viernes, 8 de mayo de 2009

8 de mayo: Sinaxis del Santo Apóstol y Evangelista Juan el Teólogo




El Apóstol y Evangelista Juan, llamado el Teólogo, fue hijo de un pescador de Galilea, Zebedeo y Solomea. Zebedeo poseía una fortuna considerable, pues tenia obreros, y era también, un prominente miembro de la sociedad hebrea, y tenía tratos con el Sumo sacerdote. Su madre Solomea es mencionada entre el numero de mujeres que servían al Señor, con su peculio.



San Juan, primero, era discípulo de San Juan el Bautista. Al escuchar su testimonio acerca de Cristo, como “Cordero de Dios, que tomó sobre Sí los pecados del mundo,” inmediatamente, junto con Andrés, siguió a Cristo (Jn. 1:37-40). Se convierte en discípulo constante del Señor, algo mas tarde, después de la pesca milagrosa en el lago de Genesareth (mar de Galilea), cuando el Mismo Señor lo llamo con su hermano Jacobo. Junto con Pedro y su hermano Jacobo, él fue honrado por una particular cercanía al Señor, encontrándose con Él en los minutos más solemnes e importantes de Su vida terrenal. Así, fue digno de estar presente durante la resurrección de la hija de Jairo, ver la Transfiguración del Señor en la montaña, escuchar el discurso sobre los signos de Su segunda venida, y también ser testigo de Sus plegarias en Getsemani.



En la Ultima Cena, él estuvo tan cerca del Señor, que, por sus propias palabras, estuvo reclinado sobre el pecho de Jesús de donde proviene el nombre de “confidente,” que luego pasó a ser un sinónimo de alguien muy cercano. Por su modestia, él no menciona su nombre, pero cuando se refiere a si mismo, en su Evangelio, se denomina “el discípulo que Jesús amó.” Este amor del Señor hacia el se mostró también cuando, El Señor estando en la cruz, le encomendó a Su Purísima Madre, diciendo “He ahí tú Madre.” San Juan amaba fervientemente al Señor y estaba lleno de indignación contra Sus enemigos, o los que se apartaban de Él. Por ello él prohibió a un hombre, que no seguía a Cristo, a echar a los demonios en nombre de Cristo. Él pidió permiso al Señor para hacer bajar el fuego sobre los habitantes de un pueblo de Samaria, por que no Le recibieron, cuando Él iba a Jerusalén a través de Samaria; por lo cual, él y su hermano Jacobo, recibieron del Señor el apodo de “boanerges” es decir “hijos del trueno.” Sintiendo el amor de Cristo, pero todavía no iluminado con la gracia del Espíritu Santo, el se decide a pedir para sí y su hermano, un lugar muy cercano a Él en Su futuro Reino; en respuesta recibe la profecía sobre el cáliz de sufrimiento que los espera. Después de la Ascensión del Señor, a menudo vemos juntos, a San Juan y al Apóstol Pedro. A la par de el fue considerado pilar de la Iglesia y permaneció en gran parte en Jerusalén.



Fiel al legado del Señor, el se ocupó de la Santísima Madre de Dios, como el hijo más abnegado, y comenzó a profetizar en otras ciudades, solo después de Su bienaventurada dormilón. En la actividad profética del Apóstol Juan se observa sobre todo, en que él eligió para sí un determinado dominio, y toda la energía de su espíritu la dirigió para desterrar de allí el paganismo y establecer (fortalecer) la santa fe. Fue materia de su preocupación las siete iglesias de Asia Menor — Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. Él, preeminentemente vivía en la ciudad de Efeso.



Durante el reinado del emperador Domiciano, (año 81-96) San Juan fue llamado a Roma, como el único sobreviviente entre los apóstoles, y por orden de este perseguidor de la Iglesia fue arrojado en aceite hirviente, pero la fuerza del Señor lo conservó ileso, como a los tres adolescentes en él horno de fuego. Entonces el emperador Domiciano, lo exilió a la isla de Patmos. Aquí San Juan escribió ‘El Apocalipsis’ o la Revelación sobre el destino de la Iglesia y el mundo entero. Después de la muerte de Domiciano, el Apóstol Juan volvió del destierro a Efeso. Los obispos y los presbíteros de la Iglesia de Efeso le mostraron tres Evangelios, escritos, por los Apóstoles Marcos, Mateo, y Lucas. Habiendo aprobado los Evangelios, el Apóstol Juan, a pesar de ello, consideró imprescindible completar lo que en ellos dejaron pasar (faltaba) y que él, como el último de los testigos oculares conocía bien. Ello era muy importante ya que a fines del siglo primero, en el mundo de los cristianos, se propagaron unas cuantas, sectas gnósticas muy activas, las cuales rebajaban e incluso rechazaban la Divinidad del Señor Jesucristo. Era imprescindible proteger a los creyentes de estas enseñanzas.



En su Evangelio el Apóstol Juan narró las palabras de Cristo, dichas por Él en Judea, dirigidas a los legistas instruidos, y que por esto fueron más difíciles en su comprensión, y posiblemente, por esa causa no fueron incluidas en los tres primeros Evangelios que eran destinados a los nuevos paganos conversos. Al comenzar la elaboración del Evangelio, prescribió un ayuno a la Iglesia de Efeso y se fue a la montaña con su alumno Prócoro, en la cual escribió el Evangelio, que lleva su nombre. Desde la antigüedad El Evangelio del Apóstol San Juan fue denominado “El Evangelio espiritual.,” preeminentemente, en el, en comparación con los tres primeros están contenidas las enseñanzas de Jesús, que se refieren a la verdad de la Fe —sobre la Encarnación, la Trinidad, la redención del hombre, de la reconversión espiritual, de la Gracia del Espíritu Santo, y del sacramento de la Comunión. San Juan desde las primeras palabras en el Evangelio lleva el pensamiento del creyente hacia el plano de la elevación de la fe sobre el origen Divino del Hijo de Dios Padre. “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). San Juan, expresa así el motivo de la narración de su Evangelio, “Ello esta escrito, para que creáis que Jesús es El Cristo, El Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Juan 20-31).



Además del Evangelio, y del Apocalipsis, San Juan escribió, las enseñanzas de amor, en sus tres epístolas conciliares sobre los dos principales mandamientos de la ley de Dios — del amor a Dios y del amor al prójimo, las cuales entraron en el grupo de los libros del nuevo testamento, como Católicas (es decir como narraciones universales). Su pensamiento principal en los relatos fue que los cristianos deben aprender a amar. “Amémonos los unos a los otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios, quien no ama no ha conocido a Dios” (1 Juan 4:7-8). “Dios es Amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.” En esto ha llegado el amor a su plenitud en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues como es Él, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor; si no que el amor perfecto expulsa el temor, porque en el temor hay castigo, quien teme no ha llegado a la plenitud del amor. Nosotros amemos, porque Él nos amó primero Si alguno dice “amo a Dios,” y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de El este mandamiento: quien ama a Dios que ame también a su hermano (1 Juan 4:17-21).



Sobre la posterior actividad del Apóstol Juan la tradición conservó unas cuantas informaciones extraordinarias, que muestran, con cuanto amor estaba colmado su corazón. Al visitar una Iglesia del Asia Menor, San Juan entre los que escuchaban su palabra, se percató de un adolescente que se distinguía por sus dotes increíbles y se lo encomendó especialmente al obispo. Posteriormente este joven tuvo un acercamiento con malas compañías. Se pervirtió y se convirtió en el jefe de la banda. Al enterarse San Juan, a través del obispo, se fue a las montañas donde se acechaban los malhechores, fue tomado y llevado por ellos al jefe. Viendo al Apóstol, el joven se conmocionó y trató de huir. Pero San Juan, lo siguió y lo animó con palabras de amor, lo condujo a la Iglesia, compartió con él, el arrepentimiento y no se tranquilizó hasta reconciliarlo definitivamente con la Iglesia.



En los últimos años de su vida el Apóstol Juan solo daba una instrucción. “Hijos, ámense los unos a los otros.” Sus discípulos le preguntaban porque, él repetía lo mismo continuamente, a lo que el Apóstol respondía “Este es el mandamiento más importante. Si lo cumplen, van a cumplir toda la ley de Cristo” Este amor se transformaba en ardiente celo, al encontrarse el Apóstol con los falsos educadores, los cuales pervertían a los creyentes y les negaban la salvación eterna. En un edificio social, el se encontró con un falso educador, Korinfo, el cual negaba la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo. “Rápido vamosnos de aquí — le dijo el Apóstol a su discípulo — Tengo miedo que este edificio se desplome sobre nosotros” San Juan el Teólogo falleció de muerte natural (el único de los Apóstoles), cerca de los 105 años, durante el reinado de Trajano.



Las circunstancias de la muerte del Apóstol fueron inusuales y enigmáticas. Por insistencia de San Juan él fue enterrado vivo. Al día siguiente al desenterrar el sepulcro del Apóstol, este se hallaba vacío. Este suceso es como que afirma el supuesto de algunos cristianos, de que el Apóstol no murió y de que vivirá hasta la segunda llegada de Jesucristo y va a acusar al Anticristo. El motivo de la aparición de esta suposición surgió de las palabras, dichas por El Salvador poco antes de Su Ascensión. A la pregunta del Apóstol Pedro, sobre que es lo que va a suceder con el Apóstol Juan, El Señor le contestó “Si quiero que se quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti?, Sígueme tu.” — el Apóstol Juan lo remarca en su Evangelio, y: “Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moririá” (Juan 21:22-23).

martes, 5 de mayo de 2009

Sobre los peligros de la práctica del yoga y otras prácticas de la Nueva Era



¿Eres alguno de los que practican estas nuevas meditaciones orientales para sentirte mejor? ¿practicas feng shui, yoga, imanes, reiki, silva? pues aquí te dejo este testimonio de una persona que practicaba estas cosas.


Esta experiencia puede ayudar ya que algunos cristianos, incluso ortodoxos, caen en estas prácticas idolátricas encubiertas o manifiestas. Muchos se acercan a oriente buscando una espirtualidad a su medida, que los haga sentirse bien. Se encuentra con el budismo tibetano que adora a los demonios a los que llama "protectores del dharma", con prácticas aparentementemente inofensivas como el yoga o el Reiki que dejan vacia nuestra alma para poder ser rellenada por cualquier entidad, con prácticas paganas como el uso de piedras curativas, o metodos de "decoración espiritual". Al final lo que busca el hombre es la propia complacencia y el maligno el que nos apartemos de Dios.


Con permiso del autor, nombre retenido por confidencialidad.


Les cuento rápidamente el camino que recorrí, cuesta abajo, hacia la perdida de Dios.Siendo católica no practicante y tratando de superarme por el camino equivocado hice de todo, siempre con apariencia de bueno. Entusiasmada por mis amigas fui a una señora que tira las cartas, solo por curiosidad. Después comencé a leer libros de auto ayuda, un poco de metafísica, lecturas de la nueva era, etc...Amante de los deportes y cansada de la rutina, empecé, también llevada por una amiga, a hacer yoga en una fraternidad muy conocida. A los pocos meses me fui de allí porque manipulaban la voluntad de las mujeres. Pase a otro grupo de yoga "más serio". Unos italianos recién llegados (rishis), con maestro y todo. Allí, aprendí otro tipo de vida austera. Leí mucho sobre budismo, taoismo, otros maestros, técnicas de yoga y nueva era en general, todo me parecía muy estimulante y nuevo.Conocí gente distinta y todos parecían muy agradables. Durante mas de 5 años, aprendí e hice diversas meditaciones, asanas, vegetarianismo, seminarios impartidos y cobrados por el maestro, ayunos, tai-chi... todo muy interesante para el que está buscando y no conoce a Jesús. Me alejé de mi familia y del mundo. El resultado. Un buen día me desperté levitando sobre la cama... con una criatura (espiritual), como pulpo, agarrado a mi cabeza.


