdad a través de su unión hipostática con la naturaleza divina del Logos.
Esta eclesiología está, sin duda, en contradicción total con la creencia y la confesión de la Iglesia ortodoxa en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. La Iglesia de Cristo, como el Apóstol Pablo supremamente la definió, es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo (τὸ σῶμα Αὐτοῦ, τὸ πλήρωμα τοῦ τὰ πάντα ἐν πᾶσι πληρουμένου). La plenitud de Cristo es identificada con el Cuerpo de Cristo, es decir, como Cristo cuando caminó sobre la tierra en el tiempo, como Theanthropos, visible e indivisible, marcada por características divino-humanas. Como Vladimir Lossky ha escrito, todo lo que se puede afirmar o negar sobre Cristo puede igualmente aplicarse a la Iglesia, en cuanto que es un organismo theándrico. Se deduce, entonces, que al igual que nosotros nunca podríamos afirmar que Cristo está dividido, tampoco podríamos tolerar que la Iglesia pueda estar dividida. (cf. 1 Cor 1,13).
La Iglesia, no hace falta decir, fue fundada, establecida, propagada, y existe hasta el día de hoy en el tiempo (y existirá hasta la Segunda Venida, y más allá). Esto es así porque la Iglesia es el Cuerpo theantrópico de Cristo, el cual entró en el tiempo, anduvo, murió, resucitó, ascendió y debe volver de nuevo en el tiempo. La Iglesia es la continuación de la encarnación en el tiempo. Y así como nuestro Señor fue visto, tocado y venerado en la carne, con el tiempo, también lo hace su Cuerpo, la Iglesia, que continúa unida y santa. Si tuviéramos que aceptar la división de la Iglesia, estaríamos aceptando también la anulación de la Encarnación y de la salvación del mundo. Como esta nueva eclesiología de una "iglesia dividida" en última instancia anula la salvación del hombre, podría ser considerada con razón como una herejía.
Nuestra creencia en la unidad y continuidad del Cuerpo de Cristo, nuestra confesión de fe, este dogma de la Iglesia, se basa en nada menos que las promesas divinas de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, cuando dijo palabras como éstas:
"Cuando venga Aquél, el Espíritu de verdad, Él os conducirá a toda la verdad." (Jn. 16:13).
"Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra [de la fe] edificaré mi iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella." (Mt 16:18).
"He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mt 28:20).
"En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo." (Jn 16:33).
Del mismo modo, desde la boca de Cristo, el divino apóstol Pablo, escuchamos más promesas de la indivisibilidad y la invencibilidad de la Iglesia:
"Y sometió todo bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todo a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todos." (Efesios 1:22-23).
"La casa de Dios, que es la iglesiadel Diosvivo, columnay cimiento de laverdad." (1 Tit3:5).
"Uno es el cuerpo y uno el Espíritu, y así también una la esperanza de la vocación a que habéis sido llamados; uno el Señor, una la fe, uno el bautismo" (Efesios 4:5-6).
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos." (Hebreos 13:8).
Y, desde el Apóstol del Amor, Juan el Teólogo, leemos que es nuestra fe en el Dios-hombre y su cuerpo divino-humano que es invencible y victoriosa sobre el espíritu caído de este mundo, que es por encima de todo, un espíritu de la división:
"Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe." (1 Jn 5:4).
Así, pues, ¿no ha conducido el Espíritu de la Verdad a su Iglesia por "toda la Verdad"? O, ¿en tanto que ortodoxos sólo promovemos una "declaración" de la autenticidad y la verdad? ¿No ha guardado (Él) su Iglesia para que las puertas del infierno no prevalezcan sobre ella? O bien, ¿la "debilidad humana" ha vencido al Cuerpo de Cristo? ¿no se ha quedado con nosotros, guiándonos incluso hasta hoy y hasta el fin de los tiempos? ¿O bien (Él) ya no existe como Uno “en el tiempo"? ¿No ha vencido nuestra fe en el Dios-hombre al mundo y al espíritu de división? ¿O es, como supone el Patriarca, que el "elemento humano" y "debilidad humana" han superado nuestra fe y la unidad del Cuerpo de Cristo?
Para entender mejor la imposibilidad para la Iglesia Ortodoxa y el catolicismo de mantener la identidad de la Iglesia Una, mientras están divididos en asuntos de fe, veamos brevemente el tema de la unión matrimonial. En el matrimonio, un hombre y una mujer se unen en Cristo. Existe una triple unidad, o una unidad entre dos personas en una tercera persona. Esto no es un mero acuerdo humano. Es una unidad theantrópica, una manifestación del misterio de la Encarnación y por lo tanto de la Iglesia, de acuerdo con las palabras divinas del apóstol Pablo: Este es un gran misterio, pero lo digo respecto a Cristo y la iglesia. (Efesios 5:32).
Toda la unidad en la Iglesia es theantrópica. De hecho, los seres humanos verdaderamente unidos sólo se pueden encontrar en la Iglesia, ya que en la Iglesia sólo el hombre ha revestido la theantropía (Gal 3:27), la naturaleza humana de Cristo. Como la naturaleza humana caída y sin redención está irremediablemente rota y dividida dentro de sí misma, separada del principio de la unidad, Dios, el hombre sólo puede estar unido "revistiéndose" una nueva naturaleza humana, la naturaleza humana, la naturaleza en la cual lo primero es el bautismo. Por lo tanto, somos restaurados a la unidad en nosotros mismos, entre nosotros y con Dios sólo a través de la unión con el Dios-hombre en su naturaleza humana, en su Cuerpo, es decir, la Iglesia.
¿Ha habido división? ¿El "matrimonio" se ha derrumbado? Sabemos que la primera de las dos personas ha dejado de existir "en Cristo", se apartó de Cristo, y sólo después de la otra (persona). Esta división humana está necesariamente precedida por una ruptura en la comunión con la Persona Divina en la que se unieron las dos personas. Algo similar se puede decir en el plano eclesiástico.
El Patriarca sostiene que a pesar de que "las Iglesias locales fueron conducidas a la división de la unidad de la fe" y "la única Iglesia se dividió en el tiempo", sin embargo, tanto la Iglesia Ortodoxa como el catolicismo están unidas a Cristo y manifiestan esta unidad con Él por medio de los sacramentos comunes. Esto es imposible, sin embargo, porque si ambas estaban unidas a Cristo, estarían necesariamente unidas entre sí, ya que encuentran su unidad en Cristo. En pocas palabras: si los dos estamos en Cristo, estamos unidos. Si estamos divididos, no podemos estar a la vez en Cristo. En términos de la eclesiología, esto significa que ambas (iglesias) no pueden ser "la Iglesia".
Desde el momento en que uno sostiene que la Iglesia está dividida, ya no puede sostener que los miembros de la Iglesia están unidos a la naturaleza theantrópica del Cuerpo de Cristo. La Iglesia que se considera necesariamente un organismo puramente humano, en el que el "dominio de la debilidad humana y de la impermanencia de la voluntad del espíritu humano" reina y trae división.
También podemos ver esta verdad evidente en las palabras del Apóstol del Amor, el amado evangelista Juan el Teólogo. Afirma que si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso. (1 Jn 4:20). Del mismo modo, ya que el amor nos une a Dios, si decimos que estamos unidos a Dios, pero divididos con respecto a nuestro hermano, no hablamos la verdad. Por otra parte, en el plano eclesiástico, si decimos que las "iglesias" están ambas unidas a Dios, pero están divididas entre ellas mismos, no hablamos la verdad. Porque, si las dos están unidas a Dios, también se unirían entre sí, puesto que la unidad en la Iglesia es en Cristo y por Cristo.
Sobre la base de esta nueva doctrina del Patriarca (del patriarcado), algunos sostienen que una "falsa unión" ya se ha forjado. La mayoría descarta inmediatamente esta afirmación. Es cierto que el Cáliz común, al menos oficialmente y abiertamente, no estaba en juego en Jerusalén o en cualquier lugar de inmediato. Sin embargo, un tipo de "falsa unión" sin lugar a dudas se ha establecido en el nivel de la eclesiología. Porque, cuando se reconocen los misterios de una confesión heterodoxa “per se”, como misterios verdaderos de la Iglesia y, asimismo, se aceptan y se abrazan sus obispos como obispos de la Iglesia Una, entonces ¿no hemos establecido ya una unión con ellos? ¿Acaso no tenemos ya una unión en términos de reconocimiento de su "carácter eclesial" (es decir, la Iglesia Una, en Roma) y de la adopción de una confesión de fe común con respecto a la Iglesia?
Si reconocemos su bautismo como un bautismo válido, es ilógico no reconocer la sinaxis Eucarística en la que se realiza su bautismo. Y si reconocemos su Eucaristía como un solo cuerpo, sería a la vez hipócrita y pecador no establecer la comunión eucarística con ellos inmediatamente.
Es precisamente aquí que el carácter insostenible de la posición del Patriarcado se hace evidente. El hecho de que la Iglesia nunca haya aceptado la inter-comunión con el catolicismo testifica no sólo algunas decisiones tácticas o una postura conservadora, sino su propia identidad como la Iglesia Una y de su visión del catolicismo como herejía. Si este no fuera el caso, sería como si estamos jugando con los misterios y la verdad del Evangelio. Como San Marcos de Éfeso famosamente lo expresó, la "ruptura con los latinos", fue precisamente porque la Iglesia ya no vio a su "iglesia", su asamblea eucarística, como en un espejo, como la expresión de la Iglesia "Cathólica (es decir, universal)" en Roma. Su identidad ya no era la de la Iglesia, sino de la herejía.
De todo lo que se ha escrito aquí, debe quedar claro que hay consecuencias eternas de cada nueva partida de "la fe transmitida una vez", y la nueva eclesiología no es una excepción. Al ignorar las voces contemporáneas de la Iglesia, como es el caso de San Justin Popovitch, del Venerable Filoteos Zervakos y del Venerable Paisios del Monte Athos, aquellos que fueron a Jerusalén a abrazar la nueva eclesiología están conduciendo a sus seguidores incautos fuera de la Iglesia y a los que ya están fuera aún más lejos de la entrada en la Iglesia.
Esta nueva eclesiología es el desafío espiritual y teológico de nuestros días a los que todo cristiano ortodoxo sigue indiferente a sus riesgos y peligros, ya que lleva consigo consecuencias soteriológicas. Cara a una herejía terriblemente engañosa y que conduce a la división, todos estamos llamados a confesar a Cristo hoy, como lo hicieron nuestros antepasados en los días del arrianismo. Nuestra confesión de fe, sin embargo, no es sólo en Su persona en la encarnación, sino Su persona en la continuación de la Encarnación: la Iglesia. Confesar la fe hoy es confesar y declarar la unidad de sus naturalezas divinas y humanas en Su Cuerpo, la única iglesia ortodoxa, sin mezclas, sin cambios, no dividida e inseparable (ἀσυγχύτως, ἀτρέπτως, ἀδιαιρέτως, ἀχωρίστως). [Oros del Cuarto Concilio Ecuménico].

