Parroquia Ortodoxa de los Santos Andrés y Nicolás Patriarcado de Serbia. C/ Virgen del Sococrro 59 Alicante Viernes: Acatisto a la Madre de Dios: 19:00 h Sábados: Acatisto: 9:00 hh Divina Liturgia: 9:30 hh; Parastás por los difuntos:18:00 Vecernia: 18:30 hh Domingos: Acatisto 8:30 hh Divina Liturgia: 9:00 hh. Al finalizar la Divina Liturgia, Escuela Dominical. Los primeros domingos de cada mes se celebra la bendición del pequeño Aghiasma. Tfno 652 464 695 e-mail: parroquia_ortodoxa@yahoo.es
martes, 12 de agosto de 2008
Por la paz entre Rusia y Georgia! Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison!
Pidamos a Dios por la paz entre Georgia y Rusia. Pidamos que cese este conflicto. ¿Cómo puede un hermano alzarse contra un hermano? En nuestras Iglesias los rusos rezan junto a los georgianos, no se comprende este conflicto, sólo se puede entender como algo azuzado por el mismo demonio de los intereses económicos. Quiera Dios dar sentido común a los gobernantes para que no derramen sagre cristiana otros cristianos. Que la Madre de Dios extienda su Manto protector sobre los dos pueblos, el ruso y el georgiano. Que San Jorge patrono de los ejércitos cristianos interceda para que no se levanten las armas. ¡Condece la paz a tus hijos, oh Señor, Príncipe de la Paz y amante de la humanidad!
domingo, 10 de agosto de 2008
Gerra entre Rusia y georgia
Ya son 3 dias de guerra y me sorprende el silencio en el mundoortodoxo religioso. Salvo la declaraciones de Alexis II e Ilia es unsilencio absoluto. Ambos indicaron que apoyarian una iniciativa de pazpero ahora nada. No he conseguido ver ninguna llamada de otrasiglesias a la paz. Nada. El Catholicos Patriarca Georgiano Elías II habló acerca de la crisis política en Georgia en Su Predicación Dominical de hoy. El Patriarca expresó su preocupación de que Rusos Ortodoxos estuvieran bombardeando a los Georgianos Ortodoxos, y que tal agresión nunca había ocurrido en la historia de las dos naciones. ''En efecto, estamos enfrentados a un muy grave período, pero no tememos a nada, Dios está con nosotros, y la Virgen María está protegiendo, pero una cosa que más nos preocupa muy profundamente es que Rusos Ortodoxos esten bombardeando a Georgianos Ortodoxos. Este es un hecho sin precedentes en las relaciones entre nuestros países. Reforzad vuestras oraciones y Dios salvará a Georgia. Hay un dicho ''El agua fluirá por arriba y por abajo y retornará a su presa. Así, creo que Dios no separará en pedazos a Georgia,'' declaró el Patriarca.
jueves, 7 de agosto de 2008
Panaghia SoumeláΩδή δ’ Ειρμός
Εισακήκοα, Κύριε, * της οικονομίας σου το μυστήριον, * κατενόησα τα έργα σου, * και εδόξασά σου την θεότητα.
Υπεραγία Θεοτόκε, σώσον ημάς.
Των παθών μου τον τάραχον, * η τον κυβερνήτην τεκούσα Κύριον, * και τον κλύδωνα κατεύνασον, * των εμών πταισμάτων, Θεονύμφευτε.
Υπεραγία Θεοτόκε, σώσον ημάς.
Ευσπλαγχνίας την άβυσσον, * επικαλουμένω της σης παράσχου μοι, * η τον εύσπλαγχνον κυήσασα, * και Σωτήρα πάντων, των υμνούντων σε.
Δόξα Πατρί…
Απολαύοντες, Πάναγνε, * των σων δωρημάτων ευχαριστήριον, * αναμέλπομεν εφύμνιον, * οι γινώσκοντες σε Θεομήτορα.
Και νυν και αεί…
Οι ελπίδα και στήριγμα, * και της σωτηρίας τείχος ακράδαντον, * κεκτημένοι σε, Πανύμνητε,* δυσχερείας πάσης, εκλυτρούμεθα.
Irmosul:
Auzit-am, Doamne, taina randuielii Tale, inteles-am lucrurile Tale si am preaslavit Dumnezeirea Ta.
Preasfanta Nascatoare de Dumnezeu, mantuieste-ne pe noi.
Tulburarea patimilor mele si viforul gresalelor mele alineaza-l, ceea ce ai nascut pe Domnul indreptatorul, Dumnezeiasca Mireasa.
Preasfanta Nascatoare de Dumnezeu, mantuieste-ne pe noi.
Chemand eu adancul milostivirii tale, da-mi-l mie, ceea ce ai nascut pe Cel milostiv si pe Mantuitorul tuturor celor ce te lauda pe tine.
Slava...
Indulcindu-ne, Preacurata, cu darurile tale, tie cantare de multumire cantam, stiindu-te pe tine Maica lui Dumnezeu.
Si acum...
Nadejde si intarire si zid de scapare nemiscat castigandu-te pe tine, ceea ce esti intru tot laudata, de tot necazul ne izbavim.
Madre de Dios de Ivirión, Monte AthosODA TERCERA
Irmos.
Tú construiste los cielos, oh Señor,
y fundaste la Iglesia Santa.
Haz que te ame constantemente
pues tu eres nuestra esperanza,
el apoyo del creyente,
el único amigo de los hombres
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Te tengo como el refugio y defensa de mi vida,
oh Virgen Theotokos;
gobiérname y dirígeme a tu puerto protegido,
dadora de todas las gracias y apoyo de los fieles,
oh Tú la única siempre bendita.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Te ruego, oh Virgen,
que disperses la tormenta de mi pesares
y la confusión que reina en el interior de mi alma.
Lánzala lejos de mí,
Novia siempre Virgen de nuestro Dios,
la que nos ha traído a Cristo, el Príncipe de la Paz,
el Cordero sin mancha.
y fundaste la Iglesia Santa.
Haz que te ame constantemente
pues tu eres nuestra esperanza,
el apoyo del creyente,
el único amigo de los hombres
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Te tengo como el refugio y defensa de mi vida,
oh Virgen Theotokos;
gobiérname y dirígeme a tu puerto protegido,
dadora de todas las gracias y apoyo de los fieles,
oh Tú la única siempre bendita.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Te ruego, oh Virgen,
que disperses la tormenta de mi pesares
y la confusión que reina en el interior de mi alma.
Lánzala lejos de mí,
Novia siempre Virgen de nuestro Dios,
la que nos ha traído a Cristo, el Príncipe de la Paz,
el Cordero sin mancha.
Gloria...
Habiéndonos traído a la causa y dador de todo lo bueno,
derrama en nosotros la abundancia de su gran bondad.
Todo es posible para la que llevó en su seno
al dispensador de todos los bienes,
a Cristo, nuestro Dios y Señor.