Con juegos de palabras había entregado mi alma. Para tratar de sacarme esa cosa que me consumía toda mi energía, hice lo que no había que hacer. Busqué entre señoras que curaban o liberaban. Todas estas personas tenían imágenes de la Virgen o iban a la iglesia, así que era difícil desconfiar. También me hicieron reiki, bioenergética, energía universal y lo que se ofrece en el mercado espiritual como "alternativo". Si había alguna mejora era sólo momentánea.

Por fin encontré la salvación al entrar en contacto con un auténtico padre espiritual que me ayudó a entrar en la Iglesia y a liberarme de los demonios.


Quiero compartir que vi lo que hay detrás del yoga y por quienes es utilizada. Que produce una gran confusión de valores, robo de energía y total perdida de la libertad. Que el yoga cristiano es un contrasentido. Que no se debe tener en las parroquias una práctica que utiliza la nueva era y que lleva a la soberbia y al orgullo espiritual. Las "asanas" son ejercicios espirituales con invocaciones a otros dioses... eso es idolatría.


No se puede poner la mente en blanco durante las meditaciones ni relajaciones porque es peligroso, ya que abrimos las puertas de nuestra alma.Hay un mundo espiritual que no vemos y que la Biblia lo menciona (ef.6-12)En fin, hace más de 5 años que estoy tratando de sanarme, entre persecuciones, ataques mentales y espirituales. He recibido ayuda de muchos sacerdotes ortodoxos y de un psiquiatra católico. Muchísima liberación y muchísima oración personal y compartida.

Confesiones, oraciones de renuncia de todas las prácticas pasadas, oraciones de renuncia en confesión, renuncia al demonio y todas las prácticas anteriores, oraciones pidiendo perdón por mi misma y hacia las personas que me dañaron durante tanto tiempo.

lunes, 4 de mayo de 2009

5 de mayo: Icono de la Madre de Dios “Cáliz inagotable”


El icono de la Madre de Dios “Cáliz inagotable” obró su primer milagro en Rusia en el año 1878. Un soldado retirado de Tula gastó su pensión en alcohol arruinando su salud. A pesar de no poder ni siquiera caminar seguía saliendo para ir a mendigar unos kopecks con los que comprar más alcohol.

Una noche un santo monje se le apareció en sueños y le dijo que tenía que ir al monasterio de la Madre de Dios de Serpukov y encargar allí un Moleben en honor de la Madre de Dios “Caliz inagotable. El hombre no hizo caso del sueño escusándose en que no podía andar ni tenía dinero para encargar el Moleben. El Geronta se le apareció una segunda vez más no hizo caso. A la tercera vez le reprendió severamente por no querer abandonar tan gran vicio.

Después de esto se levantó y se dirigió al monasterio. Extenuado por el viaje paró en un pueblo donde una anciana compasiva le frotó las piernas con hierbas medicinales que le hicieron encontrarse mejor. Al día siguiente reemprendió el viaje con ayuda de dos muletas llegando al monasterio al anochecer.

Después del oficio de los Maitines el soldado relató el sueño a los monjes, pero ninguno había escuchado hablar de aquel icono de la Madre de Dios. Al final uno de ellos recuerda el icono que estaba olvidado en uno de los pasillos que unía el diaconicen con el santuario. Sacaron los monjes el icono y lo pusieron en el analogio en medio de la Iglesia sirviendo en aquel momento el Moleben. El soldado regresó completamente curado de sus piernas a su pueblo y nunca más volvió a beber una gota de alcohol. Pronto corrió la noticia del milagro y hasta el día de hoy son muchos los alcohólicos que son lelvados allí por sus familias obteniendo la curación por intercesión de la Madre de Dios.
CONTAQUIO I

Tu Icono Santo es para nosotros fuente inagotable de curación para los males del cuerpo y del alma, oh Soberana Madre de Dios, y consuelo en las aflicciones. Por ello te cantamos agradecidos, alabándote como nuestra Protectora Misericordiosa. Oh Señora Soberana, a quien veneramos como “Cáliz Inagotable”, inclina hacia nosotros tu oído y misericordiosamente escucha nuestro lamento que te dirigimos con los ojos llenos de lágrimas y da la curación a aquellos que padecen de embriaguez, para que llenos de fe podamos exclamarte:

¡Regocíjate, Cáliz Inagotable, que apaga nuestra sed espiritual!
TROPARIO (tono 4º)

Ante tu Icono santísimo y milagroso
venimos los creyentes, oh Madre de Dios,
Tú que llenas para los fieles
el Cáliz inagotable de tu misericordia
y obras para ellos grandes e innumerables milagros.
Nosotros que los hemos contemplado,
con el corazón lleno de alegría te decimos llenos de devoción:
Oh Señora Soberana y Misericordiosa,
por tus oraciones ante tu Hijo, Cristo nuestro Dios,
que sean sanadas nuestras enfermedades y pasiones
y que Él salve nuestras almas.

jueves, 30 de abril de 2009

1 de Mayo: Fiesta del Icono de la Madre de Dios “Alegría inesperada”


Este icono representa la escena de un milagro de la Madre de Dios. A la derecha del icono aparece el de la Madre de Dios “Odighitria”, la que muestra el camino. El vestido del Emanuel está abierto hasta el pecho, con las palmas de las manos abiertas mostrando las heridas de la crucifixión. A la izquierda de la escena aparece un hombre postrado ante el icono de la Madre de Dios en actitud de súplica. De sus labios salen las palabras del Arcángel Gabriel: “Regocíjate, Virgen Madre de Dios, llena de Gracia, el Señor está contigo. Bendita eres entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre, porque darás a luz al Salvador de nuestras almas”.
El origen de este santo icono lo cuenta San Demitrio de Rostrov en su libro titulado “El vellón cubierto de rosas”Un hombre pecador tenía la costumbre de recitar el saludo angélico ante la Santa Madre de Dios y una noche mientras estaba orando en la iglesia vio a la Santa Madre y a su Hijo y como sangre resbalaba desde las manos y los pies Niño. Lleno de temor preguntó cual era la causa del sufrimiento del Salvador a lo que la Madre de Dios respondió que sus pecados y los de todos los hombres que no dejaban de crucificar a su Hijo.

Lleno de dolor por sus pecados pasó este hombre largo tiempo en oración delante del Icono derramando abundantes lágrimas siendo perdonado por las oraciones que la Santa Madre de Dios dirigió a su Hijo por lo que el hombre salió de la Iglesia lleno de alegría.
Santísima Madre de Dios, abrumados por el peso de nuestras iniquidades, a ti acudimos suplicantes y postrándonos ante tu imagen venerable te pedimos que intercedas por nosotros ante tu Hijo, Logos de Dios que se encarnó en tu seno, para que perdone nuestros pecados y así, llenos de un regocijo inesperado podamos cantarte con el ángel: Bendita tú entre y las mujeres y bendito el fruto de tu seno. ¡Aleluya!

miércoles, 29 de abril de 2009

La împlinirea a 650 de ani de la trecerea la Domnul a Sfântului Grigorie Palama, moaştele sale vor fi aduse în Capitală



Miercuri, 29 aprilie 2009, orele 18.30, o delegaţie a Mitropoliei de Veria, Kampania şi Nausa (Grecia) va aduce la Bucureşti, spre închinare, moaştele Sfântului Grigorie Palama, Arhiepiscop al Tesalonicului, de la a cărui trecere la Domnul se împlinesc anul acesta 650 de ani.

Reprezentanţii Bisericii din Grecia vor fi întâmpinaţi la Aeroportul Internaţional Henry Coandă de către o delegaţie a Patriarhiei Române.

La Catedrala Patriarhală din Bucureşti, racla cu cinstitele moaşte va fi întâmpinată în jurul orelor 19.30 de către Preafericitul Părinte Daniel, Patriarhul Bisericii Ortodoxe Române, înconjurat de membri ai Sfântului Sinod. Vor fi prezenţi membri ai Permanenţelor Consiliului Naţional Bisericesc şi Consiliului Eparhial al Arhiepiscopiei Bucureştilor, preoţi protopopi din Capitală, preoţi şi credincioşi din Bucureşti şi din alte localităţi, monahi şi monahii, elevi de la Seminarul Teologic Ortodox din Bucureşti. După slujba oficiată în Catedrala Patriarhală, Preafericitul Părinte Patriarh Daniel va rosti un cuvânt de întâmpinare.

Cinstitele moaşte vor rămâne spre închinare la Catedrala Patriarhală din seara zilei de 29 aprilie şi până în dimineaţa zilei de 1 mai, orele 9.00, iar în biserica-paraclis studenţesc „Sfântul Grigorie Palama" din incinta Universităţii Politehnice Bucureşti (Splaiul Independenţei nr. 313, în apropierea staţiei de metrou Grozăveşti), în ziua de vineri, 1 mai, între orele 9.00 - 14.00.

În după-amiaza zilei de 1 mai, delegaţia din Grecia va pleca la Galaţi, în Episcopia Dunării de Jos, unde cinstitele moaşte ale Sfântului Grigorie Palama vor fi aşezate spre închinare până în ziua de 4 mai 2009.

lunes, 27 de abril de 2009

Jueves de la Semana de Tomás: Jueves del Regocijo


Este día se conoce como el Jueves del Regocijo y en él se recuerda a todos los cristianos ortodoxos que se han dormido en el Señor y que esperan la Resurrección. Los Santos Padres hacen meción de la celebración de este día, el mejor ejemplo de ello es la homilia de San Juan Crisóstomo llamada "El Cementerio y la Cruz".


El tiempo de la Pascua es el mejor tiempo para comprender este gran misterio. "La Muerte ha vencido a la muerte y a los que estaban en los sepulcros les ha dado la vida" Es el eje central de nuestra fe: Cristo resucitado de entre los muertos.


Cada uno de nosotros estamos llamados a participar en la Pascua del Señor, a vivir nuestra propia Pascua: morir con Cristo, a ser sepultados con Él en la esperanza de la resurrección. Para esto vivimos y esto es lo que da sentido a nuestra existencia llenando de gozo nuestra vida.


Recordamos a todos los que ya han muerto y esperan el día de la Resurrección definitiva y nosotros, los que caminamos en esta tierra ofrecemos por ellos oraciones para que el Señor perdone sus pecados.

viernes, 24 de abril de 2009

Благодатный огонь Άγιον φως Sfanta Lumina El Fuego Santo en Jerusalén 2009

Algunos videos del Fuego Santo de Jerusalén de este año 2009.

