lunes, 30 de marzo de 2009

Nuestro Padre Juan Clímaco, autor de la escala de virtudes.



"La Escala al Paraíso" fue un libro inmensamente popular que logró para su autor, Juan el Escolástico, el sobrenombre de "Clímaco," por el que es generalmente conocido. Fue originario de Palestina y se dice que fue discípulo de San Gregorio Nazianceno. A la edad de dieciséis años, se unió a los monjes establecidos en el Monte Sinaí. Después de cuatro años que pasó probando su virtud, el joven novicio profesó y fue puesto bajo la dirección de un hombre santo llamado Martirio. Guiado por su padre espiritual, dejó el monasterio y se instaló en una ermita cercana aparentemente para acostumbrarse a dominar la tendencia a perder el tiempo en ociosas conversaciones. Al mismo tiempo, nos dice que, bajo la dirección de un director prudente, logró salvar obstáculos que no habría podido vencer si hubiera intentado hacerlo por sí solo. Tan perfecta fue su sumisión, que tuvo por regla nunca contradecir a nadie ni discutir cualquier argumento que sostuvieran aquellos que lo visitaban en su soledad.


Después de la muerte de Martirio, cuando San Juan tenía treinta y cinco años de edad, abrazó por completo la vida eremítica en Thole, un lugar solitario, pero suficientemente cercano a una iglesia que le permitiera a él y a los otros monjes y ermitaños de la región poder asistir los sábados y domingos al oficio divino y a la celebración de los santos misterios. En este retiro, el santo pasó cuarenta años, adelantando más y más en el camino de la perfección. Leía la Biblia con asiduidad, así como a los Padres y fue uno de los santos más eruditos del desierto; pero todo su propósito era ocular sus talentos y esconder las gracias extraordinarias con que el Espíritu Santo había enriquecido su alma. En su determinación de evitar toda singularidad, tomó parte en todo aquello que era permitido a los monjes de Egipto, pero se alimentaba tan frugalmente, que más parecía probar los alimentos que comerlos.


Su biografía refiere con admiración que era tan intensa su compunción, que sus ojos parecían dos fuentes que nunca cesaran de manar lágrimas y que en la caverna, a la que él acostumbraba retirarse para orar, las rocas resonaban con sus quejas y lamentaciones.


Se nos dice que Dios le concedió una gracia extraordinaria para curar los desórdenes espirituales de las almas. Entre otros a quienes él ayudó, hubo un monje llamado Isaac, llevado casi al borde de la desesperación por las tentaciones de la carne. Juan se dio cuenta de la lucha que sostenía y después de elogiar su fe, dijo: "Hijo mío, acudamos a la oración." Se postraron ambos en humilde súplica y, desde aquel momento, Isaac quedó libre de sus tentaciones. Otro discípulo, cierto Moisés, que parece en algún tiempo haber vivido cerca del santo, después de acarrear tierra para plantar legumbres, fue vencido por la fatiga y se durmió bajo el ardiente sol, al amparo de una gran roca. Repentinamente fue despertado por la voz de su maestro y se precipitó hacia adelante, justo a tiempo para evitar el ser aplastado por un alud de piedras. San Juan, en su soledad, tuvo conocimiento del peligro que lo amenazaba y había estado rogando a Dios por su seguridad.


A la muerte del abad de Monte Sinaí, fue unánimemente escogido para sucederle. Poco después, durante una gran sequía, la gente acudió a él como a otro Elías, rogándole que intercediera ante Dios por ellos. El santo encomendó su desgracia al Padre de las Misericordias y una abundante lluvia contestó a sus oraciones. Tal era su reputación, que San Gregorio el Grande, que ocupaba entonces la Silla de San Pedro, escribió al santo abad pidiéndole sus oraciones y enviándole camas y dinero para el uso de los numerosos peregrinos que acudían al Monte Sinaí.


Durante cuatro años, San Juan gobernó a los monjes con tino y prudencia. Sin embargo, había aceptado el cargo con cierta renuencia y encontró manera dé renunciar a él poco antes de su muerte. Había llegado a la edad de ochenta años, cuando entregó su alma en la ermita que le había sido tan querida. Jorge, su hijo espiritual, que le había sucedido como abad, rogó al santo agonizante que no permitiera que ellos dos se separaran. Juan le aseguró que sus oraciones habían sido oídas y el discípulo siguió a su maestro en el lapso de pocos días.


Además del "Climax" como se titula su "Escala al Paraíso" tenemos otra obra de San Juan: una carta escrita al abad de Raithu, en la que describe las obligaciones de un verdadero pastor de almas. En el arte, Juan es siempre representado con una escalera.


En su pensamiento ejercieron especial influencia Gregorio Nacianceno y San Dionisio. Pero su primera fuente es la experiencia como monje y asceta. Su Escalera es justamente una guía para recorrer el camino interior hacia Dios. El asceta reconoce que alcanzar su meta (desligarse del mundo y unirse a Dios) no depende sólo de él, por ello se educa en la humildad sometiendo su voluntad a la guía espiritual, al pastor.


La Scala Paradisi consta de treinta escalones. Los primeros veintitrés están referidos a la lucha contra los vicios, los siete restantes a la adquisición de las virtudes. El primer paso que debe dar el monje es renunciar al mundo, mediante el desprendimiento de las cosas materiales y el desasimiento interior, retirándose a una vida solitaria. De este modo, separado de todo, puede mantenerse unido a Dios a través de la meditación y alcanzar al ser que verdaderamente es. Así, habiendo vencido los vicios y debilidades de la carne y del alma, habiéndose aislado del mundo y elevado más allá de la Creación por el pensamiento y el amor, logra la impasibilidad, la paz del alma, “la muerte del alma y la muerte de la inteligencia antes que muera el cuerpo”, y se abre para recibir a aquel que lo sobrepasa, a Dios, muriendo para el mundo y resucitando en la vida contemplativa. Llegado a este punto, en el que ha logrado la perfecta obediencia —afligiéndose sólo cuando se sorprende haciendo su voluntad y no la de Dios—, al monje sólo le falta la oración para unirse con Dios.


No se llega a Dios por los esfuerzos de la razón sino por la adhesión del alma enamorada. El hombre es imagen y semejanza de Dios y el amor constante a Dios es lo propio del alma. El alma que se reforma buscando recuperar su condición de imagen y semejanza de Dios, que se purifica, no necesita ya de la razón para mostrar a Dios, pues lo tiene dentro de sí. El asceta medita diariamente sobre la muerte. Le produce horror la posibilidad de que ésta le llegue sin que él esté preparado. Además, teme la muerte de su contemplación, que lo llevaría a separarse de Dios y renacer para el mundo. Meditando sobre la muerte, el asceta se une más a Dios y se prepara para la eternidad.


Al pastor dedica Juan la parte final de su obra, titulada Carta al pastor. Allí afirma que el verdadero pastor no guía por conocimientos recibidos desde afuera sino en base a una iluminación interior por la que conoce a Dios. El verdadero pastor, que recibe su sabiduría de Dios, es capaz de guiar no sólo a las ovejas dóciles y obedientes sino también a las incultas y desobedientes. El prototipo del buen pastor no es otro que el propio Jesucristo.

martes, 24 de marzo de 2009

La fiesta de la Anunciación


Hoy ha llegado la alegría de todos,

que absuelve de la primitiva condena.