Ahora y siempre...
derrama en nosotros la abundancia de su gran bondad.
Todo es posible para la que llevó en su seno
al dispensador de todos los bienes,
a Cristo, nuestro Dios y Señor.
Ahora y siempre...
Oh Santa Madre de Dios estoy siendo probado
en medio de grandes males
y de la oscuridad de las pasiones.
Ven y ayúdame porque yo se que tú nunca fallas.
Eres la que tienes el tesoro de la medicina que nos cura,
Tú la Toda Santa.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Líbranos de todo peligro, oh Madre de Dios;
pues después de a Él
acudimos a ti para que nos protejas y guardes
Pues Tú eres la muralla fuerte e inquebrantable,
que nos protege.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Vuélvete a mí y muéstrate favorable,
Oh Santa Madre de Dios,
digna de toda alabanza.
Para que no perezca a causa de mis dolencias
que dolorosamente punzan mi carne.
Sana el dolor de mi alma pues estoy en medio de grandes sufrimientos.
en medio de grandes males
y de la oscuridad de las pasiones.
Ven y ayúdame porque yo se que tú nunca fallas.
Eres la que tienes el tesoro de la medicina que nos cura,
Tú la Toda Santa.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Líbranos de todo peligro, oh Madre de Dios;
pues después de a Él
acudimos a ti para que nos protejas y guardes
Pues Tú eres la muralla fuerte e inquebrantable,
que nos protege.
Santísima Madre de Dios, sálvanos.
Vuélvete a mí y muéstrate favorable,
Oh Santa Madre de Dios,
digna de toda alabanza.
Para que no perezca a causa de mis dolencias
que dolorosamente punzan mi carne.
Sana el dolor de mi alma pues estoy en medio de grandes sufrimientos.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Sobre la Luz del Tabor

La Transfiguración del Salvador sobre el monte Tabor fue percibida por Sus discípulos como luz. Aquella no era por cierto un flujo de partículas de la luz física, sino algo parecido a la luz. Esta luz brillaba mas fuerte que la solar, pero no quemaba, Además su brillo estaba acompañando por una sensación de extraordinaria paz y alegría. Era la visión del gozo del paraíso.
En Sagradas Escrituras a menudo la palabra "luz" se aplica a Dios y a lo que irradia de Él: la verdad, los mandamientos morales y las obras de bien. Aquí la palabra "luz" se puede tomar en sentido figurado significando una fuente vivificante. En realidad, lo que es la luz solar para el mundo físico, es Dios para el espiritual. Gracias a la luz vemos y conocemos el mundo, tenemos la posibilidad de movernos, desarrollarnos y crecer. La luz calienta y da vida a la naturaleza. Sin el sol nuestra tierra se convertiría en un cuerpo helado y sin vida.
De manera semejante, Dios es la luz para criaturas espirituales ángeles y hombres. Con su energía ilumina nuestra mente, nos da el conocimiento espiritual superior, vierte en nosotros la energía y la inspiración, calienta el corazón con el amor, dirige nuestra vida hacia buena meta. Todos los bienes espirituales los recibimos de Dios. Alejándonos de Él nuestra alma se sumerge en las tinieblas y perece.
Es así como los hombres de vida espiritual perciben su comunicación con Dios: "Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz" (Sal. 36:10); "Lámpara es para mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Sal. 119:105). En particular, la llegada de Mesías se percibía como luz espiritual: "El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombre de muerte, luz resplandeció sobre ellos" (Is. 9:2). Cristo decía a los judíos: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida... Aun por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprenden las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a donde va. Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz" (Jn. 8:12; 12:35-36). De misma manera el amor y las obras de bien, San Juan el Teólogo llama: "andar" y "permanecer en la luz."
Las Sagradas Escrituras, a veces, aplican a Dios la palabra "luz," no solo en sentido figurado, sino, en expresiones que hablan de Su naturaleza. Citemos algunos textos: "El que se cubre de luz como de un manto" (Sal. 104:2); El Apóstol Santiago llama a Dios: "...Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variaciones" (Sant. 1:17). El Santo Apóstol Juan: "Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él" (1 Juan 1:5-7). Apóstol San Pablo: "El que habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto, ni puede ver" (1 Tim. 6:16). En el Apocalipsis leemos: "La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero … y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos" (Apoc. 21:23-24; 22:4-5).
Sobre la naturaleza de la luminosidad de Tabor escribía S. Gregorio Palamás, que tuvo que salir en defensa de la enseñanza ortodoxa sobre la luz espiritual, contra los monjes Barlaam, Akindin y sus seguidores. Era la época de Renacimiento, renacimiento de paganismo en el arte, pensamiento y costumbres. En la filosofía comenzaron a volver a los conceptos paganos sobre Dios, como un Absoluto trascendental, supramundial e inconcebible. Basándose en este concepto no cristiano sobre Dios, Barlaam y Akindin afirmaban que sobre Tabor los apóstoles no podían ver a Dios, ellos vieron una común luz física.
S. Gregorio Palamás, al contrario, insistía que la luz de Tabor solo se parecía a la física, pero era completamente diferente por su naturaleza. Esta luz era mas intensa, que la solar y mas blanca, que la nieve, pero no cegaba, calentaba, pero no quemaba. Su brillo estaba acompañando de un intenso sentimiento de alegría. Para diferenciarla de la luz común, san Gregorio llamaba a la luz de Tabor: "Una energía Divina, no creada." La esencia de esta luz es inseparable de la eterna esencia Divina, ya que Dios es simple e indiviso. A pesar que Dios en Su esencia es inconcebible, Sus actos y energía, siendo inseparables de su esencia, son concebibles para los seres creados a Su imagen y semejanza. Para eso, también, el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos comulgar con su naturaleza Divina y así divinizarnos.
Percibimos la presencia Divina con el alma y no con los ojos de la carne. San Gregorio explica que la capacidad de ver la Luz Divina la otorga el Espíritu Santo, quien pasa al hombre del estado corporal al estado espiritual (homilía para la Transfiguración). En el momento de la visualización de la Luz Divina, de los ojos del observador cae como una cortina, y se le permite ver el resplandor Divino. La influencia de la luz espiritual en esta vida se extiende al alma. Pero, en la vida futura, también, se extiende sobre el cuerpo renovado de los justos, como esta escrito: "Entonces, los justos brillaran como el sol en el Reino de su Padre."
La naturaleza de la luz benefactora (o energía Divina) — es misteriosa e inexplicable, como la esencia del Creador. Sin embargo, suele ser experimentada claramente, cuando el misericordioso Dios, honra al hombre con la visualización del brillo Divino. Entonces, el hombre siente un goce paradisiaco, en comparación con el cual, todas las alegrías terrenales son nulas. S. Gregorio Palamás escribía además, que en el monte Tabor Cristo entreabrió ante los apóstoles su Divinidad y mostró a Dios que habita en Él, ya que desde la eternidad, Él es la luz.