sábado, 11 de mayo de 2013

PLAN FRUSTADO DE ASESINATO DEL PATRIARCA ECUMENICO

Bartolomé es patriarca ecuménico desde 1991. (abc.es)

 ANKARA, Turquía.- La policía turca desbarató un plan para asesinar al Patriarca de Constantinopla Bartolomé I, informó hoy la prensa turca.



Un hombre fue arrestado y otros dos están prófugos en el marco de la investigación, según publica el sitio web ansa.it.

Según la televisión privada Ntv, los tres proyectaban asesinar al jefe de la iglesia greco-ortodoxa mundial el 29 de mayo, en ocasión del 560 aniversario de la conquista otomana de Constantinopla.
Según el sitio Zaman, el plan fue descubierto gracias a una carta anónima enviada al jefe de la fiscalía de Estambul.

Es la segunda vez en cinco años que la policía turca desbarata un complot para asesinar al líder espiritual de cerca de 300 millones de cristianos ortodoxos en el mundo.

El hombre arrestado, identificado como Serdar A, y sus dos presuntos cómplices, planeaban cometer el asesinato en el aniversario de la caída de la entonces capital del imperio bizantino en manos del sultán otomano Mehmet II, en 1453.

La conquista de la ciudad, actual Estambul, señaló la caída del imperio cristiano bizantino y el nacimiento del imperio otomano musulmán.

domingo, 14 de octubre de 2012

De provocación en provocación


Esto no es necesario y a la vez, como han dicho varios Obispos en Grecia, es una auténtica provocación. El Patriarca Ecuménico es el único de los Patriarcas que ha aceptado ir a Roma a la celebración de uno de los acontecimientos más nefastos para los latinos después de la grave fractura sufrida tras la ruptura de Lutero. Allí en Roma se ha juntado nada más y nada menos con el jefe de los anglicanos que tiene el honor de tener entre sus filas a obispas, sacerdotisas, diaconisas y toda una pleyade de personajes entre los miembros de su clero y por otro lado con la plana mayor de los uniatas mundiales "disfrazados a la Ortodoxa".