Hoy ha llegado Aquel que está en todas partes,

para llenar de júbilo todas las cosas”


(Andrés de Creta, Homilía 111.
Exordio de la homilia sobre la Anunciación).


“Este es el día de una buena nueva de alegría, es la fiesta de la Virgen; el mundo de aquí abajo se toca con el de ahí arriba; Adán se renueva y Eva se libra de la primitiva aflicción; el tabernáculo de nuestra naturaleza humana se convierte en templo de Dios gracias a la divinizacion de nuestra condición por El asumida. El modo del advenimiento de Dios nos es desconocido, el modo de la concepción queda inexpresable. El Angel se hace ministro del milagro; el seno de la Virgen recibe un Hijo; el Espíritu Santo es enviado; desde lo alto el Padre expresa su beneplácito, la unión se realiza por voluntad común; en Él y por medio de Él, henos aquí salvos; unimos nuestro canto al de Gabriel y cantamos a la Virgen: Ave llena de gracia, a través de ti llega la salvación, el Cristo nuestro Dios; la ha tomado nuestra naturaleza y nos ha elevado hasta él. Ruégale por la salvación de nuestras almas.” (Doxasticon. Himno de la víspera de la fiesta)


“Hoy se inicia nuestra salvación y la manifestación del eterno misterio: el Hijo de Dios se hace Hijo de la Virgen y Gabriel anuncia la gracia.Con él decimos a la Madre de Dios: Salve llena de gracia, el Señor es contigo. A ti capitana que por nosotros combates, nosotros, tus siervos, salvados de los peligros, dedicamos el himno de victoria, como canto de agradecimiento, oh Madre de Dios.Pero tú que posees una fuerza invencible, líbranos de todos los peligros, para que podamos cantarte: Alégrate, oh esposa inviolada” (De los dos himnos de la fiesta: el Apolytikion y Kontakion).


En la Anunciación es donde “ se ha realizado el misterio que sobrepasa todos los limites de la razón humana, la Encarnación de Dios” (Monje Gregorio).
Esta fiesta es “el canto proemial de una alegría indecible” (Andrés de Creta. Homilia 119).

Los primeros testimonios de esta solemnidad litúrgica aparecen en la época del emperador Justiniano, siglo VI.En la Iglesia antigua la fiesta de la Anunciación iba asociada inseparablemente a la Navidad. Al aumentar la importancia de la Natividad del Señor, se formó un pequeño ciclo navideño y la Anunciación cobró mas autonomía respecto al núcleo primitivo hasta constituirse en fiesta mariana autónoma. Desde el principio la fiesta se estableció el 25 de marzo, porque circulaba la opinión de que Jesús se había encarnado coincidiendo con el equinoccio de primavera, tiempo en el que según las concepciones de la antigüedad, fue creado el mundo y el primer hombre. Esto lo comenta muy extensamente Anastasio Antioqueño (+599) en su Homilia sobre la Anunciación, 6- 7. Ulteriores precisiones de naturaleza teológica son hechas por Máximo el Confesor (+662) en la Vida de María, 19. En ambos resuena la concepción de Cristo segundo Adán y la recreación del mundo por parte de Dios en la Encarnación con vistas a la Resurrección, plenitud de todo lo creado. Lo que mayormente llama la atención de esta fiesta es el sentido de alegría, alguna vez difusa, pero siempre profunda, que se nota en los himnos, oraciones y homilías. Esto entró en conflicto con la austeridad de la Cuaresma, se decreto que se celebrará con toda solemnidad cayera cuando cayera. La Iglesia ha dotado a esta solemnidad de una prefiesta, el 24 de marzo, con un espléndido oficio y numerosos himnos entre los que cabe destacar por su belleza el Canon de los Maitines de Teófanes Graptos (+845), acérrimo defensor de los iconos en la época iconoclasta.
Los textos de esta fiesta están influenciados por una amplia tradición bíblica y patristica que incluye las aportaciones de los apócrifos, en especial del Protoevangelio de Santiago.Tambien de tradición apócrifa es el estado viudo y de edad de José, así como la vara florecida de éste, como signo de elección para esposo de María, con la variante de la paloma que sale del bastón de José y se posa sobre su cabeza como elegido. La iconografía parece haber sintetizado las aportaciones de esta multiplicidad de tradiciones que tienen una raíz común en el evangelio de Lc. 1, 26-38, en el que está contenida la esencia del Credo de los primeros cristianos sobre la Encarnación: Jesús ha sido concebido por obra del Espíritu Santo y ha nacido de una Virgen.
Sobre el texto de Lucas 1, 26 – 38, Santos Padres y escritores espirituales, se detienen a comentar dos aspectos: por qué el anuncio fue dado a una virgen prometida y por qué la virgen quedó turbada por el saludo del ángel. Hay consideraciones muy buenas de reflexión teológica, catequética y meditativa.Citaremos algunos: Orígenes, Comentario del Evangelio de Lucas; Ignacio de Antioquia, en su Carta a los Efesios; Sofronio de Jerusalén, (+638), Homilia sobre la Anunciación, 23. Se debe al Comentario del Evangelio de Lucas, de Orígenes sobre la meditación que María hacia, qué esta aparezca representada con un libro sagrado delante o entre sus manos. Esta misma idea la remarca el monje Epifanio en su libro el Discurso sobre la vida de la Santa Madre de Dios, 5: “...María se dedicaba intensamente al estudio de la Sagrada Escritura, trabajaba la lana, la seda...” Cuando María aparece con un libro entre las manos o en el atril su significado teológico es: ella ha generado al Verbo, la Palabra, el Libro de nuestras almas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Parada de la Santa Faz en la Parroquia




Este domingo fue un momento muy importante para nuestra Parroquia. El día 19 se trajo a la ciudad de manera extraordinaria la Reliquia de la Santa Faz desde el monasterio en el que se venera a 9 km de la ciudad y en el que alguno de vosotros ha estado. La última vez que vino a Alicante fue hace diez años y la anterior visita había sido en el año 1991.


Tradicionalmente entra por lo que antiguamente era la huerta de Alicante, por el norte de la ciudad y sale por la calle de la Virgen del Socorro, por el antiguo barrio del Raval Roig, para tomar la carretera de Valencia y llegar de nuevo al Monasterio. A su salida tenía que pasar por la puerta de la Parroquia y para gran alegría nuestra, el sábado se daba el permiso para que parase por unos minutos para poder ser venerada por los fieles. Momento históricoque se vivió con mucha emoción por parte de todos, los feligreses y muchos vecinos del Raval que al enterarse esperaban con nosotros la llegada de la Reliquia.


En el siguiente link se pueden ver fotografías.


III domingo de Cuaresma


Oh Señor, salva a tu pueblo y bendice tu heredad.
Concede la victoria a los cristianos ortodoxos
y por tu Cruz, salva a tu Igleisa.