También el rostro de Moisés quedo iluminado durante su conversación con Dios sobre el monte Sinaí. Pero esto pasó por la acción sobre él de la fuerza Divina y era, se puede decir, de carácter pasivo, y no como resultado de la acción interior de su fuerza (o sea, Moisés sólo reflejaba la luz Divina). En cambio, el Señor Jesucristo tenia esta luz en Su interior. El reveló a los apóstoles en monte Tabor la Gloria de Su Divinidad. Se hizo luminoso durante la oración para enseñarnos como vendrá a los Santos la iluminación Divina y como la verán ellos (homilía 34 y 35).
Muchos justos han podido ver el brillo semejante al de monte Tabor. En Sagradas Escrituras y obras de Santos Padres esta vivificante luz se describe como un estado interior, obtenido por la oración, piedad religiosa y particularmente la Comunión de los Santos Misterios. Percibido interiormente era tan real, como la observación de la luz física. La manifestación de esta luz con brillo externo es un fenómeno menos frecuente. Pero en los escritos de los Santos se puede encontrar las descripciones de la manifestación externa de esta luz Divina inmaterial, cuando se iluminan el cuerpo y la vestimenta de un Santo. Así se puede encontrar no pocos relatos sobre esto en las vidas de los Santos del siglo 4-o a 6-o, en el Lavsaik y en "Prado espiritual." Citemos aquí algunos casos, siguiendo en lo posible las palabras de observadores directos: "El rostro del abba Pamba brillaba como relámpago y él era como un rey, sentado en su trono." Antes de la muerte de abba Sisoi, los monjes que vinieron a despedirse de él, vieron de repente, que su rostro brilló como sol. Alguien que se encontró con el abba Siluán, y viendo que su rostro y cuerpo eran iluminados como de un Ángel, cayó de bruces ante él. Un hermano, llegando a la celda de la ermita del abba Arsenio, miro por la puerta y vio que el maestro era todo como fuego. Un fuego milagroso que ardía en el S. Sergio de Radonezh, atraía a él a todos que lo vieron, aunque sea, una vez. Durante el canto en el templo de la oración "Te cantamos," los presentes vieron como el fuego cayó del cielo y se movía sobre la mesa del altar, iluminando toda la estancia y rodeando al oficiante San Sergio. Cuando éste comulgaba — el fuego entro en el cáliz y el Santo comulgó con él. El discípulo de S. Serafín de Sarov, Motovilov, vio a su maestro en resplandor celestial, y le dijo: "Padre, no puedo mirar, ya que de sus ojos caen relámpagos. Su rostro se hizo mas brillante, que el sol y me duelen los ojos al mirar."
Los que venían al starez Ambrosio de Optina, también veían a veces como la luz salía de él. Se observó la iluminación del rostro del obispo Teofano el Ermitaño y de San Juan de Kronstadt. El padre Juan se ponía ante el Señor, como ante el sol y, sentía claramente su permanencia en los rayos de esta luz y su calidez, alegría y cercanía de Cristo Salvador. Por la gracia de Dios, su rostro se hacia hermoso como de un Ángel y uno quería seguir mirándolo. (Nota: llaman la atención los relatos de la gente que murió y luego revivió. Como ellos después de su muerte entraban en un mundo de luz y experimentaban allí una extraordinaria paz y alegría).
El sentimiento de gozo, a partir de la iluminación Divina, suele ser tan fuerte, que cuando cesa, el hombre siente gran tristeza y abandono. S. Gregorio el Teólogo describe así este estado: "deseo quedar solo conmigo mismo y, renunciando a la carne y al mundo, no tocando sin necesidad extrema nada humano, conversando con uno mismo y con Dios, vivir por encima de lo visible. Deseo llevar siempre en mi imágenes puras y Divinas, no mezcladas con los inferiores impresiones engañosas. Quiero ser un impoluto espejo de Dios y de lo Divino. Adquirir la luz a la luz — de lo menos claro a lo mas luminoso — hasta que no llegue a la Fuente de iluminaciones de allá y no alcance al bienaventurado fin... El Amado (Dios) traspasa a la mente con un rayo de luz y enseguida en rápido movimiento se aleja y con esto llama y arrastra Consigo el alma."
San Simeón el Nuevo Teólogo (949-1022), a menudo, recibía el honor de iluminación Divina. Así relató lo que sintió después de una de estas experiencia: "Todos los sentidos de mi mente y alma estaban adheridos a esta única inerrable alegría de altísima luz. Pero cuando la inconmensurable luz, que me apareció, poco a poco disminuyo y al final se tornó invisible, volví en mi y conocí que maravillas de repente obró en mi la fuerza de esta luz... Luz esta, cuando aparece, alegra y cuando desaparece deja una herida y dolor en el corazón.
La luz Divina misteriosamente se da a cada fiel sincero, cristiano ortodoxo. Pero los Santos Padres previenen contra los esfuerzos de llamar artificialmente a esta iluminación, tratar de ver a esta luz, ya que aquí se esconde un gran peligro de tentación diabólica. El cristiano debe ir por la senda angosta de penitencia, humildad y autosacrificio. La vida actual es el tiempo de trabajo, la futura será tiempo de recompensa.
Relato del padre espiritual de Athos Anciano Paisios Eznepidas.
Cuando vivía en Katunaka, una vez, durante la oración nocturna, me comenzó a llenar una alegría celestial. Simultáneamente, mi celda, cuyas tinieblas iluminaba levemente la luz trémula de una vela, comenzó a llenarse poco a poco de una hermosa luz celeste. Esta misteriosa luz era muy fuerte, paro sentía que mis ojos aguantaban su intensidad. Esta era la luz Divina no creada, que vieron muchos monjes del monte Athos. Muchas horas estuve en el brillo de esta luz Divina, no sintiendo a los objetos terrenales y encontrándome en el mundo espiritual, completamente distinto del físico de aquí.
Encontrándome en este estado y percibiendo por medio de esta Luz no creada sentimientos celestiales, pasé muchas horas, no sintiendo tiempo. Pero, poco a poco, esta bendita Luz, comenzó a desaparecer y volví en mi. Sentí hambre, y comí un pedazo de pan seco y trague un poco de agua. Sintiéndome cansado, me senté a descansar y me sentí como un animal. Este sentimiento de mi iniquidad, que me parecía completamente a un animal, nació en mi a partir del estado que viví. Del mundo espiritual bajé enseguida a mi lastimoso estado y viendo, la diferencia, me juzgaba y sentía repulsión de mí.
Con estos sentimientos salí afuera y me pareció que todavía era de noche y un plenilunio. En este momento pasaba justo un hermano y le pregunté:
— Hermano, que pasa? Hoy se retraso el amanecer? Que hora es?
El hermano extrañando, me preguntó — Padre Paisio que has dicho? No lo entendí. Entonces comprendí lo que pasó — eran ya casi 10 horas de la mañana, y lo que parecía luna llena era el sol.