Se ha unido con ellos para celebras este cincuentenario cuando muchos sectores de los latinos y no me refiero precisamente a los más exaltados como los seguidores de Lefevre, denominan este periodo como los años en los que Roma se protestantizó, abandonando lo que tenia de auténtica y genuina tradición cristiana. Uno de los campos en los que esto ha sido más notable ha sido en la destroza literal de la tradición litúrgica, reconocer que puede salvarse un judio o un budista aunque nieguen a Cristo.... Pablo VI al ver como se le habían ido las cosas de las manos dijio que el humo de Satanás se había colado en la Iglesia, más estaba equivocado, no se había colado, es que le habían abierto las puertas de par en par.

Los frutos de ese conciliabulo son evidentes: la caída del cristianismo en Europa.

Y el Patriarca, ávido de fotos y de salir de Constantinopla vuela a Roma a rendir pleitesía a su jefe saludndo a "las iglesias hermanas" Esto es una herejía, querido Patriarca. Iglesia hermana de Constantinopla es la Jerusalén, la de Moscú, la de Belgrado... Roma no es una iglesia hermana porque no es Iglesia, o hay que refrescarle la memoria teológica para que se acuerde de lo que dicen los Santos Padres sobre las "parasinagogas" Roma es una parasinagoga, no una iglesia y el señor que la dirige no es obispo, pues están separados de la Una, Santa y Católica Iglesia por haber caido en la herejía.

Y usted, a pesar de los cánones de los Concilios y de los Santos Padres participa en su liturgia y se acerca a darle el beso de la paz al altar. Increible, pero cierto. Luego cuando alzan la voz los auténticos confesores de la Ortodoxia usted pretende hacerlos callar pero, ¿Con qué autoridad?

lunes, 10 de octubre de 2011

La reprimenda del Patriarca Ecumenicó Bartolomé a los monjes del Monte Athos.

Se encuentra estos días el patriarca Bartolomé de visita en la Gran Laura de la Santa Montaña que está bajo su jurisdicción. Durante esta visita se ha dirigido a los igumenos de los monasterios y ha recordado la situación que se vive en Atos. Por un lado están los monjes cismáticos de Esphigumenou, que han roto su comunión con la Iglesia de Constantinopla y por lo tanto con la Iglesia universal, al considerar que Su Santidad ha caído en la herejía del ecumenismo entre otras cosas; por otro, la mayoría de Igumenos y monjes de Athos, son contrarios a las relaciones interreligiosas que han establecido las distintitas Iglesias Ortodoxas, así como a lo encuentros litúrgicos que se celebran, son contrarios a lo que San Justin Popovic denominó como la “madre de todas las herejías”. Desde luego, no rompen su comunión con el Jerarca, pero manifiestan su oposición a su actitud.

Recordaba el Patriarca las palabras de San Atanasio, fundador del que es el más antiguo de los monasterios de la Santa Montaña: “la obediencia es la primera de las virtudes que perfecciona al monje; aligera la vida ascética ya que la carga es levantada por el Igumeno. La segunda es el amor y la unidad entre los hermanos, que evita las discordias y peleas”.

En todo tiene razón Su Santidad ya que por la obediencia, el monje se asemeja a Cristo que voluntariamente subió por nosotros a la Cruz en obediencia al Padre. Por obediencia el monje no se equivoca y asciende por el camino de la perfección. Ahora bien, si a uno le mandan pecar, ¿ha de obedecer? Imaginemos que un día el Igumeno de la Gran Laura se levanta al toque del simandrón y manda que se quemen todos los iconos del Catolicón en el patio del monasterio, y prohíbe a los monjes tener iconos en sus habitaciones y lanza al fuego las reliquias, ¿qué tendrían que hacer los monjes? Este ejemplo es claro y cierto pues ocurrió durante la persecución iconoclasta. ¿Obedecieron también los santos monjes del monasterio de Zografou con su Igumeno, cuando llegó la orden desde Constantinopla de aceptar la unión con los latinos, o antes bien, prefirieron ser encerrados en la torre del monasterio por estos para prenderle fuego después?

Desde luego, el monje ha de obedecer en todo, pero el monje no es tonto, el monje no deja de tener capacidad de raciocinio, ni voluntad, ni libre albedrio, y precisamente por su vida ascética sabe, cuando es un monje santo, por donde viene el demonio metiendo cizaña. No veremos al monje iluminado por Dios liarse a palos con aquellos que son contrarios a la Fe Ortodoxa, al contrario, la historia nos dice que será él, el que se deje pisar y moler como es molido el trigo, antes de romper su comunión con la Iglesia y de separarse de la Ortodoxia de la fe.

Ningún monje ni laico ortodoxo, ni ningún sacerdote ni obispo puede creerse depositario de la Fe Ortodoxa ya que la depositaria de este legado de la Fe es la Iglesia. Pero lo que sí que pueden tener bien claro es cuál es esta Fe Ortodoxa y que es lo que se separa de ella ya que tenemos las Sagradas Escrituras, los escritos de los Santos Padres y las disposiciones de los Concilios Ecuménicos. Si hay algo que no está conforme con este depósito, claro como la luz del día, no pertenece al depósito de la Iglesia y si un fiel laico, monje, diácono, sacerdote u obispo, profesa o hace algo contrario a este depósito se sitúa fuera de la Iglesia.

Bien dice el Apóstol Pablo en su carta a los Hebreos: " Tened confianza en vuestros dirigentes y someteos a su autoridad, porque velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta por ellas” (Heb. 13:17) y así lo ha recordado el Patriarca con mucha razón. Por eso los Jerarcas de la Iglesia de Cristo (que no de ellos) han de ser los primeros en guardar prístino este depósito, actuando siempre escrupulosamente de acuerdo a las enseñanzas de los Santos Padres, y cumpliendo en todo aquello que ha sido dispuesto por los Santos Concilios Ecuménicos. Pues a ellos miran el rebaño de Cristo y de ellos esperan ser conducidos a los pastos de las salvación. Por eso rezamos por ellos pidiendo insistentemente a Dios que ilumine y guarde a nuestros Jerarcas, conscientes del gran peso que llevan con el omorfión.

¡Pero líbrenos Dios de los Jerarcas que se disfrazan de pastores y luego son lobos rapaces que esperan el momento de devorar a los corderos!

Se lamenta Su Santidad de las protestas que han encabezado los monjes de los monasterios del Monte Athos, al que mira toda la Ortodoxia, y las denuncias que han hecho a consecuencia de los desmanes cometidos en el llamado diálogo ecuménico e interreligioso. Justifica él todas las actividades, oraciones, encuentros, discusiones teológicas, etc., etc…. Pero se olvida de una cosa y es que el mismo Apóstol recomienda no perder el tiempo con aquellos que persisten en su error aún después de ser amonestados hasta tres veces. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Cita después las palabras del Salvador en la Última Cena: “Que sean uno”, ¿pero no se referirá al Señor a los de dentro de casa? ¿No se tendrá que trabajar primero por la “Unión de las Santas Iglesias de Dios”?