En la siguiente dirección pueden verse fotos de la celebración del III domingo de Cuaresma en la Parroquia.

http://picasaweb.google.com/Parroquiaortodoxa/IIIDomingoDeCuaresmaLaVeneracionDeLaSantaCruz#

La UNESKO otorgara 5,5 millones de dolares para la renovacion de templos ortodoxos


El jefe de la Diplomacia serbia, Vuk Jeremic, declaro anoche que se alcanzo acuerdo con la UNESCO la que otorgara 5,5 millones de dolares para la renovacion de templos ortodoxos en Kosovo-Metohia, destruidos en la violencia de extremistas albaneses el 17 de marzo del 2004. Señalando el desalentador hecho de que nadie de los que participaron en esa violencia hace cinco años fue detenido, Jeremic dijo para Radio Television Serbia que nuestro pais brindara pleno apoyo a la UE, en el marco de sus ingerencias, a fin de mejorar el trabajo de la policia y de los organos de justicia para que finalmente comparezcan ante el tribunal los autores de dichos crimenes. Jeremic evaluo que el pogromo de marzo perpetrado hace cinco años , fue un intento de limpieza etnica de serbios kosovares y de erradicacion de su patrimonio cultural y religioso, destacando el ejemplo de Djakovica, porque en el centro de dicha ciudad en el lugar donde se encontraba la iglesia ortodoxa , hoy hay un parque . Tambien esto representa el intento de borrar toda huella de la existencia de serbios y de su religon en un espacio, destaco Jeremic. No existe un lugar en Europa en el que la cristianidad se ha visto tan amenazada como en Kosovo-Metohia.

viernes, 20 de marzo de 2009

III DOMINGO DE CUARESMA: VENERACIÓN DE LA SANTÍSIMA CRUZ


El tercer domingo de la Gran Cuaresma se realiza la Veneración de la Santa Cruz. En el medio de la Gran Cuaresma, la iglesia nos ofrece la adoración de la preciosa y vivificadora Cruz, para que podamos renovar nuestras fuerzas y sobrellevar el ayuno debido a nuestras debilidades corporales.


Nuestra Santa Iglesia la ubica en medio del camino del ayuno para que la vivificadora Cruz sea la alegría del mundo, la fuerza del creyente, la esperanza del pecador, entonces prosternándonos ante ella, nos da bendición, regocijo fuerza para poder terminar el ayuno cantando: “Viendo, hoy, la preciosa Cruz de Cristo, nos prosternamos ante ella con fe y alegría, y abrasémosla con anhelo suplicando al Señor, que sobre ella fue crucificado por su propia voluntad, que nos haga dignos a todos los fieles de prosternarnos ante la venerable Cruz y de llegar al día de la Resurrección, sin condena!”


La Cruz es la fuerza divina de todos los sacramentos. Cuando el sacerdote santifica el agua durante el bautismo hace la señal de la cruz y bendice el agua diciendo: \"Que se destruyan, bajo la imagen de Tu Cruz, todas las fuerzas adversas.\" Al bautizado se le coloca una cruz con las siguientes palabras: \"El que quiera seguirme, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame\" (Mc. 8:34)

martes, 17 de marzo de 2009

Guía para el arrepentimiento


El arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados nos sanan ya que el pecado es enfermedad y al acercarnos al Misterio de la Confesión nos acercamos al mismo Cristo que es el médico de nuestras almas y cuerpos. Es esta la única manera adecuada de prepararse para recibir el Santísimo Cuerpo de Cristo y su Preciosísima Sangre, verdadera medicina y prenda de inmortalidad.

Es necesario acercarse a confesar los pecados después de haber examinado con detenimiento nuestras acciones. Para esto es útil tener un manual que nos ayude a hacer este examen. Esto también facilita el que podamos pedir consejo o resolver nuestras dudas con nuestro Padre Espiritual. Es muy importante tener este Padre que nos acompaña y guía en el camino de la fe y que con la ayuda del Espíritu Santo nos indica cual es el camino correcto por el que debemos de ir. Así mismo es necesaria una total confianza en él y el ser conscientes de que nos habla como si el mismo Cristo lo hiciera.

Cristo nuestro Señor instituyó este camino de salvación para el hombre arrepentido dentro de su Iglesia. Es un camino igual que el que recorre el Hijo Pródigo del Evangelio, que después de reconocer su pecado, vuelve arrepentido a la casa de su Padre para pedirle que se apiade de él y le conceda su perdón. La alegría del encuentro con el Padre nos es concedida por nuestro Dios-Hombre Jesucristo, el único Amante de la humanidad, por medio de este Santo Misterio.

Hemos de superar cualquier obstáculo y tentación que nos bloquee el camino que nos conduce hasta los brazos de nuestro Padre Misericordioso. En la Iglesia, delante del icono de nuestro Salvador, nos espera el sacerdote que como hombre y compañero de camino, comprende y tiene misericordia de sus hermanos, porque él también es pecador, animándonos al arrepentimiento y a la conversión del corazón

Hay que arrojar lejos de nosotros cualquier pensamiento que nos turbe o nos atemorice rechazándolo como tentación del maligno enemigo de los hombres que quiere que no nos acerquemos a confesar y pedir perdón por nuestros pecados, ya que así permanecemos en sus garras lejos de Dios. Hemos de ignorar cualquier cosa o persona que se interponga en nuestro camino, aún cuando sean buenas, para lograr lo que es verdaderamente necesario para nosotros que es nuestra reconciliación con Dios. Cuando estamos enfermos superamos todos los obstáculos necesarios para poder ir a un buen médico que nos libre de nuestra enfermedad. Así pues nada ha de impedirnos buscar el remedio a la enfermedad mortal del pecado, ni de tomar la medicinas a veces amarga de la penitencia, si sabemos que con ello quedaremos sanos.


Hemos de confesar detalladamente nuestros pecados y enuméralos cada uno por separado: San Juan Crisóstomo dice: "Uno no sólo debe decir: ‘he pecado’, o ‘soy un pecador’ sino que también debe declarar cada tipo de pecado, en que momento y como se pecó." San basilio el Grande nos dice: "La revelación de los pecados está sujeta a las mismas reglas como la declaración de una enfermedad física. El pecador está espiritualmente enfermo y su Padre Espiritual es su médico. De ésta manera se entiende que uno debe confesar o decir todos sus pecados de la misma manera que un enfermo físico dice o revela todos los síntomas de su enfermedad al médico del cual espera recibir su curación."

No menciones a nadie más ni involucres a otras personas en tu confesión, porque eso no es una confesión sino una acusación y es otro pecado más para ti. No trates de ninguna manera de justificarte durante la confesión culpando a tus "debilidades," "a las modas", "a las costumbres,".
En medio de las dificultades, en muchas ocasiones la gente viene a la Iglesia para pedir que se rece por ellas, por tal o cual problema. Antes de esto hemos de reconciliarnos con Dios para que Él, perdonando nuestras transgresiones acoja benevolente nuestras súplicas.

Cristo Resucitado nos espera y es su amor infinito el que nos da la bienvenida cuando nos acercamos a este Santo Misterio. Él nos ayuda a liberarnos de la pesada carga de nuestros pecados diciéndonos: Venid a mí los que estéis cansados y agobiados, pues yo os aliviaré (Mt. 11, 28)

A la hora de realizar el examen de nuestras acciones, palabras y pensamientos nos puede ser útil lo siguiente: examinar nuestra relación con Dios, con los otros, o sea con nuestros prójimos, con nosotros mismos, con nuestra pareja si estamos casados y con nuestros hijos si los tenemos.