De manera, que la Luz no creada era tan fuerte, que comparada con ella, la luz solar parecía noche en plenilunio. Y a pesar de esto, mis ojos recibieron la fuerza de aguantar la luminosidad de aquella luz.
Habiendo relatado este caso, el Maestro me ordenó de irme, ya que llegaban otros peregrinos.
Último adiós a Alexandr Solzhenitsin en el Monasterio Donskói

Dos guardas de honor guardan el féretro del disidente ruso y Premio Nobel de Literatura en 1970, Alexander Solzhenitsin, en la capilla ardiente del escritor instalada en la Academia Rusa de Ciencias de Moscú ayer 5 de agosto. Solzhenitsin falleció a última hora del pasado domingo 3 de agosto a consecuencia de un ataque cardiaco. El escritor, que tenía 89 años, será enterrado en el cementerio del monasterio moscovita de Donskoy hoy, 6 de agosto. EFE/Yuri
Los funerales del escritor ruso Alexandr Solzhenitsin comenzaron hoy con una misa de cuerpo presente en el Monasterio Donskói de Moscú, en cuyo cementerio el Premio Nobel de Literatura será enterrado después del mediodía.
El servicio religioso en la Catedral Grande del convento lo oficia el arzobispo Alexi, vicario del Patriarca ortodoxo ruso, Alejo II, en presencia de la viuda, Natalia, sus hijos y otros familiares, según las agencias rusas. Centenares de moscovitas acudieron para dar el último adiós al escritor a la catedral, ante cuyo portal fue instalado un gran retrato del finado y una cruz de madera con la inscripción "Alexandr Isáyevich Solzhenitsin. 11.12.1918-03.08.2008". En el templo han sido colocadas numerosas coronas de flores, una de ellas de la soprano Galina Vishnevskaya, la viuda del difunto violoncelista ruso Mstislav Rostropóvich, quien acogió a Solzhenitsin en su casa en tiempos de su persecución en la URSS. El cuerpo de Solzhenitsin fue trasladado al Monasterio Donskói anoche, después de que miles de moscovitas acudieran durante el día para despedirse de él a la capilla ardiente instalada en la sala fúnebre de la Academia de Ciencias de Rusia. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, quien se encuentra de vacaciones, se espera que interrumpa hoy su crucero por el río Volga para asistir al entierro de Solzhenitsin. Tras el velatorio, el escritor recibirá sepultura en el camposanto de este histórico convento de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que alberga los restos de destacadas personalidades rusas. Solzhenitsin será enterrado al lado del famoso historiador ruso Vasili Kliuchevski (1841-1911), en el lugar que él mismo eligió hace ya cinco años. Cumpliendo su última voluntad, el Patriarca ruso bendijo la concesión del sitio donde se dará sepultura al autor de "Archipiélago GULAG", uno de los testimonios más descarnados sobre los campos de concentración estalinistas.
martes, 5 de agosto de 2008
6 de Agosto: Bendición de las uvas

TROPARIO
Cuando te transfiguraste, en el Monte, oh Cristo Dios,
revelaste tu gloria a los discípulos.
Haz resplandecer tu luz sobre nosotros pecadores
Por las oraciones de la Theotokos,
oh dador de luz, gloria a ti.
Cuando te transfiguraste, en el Monte, oh Cristo Dios,
revelaste tu gloria a los discípulos.
Haz resplandecer tu luz sobre nosotros pecadores
Por las oraciones de la Theotokos,
oh dador de luz, gloria a ti.
ORACIÓN
Dios Salvador nuestro, que te dignaste llamar a tu Hijo unigénito, nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, la Vid verdadera, y por El nos has concedido el fruto de la inmortalidad, Tú mismo bendice el fruto de la vid aquí presente, y haznos a nosotros que participamos de la verdadera Vid. Conserva nuestra vida sin daño y concédenos siempre tu paz y adorna nuestra vida de tus dones inmortales, por la intercesión de la purísima Señora Theotokos y siempre Virgen María y de todos tus Santos, que por todos los siglos te han agradado. Porque Tú eres Dios bueno que amas a los hombres, te damos gloria, a ti, Padre sin origen con tu Hijo unigénito y con tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Schimbarea la Faţă a Domnului Dumnezeului şi Mântuitorului nostru Iisus Hristos.

La şase zile după ce a spus ucenicilor Săi : "Sunt unii din cei ce stau aici care nu vor gusta moartea până ce nu vor vedea Împărăţia lui Dumnezeu venind întru putere" (Matei 16, 28 ; Marcu 9, 1), Iisus îi luă pe Apostolii Săi preferaţi : Petru, Iacov şi Ioan ; ducându-i deoparte, urcă pe un munte înalt - muntele Taborului în Galileea - ca să se roage. Se cuvenea într-adevăr ca cei care aveau să asiste la suferinţa Sa la Ghetsimani şi care aveau să fie martorii cei mai importanţi ai Patimilor Sale, să fie pregătiţi pentru această încercare prin priveliştea slăvirii Sale: Petru, pentru că tocmai îşi mărturisise credinţa în dumnezeirea Sa ; Iacov, căci a fost primul care a murit pentru Hristos ; şi Ioan care mărturisi din experienţa sa slava dumnezeiască, făcând să răsune ca "fiu al tunetului" teologia Cuvântului întrupat.
El îi urcă pe munte, ca simbol al înălţării spirituale care, din virtute în virtute, duce la dragoste, virtute supremă care deschide calea contemplării dumnezeieşti. Această înălţare era de fapt esenţa întregii vieţi a Domnului care, fiind îveşmântat cu slăbiciunea noastră, ne-a deschis drumul către Tatăl, învăţându-ne că isihia (liniştirea) este mama rugăciunii, iar rugăciunea este cea care arată către noi slava lui Dumnezeu.
"Şi pe când se ruga, deodată, faţa Sa deveni o alta, Se schimba şi sclipi ca soarele, în timp ce hainele sale deveniră strălucitoare, de un alb scânteietor, cum nu poate înălbi pe pământ înălbitorul" (Marcu 9, 3). Cuvântul lui Dumnezeu întrupat îşi arăta astfel strălucirea naturală a slavei dumnezeieşti, pe care o avea în El însuşi şi pe care o păstrase după Întruparea Sa, dar care rămânea ascunsă sub acoperământul trupului. Încă de la zămislirea Sa în pântecele Fecioarei, într-adevăr, dumnezeirea S-a unit cu natura trupească iar slava divină a devenit, în mod ipostatic, slava trupului asumat. Ceea ce Hristos le arăta Apostolilor Săi în vârful muntelui nu era deci o privelişte nouă, ci manifestarea strălucită în El a îndumnezeirii naturii omeneşti - inclusiv trupul - şi a unirii Sale cu splendoarea dumnezeiască.
Spre deosebire de faţa lui Moise care strălucise de o slavă venită din afara după revelaţia din Muntele Sinai (cf. Exod 34, 29), faţa lui Hristos apăru pe muntele Taborului ca un izvor de lumină, izvor al vieţii dumnezeieşti făcută accesibilă omului şi care se răspândea şi pe "veşmintele" Sale, adică asupra lumii din afară dar şi pe lucrurile făcute de activitatea şi civilizaţia omenească.