El dialogo está muy bien, pero en ocasiones no es más que diálogo de sordos, pues lo primero que es necesario es la conversión del corazón y que sean verdaderos teólogos los que realicen ese diálogo, teniendo en cuenta que los otros se encuentran en la oscuridad del error por desgracia.

“Si alguno se ha extraviado del camino de la verdad, haga volver al pecador del error de su camino y los salvaré de la muerte” (St. 5:19-20), dice el apóstol Santiago, pero Recordemos que Dios también deja libertad al hombre. Ellos tienen delante de si las Escritura, el testimonio de los Padres, los Concilios, pero persisten en el error y peligramos de que nos arrastren con ellos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Devolución al Patriarcado Ecuménico del Horfelinato de la Isla de los Príncipes.

EL GOBIERNO TURCO DEVUELVE LO ROBADO.

El gobierno de Erdogán ha restituido al Patriarcado Ecuménico el Horfelinato de la Isla de los Principes. Ahora falta resolver la otra gran injusticia que es la Escuela de Teología de Halkidi. Desde allí se ha celebrado la Liturgia del día de San Nicolás. Esta escuela teológica sigue cerrada por que así se dificulta el nombramiento del futuro Patriarac Ecuménico que ha de ser de nacionalidad turca y tener la licenciatura de Teología hecha en una facultad turca. La única existente era la de Halkidi y por eso la cerraron. Ahora que quieren entran en Europa los que nunca han sido europeos van lavándose un poco la cara. Por mucho que haga el lobo sigue siendo lobo y en este caso gris.

lunes, 30 de agosto de 2010

Mensaje de Su Toda Santidad, el Patriraca Bartolomé I de Constantinopla, con motivo del día de la Indición




+BARTOLOMÉ

POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO

DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA

Y PATRIARCA ECUMÉNICO

A TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA

LA GRACIA Y LA PAZ DEL CREADOR DE TODA LA CREACIÓN

NUESTRO DIOS, SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO

***



Hijos amados en el Señor,

Nuestro bienaventurado predecesor, el célebre Patriarca Demetrio, teniendo pleno conocimiento de la urgencia de la crisis del medio ambiente como así tambien de la responsabilidad de la Iglesia sobre su urgente y efectivo abordaje, dio, hace ya más de dos décadas, la primera encíclica oficial sobre la protección del medio ambiente. Aquella encíclica, por la cual la Madre Iglesia instituyó oficialmente al 1ro de Septiembre, inicio del año nuevo eclesiástico, como día de oración para la protección del medio ambiente, se dirigía hacia la plenitud de lglesia a lo largo y lo ancho de la tierra.

Como entonces hubo de señalar con discernimiento nuestra Iglesia, el significado del carácter distintivo eucarístico y ascético de nuestra Tradición se revela como una contribución mayor -urgente y personal- a la buena y universal lucha por la protección del medio ambiente natural como divina creación y común herencia. Hoy, mediando una crisis económica sin precedentes, la humanidad está siendo probada de diversas maneras. Esta prueba, sin embargo, no versa solamente sobre las dificultades personales de cada uno de nosotros, sinó sobre la humanidad en conjunto, en cuanto sociedad, conducta y percepción sobre el mundo que nos rodea y sobre la jerarquía de valores y prioridades.

Es importante que la presente penosa crisis económica se constituya en el gatillo que dispare el absolutamente necesario y arduo regreso hacia un desarrollo ambiental sustentable, es decir, hacia aquel modelo de una política económica y social que coloque como base al medio ambiente y no a la

incontrolada ganancia económica. Pensemos, pues, por ejemplo, qué podría suceder en países que hoy son golpeados violentamente por la crisis económica y el hambre, como Grecia, y que a la vez disponen de excepcional riqueza natural: ecosistemas únicos, clases singulares de flora y fauna y recursos naturales, bellísimos paisajes, abundante sol y viento. Si los ecosistemas son degradados y desaparecen, los recursos humanos se agotan y los paisajes se destruye, mientras a causa del cambio climático surgen otras condiciones climáticas inpredecibles ¿cuál será la base y el futuro económicos de estos países, y en general del planeta?

Consideramos, entonces, que ahora se convierte en indeclinable la necesidad de coordinar acuerdos sociales e iniciativas políticas a fin de que se sea posible el retorno hacia el camino de un desarrollo ambiental y ecológico sustentable.

Para nuestra Iglesia Ortodoxa la protección del Medio Ambiente como creación divina y “muy buena” constituye una responsabilidad mayor para el hombre, independientemente de sus beneficios materiales y económicos, que puede prescindir. La directa conección a la obligación divina y al mandamiento “trabajad y proteged” en cada suerte de la vida moderna, constituye el único camino para la coexistencia armónica con cada elemento de la creación y con el conjunto del mundo natural en general.
Llamamos, pues, a todos, hermanos e hijos amados en el Señor, a la titánica pero justa lucha en favor de la mitigación de la crisis ambiental, a fin de evitar peores consecuencias, teniendo como último fin la armonía de nuestra forma de vida y pensamiento -personal y comunitaria- requiriendo la mantención tanto de los ecosistemas naturales y de cada una de las clases de flora y fauna, tanto como de todo el universo todo como un conjunto indivisible

1 de septiembre 2010

+Bartolomé de Constantinopla

Querido hermano en Cristo

Y ferviente suplicante ante Dios

lunes, 16 de agosto de 2010

CELEBRACIÓN DE LA FIESTA DE LA DORMICIÓN EN EL MONASTERIO DE LA PANAGHIA SOUMELÁ


El monasterio de Soumelá, fue durante 15 siglos, desde el año 385 hasta el año 1923, fue el monasterio-guía para la salvaguardia de la tradición, del arte, de la historia, de la cultura griega y de la religión en todo el territorio del Ponto, cuyos habitantes oyeron hablar la propia lengua de los apóstoles en Jerusalén el día de Pentecostés.

El monasterio se encuentra a 50 km de Trebisonda, entre el desfiladero de Altindere (Torrente de Oro), a 1.200 metros de altura, con una extensión de 40 metros sobre un largo espolón rocoso del monte Zigana, a un paso del abismo.