Ponemos a continuación la invitación al examen de conciencia que nos ofrece San Nicodemo el Haghiorita en el Exomologuetarion. No nos avergoncemos nunca de confesar nuestros pecados, al contrario, avergoncémonos de los pecados cometidos que nos separan de Dios.

“Mira, hijo espiritual, Cristo está invisiblemente aquí presente, esperando tu confesión; no te avergüences, ni asustes, y no escondas ninguno de tus pecados; que tu corazón los confiese para que puedas recibir el perdón de ellos por medio del mismo Cristo. Si tú escondes alguno, sepas que el pecado no confesado, no solamente pesará sobre tu conciencia, sino que quedará escrito, y se descubrirá delante de los ángeles y de los hombres el día del Juicio Final. Y no sólo esto sino que a ese pecado no confesado añadirás aún otro más, el de sacrilegio. Así pues, ya que has venido al médico mira de curarte totalmente y no continuar enfermo, porque sino el mal permanecerá en ti. Has de saber, hijo mío, que según los criterios de este mundo el que revela sus pecados lo hace para ser castigado; pero según el criterio de la confesión el que revela sus pecados lo hace para ser perdonado.”

San Nicodemo Hagiorita: Exomologuetarión, Addendum “Cómo el Padre Espiritual ha de preguntar al que se confiesa por sus pecados” p 195; Ed Uncut Mountain Press, 2006, Tesalónika, Grecia (en inglés)

martes, 10 de marzo de 2009

2° Domingo de Cuaresma.


En este domingo la lectura Evangélica relata la curación del paralítico en Cafarnaum. Tres Evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas concuerdan en sus relatos sobre la curación del paralítico. Marcos sitúa lo ocurrido en Cafarnaum, mientras que Mateo dice que Nuestro Señor realizó este milagro cuando vino a "Su ciudad." En efecto, así se llamaba Cafarnaum según el testimonio de San Juan Crisóstomo: "Jesús nació en Belén, fue criado en Nazareth mas vivió en Cafarnaum." Marcos y Lucas dicen que a causa del gentío que había en la casa donde estaba Jesús, los hombres que llevaban al paralítico en una camilla, no encontraban por donde ingresarlo, así que subieron a la azotea y lo bajaron con camilla y todo a través del techo. Cabe suponer que este techo estaba formado de tablones y pieles que servían en épocas calurosas para cubrir el patio interno de la casa, rodeado a los cuatro lados, de construcciones con techos planos a los que se subía fácilmente con escaleras. Solo una firme creencia pudo animar a los hombres que llevaban al paralítico a actuar con tanta audacia. Al ver la fe de aquellos hombres Cristo exclamó: "Ánimo hijo mío, tus pecados quedan perdonados," indicando con ello el nexo existente entre el pecado y la enfermedad. Según la enseñanza de la Palabra de Dios, las enfermedades son consecuencia de los pecados (Jn. 9:2; Santiago 5:14-15) y son enviadas por Dios en algunos casos para el castigo por los pecados (I Cor. 5:3-5, 11:30.) A menudo entre la enfermedad y el pecado existe una relación evidente como por ejemplo, las enfermedades surgidas del alcoholismo y el libertinaje. Por ello, para curar la enfermedad es necesario quitar el pecado, perdonarlo. Por lo visto, el paralítico se veía a sí mismo como un gran pecador y apenas esperaba ser perdonado. Esta es la razón por la que Nuestro Señor lo reconforta con las palabras: "¡Ánimo, hijo!" Los escribas y fariseos presentes, viendo en las palabras de Cristo una indebida apropiación de autoridad perteneciente sólo a Dios, lo condenaban en sus pensamientos por considerar Sus palabras una blasfemia. El Señor conocía los pensamientos de los fariseos y escribas y así se los hizo saber: "¿Qué es mas fácil, decir al paralítico: tus pecados quedan perdonados o decirle: levántate y anda?" Para una y otra cosa se requiere similar autoridad Divina. "Pues para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, yo te lo mando (dice dirigiéndose al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa." San Juan Crisóstomo da una excelente explicación sobre la coherencia de este discurso: "Más el perdón es invisible y la curación visible; yo pues antepongo lo menos a lo más, a fin de que lo más e invisible quede demostrado por lo menos y visible." El milagro de la curación confirmó que Cristo, dotado con el poder Divino, no en vano dijo al paralítico: "Tus pecados te son perdonados." Sin embargo, no debe pensarse que Nuestro Señor realizó este milagro con el único deseo de convencer a los fariseos de Su Divina omnipotencia. Este milagro, como todos los demás, fue el acto de Su Divina bondad y misericordia. El paralítico dio testimonio de su completa recuperación al portar la camilla en la cual él había sido traído al Señor. El resultado de este milagro fue que el pueblo se asombró y alabó a Dios por conceder semejante poder a los humanos; es decir, es evidente que, como los fariseos, la gente común tampoco creía en Jesús como el Hijo de Dios, sino que lo consideraba sólo un hombre.

viernes, 20 de febrero de 2009

DISCURSO CATEQUÉTICO SOBRE EL INICIODE LA SANTA Y GRAN CUARESMA


+BARTOLOMÉPOR LA MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA, NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODO EL PLÉROMA DE LA IGLESIA
LA GRACIA SEA Y LA PAZ DE NUESTRO SALVADOR
Y SEÑOR JESUCRISTO,
DESDE NOSOTROS, PUES,ORACIÓN, BENDICIÓN Y PERDÓN