"El s-a schimbat la Faţă, ne confirmă Sfântul Ioan Damaschin, nu asumând ceea ce El nu era ci arătându-le Apostolilor Săi ceea ce El era, deschizându-le ochii şi, din orbi cum erau, făcându-i văzători" (Sfântul Ioan Damaschin, Predică la Schimbarea la Faţă, 12 - PG 96, 564). Hristos deschise ochii Apostolilor Săi iar aceştia, cu o privire transfigurată de puterea Duhului Sfânt, văzură lumina dumnezeiască indisociabil unită cu trupul Sau. Fură deci ei înşişi schimbaţi la faţă şi primiră prin rugăciune puterea de a vedea şi cunoaste schimbarea survenită în natura noastră datorate unirii sale cu Cuvântul (Sf. Grigore Palama).
"Precum soarele pentru cele ale simţurilor, aşa este Dumnezeu pentru cele ale sufletului" (Sf. Grigore Teologul), de aceea autorii Evangheliilor spun că faţa Dumnezeului-Om, care este "lumina cea adevărată Care luminează pe tot omul care vine în lume" (Ioan 1, 9), sclipea ca soarele. Dar această lumină era în fapt incomparabil superioară oricărei lumini a simţurilor şi, incapabili să îi mai suporte strălucirea inaccesibilă, Apostolii căzură la pământ.
Lumina nematerială, necreată şi situată în afara timpului, aceasta era Împărăţia lui Dumnezeu venit întru puterea Duhului Sfânt, după cum Domnul promisese Apostolilor Săi. Întrevăzută atunci pentru o clipă, această lumină va deveni moştenirea veşnică a aleşilor în Împărăţie, când Hristos va veni din nou, strălucind în toata scânteierea slavei Sale. Va reveni învăluit în lumina, în această lumină care a strălucit în Tabor şi care a ţâşnit din mormânt în ziua Învierii Sale, şi care, răspândindu-se asupra sufletului şi trupului celor aleşi, îi va face să strălucească şi pe ei "precum soarele" (cf. Matei 13:43).
"Dumnezeu este lumină, iar vederea Sa este lumină" (Sfântul Simeon Noul Teolog, Discurs Etic V, 276). Asemeni Apostolilor în vârful Taborului, numeroşi Sfinţi au fost martorii acestei revelări a lui Dumnezeu în lumină. Totuşi lumina nu este pentru ei doar un subiect de contemplaţie, ci şi harul îndumnezeitor care le permite sa "vadă" pe Dumnezeu, astfel încât se confirmă cuvintele Psalmistului : "întru lumina Ta vom vedea lumină" (Psalmii 35:10).
În mijlocul acestei slăvite privelişti se arătară - alături de Domnul - Moise şi Ilie, doi mari profeţi din Vechiul Testament, reprezentând respectiv Legea şi Proorocii, care îl mărturiseau ca stăpân al celor vii şi al celor morţi (Moise a murit înainte de a intra în Pământul Făgăduinţei iar Ilie a fost dus într-un loc tainic fără să cunoască moartea). Şi vorbeau cu El, în lumina, despre Exodul pe care avea să îl înfăptuiască la Ierusalim, adică Patimile Sale, căci prin Patimi şi prin Cruce această slăvire trebuia să fie dată oamenilor.
Ieşiţi afară din ei înşişi, răpiţi în contemplarea luminii dumnezeieşti, Apostolii erau copleşiţi ca de un somn şi "neştiind ce zice, Petru îi spuse lui Iisus : Stăpâne, ce bine ar fi să rămânem aici; dacă vrei vom face trei corturi : unul pentru tine, unul pentru Moise si unul pentru Ilie". Întorcându-şi apostolul de la aceasta dorinţa prea omenească, ce consta în a se mulţumi de bucuria pământească a luminii, Domnul le arată atunci un "cort" mai bun şi un lăcaş cu mult mai înalt pentru a sălăşlui în el slava Sa. Un nor luminos veni să îi acopere cu umbra Sa, iar glasul Tatălui Se făcu auzit în mijlocul acestui nor, mărturisind pe Domnul : "Acesta este Fiul Meu prea-iubit, în care am bine-plăcut; ascultaţi de El". Acest nor era harul Duhului înfierii şi, la fel ca şi la Botezul Său în Iordan, glasul Tatălui mărturisea pe Fiul şi arăta că cele trei entităţi ale Sfintei Treimi, întotdeauna unite, participă la Mântuirea omului.
Lumina lui Dumnezeu, care permisese mai întâi Apostolilor să îl "vadă" pe Hristos, îi ridică la o stare superioară viziunii şi cunoştinţei omeneşti cînd ea străluci mai puternic. Ieşiţi în afară de tot ce este vizibil şi chiar din ei înşişi, ei pătrunseră atunci în întunericul supra-luminos, în care Dumnezeu petrece (Psalmii 17:12) şi "închizând uşa simţurilor lor", ei primiră revelaţia Tainei Treimii, care este mai presus de orice afirmaţie şi de orice tăgăduire (Teologia mistică a Sfântului Dionisie Areopagitul a fost aplicată Tainei Schimbării la Faţă în principal de către Sf. Grigore Palama).
Încă insuficient pregătiţi revelaţiei unor asemenea taine, căci nu trecuseră încă prin încercarea Crucii, Apostolii se înspăimântară cumplit. Dar când îşi ridicară capetele, îl vazură pe Iisus, singur, redevenit ca mai înainte, Care se apropie de ei şi îi linişti. Apoi, coborând din munte, El le ceru să nu vorbească nimănui de cele ce văzuseră, până când Fiul Omului nu se va scula din morţi.
Sărbătoarea Schimbării la Faţă este deci prin excelenţă aceea a îndumnezeirii naturii noastre omeneşti şi a participării trupului nostru trecător la bunurile veşnice, care sunt mai presus de fire. Înainte chiar de a îndeplini Mântuirea noastră prin Patimile Sale, Mântuitorul arată atunci căscopul venirii Sale în lume era tocmai să aducă pe tot omul la contemplaţia slavei Sale dumnezeieşti. Din acest motiv sărbătoarea Schimbării la Faţă i-a atras în mod deosebit pe călugări, care şi-au închinat întreaga viaţă căutării acestei lumini.
Numeroase Mănăstiri au fost închinate acestei Sărbători, mai ales după controversa isihastă din secolul XIV, despre natura luminii din Tabor şi despre contemplaţie. De notat de asemenea că, după o tradiţie care circula pe vremea iconoclasmului, prima Icoană, scrisă de înşişi Apostolii, a fost aceea a Schimbării la Faţă. E vorba desigur mai puţin de un fapt istoric cât de o interpretare simbolică, prezentând legătura intimă întreţinută de tradiţia Bisericii între arta Icoanei şi această Sărbătoare a vederii lui Hristos întru slavă.