Al contemplar las imágenes de este gran milagro, tengamos en cuenta lo que dicen los cristianos ortodoxos palestinos, lo que cantan a pleno pulmón en la Anátasis, antes de que suceda el gran acontecimiento de la manifestación del Fuego Santo encima de la lápida del Santo Sepulcro que recibe el Patriarca de Jerusalén: "SOMOS CRISTIANOS ORTODOXOS Y NUESTRA FE ES LA VERDADERA" Ellos saben lo que cuesta esta profesión de fe, día tras días. Sí, somos cristianos ortodoxos, nuestra fe es la verdadera así como lo es nuestra Iglesia, la única Iglesia de Cristo que recibe año tras año el ran regalo de la Luz de su Resurrección. Con humIldad, pero sin complejos.

CRISTO HA RESUCITADO!
EN VERDAD HA RESUCITADO!

http://www.youtube.com/watch?v=FA0bm2DmlSo&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=VrcVBEHe9d8&feature=PlayList&p=4BC2F89B5647F0CA&playnext=1&playnext_from=PL&index=4

jueves, 23 de abril de 2009


En este link se pueden ver videos de la celebración de la Semana Santa y la Pascua en el Monte Santo de Athos. Espero que los disfrutéis.


Después de la Semana Luminosa



Llegamos al final de la Semana Luminosa. Han pasado ya los intensos días de la Semana Santa y la dichosa noche de la Santa Pascua. Quedan ya “lejanos” los trabajos de la Santa Cuaresma, sus ayunos y oraciones y ahora qué…

Podemos correr el peligro de iniciar después del Domingo de Tomás un tiempo hasta la fiesta de Pentecostés que pase como el resto de los domingos del año que para nosotros los ortodoxos tienen ya de por sí un marcado carácter pascual.

Sin embargo es este tiempo hasta la fiesta de la Ascensión del Señor el periodo más importante del año. Es el tiempo de la Santa Pascua, un domingo que dura cuarenta días. Parece que terminada la Santa Cuaresma nos desinflásemos espiritualmente y nos dejásemos llevar del relax. Esto es todo lo contrario de lo que debería ser. Precisamente los cuarenta días de la Gran Cuaresma son la preparación para poder celebrar convenientemente la cuarentena pascual.

Qué es lo que podemos hacer para que los fieles noten este tiempo como un tiempo festivo, solemne y se le de la importancia que tiene?

Lo primero no perder la costumbre del saludo pascual durante los cuarenta días de la Pascua. Parece que éste se reduzca al día de la Pascua únicamente, todo lo más a la Semana Luminosa, fuera de esto algunos ortodoxos cuando les saludas con el “Cristo ha resucitado!” hasta te miran como un poco extrañados.

Conservar en el centro de la Iglesia el Icono de la Pascua, procurando, en la medida de las posibilidades que esté rodeado de flores.

La gran Cruz del altar podría permanecer sin el crucificado, con la corona de flores y los lienzos durante toda la Pascua, en un lugar visible de la Iglesia, quizás en el sitio en el que normalmente está el Epitafios que durante estos días permanece en la Santa Mesa. Detrás de la Santa Mesa puede estar la Cruz parroquial adornada con algún paño festivo.
No olvidar la costumbre de volver a pintar los huevos de rojo para la fiesta de la Ascensión que capta perfectamente la idea de la continuidad pascual: terminamos como empezamos.
Resaltar la fiesta de la Media Pascua que al caer en día laboral puede pasar totalmente desapercibida.

Luego habría que considerar algunas cosas:

Usar el ornamento blanco todos los domingos como signo de la prolongación de la solemnidad pascual, además todos lo domingos tienen referencias pascuales.

Por qué no dejar las puertas del santuario abiertas durante toda la cuarentena pascual como signo del sepulcro vacío de Cristo?

El Patriarcado de Antioquía ha suprimido el ayuno durante la Pascua. No es esto algo lleno de sentido? Si hemos pasado cuarenta días de ayuno no es lógico que en la fiesta de la Pascua se suprima el ayuno como signo de la alegría de estos días. Por ahora, si se sigue el Tipicón, únicamente se permite el vino y el aceite los miércoles y viernes. Si San Pablo prohíbe el ayuno en el día de la memoria semanal de la Resurrección, no se debería de anular el ayuno de los días de la memoria anual de la Resurrección?

Y verdaderamente se tendría que fijar definitivamente la fiesta de San Jorge. El cambio afortunado o desafortunado de calendario permite que esta fiesta pueda caer dentro de la Semana Santa o la Cuaresma algunos años y siempre anda bailando. El año pasado por ejemplo caía dentro de la Semana Santa. Tienen los textos una clara referencia pascual ya que esta fiesta siempre caía dentro del tiempo de la Pascua en el calendario eclesiástico. En algunas iglesias como la griega se hace el cambio al Lunes de Pascua. Para no tener este problema no sería más fácil hacer lo que ha hecho la Iglesia de Bulgaria que es conservar la fiesta como cae en el calendario eclesiástico fijándola en mayo?

El hecho principal es que este tiempo no pase como se dice “sin pena ni gloria”, que sean verdaderamente los días principales del año en los que se vive y se celebra la Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor.

FELIZ PASCUA!!!

CRISTO HA RESUCITADO!!!
EN VERDAD HA RESUCITADO!!!

23 de Abril: El Santo Megalomártir Jorge, el Victorioso


Santo Megalomártir Jorge, el Victorioso

El Megalomártir Jorge fue hijo de ricos y piadosos padres, quienes lo educaron en la fe cristiana. Nació en la ciudad de Beirut (antiguamente Berytos), al pie de las montañas de Líbano.
Mega mártir Jorge abrazó la carrera militar y se distinguía entre otros militares por su inteligencia, valor, fuerza física y porte militar. Pronto llegó a ser jefe de una legión y se convirtió en favorito del emperador Diocleciano. Diocleciano fue un gobernante lleno se talento, pero fanático de los dioses romanos. Se puso la meta de hacer renacer el moribundo paganismo y entró a la historia como uno de los más crueles perseguidores de los cristianos.
Escuchando una vez la inhumana sentencia sobre la exterminación de los cristianos San Jorge tuvo mucha piedad hacia ellos. Presumiendo que a él también lo esperan los sufrimientos, Jorge donó sus bienes a los pobres, liberó a sus esclavos, se presentó ante Diocleciano y dijo que es cristiano. Lo acusó de ser cruel e injusto. Las palabras de Jorge fueron un fuerte alegato contra el decreto imperial sobre las persecuciones de los cristianos.
Después de inútiles intentos de que renegase de Cristo, el emperador ordenó martirizar a Jorge. San Jorge fue encarcelado, ahí lo acostaron sobre la espalda con los pies empalados y le pusieron una pesada piedra sobre el pecho. Pero San Jorge soportaba valientemente los sufrimientos y alababa a Dios. Entonces, los que lo martirizaban perfeccionaron la crueldad del martirio. El Santo Mártir soportaba estoicamente todo. Finalmente el emperador ordenó decapitarlo. Así, el santo mártir fue con Cristo en Nicomedia en el año 303.
Al Megalomártir Jorge lo llaman también “El Victorioso” por su valor y victoria espiritual sobre los martirizadores, quienes no pudieron hacerlo renegar del cristianismo, pero también por la ayuda milagrosa a la gente en peligro. Las reliquias del Mega Mártir Vencedor fueron sepultadas en la ciudad Palestina de Diospolis en la iglesia a él dedicada.

martes, 21 de abril de 2009

EL MILAGRO DEL FUEGO SANTO



El Sábado Santo, decenas de miles de cristianos congregados en el templo de la Anástasis de Jerusalén, y en las calles plazas contiguas fueron testigos, un año más, del Milagro del Fuego Santo.


El Fuego Santo desciende en la víspera de la Pascua Ortodoxa y solo ante la presencia del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén. De ahí también la fe en su origen divino. La aparición de la llama significa la salida del sepulcro de la Luz de la verdad, es decir, de Cristo Resucitado. El fuego se enciende inexplicablemente con las oraciones del Patriarca sobre la losa de piedra del Santo Sepulcro. Este fuego en muchas ocasiones aparece también fuera encendiendo espontáneamente las velas de los fieles y las lámparas de aceite que cuelgan delante de la Anástasis. Tiene la propiedad de no quemar durante los primeros minutos y los fieles se pasan la llama de los manojos de velas encendidos por la cara y manos sin que les produzca quemaduras de ningún tipo.

El Fuego Santo es el mayor de los milagros del mundo cristiano. En el tiempo transcurrido se han acometido innumerables intentos, es mas, no solo de parte de personas de otras religiones, sino incluso de católicos romanos de desentrañar el prodigio sin éxito acusando a los ortodoxos de mistificación y fraude. Pero la última verdad es que el Fuego Santo sólo se enciende en la Pascua Ortodoxa corroborando el error de las fechas de los demás y sólo por las oraciones del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén único Patriarca verdadero de la Santa Ciudad.

El hecho de que nieguen este gran milagro es la razón por la que se desconozca en los países no ortodoxos. Debido a la emigración poco a poco comienza a conocerse y a la vez a asombrar a quienes tiene noticia de él.

A continuación os pongo un artículo muy interesante sobre el Fuego Santo:

"El Milagro del Fuego Santo" es conocido, por los Cristianos de las Iglesias Ortodoxas, como "El más grande de todos los Milagros Cristianos". Tiene lugar cada año, a la misma hora, de la misma manera, y en el mismo lugar. No se conoce de ningún otro Milagro que ocurra, de manera tan regular, y por un período de tiempo tan extenso. Se puede leer acerca de él en fuentes tan antiguas, como las del siglo octavo después de Cristo. El Milagro ocurre en La Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, la cual es, para millones de creyentes, el lugar más sagrado sobre la Tierra. La Iglesia del Santo Sepulcro es un sitio enigmático, en sí mismo. Los teólogos, historiadores y arqueólogos consideran que la Iglesia contiene tanto el Gólgota, la pequeña colina en la cual Jesucristo fue crucificado, como la "tumba nueva", cerca del Gólgota, que recibió Su Cuerpo Muerto, como se lee en los Evangelios. Es en este mismo punto que los Cristianos creen que Él resucitó de entre los muertos.


Uno puede rastrear el Milagro, a través de los siglos, en los muchos itinerarios de Tierra Santa. El abad ruso Daniel, en su itinerario, escrito en los años 1106 y 1107, presenta el "Milagro de la Luz Santa", de una manera muy detallada, así como las ceremonias que lo enmarcan. Él recuerda cómo el Patriarca entra en la capilla-Sepulcro (la Anastasis), con dos velas apagadas. El Patriarca se arrodilla frente a la piedra, sobre la cual Cristo fue colocado después de Su Muerte, y dice ciertas oraciones, después de las cuales ocurre el Milagro. La Luz emana desde el centro de la piedra: una Luz azul indefinible, que después de un tiempo, enciende las lámparas de aceite apagadas, al igual que las dos velas del Patriarca. Esta Luz es "El Fuego Santo", y se propaga a todas las personas presentes en la Iglesia. La ceremonia del "Milagro del Fuego Santo" es, tal vez, la ceremonia Cristiana, más antigua e ininterrumpida en el mundo. Desde el siglo cuarto después de Cristo, hasta nuestros días, diversas fuentes hablan del asombroso Milagro. Por lo escrito, en estas fuentes, es claro que el Milagro ha sido celebrado en el mismo punto, en el mismo día de Pascua, y en el mismo esquema litúrgico, a través de todos estos siglos.
Con el fin de averiguarlo viajé a Jerusalén para estar presente en la ceremonia, en la cual el Milagro del Fuego Santo ocurre, y puedo dar testimonio de que no solo ocurrió en la antigua Iglesia, y durante toda la Edad Media, sino también el 18 de abril de 1998. El Patriarca Griego Ortodoxo de Jerusalén, Diódoro I, es el hombre que, cada año, entra al Sepulcro para recibir el Fuego Santo. Él ha sido el Patriarca de Jerusalén, desde 1982 y, por lo tanto, es el testigo clave del Milagro. Previamente a la ceremonia de este año, el Patriarca me recibió, en audiencia privada, donde tuve la oportunidad de hablar con él acerca del Milagro, con el fin de saber, exactamente, qué sucede en el sepulcro, y qué significado personal tiene el Milagro para él, en su vida espiritual. Además, por su intervención, fui admitido a los balcones en el domo de la Iglesia del Santo Sepulcro, desde donde tuve una buena vista de la gran cantidad de gente que se había reunido alrededor del Sepulcro, en anticipación al "Gran Milagro del Fuego Santo".