"Venid, oh pueblos, hoy recibamosde los ayunos el don como tiempo de arrepentimiento regalado por Dios…"(Lunes de la Primera Semana de los ayunos)El ayuno que nos propone nuestra Santa Iglesia no es una privación sinó un don, y la metanoia, a la cual nos llama, no es un castigo sinó un regalo. Y cuando la Iglesia, a través de la perícopa evangélica que recién hemos escuchado, nos induce a no atesorar tesoros en la tierra "donde hay polilla y herrumbre que corroen", sino a que atesoremos tesoros en el cielo donde no hay ninguna amenaza de corrupción, nos dice la verdad, pues la Iglesia no es de este mundo, pero vive en este mundo y lo conoce: conoce al hombre, las reales necesidades y las fatigas; conoce bien nuestra época, época de grandes desarrollos y velocidades, de agitación de informaciones y de confusiones, de muchos miedos, amenazas y derrumbamiento. Por ello, mansa pero establemente, llama a todos a la metanoia; por ello disuade a sus hijos para que no tomen un camino equivocado al atesorar sus esfuerzos y al colocar su esperanza sobre bases corruptibles. En cambio, persuade a que atesoren en el cielo, pues, "allí donde está vuestro tesoro, allí se encuentra vuestro corazón". El tesoro que no se corrompe y la esperanza que no se ultraja es el divino amor, la fuerza que sostiene y articula todo. Es el Dios-Logos encarnado que vive entre nosotros por los siglos. Éste es la santificación de nuestras almas y cuerpos, pues no vino a juzgar, sinó a salvar al mundo; no ha venido a herir, sino a curar: "golpea con misericordia y se compadece ardientemente". Anuló al que tenía el poder de la muerte, es decir al demonio, abolió lo implacable de la muerte, es decir, la forma y la presencia despiadada y oscura de la muerte, la cual, cuando existe, oscurece y envenena toda la vida y la alegría del hombre. Por ello, cuando nuestro corazón y nuestra mente están dirigidas hacia el Teántropo Señor, que tiene dominio sobre vivos y muertos, entonces todo se ilumina y se transfigura. Y cuando el Apóstol nos induce a que no basemos en "lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos" (I Tim. 6,17) nos asegura que el verdadero gozo de la vida es aquello que nos da Dios y que nosotros recibimos con gratitud y agradecimiento. Entonces lo poco es rico, pues está bendito, y lo contingente y momentáneo brilla con la luz de la eternidad. Entonces, no solamente las alegrías de la vida poseen algo que no concluye, sino que las pruebas y las tribulaciones se convierten en motivo de divino auxilio. La divina economía de nuestra salvación es segura. Es "la que en la hondura de la sabiduría filantrópicamente todo provee", y así la prenda de nuestros esfuerzos está asegurada, pues "entregamos toda nuestra vida y esperanza" en el Teántropo Señor. Por ello, cuando el Evangelio nos refiere al cielo, lo hace literalmente: nos hace aterrizar en la realidad de la tierra que se ha hecho cielo. Esta seguridad vive y confieza la Iglesia. "A través de tu cruz, oh Cristo, un solo rebaño se hizo de ángeles y de hombres y una Iglesia; la tierra y el cielo se regocijan, oh Señor, Gloria a Ti". Es por ello que nos concede la posibilidad de vivir el milagro de que la tierra se ha convertido en cielo, y que el dominio de Dios está entre nosotros. Las raíces del hombre se encuentran en el cielo. Sin la Iglesia somos superficiales y errantes. La iglesia es nuestra casa. Al retornar el hombre a ella, regresa a sí mismo, vuelve en sí. Mientras se aleja, se pierde y se inutiliza. Al acercarnos a la Iglesia sentimos la originalidad de lo verdadero, contemplamos al Padre celestial que nos espera fuera de la casa. Nos convence la sensación de lo bueno y bello, y la presencia del fuerte amor que vence a la muerte, y no lo corrupto y dubitativo que se burla del hombre.Escuchemos, pues, el divino desafío de penetrar en el piélago del ayuno, a fin de llegar al puerto de la luz y de la resurrección con todos los santos.


Santa y Gran Cuaresma 2009

+Bartolomé de Constantinopla, ferviente intercesor ante Diosde todos vosotros.

Gentileza: Archimandirta Epildoforos Lambriniadis

miércoles, 18 de febrero de 2009

Duminica Infricosatei Judecati


Iubiti credinciosi,

Evanghelia Duminicii de azi este cea mai infricosatoare din tot cursul anului, pentru ca ne vorbeste despre sfirsitul lumii care este tot mai apropiat si de marea Judecata de apoi a tuturor oamenilor si a ingerilor rai. Aceasta este a treia si ultima Duminica pregatitoare pentru Sfintul si marele Post, pentru ca ne aduce aminte de sfirsitul veacurilor, de Judecata, de osinda vesnica a pacatosilor si de rasplatirea dreptilor in Imparatia Cerurilor. Cine va cugeta la toate acestea, va trece cu folos curgerea Sfintului Post, se va impaca cu aproapele sau, se va ruga mai mult, se va spovedi cu cainta de pacatele sale si va primi cu mare evlavie Trupul si Singele Domnului nostru Iisus Hristos. Iata folosul acestei Duminici.

Se cuvine sa ne amintim ca la Judecata de apoi, Dreptul Judecator va spune celor de-a dreapta Sa: Veniti, binecuvintatii Parintelui Meu, mosteniti imparatia cea pregatita voua de la intemeierea lumii, caci flamind am fost si Mi-ati dat sa maninc; insetat am fost si Mi-ati dat sa beau; strain am fost si M-ati primit; gol am fost si M-ati imbracat, bolnav am fost si M-ati cercetat; in temnita am fost si ati venit la Mine... Adevarat zic voua, intrucit ati facut unuia dintr-acestia ai mei prea mici, Mie Mi-ati facut (Matei 25, 34-40).

Vedeti, fratii mei, cita putere are la Dumnezeu milostenia si iubirea aproapelui? Vedeti ca milostenia se lauda asupra judecatii? Vedeti ca cine face milostenie la saracii suferinzi, atit materiala pentru trup, cit si spirituala pentru suflet, acela se mintuieste cel mai usor? Vedeti ca mai mare decit toate faptele bune este dragostea si fiica ei milostenia? De aceea va indemn ca pe aceasta s-o iubiti, pe aceasta s-o lucrati mai mult decit pe toate celelalte, mai ales in sfintele posturi, si veti avea rasplata vesnica in ceruri.

Auziti ce zice Dreptul Judecator si celor zgirciti si rai de la stinga Sa, care nu fac milostenie in viata: Duceti-va de la Mine, blestematilor, in focul cel vesnic, care este gatit diavolilor si ingerilor lui, caci flamind am fost si nu Mi-ati dat sa maninc... (Matei 25, 41-45). Vedeti ce mare este pacatul lacomiei si al neiubirii de oameni.

Sa ne fereasca Dumnezeu de acest cumplit pacat. Iar noi sa incepem Sfintul Post chiar de astazi, lasind sec de carne. Apoi sa ne impacam cu toti ai nostri, sa postim, sa ne rugam si sa facem milostenie si orice fapta buna, dupa putere.

De vom face asa, vom trece Postul Mare cu mult folos, vom ajunge cu bine la Invierea Domnului, iar la Judecata de apoi vom auzi pe Hristos zicindu-ne cu dulce glas: Veniti, binecuvintatii Parintelui Meu, mosteniti imparatia cea pregatita pentru voi de la intemeierea lumii. Amin.

DOMINGO DEL JUICIO FINAL


Este domingo está dedicado al Juicio de Dios. El criterio del Juicio lo define Cristo con su amor, amor verdadero e inagotable que abarca también a los fallecidos. Es decir, a aquellos que para nuestra Iglesia se han dormido en Cristo resucitado. Es precisamente por ello que ha dedicado a ellos el recordatorio de la Misa del Sábado de Carnestolendas. El amor de Cristo resucitado es el cimiento y la esencia de nuestra vida. Sólo así superamos el terror de la muerte y la corrupción del pecado. Si la persona acepta esta realidad, hereda el reino celestial de Dios. En el Credo confesamos que Cristo es el Juez de todos, nuestro juez. Viene de nuevo a la tierra para hacer justicia y para que su amor reine en más, por los siglos de los siglos, tal como rezamos en la liturgia y especialmente a la hora de la Divina Liturgia, que es el misterio de la presencia de Cristo resucitado en el mundo y en nuestra vida. La Iglesia no quiere asustarnos con la lectura evangélica del Juicio. No pretende infundirnos miedo frente a la presencia de nuestro Señor. El temor debe provenir de nosotros mismos, no de Dios. Por otra parte, el amor verdadero “ahuyenta al miedo”. Cuando los primeros padres cometieron el pecado de desobediencia a la voluntad de Dios y perdieron la comunión con Él, escucharon, dice la Biblia, a Dios que llegaba y les hablaba y se asustaron, sintieron miedo y corrieron a esconderse y a cubrir la desnudez de sus cuerpos que representaba desde ese momento la desnudez de sus almas. Sintieron temor a Dios porque se sentían culpables. Dios ama siempre y perdona al ser humano. La falta de confianza en Cristo crea el sentimiento de inseguridad y de miedo frente a la presencia de Dios. Es por eso que nuestra Iglesia nos apoya y nos consuela siempre. En la Iglesia sentimos que el amor de Dios Padre, la gracia de Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo están con nosotros, en nuestras vidas. En la lectura evangélica de hoy, Cristo subraya el hecho del juicio y pone en claro algo muy importante que debemos tener presente en nuestra vida. El juicio de Dios se fundamentará exclusivamente en el ejercicio y la aplicación de ese su gran y singular mandamiento, que es el mandamiento del amor. Es el amor sin límites, sin condiciones y sin hipocresía al semejante, que es en último análisis imitación del amor de Dios. Nuestra Iglesia, con mucha sabiduría y método pedagógico prepara nuestra adaptación frente al gran esfuerzo que nos va a pedir dentro de unos pocos días. Paulatina, pero firmemente, nos introduce en la gran lucha, porque conoce nuestra susceptibilidad y prevé nuestra debilidad espiritual. Es por eso que enfatiza sus mensajes destacando la gran virtud cristiana del amor, virtud que el ser humano necesita ejercitar en su vida y en su lucha espiritual.