El îi urcă pe munte, ca simbol al înălţării spirituale care, din virtute în virtute, duce la dragoste, virtute supremă care deschide calea contemplării dumnezeieşti. Această înălţare era de fapt esenţa întregii vieţi a Domnului care, fiind îveşmântat cu slăbiciunea noastră, ne-a deschis drumul către Tatăl, învăţându-ne că isihia (liniştirea) este mama rugăciunii, iar rugăciunea este cea care arată către noi slava lui Dumnezeu.
"Şi pe când se ruga, deodată, faţa Sa deveni o alta, Se schimba şi sclipi ca soarele, în timp ce hainele sale deveniră strălucitoare, de un alb scânteietor, cum nu poate înălbi pe pământ înălbitorul" (Marcu 9, 3). Cuvântul lui Dumnezeu întrupat îşi arăta astfel strălucirea naturală a slavei dumnezeieşti, pe care o avea în El însuşi şi pe care o păstrase după Întruparea Sa, dar care rămânea ascunsă sub acoperământul trupului. Încă de la zămislirea Sa în pântecele Fecioarei, într-adevăr, dumnezeirea S-a unit cu natura trupească iar slava divină a devenit, în mod ipostatic, slava trupului asumat. Ceea ce Hristos le arăta Apostolilor Săi în vârful muntelui nu era deci o privelişte nouă, ci manifestarea strălucită în El a îndumnezeirii naturii omeneşti - inclusiv trupul - şi a unirii Sale cu splendoarea dumnezeiască.
Spre deosebire de faţa lui Moise care strălucise de o slavă venită din afara după revelaţia din Muntele Sinai (cf. Exod 34, 29), faţa lui Hristos apăru pe muntele Taborului ca un izvor de lumină, izvor al vieţii dumnezeieşti făcută accesibilă omului şi care se răspândea şi pe "veşmintele" Sale, adică asupra lumii din afară dar şi pe lucrurile făcute de activitatea şi civilizaţia omenească.
"El s-a schimbat la Faţă, ne confirmă Sfântul Ioan Damaschin, nu asumând ceea ce El nu era ci arătându-le Apostolilor Săi ceea ce El era, deschizându-le ochii şi, din orbi cum erau, făcându-i văzători" (Sfântul Ioan Damaschin, Predică la Schimbarea la Faţă, 12 - PG 96, 564). Hristos deschise ochii Apostolilor Săi iar aceştia, cu o privire transfigurată de puterea Duhului Sfânt, văzură lumina dumnezeiască indisociabil unită cu trupul Sau. Fură deci ei înşişi schimbaţi la faţă şi primiră prin rugăciune puterea de a vedea şi cunoaste schimbarea survenită în natura noastră datorate unirii sale cu Cuvântul (Sf. Grigore Palama).
"Precum soarele pentru cele ale simţurilor, aşa este Dumnezeu pentru cele ale sufletului" (Sf. Grigore Teologul), de aceea autorii Evangheliilor spun că faţa Dumnezeului-Om, care este "lumina cea adevărată Care luminează pe tot omul care vine în lume" (Ioan 1, 9), sclipea ca soarele. Dar această lumină era în fapt incomparabil superioară oricărei lumini a simţurilor şi, incapabili să îi mai suporte strălucirea inaccesibilă, Apostolii căzură la pământ.
Lumina nematerială, necreată şi situată în afara timpului, aceasta era Împărăţia lui Dumnezeu venit întru puterea Duhului Sfânt, după cum Domnul promisese Apostolilor Săi. Întrevăzută atunci pentru o clipă, această lumină va deveni moştenirea veşnică a aleşilor în Împărăţie, când Hristos va veni din nou, strălucind în toata scânteierea slavei Sale. Va reveni învăluit în lumina, în această lumină care a strălucit în Tabor şi care a ţâşnit din mormânt în ziua Învierii Sale, şi care, răspândindu-se asupra sufletului şi trupului celor aleşi, îi va face să strălucească şi pe ei "precum soarele" (cf. Matei 13:43).
"Dumnezeu este lumină, iar vederea Sa este lumină" (Sfântul Simeon Noul Teolog, Discurs Etic V, 276). Asemeni Apostolilor în vârful Taborului, numeroşi Sfinţi au fost martorii acestei revelări a lui Dumnezeu în lumină. Totuşi lumina nu este pentru ei doar un subiect de contemplaţie, ci şi harul îndumnezeitor care le permite sa "vadă" pe Dumnezeu, astfel încât se confirmă cuvintele Psalmistului : "întru lumina Ta vom vedea lumină" (Psalmii 35:10).
În mijlocul acestei slăvite privelişti se arătară - alături de Domnul - Moise şi Ilie, doi mari profeţi din Vechiul Testament, reprezentând respectiv Legea şi Proorocii, care îl mărturiseau ca stăpân al celor vii şi al celor morţi (Moise a murit înainte de a intra în Pământul Făgăduinţei iar Ilie a fost dus într-un loc tainic fără să cunoască moartea). Şi vorbeau cu El, în lumina, despre Exodul pe care avea să îl înfăptuiască la Ierusalim, adică Patimile Sale, căci prin Patimi şi prin Cruce această slăvire trebuia să fie dată oamenilor.
Ieşiţi afară din ei înşişi, răpiţi în contemplarea luminii dumnezeieşti, Apostolii erau copleşiţi ca de un somn şi "neştiind ce zice, Petru îi spuse lui Iisus : Stăpâne, ce bine ar fi să rămânem aici; dacă vrei vom face trei corturi : unul pentru tine, unul pentru Moise si unul pentru Ilie". Întorcându-şi apostolul de la aceasta dorinţa prea omenească, ce consta în a se mulţumi de bucuria pământească a luminii, Domnul le arată atunci un "cort" mai bun şi un lăcaş cu mult mai înalt pentru a sălăşlui în el slava Sa. Un nor luminos veni să îi acopere cu umbra Sa, iar glasul Tatălui Se făcu auzit în mijlocul acestui nor, mărturisind pe Domnul : "Acesta este Fiul Meu prea-iubit, în care am bine-plăcut; ascultaţi de El". Acest nor era harul Duhului înfierii şi, la fel ca şi la Botezul Său în Iordan, glasul Tatălui mărturisea pe Fiul şi arăta că cele trei entităţi ale Sfintei Treimi, întotdeauna unite, participă la Mântuirea omului.
Lumina lui Dumnezeu, care permisese mai întâi Apostolilor să îl "vadă" pe Hristos, îi ridică la o stare superioară viziunii şi cunoştinţei omeneşti cînd ea străluci mai puternic. Ieşiţi în afară de tot ce este vizibil şi chiar din ei înşişi, ei pătrunseră atunci în întunericul supra-luminos, în care Dumnezeu petrece (Psalmii 17:12) şi "închizând uşa simţurilor lor", ei primiră revelaţia Tainei Treimii, care este mai presus de orice afirmaţie şi de orice tăgăduire (Teologia mistică a Sfântului Dionisie Areopagitul a fost aplicată Tainei Schimbării la Faţă în principal de către Sf. Grigore Palama).