¿Pero, qué exactamente, sucede en la Iglesia del Santo Sepulcro el Sábado de Pascua? ¿Por qué tiene tal impacto en la Tradición Ortodoxa? ¿Por qué parece que nadie sabe del milagro, en los países Protestantes y Católicos?

El Milagro ocurre cada año en el Sábado de la Pascua Ortodoxa. Hay muchos tipos de Cristianos Ortodoxos: Sirios, Armenios, Rusos y Griegos Ortodoxos, al igual que Coptos. Tan sólo en la Iglesia del Santo Sepulcro, hay siete distintas denominaciones Cristianas. La fecha de la Pascua Ortodoxa se determina de acuerdo al Calendario Juliano y no en base al Calendario Gregoriano de Europa Occidental, lo que significa que su Pascua, normalmente, ocurre en una fecha distinta a la fecha de la Pascua Protestante y la Católica.

Desde que Constantino, el Grande, construyó la Iglesia del Santo Sepulcro, a mediados del siglo cuarto, ha sido destruida muchas veces. Los Cruzados construyeron la Iglesia que vemos hoy en día. Alrededor del Sepulcro de Jesús fue erigida una pequeña capilla con dos cuartos: uno pequeño frente al Sepulcro, y el otro, el del propio Sepulcro, en donde no caben más de cinco personas. Esta capilla es el centro de los acontecimientos hechos milagrosos y el estar presente en la celebración, justifica totalmente, el término "acontecimiento", ya que la Iglesia del Santo Sepulcro, no se llena de esa manera, en ningún otro día del año. Si uno desea entrar, tiene que calcular seis horas para formar fila. Cada año, cientos de personas no pueden entrar debido a las multitudes. Acuden peregrinaciones de todas partes del mundo, la mayoría de Grecia, pero en años recientes, ha aumentado el número de asistentes rusos, y de lo que eran los países de Europa Oriental.

Con el fin de estar tan cerca del Sepulcro, como sea posible, las peregrinaciones acampan alrededor de la Capilla-Sepulcro, esperando desde la tarde del Viernes Santo, en anticipación a la maravilla del Sábado Santo. El Milagro ocurre a las 2.00 P.M. pero, desde las 11.00 A.M., la Iglesia está completamente llena.

Desde las 11:00 A.M., y hasta la 1 P.M., los árabes Cristianos entonan cantos tradicionales, en voz alta. Estos cantos datan de los tiempos de la ocupación turca de Jerusalén, en el Siglo XII, un período, en el cual, a los Cristianos no se les permitía cantar sus cantos, en ninguna parte, más que en las Iglesias. "Somos los Cristianos, lo hemos sido por siglos y esto seremos por siempre. ¡Amén!", cantan fuertemente, acompañados por el sonido de tambores. Los músicos que tocan los tambores se sientan sobre los hombros de otros, quienes danzan alrededor de la Capilla del Sepulcro. Pero, a la 1:00 P.M., las canciones se terminan, y hay silencio, un silencio tenso y electrificado, por la anticipación de la gran manifestación del Poder de Dios que todos están a punto de atestiguar.

A la 1:00 P.M., una delegación de las autoridades locales, atraviesan entre la multitud. Aunque estos oficiales no son Cristianos, son parte de las ceremonias. En los tiempos de la ocupación turca de Palestina, eran turcos Musulmanes, hoy son israelíes. Durante siglos, la presencia de estos oficiales ha sido una parte integrante de la ceremonia. Su función es la de representar a los romanos, en tiempos de Jesús. Los Evangelios hablan de los romanos que fueron a sellar la Tumba de Jesús, para que Sus Discípulos no se robaran Su Cuerpo, y dijeran que había resucitado. De la misma manera, las autoridades israelíes, este Sábado de Pascua, acuden y sellan el Sepulcro, con cera. Antes de que sellen la puerta, es costumbre que entren al Sepulcro a revisar que no haya ninguna fuente oculta que, fraudulentamente, pudiera producir el Milagro del fuego. Tal y como los romanos estuvieron presentes para garantizar que no hubiera manipulación después de la muerte de Jesús, ahora, las autoridades locales israelíes se encuentran aquí, para garantizar que no haya engaño.

Cuando el Sepulcro ha sido revisado y sellado, la Iglesia entera canta el Kyrie Eleison. A la 1:45 P.M., el Patriarca entra en escena. Al final de una gran procesión, rodea el Sepulcro tres veces, después de lo cual, es desvestido de sus vestiduras litúrgicas reales, llevando solo su alba blanca, una señal de humildad frente a la Gran Potencia de Dios, de la cual, va a ser el testigo clave. Todas las lámparas de aceite han sido apagadas la noche anterior, y ahora, toda la luz artificial se apaga, de manera que, la mayoría de la Iglesia está envuelta en la oscuridad. Con dos grandes velas, el Patriarca entra a la Capilla del Santo Sepulcro: primero al pequeño cuarto frente al Sepulcro y de ahí, al Sepulcro Mismo.

No es posible seguir los hechos dentro del Sepulcro, así que le pregunté al Patriarca de Jerusalén, Diódoro I, acerca del centro de los acontecimientos.

"¿Su Beatitud, qué ocurre cuando usted entra en el Santo Sepulcro?"

"Entro al Sepulcro, y me arrodillo en santo temor, frente al lugar donde Cristo yacía después de Su Muerte, y donde Él Resucitó, de entre los muertos. Orar en el Santo Sepulcro, en sí mismo, es siempre para mí, un momento muy sagrado, en un lugar muy sagrado. Es aquí, donde Él Resucitó, con Gloria, y es de aquí, desde donde Él propagó Su Luz al mundo. Juan, el Evangelista, escribe en el primer capítulo de su Evangelio, que Jesús es la Luz del Mundo. Al arrodillarnos frente al lugar donde Él Resucitó de los muertos, somos partícipes de la cercanía inmediata de Su Gloriosa Resurrección. Los Católicos y los Protestantes llaman a esta Iglesia, "La Iglesia del Santo Sepulcro". Nosotros la llamamos "La Iglesia de la Resurrección". La Resurrección de Cristo, para nosotros, los Ortodoxos, es el centro de nuestra fe. En Su Resurrección, Cristo ha ganado la victoria final sobre la muerte, no solo Su Propia Muerte, sino la muerte de todos aquéllos que permanecerán cerca de Él".

"No creo que sea coincidencia que el Fuego Santo llegue, exactamente, en este punto. En Mateo 28,3, se dice que cuando Cristo Resucitó de entre los muertos, vino un ángel, vestido de una Luz temerosa. Creo que la Luz sorprendente que envolvía al ángel, en la Resurrección del Señor, es la misma Luz que aparece, Milagrosamente, cada Sábado de Pascua. Cristo quiere recordarnos que Su Resurrección es una realidad, y no sólo un mito. Él, realmente, vino al mundo, con el fin de dar el Sacrificio necesario, a través de Su Muerte y Resurrección, para que el hombre pudiera ser reunido con Su Creador."
"Busco mi camino, a través de la oscuridad, hacia la cámara interna, en la cual, caigo de rodillas. Aquí, digo ciertas oraciones que nos han sido dadas a través de los siglos y, habiéndolas dicho, espero. Algunas veces, espero unos cuantos minutos, pero, normalmente, el Milagro ocurre inmediatamente después de que he dicho las oraciones. Desde el centro de la misma piedra, en la cual Jesús yació, surge una Luz indefinible. Generalmente, tiene un tinte azul, pero el color puede cambiar y tomar muchos matices diferentes. No puede ser descrita en términos humanos. La Luz se eleva de la piedra, como la niebla se eleva de un lago. Parece que la piedra estuviera cubierta por una nube, pero es Luz. Cada año, esta Luz se comporta de manera diferente. Algunas veces cubre solamente la piedra, mientras que otras veces, ilumina todo el Sepulcro, para que las personas que están paradas afuera de Él, puedan verlo lleno de esta Luz. La Luz no quema. En los dieciséis años que he sido Patriarca, en Jerusalén, y he recibido el Fuego Santo, nunca se me ha quemado la barba. La Luz es de una consistencia distinta al fuego normal que arde en una lámpara de aceite."

"En cierto momento, la Luz se eleva y forma una columna, en la cual el Fuego es de una naturaleza diferente, por lo que puedo encender mis velas de él. Una vez que recibí la Llama en mis velas, salgo y doy el Fuego, primero al Patriarca Armenio, y luego, al Copto. Después, doy la Llama a todas las personas presentes en la Iglesia".

"¿Cómo experimenta usted el Milagro, y qué significa para su vida espiritual?".
"Cada año, el Milagro me conmueve, con la misma intensidad. Cada vez, es un paso más hacia mi conversión. Personalmente, es un gran consuelo contemplar la Fidelidad de Cristo hacia nosotros, la cual Él demuestra al darnos la Santa Llama, cada año, a pesar de nuestras fragilidades y fallas. Experimentamos muchas maravillas en nuestras Iglesias, y los Milagros no son nada raro para nosotros. Sucede a menudo, que los íconos lloran, cuando el Cielo quiere mostrar su cercanía con nosotros. También tenemos santos, a quienes Dios les da muchos dones espirituales. Pero ninguno de estos Milagros tiene un significado, tan penetrante y simbólico para nosotros, como el Milagro del Fuego Santo. El Milagro es casi como un Sacramento. Hace la Resurrección de Cristo presente, como si hubiera muerto, sólo hace algunos años".

Mientras el Patriarca está dentro de la capilla, arrodillado frente a la piedra, afuera hay oscuridad, pero no silencio. Se escucha un fuerte murmullo, y el ambiente está muy tenso. Cuando el Patriarca sale con las dos velas encendidas, que resplandecen, brillantes, en la oscuridad, un grito de júbilo resuena en la Iglesia, comparable solo al grito de gol en un partido de futbol.

El Milagro no se limita a lo que ocurre dentro del Pequeño Sepulcro, donde el Patriarca ora. Lo que es más significante es, que se ha reportado que la Luz azul aparece fuera del Sepulcro. Cada año, muchos creyentes dicen que esta Luz Milagrosa, por sí misma, enciende las velas que ellos sostienen en sus manos. Todos en la Iglesia esperan, con velas, con la esperanza de que éstas se enciendan espontáneamente. A menudo, las lámparas de aceite cerradas, se prenden por sí mismas, ante los ojos de los peregrinos. Se ha visto a la Llama azul, moverse en diferentes lugares de la Iglesia. Varios testimonios firmados por los peregrinos, cuyas velas se prendieron espontáneamente, testifican la validez de estos hechos. La persona que, a cierta distancia del Sepulcro, experimenta el Milagro de ver su vela encendida, o el ver la Luz azul, generalmente, se va de Jerusalén cambiado, y para todos los que asistieron a la ceremonia, siempre hay un "antes y después" del Milagro del Fuego Santo en Jerusalén.