Devueltas las reliquias robadas en Kefalonia por los venecianos

Venecia devuelve las reliquias robadas de tres santos griegos de la isla de Kefaloniá.

Atenas, GRECIA, 10 de febrero (AFP) -- Una iglesia de Venecia (nordeste de Italia) devolvió a Grecia las reliquias de tres santos de Kefaloniá, consideradas desaparecidas desde el siglo XIV, anunció este martes la Iglesia Ortodoxa de la isla griega. Los huesos de los santos Gregorio, Teodoro y Leo fueron encontrados en un osario de la iglesia de San Zacarías, en Venecia (ver foto), el día 30 de enero, explicó en un comunicado el Obispo de Kefaloniá. Los restos fueron llevados a Venecia en el siglo XVI después de ser robados por los ejércitos de la República Veneciana. El sacerdote de Kefaloniá, Georges Antzulatos, pasó 25 años buscando las reliquias guiado por testimonios de sacerdotes católicos y peregrinos, según los cuales los restos estaban en un osario de la iglesia de San Zacarías. «Sabíamos que (los huesos) estaban en esa iglesia, por textos de cerca de mil años, pero necesitábamos de una autorización para verlos», dijo el sacerdote a AFP. Antzulatos precisó de cinco años de negociaciones epistolares entre autoridades católicas y ortodoxas antes que cuatro especialistas, coordinados por el investigador forense italiano Francesco Introna, pudiesen trabajar con los restos y confirmar el descubrimiento. «Los huesos confirman lo que sabemos según la tradición eclesiástica: que los tres tenían 60, 30 y entre 18 y 20 años de edad cuando murieron», destacó el sacerdote ortodoxo. Los tres santos fueron soldados del emperador romano Constantino II en el siglo IV después de Cristo y abandonaron las armas para vivir como ermitaños. Sus reliquias llegaron a Grecia el día 1º de febrero, habiendo sido depositadas provisoriamente en una iglesia de Vouliagmeni, al sur de Atenas, antes de ser llevadas definitivamente a Kefaloniá.

viernes, 13 de febrero de 2009

Domingo del Hijo Pródigo


El Evangelio de este domingo nos relata la parábola del hijo Pródigo. El Señor señala la felicidad de Dios ante el arrepentimiento de un pecador, equiparándola con la felicidad de un padre cuyo muy amado hijo pródigo vuelve al hogar. "Un hombre tenía dos hijos." El hombre representa a Dios; el hijo menor representa a los pecadores y el mayor, a los escribas y fariseos quienes eran justos sólo en apariencia.


El hijo menor, llegado a la mayoría de edad, frívolo e inexperto, solicita su parte de la herencia paterna. Según la ley de Moisés (Dt. 21, 17) le correspondía un tercio de todo, en tanto que el hijo mayor debía recibir los dos tercios restantes. Poco después de recibir su parte el menor de los hijos quiso marcharse a un país lejano para vivir según su voluntad. Allí malgastó sus bienes llevando una vida licenciosa.


Del mismo modo ocurre con el hombre que decidió regodearse en el pecado habiendo recibido de Dios los dones físicos y espirituales: rehúsa vivir conforme a la voluntad de Dios, se entrega a la iniquidad y a la disipación de sus fuerzas físicas y espirituales, dilapidando aquellos dones otorgados por Dios y sintiendo todo el peso de la ley Divina. "Sobrevino una gran hambruna." Dios con frecuencia envía al pecador, enquistado en su vida pecaminosa, desgracias exteriores para forzarlo a recobrar la conciencia.


Estas tribulaciones son a la vez un castigo Divino y un llamado al arrepentimiento. "Apacentar a los puercos" era la actividad más humillante para un judío pues su ley desprecia a los puercos por considerarlos animales impuros. De manera similar, cuando un pecador se complace en una determinada pasión a menudo se hunde en un estado de máxima humillación. "Bien hubiera querido llenar su estómago con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba." Las algarrobas son el fruto de un árbol con las que se alimentaba a los puercos.
Esto indica el desesperante estado en el que se encuentra el pecador. "Entonces, él volvió en sí" — frase extraordinariamente expresiva. Como un enfermo convaleciente de una grave enfermedad que recupera su memoria, así el pecador que, no ha tenido en cuenta la exigencia de la ley Divina pues su conciencia se hallaba oscurecida por el pecado, recobra su lucidez forzado por las tribulaciones, penosas consecuencias del pecado.


El hijo pródigo despierta de su inconsciencia, advierte y comprende su miserable condición, y busca los medios para huir de ella. "Ahora mismo iré a la casa de mi padre" — decide abandonar el pecado y arrepentirse. "He pecado contra el cielo" es decir, el lugar sagrado en el que habita Dios rodeado de los espíritus puros e impecables. "Y contra ti, padre," pues el hijo ha menospreciado al ser que más lo ama. "Ya no merezco ser llamado hijo tuyo," expresión esta de gran humildad y reconocimiento de su indignidad, que siempre acompañan al sincero arrepentimiento del pecador. "Trátame como a uno de tus jornaleros" — oración que denota el profundo amor por la casa de su padre y su aceptación de las más difíciles condiciones con tal de ser recibido una vez mas en el hogar paterno.


Todo esto es una indicación del infinito amor de Dios por el pecador arrepentido y aquel gozo que, según las palabras de Jesús, tiene lugar "en el cielo por un pecador que se convierte." El anciano padre, al ver a su hijo regresar de tan lejos, sin saber nada de sus sentimientos, corre hacia él, lo abraza y lo besa sin darle la oportunidad de concluir su frase de arrepentimiento. El padre ordena que su hijo sea ataviado con las más finas vestimentas en lugar de sus harapos; luego ofrece un banquete para celebrar su regreso. Todos estos son rasgos antropomórficos que permiten explicar la manera en la que el Señor Dios recibe con amor y misericordia al pecador arrepentido, y lo colma generosamente con nuevos dones y bienes espirituales en reemplazo de aquellos malogrados a causa del pecado. "Estaba muerto y ha revivido" — el pecador alejado de Dios se asemeja a un muerto, pues ciertamente la vida de un hombre depende sólo de Dios, Fuente de vida. El retorno de un pecador a Dios es equivalente a la resurrección de entre los muertos.