Según la tradición, habría sido la misma Virgen la que indicó el lugar a los monjes atenienses Bernabé y Sofronio, quienes provenían de la península calcídica y adaptaron como celdas las grutas más pequeñas de la montaña y como iglesia la gruta más grande, exponiendo allí el ícono más artístico de los tres venerados en esos tiempos en Atenas y atribuidos a san Lucas.

La fama del santuario montañés y de la santidad de los dos monjes, muertos en el año 412 (en el mismo día, asegura la tradición), atrajo peregrinos, recibió ofrendas y sobre todo llamó a otros monjes, convirtiéndose así en el mayor centro cultural y de peregrinación de todo el nordeste de Asia Menor.

Entre la gente humilde que desafió a la montaña casi inaccesible se mezcló inclusive el emperador Justiniano, al retornar de una campaña contra los persas, dejando una urna de plata para conservar las reliquias de san Bernabé y el texto de los cuatro Evangelios, escrito sobre piel de gacela.

A pesar de todo, la montaña fue víctima del bandidaje que no respetó ni siquiera al monasterio, saqueado e incendiado en el año 640, pero reconstruido cuatro años después por Cristóbal de Vazelon, un monje valiente que reanimó a sus compañeros y fortificó la construcción con tanto ingenio que Atanasio de Trebisonda la reprodujo al edificar la Gran Lavra del Monte Athos.

Pero la experiencia les enseñó a los monjes que para salvarse debían recurrir a fortificaciones más seguras, de estilo militar. Por eso hicieron del monasterio un nido casi inaccesible, convirtiéndolo en un oasis de paz en medio de una creciente vorágine de guerras y de luchas, permitiéndole alcanzar el máximo esplendor en tiempos del imperio de la dinastía Conmeno, señores de la vecina Trebisonda.

En el año Alessio III pidió ser coronado emperador y dejó allí un "crisobolo", un sello de oro. Con él el monasterio se convirtió en una obra maestra del arte bizantino. También fue coronado allí Manuel III, que dejó como regalo una reliquia de la cruz, depositada en el tesoro: reliquia grande en un relicario grande.

La actividad del monasterio no fue interrumpida ni siquiera por la conquista turca en el año 1461. Es más, Mehemet II Fatih (el Conquistador) lo visitó con mucho respeto, dejando un "firmano", un decreto imperial con el cual aseguraba a los monjes la propiedad de las tierras circundantes. También recibió una alta estima por parte de Selim I, quien se refugió allí durante una batida de caza y más tarde mandó cinco velas gruesas y espiraladas, del mismo tamaño que su persona, con gemas e inscripciones de oro. Volvió allí en vísperas de la guerra contra Ismael de Tabriz y una tercera vez luego de la victoria, para entregar candelabros de oro macizo sustraídos al enemigo.

Dones y privilegios fueron provistos también por otros sultanes y por varios patriarcas, signo de una devoción que puso a la "Panàgia tu Mèlas", la Virgen de la Montaña Negra (el nombre Sumela parece derivado justamente de una alteración de "tu Mèlas") por encima del mismo santuario de Santa Sofía de Trebisonda, gloria de la ciudad edificada sobre la orilla del Mar Negro.

La vida de Sumela parecía inmortal: fe, arte, técnica – se dice que un ingenioso sistema de comunicaciones permitía transmitir y recibir noticias entre el monasterio y Trebisonda en sólo diez minutos – y cultura habían configurado el alma del Ponto, un punto cardinal del espíritu para los peregrinos, los eruditos y los artistas; los monjes lo habían transformado en un balcón lleno de cielo y no en una estación en el paisaje. Sus puertas rojizas parecían entintadas con la sangre que salva de la muerte.

Pero en el invierno transcurrido entre 1915 y 1916 el sueño se quebró por primera vez en quince siglos: la guerra obligó a los monjes a abandonar la montaña y el monasterio. Volvieron allí de la ocupación rusa y de nuevo al día siguiente del armisticio de 1918. Fue un paréntesis de cinco años, porque la guerra greco-turca de 1923 los alejó para siempre, mientras manos desconocidas intentaron suprimir Sumela con el fuego.

La memoria del monasterio sobrevive en el tiempo gracias a eruditos europeos que han hurgado entre las ruinas, sacando a la luz restos de frescos de sorprendente lozanía y de intensa espiritualidad. El monje Ambrosio puso a salvo las reliquias más preciosas amuradas en la iglesia de Santa Bárbara: el ícono de la Virgen fue llevado al monasterio de Dovràs, en las cercanías de Veroia, en Grecia, y el manuscrito de los Evangelios al museo bizantino de Atenas.

No son pocos hoy los apasionados que encaran la montaña para visitar las ruinas del antiguo monumento entre el verde, tan sorprendentemente adherido a la montaña que parece suspendido entre el cielo y la tierra. Aunque cuando los restos de algunas pesadas ventanas parecen los párpados de la muerte, detrás de ellos palpitan recuerdos de vida. La biblioteca, los residuos de la iglesia de la Asunción, el refectorio, las 72 celdas de los monjes distribuidas en cuatro pisos, el puesto de guardia en el quinto piso estremecen de recuerdos y son una auténtica azotea al infinito, mecida por las aguas del Altindere que serpentea entre barrancos rocosos.

Guiados por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolome I, los ortodoxos del Ponto han vivido en Meryemana Monastiri, el actual nombre turco de Sumela, momentos de profunda conmoción, orgullosos que así los antiguos vestigios de fe hayan resistido a la furia del tiempo y de los hombres.

martes, 25 de mayo de 2010

El Patriarca de Constantinopla, de visita en Moscú


El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, se encuentra estos días de visita en Moscú, en un encuentro que tanto él como el Patriarca de Moscú, Kiril, han calificado de “trascendental”.

Hoy, ambos mantuvieron una entrevista con el presidente Dimitri Medvedev en el Kremlin, en la que se analizaron diversas cuestiones de las relaciones entre la Iglesia y el Estado.

Ambos Patriarcas celebraron juntos, el pasado domingo, la Solemnidad de Pentecostés en la Catedral de la Dormición, que se encuentra dentro del monasterio de San Sergio.

Les acompañaban el Metropolita Hilarion Alfeyev, del departamento de relaciones externas de la Iglesia ortodoxa rusa, los metropolitas Miguel de Austria, Ireneo de Myriophyton y Peristasis, y Emmanuel de Francia.

Tras la celebración, el Patriarca de Moscú se dirigió a Bartolomé I calurosamente, asegurándole estar “muy feliz de verle” en Moscú.
“No se trata solo de una visita de cortesía, percibimos que no es así. Todo protocolo se aparta para dejar lugar a la oración común ante el trono de Dios, a nuestro amor mutuo y a nuestra sincera disponibilidad”, afirmó Kiril.