Uno se puede preguntar por qué el Milagro del Fuego Santo es casi desconocido en Europa Occidental. En las áreas Protestantes, en cierta forma, se puede explicar por el hecho de que no hay una verdadera tradición para los Milagros. La gente no sabe como clasificarlos, y éstos casi no se publican en los periódicos. Pero, en la tradición Católica existe un gran interés por los Milagros. Entonces, ¿por qué casi no se conoce? Sólo una explicación es suficiente: la política en la Iglesia. Sólo las Iglesias Ortodoxas asisten a la ceremonia, enmarcando el Milagro. Sólo ocurre en la fecha de la Pascua Ortodoxa, y sin la presencia de las autoridades Católicas. Para los Ortodoxos, esta evidencia es prueba de la noción de que la Iglesia Ortodoxa es la Única Iglesia Legítima de Cristo, en el mundo, y esta aseveración, obviamente, puede ocasionar ciertas inquietudes, en los círculos Católicos.

Como con cualquier otro Milagro, hay personas que creen que esto es un fraude, y solamente una obra maestra de propaganda Ortodoxa. Creen que el Patriarca tiene un encendedor dentro del Sepulcro. Estas críticas, sin embargo, se enfrentan a un número de problemas. Las cerillas, y otros instrumentos para encender fuego, son inventos recientes. Hasta hace sólo algunos cientos de años, encender un fuego era una tarea que requería mucho más tiempo, que los pocos minutos que el Patriarca está dentro del Sepulcro. Tal vez, se podrá decir que él tiene una lámpara encendida adentro, de la cual él enciende las velas, pero las autoridades locales confirman haber revisado el Sepulcro, y no encontraron ninguna luz dentro.

Sin embargo, los más grandes argumentos contra un fraude, no son los testimonios de los distintos patriarcas. Los retos más grandes, que confrontan los críticos, son los miles de testimonios independientes de los peregrinos, cuyas velas fueron encendidas, espontáneamente, frente a sus ojos, sin ninguna explicación posible. El señor Nabdiel ha estado presente en la ceremonia del Fuego Santo, desde su niñez. En 1996, se le pidió que filmara la ceremonia desde el balcón del domo de la Iglesia. Junto a él, en el balcón, estaban una religiosa y otros cuatro creyentes. La religiosa estaba a la derecha de Nabdiel. En el video, se observa que él filma hacia abajo, enfocando a las multitudes. En cierto punto, todas las luces se apagan, es el momento que el Patriarca entra al Sepulcro, y toma el Fuego Santo. Mientras, el se encuentra todavía dentro del Sepulcro, se escucha, de repente, un grito de sorpresa y asombro, de la religiosa parada junto a Nabdiel. La cámara empieza a moverse, mientras se escuchan las voces agitadas de las otras personas presentes en el balcón. Entonces, la cámara gira a la derecha, siendo posible contemplar el motivo de la emoción. Una gran vela, sostenida por la religiosa rusa, se enciende frente a todas las personas ahí presentes, antes de que el Patriarca salga del Sepulcro. Con manos temblorosas, ella sostiene la vela, mientras una y otra vez, hace la señal de la Cruz, asombrada por el Milagro que ha atestiguado. Este video parece ser lo más cercano a una filmación del Milagro.

Este Milagro, como muchos otros, están rodeados de factores inexplicables. Como dijo el Arzobispo de Tiberias, Alexios, cuando me encontré con él en Jerusalén: "El Milagro nunca ha sido filmado, y probablemente, nunca lo será. Los Milagros no pueden ser probados. Se requiere fe para que un Milagro traiga fruto en la vida de una persona, y sin este acto de fe, no hay Milagro, en sentido estricto. El verdadero Milagro, en la tradición Cristiana, tiene un solo propósito: extender la Gracia de Dios a la creación, y Dios no puede extender Su Gracia, sin fe por parte de Sus Criaturas. Por lo tanto, no puede haber Milagro sin fe."
Niels Christian Hvidt




MENSAJE DE PASCUA DE SU SANTIDAD EL PATRIARCA PAVLE DE SERBIA


"Hermanos, digamos a los que no nos quieren:
nosotros perdonamos todo
a causa de la Resurrección de Cristo"
(Estítquera de Pascua)
Queridos hermanos y hermanas, en estos días de primavera, celebramos con una alegría inmutable la fiesta mayor de la Iglesia de Dios, la Resurrección del Cristo Salvador.
Cada año en esta época, cuando una fuerza de vida misteriosa despierta la naturaleza dormida, una vida más luminosa, más santa y más gozosa se despierta también en nosotros. Hoy afluyen pensamientos elevados, aparecen sentimientos sublimes y nuestro espíritu es invadido por reflexiones espirituales que superan nuestro horizonte habitual. Con el Señor resucitado, nos levantamos hacia una vida más elevada y más sustancial. Nuestro corazón es iluminado por el estallido triunfante de la vida eterna que nos ha sido ofrecida por nuestro Redentor y Salvador resucitado.
De la misma manera que en el Génesis misterioso, el Logos de Dios ha hecho nacer el mundo y ha insuflado la vida en el mundo, también el poder divino ha hecho resucitar del muertos el Hijo de Dios, Jesúscristo. Este gran evento es misterioso como la creación del mundo, prodigioso y sublime como el verdadero canto de alegría que ha estallado por encima de toda la creación divina.
Muchos siglos nos separan de la clara aurora de Jerusalén en que las Santas Mujeres Miròforas vieron la tumba vacía. Llegaban para ungir con perfume el cuerpo de su Señor, rociarlo con sus lágrimas y calentar la fría piedra de la tumba con el amor, la fidelidad y la estima. Se encontraban también junto a la Cruz del Salvador Crucificado cuando todos lo habían abandonado, a excepción de su Madre y del Discípulo Amado. Incluso siguiendo de lejos los últimos momentos del más grande de los Maestros, no lo olvidaron la hora de su muerte. De esta manera fueron juzgadas dignas de ser las primeras en testimoniar y anunciar la noticia de la Resurrección, las primeras en expresar la alegría de la nueva vida en el Señor Resucitado. Hoy en nuestros oídos siguen resonando los dulces reproches que el Ángel de Dios les dirigió, sentado sobre la piedra de la tumba: "¿Por qué buscáis al Viviente entre los muertos? No está aquí, ha resucitado. "(Lc. 24, 5-6). Estas Mujeres atemorizadas fueron las primeras, en el jardín donde se encontraba el sepulcro, en tener un contacto gozoso con el Señor Resucitado. Él les dijo que fueran a Galilea para informar a los discípulos y transmitirles la gozosa noticia de que Él los encontraría allí (Mc. 16, 7).
Queridos hijos de Dios, nuestra alegría pascual de hoy emana de la de aquel reencuentro con el Señor Resucitado, que ha resucitado por nosotros y ha insuflado la alegría divina de la nueva vida en medio de todos sus discípulos y de todos los que profesan su enseñanza divina. Siglos nos separan del crepúsculo de otra jornada en Jerusalén en que el Señor Resucitado apareció a sus discípulos, Cleofás y otro. Asustados, se apresuraban para llegar a Emaús, a fin de ponerse a salvo de los israelitas. Aunque menos valientes que las Santas Mujeres Miróforas, fueron juzgados dignos de reencontrarse con el Señor Resucitado. Él les vela su apariencia anterior, de manera que no lo reconocieron. Pero después de haber discutido lo que acababa de suceder en Jerusalén y cuando Él partió el pan, los dejó; entonces se dijeron el uno al otro que "nuestro corazón ardía dentro de nosotros" (Lc. 24, 13-32 ), cuando les hablaba mientras caminaban. Este mismo fuego sagrado que ardía en el corazón de los dos discípulos de Cristo que iban hacia Emaús, arde también hoy en nosotros cuando celebramos esta Fiesta de las fiestas y cuando conocemos este reencuentro espiritual con el Vencedor invisible de la muerte.
Este mismo fuego sagrado no ha dejado de calentar la Iglesia de Dios a lo largo de los siglos de su historia. El mismo Salvador nos ha dicho además: "he venido a arrojar un fuego sobre la tierra" (Lc. 12, 49). Este fuego sagrado ha liberado a nuestros antepasados e ilumina su existencia en las prisiones que sufrieron a lo largo de los siglos. Nuestros antepasados han pasado largo tiempo sin techo, sin hogar, sin libertad, en una inseguridad total, privados de domicilio y de bienes, a la manera de numerosas personas que han sido expulsadas en nuestros días de sus hogares, pero que siempre han conservado la fe en Cristo Resucitado, fe en la victoria de la justicia y la verdad, fe en la Resurrección.
Largos siglos nos separan también de la primera noche de Pascua, cuando el Señor Resucitado apareció por primera vez a sus discípulos llenos de miedo y desesperados, y los saluda con estas palabras: "Paz a vosotros" (Jn. 20, 19). En un instante los tranquilizó, resucitó su fe en Él y su misión divina. Si Él, el Hijo de Dios, no hubiera resucitado, la historia del cristianismo habría acabado con sus últimas palabras sobre la Cruz: "Todo se ha consumado" (Jn. 19, 30). Pero Él resucitó, y en nombre de esta verdad sus discípulos ofrecieron gozosamente la vida por Él.
Portadora de esta gran verdad, su Iglesia puso en marcha una campaña victoriosa a través del mundo, a fin de vencer sin efusión de sangre sus innumerables adversarios armados hasta los dientes. "¿Por qué buscáis entre los muertos a Aquél que está vivo?" (Lc. 24, 5), dijo el Ángel de Dios a las Mujeres Miróforas en el Santo Sepulcro. Ahora bien, ellas habían ido al Sepulcro en la búsqueda de la Verdad y de la Vida eterna.
En nuestros días, millones de hombres empobrecidos espiritualmente y moralmente destrozados, deslumbrados por el resplandor de las cosas efímeras, viven en este mundo como en el frío del sepulcro. No se transforma el mundo en un centro de producción y de comercialización del estallido artificial y de valores efímeros? No se dice hoy día que, incluso en ausencia de cielo, el hombre puede circular tranquilo por la tierra? Como si el hombre contemporáneo se hubiera alzado hasta la cima de la torre de Babilonia, confiando plenamente en su saber, pero a menudo mezquino, egoísta, agresivo y lleno de inclinaciones perversas que amenazan su torre y su supervivencia. Hace temer que nuestra civilización se acuerde demasiado tarde de las palabras de Cristo: "Fuera de mí no podéis hacer nada". (Jn. 15, 5).
Nuestro Salvador se hizo hombre a fin de elevarla hasta Él. Aceptó ser crucificado en la Cruz a fin de rescatar los pecados del género humano. Resucitó de entre los muertos a fin de hacernos el don de la Vida eterna. Ha hecho de la muerte un momento particular de la vida, la vida que nunca se detiene. Cuando Pilato iba a juzgar el Salvador, no tenía ni la fuerza espiritual ni la altura de espíritu para reconocer en Él al Hijo de Dios. Sin embargo sus ojos no podían dejar de notar la belleza del rostro humano del Salvador torturado. "He aquí al hombre" (Jn. 19, 5) anuncia Pilato ante los acusadores de Jesús. Se esforzaba para ejercer cierta influencia sobre las conciencias endurecidas de quienes querían condenar a muerte a Cristo. Pensaba que el esplendor humano de su Persona quizás conmover algunos.
Roguemos al Señor Resucitado para que resucite en nosotros la figura de la naturaleza humana original que hoy es a menudo sesgada, enmascarada y desfiguradas por innumerables vicios. Rogamos para que en nosotros todo el mundo reconozca un hombre iluminado por su Vida eterna, sea rico o pobre, o su posición social grande o pequeña. Nuestra época está hoy enfrentada a una crisis material, pero la crisis moral es aún más visible. Nos alegrará si alguien, mirando a cualquiera de nosotros, sea capaz de decir: "He aquí al hombre! "De manera que cada persona, amigo o enemigo, juez o procurador, pueda reconocer en cada uno de nosotros un hombre auténtico y verdadero.
Hermanos y hermanas, es necesario preservar la dignidad de hombres, que el Hijo de Dios ha elevado tan alto por su Resurrección. Guardamos la fe en el Señor Resucitado, así como el amor a nuestro prójimo, la verdad y la justicia, guardamos la fe en el bien que los hombres buscan a pesar de todo, pero que nadie puede realizar sin la ayuda del Señor resucitado y de su Evangelio. Roguemos al Señor Resucitado y supliquémosle, como los dos discípulos de camino hacia Emaús, que permanezca con nosotros; a fin de que nos alegremos gracias a Él, que reencontremos las fuerzas cerca de Él, que nos elevamos espiritualmente y que las aguas turbias de nuestro tiempo no nos atrapen y arrastren.
Cuando dirijimos este mensaje a todos nuestros hermanos y hermanas, tenemos presentes muy especialmente en los fieles de Kosovo y Metòquia, así como a nuestros fieles en todo el mundo, en todos los continentes donde todos los cristianos ortodoxos celebran hoy la Resurrección de Cristo.
Vuestro Patriarca y todos los Obispos de la Iglesia Serbia os saludan con el saludo de la alegría y de la vida nueva: CRISTO ha resucitado! EN VERDAD, ha resucitado!
En Belgrado, Pascua 2009 El Patriarca Pavle y todos los Obispos de la Iglesia Ortodoxa Serbia .