Încă insuficient pregătiţi revelaţiei unor asemenea taine, căci nu trecuseră încă prin încercarea Crucii, Apostolii se înspăimântară cumplit. Dar când îşi ridicară capetele, îl vazură pe Iisus, singur, redevenit ca mai înainte, Care se apropie de ei şi îi linişti. Apoi, coborând din munte, El le ceru să nu vorbească nimănui de cele ce văzuseră, până când Fiul Omului nu se va scula din morţi.
Sărbătoarea Schimbării la Faţă este deci prin excelenţă aceea a îndumnezeirii naturii noastre omeneşti şi a participării trupului nostru trecător la bunurile veşnice, care sunt mai presus de fire. Înainte chiar de a îndeplini Mântuirea noastră prin Patimile Sale, Mântuitorul arată atunci căscopul venirii Sale în lume era tocmai să aducă pe tot omul la contemplaţia slavei Sale dumnezeieşti. Din acest motiv sărbătoarea Schimbării la Faţă i-a atras în mod deosebit pe călugări, care şi-au închinat întreaga viaţă căutării acestei lumini.
Numeroase Mănăstiri au fost închinate acestei Sărbători, mai ales după controversa isihastă din secolul XIV, despre natura luminii din Tabor şi despre contemplaţie. De notat de asemenea că, după o tradiţie care circula pe vremea iconoclasmului, prima Icoană, scrisă de înşişi Apostolii, a fost aceea a Schimbării la Faţă. E vorba desigur mai puţin de un fapt istoric cât de o interpretare simbolică, prezentând legătura intimă întreţinută de tradiţia Bisericii între arta Icoanei şi această Sărbătoare a vederii lui Hristos întru slavă.
Mosaico de la Transfiguración (S VI)
Icono de la Transfiguración del Señor (I)

Icono de Theofhanes de Creta. 1546.
Monasterio Stavronikita del Monte Athos. Grecia.
Textos bíblicos: Mateo 17, 1-9; o bien Marcos 9, 1-9; Lucas 9, 28b-36
Te has transfigurado en el monte, oh Cristo Dios,
mostrando a tus discípulos tu gloria, según sus capacidades.
Haz resplandecer sobre nosotros tambien tu luz;
por las plegarias de la Madre de Dios, oh Dador de luz, gloria a ti.
La Fiesta.
Para la Iglesia Ortodoxa, la fiesta de la "Transfiguración (Metamòrfosis) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" expresa en el modo mas completo la teología de la divinización del hombre. En uno de los himnos de la fiesta se canta en efecto: "En este día en el Tabor, Cristo transformó la naturaleza oscurecida por Adán. Habiéndola cubierto de su esplendor la ha divinizado." La solemnidad tiene su origen en la memoria litúrgica de la dedicación de las basílicas del Monte Tabor. Es posterior a la fiesta de la Exaltación de la Cruz, de la que, no obstante, depende su fecha. Según una antigua tradición, la Transfiguración de Jesús habría tenido lugar cuarenta días antes de su crucifixión. La solemnidad, por tanto se fijaría el 6 de Agosto, o sea, cuarenta días antes de la Exaltación de la Cruz, que caía el 14 de septiembre. El nexo entre las dos fiestas se comprueba también por el hecho que desde el 6 de agosto se empiezan a cantar los himnos de la Cruz. La fiesta entró en uso a finales del siglo V, y ya en el siglo VI encontramos insignes representaciones, que recubren la bóveda del ábside central en la basílicas de Parenzo, San Apolinar en Classe en Rávena, y del Monasterio de Santa Catalina del Sinaí.
El iconógrafo y la Fiesta.
Todo iconógrafo, después de haber recibido una consagración de sus manos para ejercitar en la Iglesia este sublime misterio de ser pintor de la belleza y mensajero de la luz que revela la imagen, empieza su servicio pintando precisamente el icono de la Transfiguración del Señor. Entre otras, porque toda imagen es cono un reflejo del rostro luminoso y glorioso del Cristo, como aparece en el Tabor; porque el iconógrafo tiene que plasmar en colores y símbolo la imagen interior contemplada por él en su propia oración, y porque tiene que comunicar a los demás con su arte algo de los rayos divinos que iluminaron a los apóstoles en el monte de la oración.En un antiguo manual de arte iconográfico se puede leer: " Quien quiera aprender el arte pictórico, antes se instruya en él y se ejercite por un tiempo dibujando solo y sin cánones, hasta que se haga experto, luego haga invocación al Señor Jesucristo y una oración ante el icono de la Madre de Dios Odigítria."La oración y la invocación eran presenciadas por un sacerdote, que recitaba el himno de la Transfiguración y tras esto bendecía al aprendiz de iconógrafo."
La contemplación de la imagen evangélica.
La imagen nos ofrece con fidelidad plástica la narración evangélica de la Transfiguración del Señor, concentrando nuestra atención en una visión total y dinámica. Algunos iconos de este episodio presentan a los lados del monte, a Jesús que sube con sus discípulos a la montaña, y a Jesús que baja ya del monte, diciendo a los suyos que no revelen nada de cuanto ha sucedido. Pero generalmente todo se concentra en el episodio que este misterio desvela ante nuestros ojos, poniendo de relieve los protagonistas del encuentro y los dos espacios que parecen juntarse: el cielo y la tierra.La fiesta como el icono, constituye para el pintor y para el simple fiel, "según la medida de fe que Dios" ha dado a cada uno, esa experiencia intelectiva y espiritual que permite embocar la vía para desarrollar dentro del corazón de uno mismo la belleza de la luz.Dice Gregorio de Nisa (335-395), "La manifestación de Dios le es dada primero a Moisés en la Luz, luego él habló con Él en la nube; y finalmente, devenido más perfecto, Moisés contempla a Dios en la tiniebla". Pero, ¿qué significa la entrada de Moisés en la tiniebla y la visión que en ésta tuvo de Dios? "El conocimiento religioso es al principio luz para el que lo recibe: pues lo que es contrario a la piedad es la oscuridad, y la tiniebla se disipa cuando aparece la luz. Pero el Espíritu, en su progresar, llega, tras un empeño siempre más grande y perfecto, a comprender lo que es el conocimiento de las realidades y se acerca a la contemplación cuanto más se da cuenta de que la naturaleza divina es invisible. La tiniebla es el término accesible de la contemplación, visión límite, y por tanto "luminosa". La tiniebla simboliza así la oscuridad de la fe y la experiencia de la proximidad de Dios. El icono de la Transfiguración, por tanto habla de la luz, revelada a los Apóstoles, manifestación del esplendor divino, gloria sin tiempo. Esta imagen mas que cualquier otra refleja el principio por el que un icono no se mira sino que se contempla.