“Frente a enorme responsabilidad que llevamos con nosotros, debemos seguir adelante como una familia, para dar prueba de la verdadera paz. Más se coopera y se interacciona, más fuerte es nuestra voz. Y Dios quiera que hasta el final no nos distraigamos de lo más importante de la ortodoxia, la Santa Unidad”, añadió.

Por su parte, el Patriarca Bartolomé expresó su emoción por haber vuelto a Rusia después de diecisiete años de su anterior visita, en aquella ocasión, al Patriarca Alejo II. El Patriarca Ecuménico mostró también su esperanza de que esta visita “contribuya a reforzar nuestras relaciones fraternas por el bien de toda la ortodoxia.

Ambos Patriarcas, con sus acompañantes, se dirigieron juntos a pie a la Iglesia de San Basilio el Beato para inaugurar, en presencia del alcalde, Yuri Luzhkov, las Jornadas de Literatura y cultura eslavas.

Está previsto que el Patriarca Ecuménico de Constantinopla permanezca de visita en Rusia hasta el 31 de mayo. Además de Moscú, tiene previsto dirigirse a San Petersburgo, donde volverá a concelebrar con el Patriarca Kiril, en la catedral de San Isaac.

jueves, 8 de abril de 2010

Mensaje de Pascua del Patriarca Ecuménico




BARTOLOME

POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE
CONSTANTINOPLA‐NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMENICO
A TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA
LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA
DEL SALVADOR CRISTO GLORIOSAMENTE RESUCITADO

Hermanos e hijos amados en el Señor,

Cristo resucitó!


Alegre y radiante ha brillado una vez más el santo día de la Pascua
y disemina alegría, consuelo, regocijo, e innegable esperanza de vida a
todos los fieles, a pesar de la pesada atmósfera que reina mundialmente a
causa de la crisis multidimensional con todas sus penosas consecuencias
en la vida cotidiana de la humanidad.
Resucitó del sepulcro Cristo el Teántropo y con Él ha resucitado
también el hombre! El poder de la muerte es ya parte del pasado. La
desesperación de la cautividad del Hades ha pasado irreversiblemente. El
único Fuerte y dador de la Vida, habiendo asumido voluntariamente a
través de su encarnación toda la miseria de nuestra naturaleza y hasta su
mismo capítulo que es la muerte, ya “ha dado muerte al Hades con el rayo de
su divinidad” y ha concedido al hombre vida y “sobrante” de vida.
El demonio, aunque ya debilitado y completamente impotente y
ridiculizado, siendo consecuente con su nombre, no detiene de calumniar
y de tergiversar esta sobra de vida que el Resucitado nos ha concedido.
La calumnia a través del agravio todavía presente en el mundo tanto
hacia Dios como hacia nuestro prójimo y la creación. La tergiversa a
través de la todavía existente dentro nuestro “antigua escoria” del
movimiento pecaminoso, de la cual siempre convenientemente se
aprovecha, intentando engañarnos ya sea a través del pecado a nivel
práctico, o a través del engaño sobre la fe. El “agravio” es nacido de la
“escoria” aquella, y ambos constituyen la horrible pareja responsable por
la perturbación de nuestras relaciones hacia nosotros mismos, hacia los
demás, hacia Dios y hacia toda la creación. Por esto, es una innegable
necesidad que nos purifiquemos de aquella escoria con toda atención y
cuidado, a fin de que brille ampliamente la vivificadora luz del Cristo
Resucitado en nuestra mente, en nuestra alma y en nuestro cuerpo, para
que aleje la tiniebla del “agravio” y derrame “el sobrante” de vida a todo el
mundo. Esto no puede ser logrado ni a través de la filosofía, ni a través de
la ciencia, ni del arte, ni de la técnica, ni de una cierta ideología, sino sólo
a través de la fe en el Teántropo Jesucristo que llegó hasta la pasión y la
cruz y el sepulcro y a las profundidades del Hades ha descendido y ha
resucitado de entre los muertos, expresada a través de una vida
eclesiástica y mistérica y de un sistema de costosa lucha espiritual. La
Iglesia, como cuerpo de Cristo, vive incesantemente por los siglos el
milagro de la resurrección a través de sus santos misterios, de su teología,
de su enseñanza práctica, y nos da la oportunidad de comulgar del
milagro, de participar de la victoria sobre la muerte, de convertirnos en
hijos iluminados de la resurrección y verdaderamente “participantes de la
divina naturaleza”, como sucedió y sucede con todos los santos. El amargo
y espinoso vínculo de las pasiones que se encuentra en las profundidades
de nuestros corazones fertilizado por la escoria del “hombre antiguo”
presente en nosotros es menester sea transfigurado lo más pronto posible
en Cristo, a través de Cristo y gracias a Cristo y de sus vivas imágenes
que nos rodean, es decir a través de nuestros prójimos, a través de ramos
de virtudes, santificación y justicia. De esta manera, el sacro himnografo
canta: “Habiéndonos rodeado y vestido de la justicia con el ropaje más blanco
que la nieve, nos alegremos en el presente día, en el cual Cristo como sol que ha

brillado de entre los muertos, nos ha iluminado a todos nosotros con la
incorrupción”. La vestimenta blanca de la justicia nos ha sido dada
simbólicamente en el bautismo y de esta manera somos llamados a través
del continuo arrepentimiento, de las jubilosas lágrimas, de la incansable
oración, de la limitación de los deseos, de la paciencia en las penas de la
vida y de la intransigente tentativa de la aplicación práctica de todos los
mandamientos de Dios y por sobre todas las cosas de su mandamiento
capital del amor, a purificarnos participando de esta manera en la kénosis
de la cruz del Teántropo, a fin de que llegue la alegría pascual, la brillante
luz de la resurrección y la salvación a nuestra vida y al mundo que nos
rodea.

Todo esto escribiendo festivamente, desde el Fanar, que siempre se
encuentra pasando por la prueba del Gran y Santo Viernes, pero también
en la luz y en la alegre experiencia de la Resurrección, transmitiéndoles el
afecto de la Madre Iglesia, os deseamos desde toda el alma todo don
salvador y bendición pascual del resucitado de entre los muertos y
Primado de la Vida.