Mensaje pascual de Su Santidad Bartolomé, Patriarca de Constantinopla

B A R T O L O M E
POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA - NUEVA ROMA Y PATRIARCA ECUMENICO A TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA LA GRACIA, LA PAZ Y LA MISERICORDIA DEL GLORIOSAMENTE RESUCITADO SALVADOR CRISTO

Queridos y dilectos hermanos e hijos en el Señor, ΧΡΙΣΤΟΣ ΑΝΕΣΤΗ! CRISTO RESUCITO!

La humanidad triste había escuchado algún día del siglo XIX de la boca del trágico filósofo que: “Dios está muerto!” Lo matamos…todos nosotros somos sus asesinos…Dios permanecerá muerto!”¿Qué otra cosa son las Iglesias sino los sepulcros y tumbas de Dios?”[1] Y así también algunas décadas más tarde, de la boca de otro homólogo suyo más tardío que: “Dios ha muerto! Les anuncio, señores, la muerte de Dios!”[2] Estas proclamaciones de los filósofos ateos han perturbado las conciencias de los hombres. Mucha confusión se subsiguió en el campo del espíritu y de la literatura, del arte y de la entonces teología, donde, prominentemente en el Occidente, comenzó a hablarse incluso de “la teología de la muerte de Dios”. La Iglesia, por supuesto, nunca tuvo ni tiene ninguna duda de que Dios murió. Esto sucedió el año 33 D.C, sobre el monte Gólgota de Jerusalén, en tiempos de Poncio Pilatos, el regente romano de Judea. Habiendo sufrido indecibles sufrimientos, fue crucificado como criminal y, hacia la hora nona del Viernes, dijo “todo está cumplido!” y entregó el Espíritu! Esta es una realidad indiscutible. El Hijo Unigénito y Verbo de Dios, Jesucristo, el verdadero Dios, murió “por todos” los hombres![3] Habiendo tomado todo lo nuestro, cuerpo, alma, voluntad, energía, esfuerzo, angustia, dolor, tristeza, desazón, alegría, todo, excepto el pecado, aceptó, por fin, nuestro problema más grande, la muerte, y en efecto, en su forma más humillante y torturante, es decir a través de la cruz. Hasta aquí estamos de acuerdo con los filósofos. Hemos de aceptar también que las Iglesias, los templos, son “sepulcros”, “monumentos de Dios”! Sin embargo, nosotros conocemos, vivimos y adoramos al Dios que muere como “un muerto que es el mismo principio de la vida”! Luego del tremendo Viernes, en la aurora de la mañana del “primero de los Sábados”, es decir del Domingo, sucedió aquello, por lo cual tuvo lugar la economía de Dios en la carne y en la pasión y en la cruz y en el descenso al Hades: La resurrección! Y así también es la resurrección una igualmente indudable realidad histórica! Y esta realidad tiene consecuencias directas y salvíficas en todos nosotros. Resucitó el Hijo de Dios, el cual es al mismo tiempo también Hijo del Hombre! Resucitó Dios con todo lo que había tomado de la humanidad: con el cuerpo que había tomado de la purísima sangre de la Santísima Madre de Dios y con su santa Alma. Resucitó de entre los muertos “resucitando a todo el género de Adán como filántropo!” La tumba de Jesús, el sepulcro nuevo de José, está de una vez y para siempre vacío! En vez de monumento fúnebre es un monumento de la victoria contra la muerte, es fuente de vida! El sol inteligible de Justicia ha brillado “desde el sepulcro, bello” concediendo luz sin fin, paz, alegría, gozo, vida eterna! Sí, los templos son “sepulcros” de Dios! Pero sepulcros vacíos, todos iluminados, llenos de “fragancia de vida”[4], de pascual mirra primaveral, bellos, agradables, adornados, con gloriosas coronas de mirto y con flores de esperanza alcanzable, templos que conceden y regalan la vida! La muerte de Dios cambia la dirección las fuerzas del Hades, la muerte fue reducida totalmente a un simple episodio que hace penetrar al hombre desde la vida biológica a la verdadera Vida. Las Iglesias, los sepulcros de Dios, son las amplias puertas del amor de Dios, las entradas totalmente abiertas del tálamo nupcial de su Hijo, el cual “como Novio entró desde el sepulcro” y nosotros los fieles penetrando por ellas “de la muerte festejamos la necrosis, del Hades la anulación, las primicias de una nueva vida eterna, y regocijándonos, alabamos al autor de estos bienes, al único y glorioso Dios de nuestros Padres”![5] Felizmente murió nuestro Dios y su muerte se hizo vida y resurrección nuestra! Felizmente existen tantos “monumentos” suyos en el mundo, tantos santos templos, donde puede entrar libremente el hombre que sufre, que está cansado y aquel que no tiene consuelo, a fin de deponer la carga de su dolor, de su angustia, de su miedo y de su inseguridad, a fin de “deshacerse” de su muerte! Felizmente existen las Iglesias del Cristo, crucificado, muerto y eternamente viviente, donde el hombre desesperado de nuestros días, engañado por los ídolos de barro y por todas las “vácuas ilusiones!”[6] de este “siglo fraudulento”[7], que le han robado el corazón, es decir la economía, la ideología, la filosofía, la metafísica, encuentra refugio y consuelo y salvación. Desde el Patriarcado Ecuménico, desde la Madre Iglesia que vive en su plenitud la pasión, el dolor, la cruz y la muerte, pero así también la resurrección del Teántropo, dirigimos a todos los hijos de la Iglesia un sentido saludo pascual y bendiciones, con el beso del amor de Jesucristo que ha resucitado de entre los muertos, que vive eternamente y que continuamente vivifica al hombre. A Él la gloria, el poder, el honor y la prosternación, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos. Amén.

En la Santa Pascua 2009

Bartolomé de Constantinopla Ferviente suplicante ante Cristo Resucitado por todos Vosotros.

HRISTOS CEL ÎNVIAT, BOGĂŢIA VIEŢII NOASTRE: Pastorala de Sfintele Paşti 2009 a Preafericitului Părinte Daniel, Patriarhul Bisericii Ortodoxe Române

Hristos a înviat!