Icono de la Transfiguración (II): El Cristo.

En el centro de las representaciones iconográficas de la fiesta, resplandeciente de luz, aparece el Cristo. Los iconógrafos a menudo han sabido reproducir con gran maestría el concepto: cualquier parte del icono que se observe, desde los rostros de los personajes a los vestidos, a las rocas del paisaje, todo está iluminado por la luz procedente del Cristo. Sus ropas son blancas, las de la resurrección: la explosión de la divinidad, de la vida, de esa vida que es "la Luz de los hombres."Sus vestidos blancos quieren expresar que es la fuente de luz. Es es blancura esplendorosa de los vestidos que el evangelista Marcos describe con admiración. Está situado en un círculo de luz que significa la gloria, la divinidad, el infinito. Es Dios. Es como un sol, con títulos bíblicos que se aplican desde la antigüedad a Jesucristo. Él es el Salvador de los hombres, verdadero hombre, con mirada misericordiosa, que irradia un gran amor salvador hacia todos. La luz percibida por los discípulos (la luz tabórica) es de tonos apagados -es reproducida, en efecto, con un gris- comparada con aquella tanto más esplendorosa que rodea al Cristo: ésta es sólo una sombra de la luz inaccesible en la que habita el Señor.Cristo aparece en algunos iconos de la Transfiguración en medio de una figura geométrica que se llama "mandorla", "almendra". Es el signo pictórico que quiere reflejar la "nube" luminosa que lo cubre. Y la "nube" es el signo bíblico de la presencia de Yahvé, y por lo tanto es un símbolo del Espíritu Santo que está dentro de Jesús, que lo envuelve, que lo empuja, que impregna toda su humanidad de una manera velada, hasta que en la resurrección aparezca esta fuerza en todo su vigor.En la revelación de Cristo se desvela y revela toda la Trinidad:- el Padre que dice: "Este es mi Hijo muy amado: escuchadle".- Cristo, el Hijo amado, revelado como Logos y complacencia del Padre- El Espíritu es la nube que indica la gloria y la presencia sobre el Hijo amado, como en la Encarnación, cuando cubre con su sombra, como una nube, a Maria.
Icono de la Transfiguración (III): Moisés y Elías.

Jesús está acompañado por dos personajes. Uno anciano, que es Elías; otro más joven, que es Moisés, representado a veces con un libro, que significa la ley. De Jesús dan testimonio la ley (Moisés) y los profetas (Elías). Podemos preguntarnos por qué están presentes en este misterio precisamente estos dos personajes que son testigos centrales de la economía de la salvación. Los dos son amigos de Dios, hombres de las montañas y de la oración, el hombre del Sinaí (Moisés), el hombre del Carmelo y del Horeb (Elías). Los dos representan la totalidad de los hombres: Moisés a los muertos; Elías a los vivos, ya que el profeta fue arrebatado al cielo, según la tradición bíblica, y llevado por un carro de fuego, la merkabah. Jesús es el Señor de vivos y muertos.Los dos buscaron el rostro de Dios, pero no lo vieron; ahora lo contemplan en el rostro de Cristo, que es imagen del Padre. Entran en la misma gloria de Cristo, son sus precusores y profetas. Representan la Antigua Alianza que está en continuidad con la Nueva. Ante el Cristo de la Transfiguración la ley cede al que es la ley. La manifestación del Señor ya no es la brisa suave del monte Horeb que sorprende a Elías, sino la revelación plena del Logos del Padre.
Icono de la transigración (IV): Los Apóstoles.

En la parte inferior del icono están los tres discípulos predilectos de Jesús: Pedro, Juan, Santiago. Es contraste de su postura es evidente. Jesús y sus dos testigos del Antiguo Testamento parecen reflejar ya la paz de una vida eterna. Los discípulos aparecen aterrados por la gloria del Señor, echados por tierra, en postura de terror sagrado. Quizá el iconógrafo quiere decir que nadie puede ver a Dios sin quedar totalmente sacudido por la fuerza de la visión. La luz y la voz del trueno los desconciertan. Son testigos de que han experimentado la fuerza arrebatadora de una revelación tan fuerte y tan extraña. Pedro vuelto hacia Jesús, todavía tiene ánimo para decir algo: "hagamos tres tiendas..." Parece que quiere que este instante quede eternizado en un gozo sin fin.Juan, el mas joven, el testigo del Logos, parece lanzado por una fuerza vigorosa; parece que quiere huir y tropieza. Se cubre el rostro ante el resplandor de una luz que parece cegar, más que la del mismo sol. Santiago, también por tierra, se cubre el rostro, incapaz de contemplar la gloria de su Maestro cara a cara. Los tres están llenos de gloria. Son testigos de la gloria y de la divinidad de Jesús, como serán testigos lejanos de la agonía de Jesús, de su verdadera humanidad, sujeta a los temores de la muerte.
RMEDIO DE NUESTROS MALES

En medio de los muchos males que nos afligen, nos dirigimos a ti, oh Madre de Dios, toda santa, implorándote que seas mara nosotros remedio de todas nuestras necesidades, tentaciones y peligros que nos acechan.
Pues el Logos eterno de Dios se encarnó en tu seno purísimo, y le diste a luz, alimentándolo con tu pecho, oh Santísima, no dejes de interceder por tu pueblo suplicante, pues llenos de fe nos postramos ante ti implorándote que presentes nuestras pobres oraciones ante el que es tu Hijo y tu Dios.
No conocemos otra protección y con lágrimas en los ojos, pedimos perdón por nuestros pecados que hemos cometido cegados por las múltiples pasiones y ya eres Madre nuestra, implora el perdón para nosotros del Justo Juez, Tú que te encuentras sentada a su derecha y eres nuestra abogada, para que así podamos contemplar la luz de su eterna gloria.
Nos ponemos bajo tu protección, Muralla inexpugnable, Fuente de la salud, Consuelo de los afligidos, Refugio de los pecadores; ¡Muestra, Señora nuestra, que eres nuestra Madre y da remedio a nuestros males!
Pues el Logos eterno de Dios se encarnó en tu seno purísimo, y le diste a luz, alimentándolo con tu pecho, oh Santísima, no dejes de interceder por tu pueblo suplicante, pues llenos de fe nos postramos ante ti implorándote que presentes nuestras pobres oraciones ante el que es tu Hijo y tu Dios.
No conocemos otra protección y con lágrimas en los ojos, pedimos perdón por nuestros pecados que hemos cometido cegados por las múltiples pasiones y ya eres Madre nuestra, implora el perdón para nosotros del Justo Juez, Tú que te encuentras sentada a su derecha y eres nuestra abogada, para que así podamos contemplar la luz de su eterna gloria.
Nos ponemos bajo tu protección, Muralla inexpugnable, Fuente de la salud, Consuelo de los afligidos, Refugio de los pecadores; ¡Muestra, Señora nuestra, que eres nuestra Madre y da remedio a nuestros males!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