Santa Pascua 2010

Bartolomé de Constantinopla
Ferviente suplicante ante el resucitado Cristo
De todos vosotros.

sábado, 20 de febrero de 2010

Encíclica de su SS Santidad Bartolomeos I con motivo del Domingo de la Ortodoxia

+BARTOLOMÉ

POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMAY PATRIARCA ECUMENICOA TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA SEAN LA GRACIA Y LA PAZ DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO Y DE NOSOTROS LA ORACION, LA BENDICION Y EL PERDON

Nuestra Santísima Iglesia Ortodoxa festeja hoy su fiesta por antonomasia, y la Madre Iglesia de Constantinopla, desde el centro martírico e histórico, nuestro Patriarcado Ecuménico, dirige la bendición, la ternura y el amor a todos sus devotos hijos espirituales a ella fieles en todo el mundo. Sea el Nombre de Dios Bendito!

Aquellos que intentaron hacer desaparecer la Iglesia a través de los siglos a través de diversas persecuciones evidentes y no, aquellos que intentaron corromperla con sus enseñanzas heréticas, aquellos que intentaron amordazarla y quitarle la voz y el testimonio en el mundo, todos ellos fracasaron. La nube de los mártires, las lágrimas de los bienaventurados y las plegarias de los santos la cubren espiritualmente y la protegen, mientras que el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, la conduce a toda la Verdad.

Con sentimiento de obligación y de responsabilidad, a pesar de los obstáculos y desaveniencias, el Patriarcado Ecuménico, como primera Iglesia de la Ortodoxía, se preocupa por la protección y la consolidación de la unidad de la Iglesia Ortodoxa, a fin de que en un solo corazón y una sola boca sea confesada la fe ortodoxa de nuestros padres en cada época y especialmente en nuestros días. Pues la Ortodoxía no es un tesoro de museo para que sea cuidado, sinó aliento de vida que debe ser expandido para que reavive a los hombres. La Ortodoxía es siempre actual, basta que la proyectemos con humildad y la interpretemos teniendo en cuenta las necesidades y las problemáticas existenciales del hombre en cada época y en cada contexto cultural.

En orden a este objetivo la Ortodoxía debe encontrarse en continuo diálogo con el mundo. La Iglesia Ortodoxa no teme al diálogo, pues la misma Verdad no le teme. Contrariamente, si la Ortodoxía se cierra en sí misma y no dialoga con los que están fuera de ella, no solamente ha de fracasar en su misión, sinó que se convertirá de una Iglesia “católica” y “de acuerdo a la Ecumene” en un grupo introvertido y auto-complaciente, en un “gueto” al margen de la historia. Por esta razón también los grandes Padres de nuestra Iglesia nunca temieron el diálogo con el contexto espiritual de su época, hasta con los filósofos idólatras de sus tiempos, y con este modo influenciaron y reconfiguraron la cultura de su época y nos legaron una Iglesia verdaderamente ecuménica.

Este diálogo con el mundo es llamada a continuar hoy la Ortodoxía, a fin de que dé su testimonio y el aliento vivificador de su Fe. Este diálogo, sin embargo, no es posible que lleque al mundo de afuera sino pasa primero por los que llevan el nombre de cristianos. Debemos primero dialogar los cristianos entre nosotros y solucionar nuestras diferencias a fin de que sea creíble nuestro testimonio hacia el mundo. El esfuerzo por la unidad de los cristianos es voluntad y mandamiento del Señor, el cual antes de su pasión rezó a su Padre “a fin de que todos (sus discípulos) sean uno, a fin de que el mundo crea que Tú me enviaste” (Jn. 17, 21). No es posible que el Señor luche por la unidad de los cristianos y nosotros quedemos indiferentes. Esto constituiría una traición criminal y ruptura de su mandamiento. Exactamente por estas razones, el Patriarcado Ecuménico, con la opinión concordante y la participación de todas las iglesias ortodoxas locales, lleva a cabo desde hace varias décadas diálogos teológicos oficiales panortodoxos con las iglesias y confesiones cristianas mayores. Objetivo de estos diálogos es la discusión, en espíritu de amor, de todas las cosas que nos separan a los cristianos, tanto en la fe como en la organización y vida de la Iglesia. Estos diálogos y cada intento de relaciones pacíficas y fraternales de la Iglesia Ortodoxa con otros cristianos desafortunadamente combaten hoy con un fanatismo intolerable para la tradición ortodoxa ciertos grupos que reclaman exclusivamente para sí mismos el título de celotes y defensores de la Ortodoxía, como si no fueran ortodoxos todos los Patriarcas y los Santos Sínodos de las iglesias ortodoxas, que unánimemente decidieron y mantienen estos diálogos. Los enemigos de cada intento de reconstituir la unidad entre los cristianos se elevan por sobre los Sínodos Episcopales de la Iglesia con el peligro de crear cismas dentro de la Ortodoxía.

En esta su lucha, los que critican el intento de reconstitución de la unidad de los cristianos no distan aún en tergiversar la realidad engañando al pueblo fiel. De esta manera, callan el hecho de que los diálogos teológicos se llevan a cabo con la decisión unánime de todas las iglesias ortodoxas y así atacan solamente al Patriarcado Ecuménico. Propagan falsamente que es inminente la unión entre los ortodoxos y los católicos romanos, aún sabiendo que las diferencias que se discuten en el diálogo ecuménico entre ellos son todavía muchas, y que se necesitará mucho tiempo para la discusión; así tambien conocen que la unión es decidida solamente por los sínodos de las iglesias y no por comisiones de diálogo. Reclaman que el Papa ha de subyugar a los ortodoxos pues éstos dialogan con los católicos romanos! Juzgan a todos los que participan en los diálogos como “heréticos” y “traidores” de la Ortodoxía, simplemente porque dialogan con los heterodoxos, compartiendo con ellos la riqueza y la Verdad de nuestra Fe. Desacreditan cada esfuerzo de diálogo entre los cristianos separados y cada intento de reconstitución de su unión como “herejía del ecumenismo” sin dar ninguna prueba de que durante las relaciones con los no ortodoxos la Iglesia Ortodoxa haya dejado o haya negado los dogmas de los Sínodos Ecuménicos y de los Padres de nuestra Iglesia.

Hermanos e hijos amados en el Señor,La Ortodoxía no tiene necesidad ni del fanatismo ni de la intolerancia para protejerse. Aquel que cree que la Ortodoxía tiene la Verdad no teme el diálogo, pues la Verdad nunca peligra por el diálogo. Contrariamente, cuando todos hoy se esfuerzan en solucionar las diferencias a través del diálogo, la Ortodoxía no puede dirigirse con intolerancia y fanatismo. Tened, pues, completa confianza en vuestra Madre Iglesia. Ésta se mantuvo incorruptible durante siglos y transmitió a otros pueblos la Ortodoxía. Ésta también hoy lucha en medio de condiciones adversas para mantener la Ortodoxía viva y respetable en toda la ecumene.