El hermano mayor, enojado con su padre por la misericordia dispensada a su hermano, es una vívida imagen de los escribas y fariseos, orgullosos de su exacto y riguroso cumplimiento formal de la ley, pero cuyas almas son frías e impiadosas hacia sus hermanos. Ellos, jactándose de su observancia de la voluntad Divina no estaban dispuestos a unirse a publicanos y pecadores arrepentidos. El hermano mayor "se enojó y no quiso entrar" al banquete; del mismo modo los fariseos, falsos cumplidores de la ley, se enojaron con Nuestro Señor Jesucristo por Su comunión con los pecadores arrepentidos. El hermano mayor, en lugar de mostrar condescendencia hacia su padre y hermano comienza por destacar sus propios méritos y rehusa reconocer a su hermano, nombrándolo con desprecio: "este hijo tuyo." El padre replica: "Tu siempre estás en mi compania y todos mis bienes son tuyos" — indicación de que los fariseos, teniendo la ley en sus manos, en todo momento podían tener acceso a Dios y sus dones espirituales. Aun así ellos no fueron capaces de ganarse la benevolencia del Padre Celestial a causa de su distorsionada y cruel disposición moral y espiritual.

lunes, 2 de febrero de 2009

Nuevo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa



Kiril, el decimosexto Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, ha sido entronizado este mediodía en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. En la ceremonia, que duró casi cuatro horas, estuvieron presentes el presidente ruso, Dmitri Medvédev, el primer ministro, Vladímir Putin, mandatarios de diversos países eslavos, representantes de todas las Iglesias Ortodoxas y de otras confesiones.


El momento culminante fue cuando a Kiril le fue cambiado el atuendo y fue sentado, tres veces, en el sitial patriarcal o trono, ese momento, repicaron las campanas de la Catedral mientras los clérigos exclamaban: ¡axios!.


Finalmente, el nuevo Patriarca recibió los atributos de jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusia, el tocado blanco a modo de capucha con la cruz en la parte superior, el manto verde y el bastón de madera que el metropolita Pedro recibió del Patriarca de Constantinopla en 1305.

sábado, 31 de enero de 2009

Domingo de la Mujer Cananea ( 2 Cor 6: 16-18 y 7:1; Mt 15: 21-29)

"La sabiduría, el discernimiento, la humildad y la fe"

Una mujer preocupada busca una solución para la salud de su hija enferma -el Evangelio nos dice que estaba endemoniada- esta mujer era cananea, es decir pertenecía a un pueblo que tenía pactos con los ídolos, no adoraban al Dios de los judíos, al creador de todo. Los habitantes de Canaán servían a falsos dioses, ídolos de piedra con forma de animales. Ella, tal vez, harta de pedirle a los ídolos por la salud de su hija, recurre a Dios, al Dios de los Judíos. En nuestra época, cuando uno tiene problemas y no los puede resolver, pide a Dios, y como no contesta con la celeridad que querríamos, nos desesperamos y recurrimos a cualquier cosa que supuestamente nos pueda dar una solución. Desde golpear cualquier puerta legal o ilegal, hasta recurrir a la magia o a la brujería, a gente que dice tener poderes sobrenaturales y que son capaces desde vendernos rituales raros, aceites curativos, aguas milagrosas, u otras prácticas indeseables, hasta mandarnos a las iglesias a prender velas de diferentes colores según el Santo o el día de la semana. Todas prácticas contrarias a la fe y a Dios.

Jesús no ha sido jamás, ni lo será, un Dios ídolo, proveedor de soluciones mágicas para nuestras necesidades o desvaríos. Ahora bien, ¿por qué Jesús en algunas oportunidades, como en el caso de esta mujer, aparentemente no nos escucha o no quiere escucharnos? Le pidió una, dos, tres o cuatro veces y no quiso ayudarla. Y eso escandaliza a la gente, y principalmente a nosotros los cristianos, que tal vez hace mucho tiempo que estamos pidiéndole a Dios soluciones para nuestros problemas, y Dios no nos contesta, no responde a nuestras necesidades. A raíz de ello, nos creemos con todo el derecho del mundo de cuestionarIo, y desde darle consejos para que haga tal o cuál cosa, hasta negarlo, pasamos por todas las actitudes negativas que podamos imaginar. Actitudes que por otra parte, no hacen otra cosa que alejarnos del camino que nos llevaría directamente a Él. ¿Qué pasa con Dios en estas ocasiones? ¿Qué pasa que no nos responde?, ¿O es que no nos escucha?

Jesús nos da una enseñanza de sabiduría, discernimiento, humildad y fe.

En primer lugar menciona San Pablo ¿Qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque él sabía que entre los habitantes de Canaán y los ídolos había un pacto, un acuerdo, y Dios para salvar tiene que romper con los acuerdos entre nosotros y el mal, entre nosotros y el pecado en todas sus formas. Jesús nos dice: Hijos míos, Yo, para ayudarlos pongo una condición ineludible deben romper con la esclavitud a que los tiene sometidos el pecado, sirviendo a ídolos y obrando el mal.

Yo no puedo ayudarlos, no puedo solucionar sus problemas mientras no rompan con los acuerdos pecaminosos que tienen entre vosotros, de pensamiento, palabra u obra. ¡Sino rompen esos acuerdos, yo no puedo solucionar nada! Y para romper con estos acuerdos hace falta humildad, mucha humildad, tanta como la de la mujer del Evangelio de hoy, que fue rechazada muchas veces, hasta llegaron a intervenir los Apóstoles y Jesús tampoco le dio una señal positiva, y hasta llegó a sufrir la humillación en público de ser comparada con una cría de animal, con “los cachorros”.

Pero Él en realidad lo que le estaba diciendo, cuando mencionó: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del Pueblo de Israel”. Es: Yo vengo a salvar a la gente de mi pueblo que adora al Dios Verdadero, y tú perteneces a un pueblo que tiene pactos con los ídolos, con el pecado, ustedes tienen un plan distinto al mío, baño distinto al del Dios Todopoderoso, creador de todas las cosas, por ella Él no puede recibir sus súplicas, no puede obrar en usted, no puede ayudarla.

Uno tiene que romper con el pecado para recibir ayuda de Dios -gracias y poderes- para recuperar su vida, su salud, su alegría, si no va a seguir llorando y sufriendo, y este sufrimiento va a llegar a tal extremo, que nos va a quitar las ganas de vivir, es por ello que esta mujer insistió tanto.

De ahí San Pablo resalta que las soluciones que estamos pidiéndole a Cristo pasan por la salud del alma y del cuerpo y no solamente por las cuestiones materiales, físicas, carnales, nada más; porque Dios no habita solamente en el cuerpo, Dios no habita solamente en el alma, sino en el cuerpo y en el alma, en la carne y en el espíritu.

Y no olvidaros que en lo carnal sois el templo de Dios (1 Cor 9:19), porque el templo de Dios está compuesto de la carne, huesos y sangre, el templo de Dios está compuesto de humildad, de limpieza espiritual, porque el templo de Dios, que somos todos nosotros, tiene como destino la santificación (1 Tes 4:3, 1 Pe 1:15-15), sed Santos como Dios Padre es Santo, es el fin de este pacto con Cristo, santificarnos, vivir como Santos.