Preacucernici şi Preacuvioşi Părinţi,Iubiţi credincioşi şi credincioase,

Învierea Domnului nostru Iisus Hristos prăznuită în Sfânta şi Marea Sărbătoare a Sfintelor Paşti ne arată bogăţia iubirii milostive a lui Dumnezeu şi a slavei cereşti dăruite nouă, oamenilor, în Iisus Hristos, ca noi să fim părtaşi ai vieţii şi bucuriei veşnice a Preasfintei Treimi.Bogăţia iubirii şi slavei dumnezeieşti împărtăşită oamenilor în Hristos Cel Răstignit şi Înviat se arată mai ales în darul sfinţirii şi al înfierii dumnezeieşti a omului prin har, precum şi în darul învierii trupului omenesc din moarte şi stricăciune, pentru a participa la viaţa, slava şi fericirea veşnică din Împărăţia cerurilor, după ce am primit răscumpărarea şi iertarea păcatelor, prin jertfa Crucii.În această privinţă, Sfântul Apostol Pavel, în Epistola către Efeseni, ne învaţă zicând: „Binecuvântat fie Dumnezeu şi Tatăl Domnului nostru Iisus Hristos, Cel ce, întru Hristos, ne-a binecuvântat pe noi, în ceruri, cu toată binecuvântarea duhovnicească; precum întru El ne-a şi ales înainte de întemeierea lumii, ca să fim sfinţi şi fără de prihană înaintea Lui, mai înainte rânduindu-ne, în a Sa iubire, spre înfierea întru El, prin Iisus Hristos, din buna socotinţă a voii Sale, spre lauda slavei harului Său, cu care ne-a dăruit pe noi, prin Fiul Său Cel iubit; întru El avem răscumpărarea prin sângele Lui şi iertarea păcatelor, după bogăţia harului Său” (Efeseni 1, 3-7).Apoi, Sfântul Apostol Pavel se roagă pentru cei pe care-i păstoreşte zicând: „ca Dumnezeul Domnului nostru Iisus Hristos, Tatăl slavei (… ) să vă lumineze ochii inimii, ca să pricepeţi care este nădejdea la care v-a chemat, care este bogăţia slavei moştenirii Lui, în cei sfinţi” (Efeseni 1, 17-18).Mergând mai adânc în tâlcuirea bogăţiei iubirii lui Dumnezeu arătată oamenilor în Iisus Hristos, Apostolul Neamurilor spune lămurit că aceasta s-a făcut cunoscută prin Învierea lui Hristos şi Înălţarea Sa la cer: „Pe aceasta Dumnezeu a lucrat-o în Hristos, sculându-L din morţi şi aşezându-L de-a dreapta Sa, în ceruri (… ) şi toate le-a supus sub picioarele Lui şi, mai presus de toate, L-a dat pe El cap Bisericii, care este trupul Lui, plinirea Celui ce plineşte toate întru toţi” (Efeseni 1, 20 şi 22-23).Vedem, aşadar, că Hristos Cel înviat este capul Bisericii căreia El îi împărtăşeşte plinătatea vieţii Sale divino-umane, pentru ca în Biserică să cunoaştem bogăţia slavei înfierii şi învierii noastre în Hristos prin Duhul Sfânt.Bogăţia iubirii covârşitoare a lui Dumnezeu Tatăl pentru oameni, arătată în Hristos, lucrează în omul credincios mai întâi taina învierii lui din moartea păcatului şi apoi învierea din moartea şi stricăciunea (coruptibilitatea) trupului: „Dumnezeu, bogat fiind în milă, pentru multa Sa iubire cu care ne-a iubit pe noi cei ce eram morţi prin greşelile noastre, ne-a făcut vii împreună cu Hristos – prin har suntem mântuiţi! – şi împreună cu El ne-a aşezat în ceruri, în Hristos Iisus, ca să arate în veacurile viitoare covârşitoarea bogăţie a harului Său, prin bunătatea ce a avut către noi întru Hristos Iisus (… ), pentru că a Lui făptură suntem, zidiţi în Hristos Iisus spre fapte bune, pe care Dumnezeu le-a gătit mai înainte, ca să umblăm întru ele” (Efeseni 2, 4-7 şi 10).Din învăţătura Sfântului Apostol Pavel despre legătura adâncă dintre Învierea lui Hristos şi viaţa creştină vedem că bogăţia bunătăţii lui Dumnezeu dăruită oamenilor în Iisus Hristos ne cheamă la fapte bune, prin care noi să arătăm în jurul nostru bogăţia lucrării harului lui Dumnezeu în lume. Vedem, de asemenea, că slava Învierii lui Hristos ne descoperă o altă bogăţie decât bogăţia materială, pământească şi trecătoare, şi anume ne descoperă o bogăţie spirituală cerească, netrecătoare, adică bogăţia vieţii şi fericirii veşnice, care se dobândeşte prin credinţă vie în Iisus Hristos şi prin fapte bune. Astfel, înţelegem mai bine că Hristos a coborât din ceruri, S-a făcut Om, adică a luat chip de rob, ca pe noi să ne înalţe la ceruri, să ne facă fii ai Tatălui din ceruri, ca să moştenim împărăţia cerurilor şi viaţa veşnică. El, bogat fiind în slavă, S-a smerit şi a sărăcit pentru noi, ca pe noi să ne îmbogăţească dăruindu-ne slava înfierii prin har şi a învierii din păcat şi moarte (Cf. II Corinteni 8, 9). De aceea, comoara cea mai de preţ şi bogăţia cea mai mare a creştinului este însuşi Hristos – Domnul (Cf. Galateni 2, 20; II Corinteni 4, 7), prezent şi lucrător în viaţa acestuia prin harul Său, în care se arată dragostea lui Dumnezeu Tatăl şi împărtăşirea Sfântului Duh (Cf. II Corinteni 13, 13). Prin urmare, Apostolul Pavel se roagă pentru fiii săi duhovniceşti astfel: „Hristos să Se sălăşluiască, prin credinţă, în inimile voastre, înrădăcinaţi şi întemeiaţi fiind în iubire” (Efeseni 3, 17; vezi şi Coloseni 3, 3; Filipeni 1, 21).Iubiţi fii şi fiice duhovniceşti,Trăim astăzi într-o lume în care oamenii caută mai mult bogăţia materială trecătoare decât bogăţia spirituală a credinţei şi a vieţii veşnice, iar pe lângă sărăcia materială tot mai aspră, se arată şi o sărăcire spirituală a oamenilor, ca slăbire a credinţei, o răcire a dragostei frăţeşti şi o diminuare a faptelor bune. În această situaţie, este nevoie ca în lumina Învierii lui Hristos care luminează viaţa creştinului în Biserică şi în societate să vedem ce ne învaţă Sfânta Scriptură şi Sfinţii Părinţi ai Bisericii despre bogăţie şi sărăcie. Mai precis, să vedem când şi cum acestea ne împiedică sau ne ajută să dobândim mântuirea, adică iertarea păcatelor şi unirea cu Hristos, Izvorul vieţii veşnice.Potrivit învăţăturii Sfintei Scripturi, bogăţia aparţine lui Dumnezeu (Cf. Psalm 23, 1; 49, 12-13), însă El o dăruieşte oamenilor (Cf. Facerea 24, 35), ca oamenii să o dă-ruiască şi altora, mai ales săracilor (Cf. Matei 19, 21; Luca 12, 33; 16, 9; I Timotei 6, 18; I Ioan, 3, 17). Dumnezeu ajută pe om să adune bogăţia (Cf. Deuteronom 8, 16-18), când aceasta este o binecuvântare a lui Dumnezeu pentru om (Cf. Pilde 10, 22; Filipeni 4, 19).Totuşi, bogăţia materială trecătoare, pământească, adică averile şi banii, nu trebuie să fie scop în sine, ci mijloc de a căuta şi cultiva bogăţia spirituală netrecătoare, cerească, ce se dobândeşte prin iubire faţă de Dumnezeu şi faţă de oameni, prin milostenie şi alte fapte bune. Autorii Sfintei Scripturi observă cu înţelepciune că bogăţia materială este vremelnică (Cf. Pilde 27, 24), nestatornică (Cf. Psalm 38, 6; I Timotei 6, 17), trecătoare (Cf. Pilde 13, 7; 23, 4-5; Apocalipsa 18, 16), ea poate fi furată (Cf. Matei 6, 19; Luca 12, 33), poate fi distrusă (Cf. Matei 6, 19; Iacob 5, 2; I Petru 1, 18), poate pieri (Cf. Ieremia 48, 36), ea este înşelătoare (Cf. Matei 13, 22; Marcu 4, 19), ea nu îndestulează pe om (Cf. Ecclesiastul 4, 8; 5, 10), ea este izvor de ceartă şi invidie (Cf. Facerea 13, 6-8; 26, 12-16; 31, 1-2; 36, 6-7), ea nu poate fi luată de om cu sine după moarte (Cf. Psalm 48, 10; I Timotei 6, 7), iar când devine pentru om o patimă, bogăţia împiedică adesea intrarea lui în Împărăţia cerurilor (Cf. Matei 19, 23-24; Marcu 10, 23-25; Luca 18, 24-25); mai mult, grija excesivă pentru bogăţia materială înăbuşă adesea rodirea cuvântului lui Dumnezeu în viaţa omului (Cf. Matei 13, 22; Marcu 4, 19; Luca 8, 14); iar patima lăcomiei de avere sau iubirea de înavuţire cu orice preţ este sursă a multor nedreptăţi şi neajunsuri, „că iubirea de argint – constată Sfântul Apostol Pavel – este rădăcina tuturor relelor şi cei ce au poftit-o cu înfocare s-au rătăcit de la credinţă şi s-au străpuns cu multe dureri” (I Timotei 6, 10).Relele cele mai mari pe care le poate aduce lăcomia de avere vieţii spirituale sunt acestea: uitarea de Dumnezeu (Cf. Deuteronom 6, 10-12; Osea 13, 6), părăsirea de Dumnezeu (Cf. Deuteronom 32, 15), tăgăduirea sau negarea existenţei lui Dumnezeu (Cf. Pilde 30, 8-9), răzvrătirea contra lui Dumnezeu (Cf. Neemia 9, 25-26), lepădarea de Hristos (Cf. Matei 19, 21-22), mândria nesăbuită (Cf. Pilde 28, 11), învârtoşarea inimii sau lipsa de milostivire (Cf. Pilde 18, 23), asuprirea semenilor, mai ales a săracilor (Cf. Iacob 2, 6), înşelăciune (Cf. Iacob 5, 4). Cunoscând aceste consecinţe rele ale lăcomiei de avere, Mântuitorul Iisus Hristos îndeamnă pe cei bogaţi să-şi adune comori în ceruri, întrucât comorile cereşti sunt mai presus de orice bogăţie pământească (Cf. Matei 6, 19-20; Luca 12, 33; I Timotei 6, 19).Sfânta Scriptură conţine multe mustrări şi ameninţări împotriva celor ce adună comori materiale pe nedrept (Cf. Pilde 13,11) sau le dobândesc pe nedrept (Cf. Pilde 21, 6; 28, 20-23; Ieremia 17, 11), dar şi atitudini împotriva celor ce acumulează averi prin constrângerea semenilor (Cf. Iov 20, 18-23; Pilde 22, 16; Iacob 5, 1-5).Pe de altă parte, Sfânta Scriptură ne prezintă şi bogaţi buni la suflet sau milostivi, harnici şi darnici, care au înţeles că bogăţia lor este dar de la Dumnezeu pentru a fi dăruită celor în nevoi, dobândind astfel marele dar al mântuirii, adică al iertării păcatelor şi al vieţii veşnice. Astfel de oameni sunt Avraam (Cf. Facerea 13, 2; 24, 35), Lot (Cf. Facerea 13, 5), Isaac (Cf. Facerea 26, 13-14), Iacob (Cf. Facerea 32, 5), Iosif (Cf. Facerea 45, 8), Booz (Cf. Rut 2,1), Solomon (Cf. III Regi 3, 13), Iov (Cf. Iov 1, 3; 42, 12), Iosif din Arimateia (Cf. Matei 27, 57), Barnaba sau Varnava (Cf. Fapte 4, 37), Tavita din Iope (Cf. Fapte 9, 36), Corneliu sutaşul (Cf. Fapte 10, 2, 4, 31) şi alţii.