Desde este sacro centro de la Ortodoxía, desde el histórico Patriarcado Ecuménico, los besamos fraternalmente y los bendecimos paternalmente a todos vosotros, hermanos e hijos en el Señor, deseando de que pasen con salud y sacra compunción el estadio de las virtudes y de las luchas espirituales de la santa y gran Cuaresma y que seáis dignos, conjuntamente con todos los fieles y cristianos ortodoxos en todo el mundo, de adorar la purísima pasión y la glroriosa resurrección del Salvador Cristo.

Domingo de la Ortodoxía 2010-02-16

jueves, 21 de enero de 2010

Manifestación a favor del Patriarcado Ecuménico


Constantinopla, 19 de enero de 2010


El domingo 10 de enero un grupo de personas realizó una inesperada e insólita manifestación en el Fanar. Representantes que pertenecen en la organización “Nuevos Ciudadanos” se situaron en la entrada del Patriarcado Ecuménico para exteriorizar de forma pacifica, su apoyo al Patriarcado Ecuménico, el principal centro eclesiástico de la Iglesia Ortodoxa en todo el mundo, y también a las demás minorías.


El grupo de manifestantes se reunió en la entrada del Patriarcado, donde en otras ocasiones, y muy recientes, el mismo lugar era un encuentro de manifestaciones por grupos nacionalistas, entre ellos la organización paramilitar de extrema derecha nacionalista “Lobos Grises”, y otros fanáticos opositores donde con actos manifestaban su inexplicable odio por el patriarcado ecuménico, muchedumbres que en cada ocasión exigían la expulsión y el destierro del Patriarcado Ecuménico sede que preserva hace XVII siglos. En ese mismo lugar hace pocos años fue quemado un retrato del patriarca Bartolomé por dichos grupos extremistas. La manifestación del domingo fue de un trastorno esencial y alegórico.


Más allá de los pocos seguidores el mensaje que emitieron resulto resonante. Prorrumpieron un mensaje de fraternidad, coexistencia y respeto para todas las minorías. Dicho acto provocó gran interés a todos los medios informativos de Turquía. Es evidente que una acción como esta llame la atención a la prensa local cuando por primera vez en la historia contemporánea de Turquía se escuchen proclamaciones como: “Nadie tocará el Patriarcado y a nuestro patriarca Bartolomé. Nosotros no se lo permitiremos”, “No mas acontecimientos de septiembre”.


Fue la primera vez donde pancartas, escritas en turco y en griego, tenían descripciones como: “Todos los pueblos son hermanos”. Se trata de un simbólico paso hacia la perspectiva de la adhesión a la Unión Europea así como lo planifica la administración del actual gobierno. El movimiento “Nuevos Ciudadanos” se caracteriza por el derecho a la libertad de expresión y opinión.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Turquía laica? ¿moderada? ¿democrática?. Descubren complot para asesinar cristianos




AssyriaTimes.com Por Dikran Ego – AcsaTV.com


Altos oficiales militares turcos tenían planes de aterrorizar a los no musulmanes en su país, y fue el escándalo de Ergenekon, la red terrorista que involucraba desde militares, hasta docentes y periodistas, el que reveló una operación bien planeada por estos terroristas. La operación que se dio en llamar “Kafes operasyonu Eylem Plani”, en español “Plan de Acción de la operación jaula”, consistía en eliminar el pequeño grupo restante de cristianos que viven en Turquía. El plan fue descubierto cuando la policía arrestó a Levent Bektas, un mayor del ejército turco. La evidencia incautada reveló que más de 27 oficiales y altos oficiales militares estaban involucrados en la conspiración contra los cristianos.


Con el fin de identificar a las personas clave entre los cristianos y luego asesinarlos, esta red terrorista había entrado en un recinto de perteneciente a la iglesia ortodoxa griega y había robado los equipos de computación. El objetivo de esto era obtener acceso a las listas de miembros de la congregación. “Cuando se robaron de nuestra oficina las computadoras y archivos, los miembros de la iglesia estaban muy preocupados. Desde el asesinato del sacerdote Santoro, el periodista Hrant Dink y el brutal asesinato de tres trabajadores en Malatya, los cristianos viven en constante temor”, dijo el abogado Kezban Hatemi, en representación del Patriarcado Ortodoxo Griego de Constantinopla (Estambul).


El 28 de noviembre de 2007, el monje ortodoxo sirio Daniel Savci en Turabdin fue secuestrado en el sureste de Turquía. El monje vive en el monasterio de San Gabriel, que las autoridades turcas están tratando de confiscar. Pocos días después, el monje fue encontrado muy golpeado. Poco después, la policía detuvo por el secuestro a varios guardias de la aldea, una fuerza paramilitar controlada por el Estado y subordinada a la milicia del ejército turco. Muchas personas interpretaron el secuestro como una amenaza directa para el resto de los asirios en Turabdin.


Los cristianos fueron atacados en todo el país. Para llevar a cabo los ataques estratégicos, la población cristiana del país fue individualizada y 939 personas clave de diferentes partes del país fueron identificados como posibles objetivos. La operación constaba de cuatro fases: preparación, la difusión de propaganda, manipulación de la opinión publica y la ejecución.


El periódico Taraf, que ha podido acceder a la información, ha publicado varios artículos sobre este tema. En su sitio web www.taraf.com.tr se describe en detalle como se iba a aplicar el plan para atacar a los cristianos.Desde la década de 1980 hasta el 2000, miles de personas han sido asesinadas, entre ellos muchísimos cristianos. Los autores de los asesinatos jamás han sido encontrados. Pero oficialmente han sido identificada como una organización llamada “Hizbullah”.


Según el periódico Taraf, Eren Günay habría sido detenido por haber suministrado armas y municiones a los atacantes. Según el diario hay indicios de que el plan era conocido por los más altos dirigentes militares turcos.Durante mucho tiempo, las casas de los cristianos, sus bienes y negocios en las áreas cristianas de las ciudades de Estambul e Izmir han sido marcadas, a fin de identificarlos. El parlamentario Sebah Tuncel cuestiono al gobierno turco el pasado verano, en una carta dirigida al Ministerio del Interior y Tuncel pregunta cuales son las intenciones del gobierno con el etiquetado de propiedades cristianas y la individualización de cristianos. Hasta hoy, el gobierno no ha respondido a esta pregunta.


Mientras se incrementan los ataques a los cristianos y otros grupos minoritarios, el Gobierno turco solo muestra indiferencia. No fue hasta que el partido de gobierno gobernante AKP se sintió amenazado que comenzó a actuar. En los últimos años la relación entre el gobierno y los militares ha sido tensa y en varias ocasiones los militares han intentado llevar a cabo un golpe de Estado, sin conseguirlo, todavía.