Y la santidad se elabora, la santidad es una obra en la que tenemos que trabajar, edificar nuestra santiticación, convertirnos en Santos (este concepto está reafirmado por otro que dice: quien no espiritualiza la carne, carnalizará hasta el Espíritu), no se olviden de este concepto práctico: si el cristiano no es Santo, no tiende a la santidad, se convertirá en un cerdo.

Dios nos llama a la santidad porque fuimos creados por El, somos la obra de sus manos y nos creó libres. A causa del pecado nos volvimos rebeldes y comenzamos a buscar otros caminos que indefectiblemente nos llevan a un Dios no auténtico.

Hermanos, no se debe confundir al Dios verdadero con un Dios hecho a la imagen de nuestras debilidades y nuestros pecados, un Dios hecho por nosotros y a nuestra medida, Dios es uno solo. No hay un Dios a mi manera, aunque sea una experiencia personal en cada uno de nosotros.
Los ídolos de Canaán, en la actualidad, se están encarnando en nosotros, ya no sabemos discernir entre el Dios verdadero y el falso, ni en la forma de adorarlo o de dirigirnos a El correctamente. Ya no distinguimos entre el comportamiento del ídolo y el Dios Padre amor que envió a su Hijo para rescatamos del pecado.

Nuestro Dios no es un ídolo, nuestro amor no es ídolo, nuestra fe no es una fe idólatra, es una fe verdadera, ¡Porque creo en ti, el Dios creador de todas las cosas, tengo fe!
Dios nos pide, insiste, sigue diciéndonos: no hagan pactos con los ídolos, no sean esclavos de falsos dioses que no pueden trascender lo temporal, no sean engañados por dioses falsos que no pueden darle la salvación y la vida eterna, ni los pueden acompañar al otro mundo.

A veces convertimos al dinero en un Dios falso diciendo: - con el dinero soluciono todos mis problemas, Padre.- y no es así, otras veces endiosamos a la salud: - dame salud y no voy a tener más problemas,- y no es así; otras veces al trabajo: -dame trabajo y no voy a tener más problemas,- y no es así. No es cierto que estos dioses nos procuren felicidad duradera, ni paz, y menos que menos la vida eterna.

Cuando uno tiene salud, no sabe como utilizarla, y ni la valora, ni a disfruta en plenitud; Cuando uno tiene dinero de más, tampoco sabe utilizarlo, lo malgasta; Cuando uno tiene trabajo, entra en la pereza no tienen ganas de trabajar. En definitiva, cuando uno tiene de todo no sabe valorar ni apreciar lo que tiene, pero cuando uno pierde todo, recién entonces empieza a valorar y a darle a cada cosa su verdadera dimensión. Y eso es lo que esta pasando con la humanidad en cualquier país del mundo. Cuando uno tiene la luz no la valora, cuando tiene hijos, tampoco tiene tiempo para ellos, y así con todo, tenemos cantidadde ropa que no usamos, tenemos comida que se pudre, y hasta a veces uno teniendo tiempo y comida para disfrutarla, no tiene salud para comer.

Hermanos, no todo lo que uno desea poseer soluciona sus problemas. No es cierto que las soluciones de todos nuestros problemas dependan únicamente de la posesión de cosas materiales, o del trabajo y la comida. ¡No! Pasa también por la fe, por la confianza que tengamos en Dios, en su plan de salvación, pasa por la posibilidad que nos dio Dios de optar libremente entre hacer su Santa Voluntad o la nuestra; Optar libremente es la posibilidad de elegir entre lo falso y lo verdadero. Pero para ello hace falta de su ayuda, sin É no vamos a lograr discurrir con plenitud, sin Él no vamos a poder diferenciar, no vamos a poder evitar los sutiles engaños del demonio.

La fe humilde, nos va a llevar a discernir correctamente, a diferenciar, a decir: Padre te quiero a ti y no me confunden otros dioses, no van a poder hacerse pasar por ti. Y de esta manera ya sabemos como y a quién amar y a quién rechazar diciendo: tú eres un dios intruso en mi vida, mi solución pasa por el amor verdadero a mi Padre auténtico, que es Dios el Padre de todos, y todo lo demás vendrá por añadidura (Mt. 6:33, Lc 12:31)

Cuídense hermanos, porque hay un engaño en este mundo, hay un engaño sutil que se repite todos los días y la gran obra del demonio es confundirnos. El que confundamos lo imprescindible, de lo prescindible; lo necesario de lo vano. Esa trampa de la confusión nos lleva a la desesperación, nos convierte en esclavos de esos dioses ídolos, nos lleva a adorarlos y a pedirles cosas que no nos van a poder dar jamás. Porque no nos escuchan por que no tienen oídos. No nos contestan por que no tienen lengua. No nos conceden nuestros deseos porque no tienen poder alguno. Pero nosotros, en nuestra confusión seguimos insistiendo y Jesús no en vano prolonga su silencio, no en vano, no responde a nuestras peticiones, porque todavía existen en nosotros, en cada uno de nosotros, pactos y acuerdos con el mal.

Cuando uno vive en el pecado, sigue diciendo a Jesús, no puedo romper el acuerdo con la mentira, con la impureza, con los insultos, con los malos pensamientos, con la angustia, con la tristeza, con los malos hábitos.

Prácticamente entre los malos hábitos y nosotros hay pactos, lo firmamos nosotros y tenemos miedo de romperlos. Pactos con el pecado, sea cual fuere el pecado, su forma, olor y tamaño, hay pactos. Y Jesús quiere que rompamos esos pactos, esos acuerdos, pero para hacerlo necesitamos audacia, coraje, humildad, fe; para decirle no al pecado. Y únicamente lo vamos a poder lograr reanudando nuestros vínculos con Jesús, y entonces, y sólo entonces Jesús estará con nosotros, y entonces y sólo entonces podremos gozar de la paz verdadera, de la protección, de la misericordia de Dios. Os lo repito, tened fe en Dios, buscad su reino y su justicia, buscad lo principal, y lo demás se os dará por añadidura.

¡Alégrense! Nos decía Jesús, Yo soy vuestra paz, vuestra salvación, sin mí vosotros no puedéis hacer nada. Soy el agua que calmará vuestra sed para siempre.

En definitiva, Cristo viene a salvarnos de la esclavitud del odio y recuperar la paz en cada uno de nosotros, y a desafiarnos a que probemos esta sensación de estabilidad que nos da el saber que somos amados y podemos intercambiar nuestro amor con el Padre celestial, la satisfacción que significa volver a la fuente del amor puro y sublime, en definitiva, santificarnos.

Dios es amor y esa es toda la cuestión. Hermanos, nos hace falta cortar con el pecado para escuchar la voz de Cristo y sentir su presencia, para oírlo cuando responde a cada una de nuestras solicitudes, de nuestras preocupaciones.

Jesús va atender todas nuestras inquietudes, pero primero debemos romper con el pecado y tener la humildad de seguir insistiendo en nuestro clamor: ¡Jesús ayúdame! Hijo de Dios, ten piedad de mí! Y entonces, y sólo entonces, Jesús nos va a responder. Amén.