În ceea ce priveşte sărăcia, Sfânta Scriptură ne învaţă că aceasta are un înţeles material, ca lipsă de bunuri materiale, şi un înţeles spiritual, ca lipsă de bunuri duhovniceşti sau lipsă de virtuţi şi calităţi sufleteşti. După cum bogăţia în sine nu este rea, ci poate fi dobândită şi întrebuinţată într-un mod bun sau rău, tot aşa şi sărăcia poate fi înţeleasă, acceptată şi trăită cu folos duhovnicesc sau poate duce la disperare şi la fapte rele.Cauzele sărăciei materiale sunt multiple: lenea şi nepăsarea (Cf. Pilde 6, 9-11; 10, 4; 19, 5), beţia şi nechibzuinţa (Cf. Pilde 21, 17; 23, 21), corupţia sau desfrânarea (Cf. Pilde 6, 26; Luca 15, 13), calamităţi sau dezastre naturale, invazii ale inamicului, oprimări din partea vecinilor puternici, sau camăta exagerată şi alte nedreptăţi sociale.Săracii sunt făpturi ale lui Dumnezeu (Cf. Iov 34, 19; Pilde 22, 2). Dumnezeu iubeşte atât pe cei săraci, cât şi pe cei bogaţi (Cf. Iov 34, 19), ascultă plângerea săracilor (Cf. Iov 34, 28; Iacob 5, 4), El nu nesocoteşte rugăciunea lor (Cf. Psalm 101, 18), ci ocroteşte pe săraci (Cf. Psalm 11, 5), le face dreptate (Cf. Psalm 139, 12), îi izbăveşte din necazuri (Cf. Iov 5, 15; 36, 15; Ieremia 20, 13), poartă grijă de nevoile lor (Cf. Psalm 67, 11; Luca 1, 53), înalţă pe cei săraci (Cf. Psalm 106, 41; 112, 7-8), este azil sau apărător al săracilor (Cf. Psalm 13, 6; Isaia 25, 4), a ales pe săracii acestei lumi, bogaţi în credinţă, ca moştenitori ai Împărăţiei cerurilor (Cf. Iacob 2, 5). Pe de altă parte, săracii trebuie să alerge la Dumnezeu (Cf. Iov 5, 8), să nădăjduiască în Dumnezeu (Cf. Psalm 9, 34), să laude pe Dumnezeu (Cf. Psalm 73, 22), să se bucure în Dumnezeu (Cf. Isaia 29, 19). Sfânta Scriptură ne arată că există oameni săraci, dar mărinimoşi şi darnici (Cf. Marcu 12, 43-44; Luca 21, 3-4; II Corinteni 8, 2). Săracii trebuie ajutaţi (Cf. Isaia 58, 7, Matei 5, 42; 19, 21; Marcu 10, 21; Luca 3, 11; 12, 33; 18, 22), nu cu părere de rău (Cf. II Corinteni 8, 2; 9, 5), ci cu bucurie şi inimă bună (Cf. II Corinteni 8, 3 şi 12, 9, 7), fără îngâmfare (Cf. Matei 6, 1). Cine miluieşte pe săraci cinsteşte pe Dumnezeu (Cf. Pilde 14, 31), împrumută pe Dumnezeu (Cf. Pilde 19, 17). Cine ajută pe săraci va fi mântuit de Dumnezeu (Cf. Pilde 40, 1-3), va fi fericit şi binecuvântat de Dumnezeu (Cf. II Corinteni 9, 10; Evrei, 13, 16), va primi răsplată veşnică (Cf. II Corinteni 9, 9; Matei 25, 34-36; Luca 12, 33; 14, 13; 18, 22).Exemple de dărnicie către săraci: Iov (Cf. Iov 29, 16; 30, 25; 31, 16), Zaheu (Cf. Luca 19, 8), primii creştini (Cf. Fapte 2, 45; 4, 34-35), Petru (Cf. Fapte 3, 6), Tavita (Cf. Fapte 9, 36-39), Corneliu (Cf. Fapte 10, 2), Pavel (Cf. Fapte 24, 17; Galateni 2, 10), Biserica din Macedonia şi Ahaia (Cf. Romani 15, 26). Sfânta Scriptură ameninţă cu pedepse pe cei ce nu ajută pe săraci (Cf. Iov 22, 7-10; Pilde 21, 13; Iezechiel 16, 49) sau pe cei ce le fac nedreptate (Cf. Isaia 10, 1-3), îi constrâng şi îi umilesc pe săraci (Cf. Iezechiel 22, 29-31; Amos 2, 6-7; 4, 1-3; 5, 11-12), îi jefuiesc (Cf. Amos 8, 4-7; Iacob 5, 4). Cine nesocoteşte sau dispreţuieşte pe săraci dispreţuieşte pe Hristos (Cf. Matei 25, 42-45) şi nu are dragoste faţă de Dumnezeu (Cf. I Ioan 3, 17). Hristos-Domnul a fost sărac în cele materiale, a trăit în lipsă (Cf. Matei 8, 20; Luca 9, 58; II Corinteni 8, 9), dar a îmbogăţit spiritual, cu harul, învăţătura, iubirea şi sfinţenia Sa, mulţimile care veneau la El. La fel şi apostolii au fost săraci din punct de vedere material, dar bogaţi în credinţă, sfinţenie, înţelepciune şi fapte bune. De aceea, Sfântul Apostol Pavel spunea corintenilor: „înfăţişându-ne pe noi înşine ca slujitori ai lui Dumnezeu (...), ca nişte săraci, dar pe mulţi îmbogăţind ” (II Corinteni 6, 4 şi 8).Urmând Sfintei Scripturi şi mai ales Evangheliei Domnului nostru Iisus Hristos şi învăţăturii Sfinţilor Apostoli, Sfinţii Părinţi ai Bisericii au scos în evidenţă marea tiranie spirituală şi multele nedreptăţi şi consecinţe sociale negative pe care le aduce lăcomia de averi materiale trecătoare, îndemnând pe cei bogaţi să fie milostivi şi darnici faţă de săraci, să nu îngroape comorile de aur în pământ, ci să le mute, prin milostenie, în ceruri, la loc sigur, iar pe săraci îi îndeamnă să nu deznădăjduiască, ci să adune bogăţie spirituală în suflet, prin credinţă şi rugăciune, prin cuvânt bun şi blândeţe.Astfel, Sfântul Ioan Gură de Aur († 407) îl îndeamnă pe bogat, zicând: „Averile pe care le pui în mâna săracilor, le pui într-o vistierie sigură, în mâna lui Dumnezeu. Mâna lui Dumnezeu îţi va da averile înapoi, întregi şi bine păzite; iar când te vei duce în patria ta (cerească), odată cu averile tale, vei fi lăudat, vei fi încununat şi pe deplin mulţumit şi fericit” . Acelaşi Sfânt Părinte ne spune: „Iov nu-şi lipea inima de avuţii când le avea şi nici nu le căuta când le-a pierdut! Bunurile materiale pentru aceasta se numesc bunuri, pentru ca să facem bine cu ele, nu pentru ca să le în-gropăm în pământ” .Iar despre sărăcie, Sfântul Ioan Gură de Aur spune: „Este mult mai bine a fi cineva sărac şi să vieţuiască în virtute, decât a fi împărat şi să vieţuiască în păcate” 6. „Sărăcia îl sileşte pe cineva a fi înţelept, pe când bogăţia de multe ori îl împinge spre rele mari” .În concluzie, acelaşi Sfânt Părinte constată că „nici bogăţia şi nici sărăcia prin sine însăşi nu este ceva bun, ci aceasta se întâmplă în urma întrebuinţării lor”. În alt loc zice: „Bogăţia este un bine, însă nu în sine, ci în mâna celui drept, pe de altă parte, sărăcia este ceva rău, însă nu după firea ei, ci prin gura celui necucernic, pentru că el, supărat pe ea, învinovăţeşte şi huleşte pe Făcătorul său”9. Apoi vine îndemnul: „Nu te teme de cuptorul sărăciei, ci de cuptorul păcatului. Acesta-i flacără şi chin, celălalt rouă şi odihnă. Lângă cuptorul păcatului stă diavolul, lângă cuptorul sărăciei stau îngerii, care alungă flacăra”. „Creştinul se arată mult mai încercat în sărăcie, decât în bogăţie. Cum aceasta? Când el cade în sărăcie, desigur că va fi mai smerit, mai înţelept, mai serios, mai îngăduitor, mai cinstit, pe când dacă se găseşte în bogăţie, are multe piedici spre aceasta”.„Să nu ne pierdem curajul dacă suntem săraci, ci cealaltă bogăţie să o căutăm, bogăţia în fapte bune”.Un alt Sfânt Părinte al Bisericii, Sfântul Vasile cel Mare († 379), pe care-l cinstim în mod deosebit anul acesta 2009, împreună cu ceilalţi Sfinţi Capadocieni, este un înflăcărat apărător al săracilor şi un aspru judecător al bogaţilor lacomi în vreme de foamete şi criză economică. Iată câteva din îndemnurile sale date bogaţilor lacomi de câştig cu orice preţ: „Nu scumpi produsele tale, îngreunând nevoile celor lipsiţi! Nu aştepta să lipsească grâul de pe piaţă, ca să-ţi deschizi tu hambarele, căci «cel ce scumpeşte grâul este blestemat de popor' (Pilde 11, 26). Nu aştepta vremuri de foamete, din dragostea de aur! Nu aştepta o lipsă generală, ca să-ţi înmulţeşti averile! Nu face comerţ cu nenorocirile oamenilor! Nu preface mânia lui Dumnezeu în prilej de înmulţire a averilor tale! Nu înrăutăţi cu biciul neomeniei tale, rănile celor în suferinţă”. Bogaţilor nemilostivi le spune: „N-ai milă? Nu vei fi miluit! N-ai deschis casa, vei fi dat afară din Împărăţie (a cerurilor)! N-ai dat pâine? Nu vei primi viaţă veşnică”. Iar în alt loc din aceeaşi Omilie către bogaţi, Sfântul Vasile cel Mare se întreabă: „Până când aurul va sugruma sufletele, până când va fi undiţa morţii, până când va fi momeala păcatului? Până când bogăţia va fi pricina războaielor, pentru care se făuresc arme şi se ascut săbii? Din pricina bogăţiei rudele nu mai ţin seama de rude, fraţii se uită cu ochi ucigaşi la fraţi. Din pricina bogăţiei, pustiile sunt pline de ucigaşi, marea de piraţi şi oraşele de calomniatori. (… ) Bogăţia v-a fost dată ca să răscumpăraţi sufletele, nu ca să vă fie pricină de pierzare”.În vreme de foamete, ca urmare a secetei cumplite, Sfântul Vasile cel Mare spunea: „Pentru aceasta Dumnezeu nu-Şi deschide mâna, pentru că noi ne-am închis-o pentru iubirea de fraţi. Pentru aceasta sunt uscate ogoarele, pentru că s-a răcit dragostea”.Un alt Sfânt Părinte din Capadocia, Sfântul Grigorie de Nyssa, ne arată importanţa milosteniei faţă de săraci zicând: „Săracii sunt vistiernicii bunurilor făgăduite, ei sunt paznicii Împărăţiei (cerurilor n.n.), cei care deschid uşile celor buni şi care le închid pentru cei învârtoşaţi la inimă şi urăsc pe oameni. Dar în acelaşi timp, ei sunt acuzatori de temut, cât şi buni apărători. Ei apără sau învinuiesc, dar nu prin cuvinte, ci aşa cum sunt ei văzuţi de Domnul şi Judecătorul lumii. Căci felul cum ne purtăm cu ei strigă înaintea Cunoscătorului de inimi mai puternic decât orice crainic'.Un alt episcop din Capadocia, care a trăit tot în veacul al IV-lea, Asterie al Amasiei din Pont, a rostit şi el omilii celebre despre bogăţie şi sărăcie, fiind un aspru luptător împotriva lăcomiei de averi materiale: „Cine l-a şters din catalogul apostolilor pe Iuda şi l-a făcut vânzător în loc de apostol? Nu oare faptul că purta pungă, că a pus mai întâi la cale vânzarea, iar apoi a dobândit preţul faptei sale necinstite? Pentru ce Faptele Apostolilor pomenesc de Anania şi Safira? Nu pentru că s-au furat pe ei înşişi şi au furat darurile afierosite Bisericii din propriile averi? (… ). Experienţa ne arată lăcomia drept o fiară, de care cu greu scapă cei prinşi de ea; înfloreşte mereu şi nu se veştejeşte; îmbătrâneşte cu cei pe care îi are sub stăpânirea ei şi nu-i părăseşte până la moarte (… ). Nu este uşor de eliberat sufletul unui om cuprins de lăcomie, fie că este tânăr cu trupul, fie că este bâtrân, afară numai dacă vine vreun gând curat care să taie boala cu un cuţit”.Iubiţi fraţi şi surori în Domnul,Atât Sfânta Scriptură, cât şi Sfinţii Părinţi ai Bisericii ne învaţă că adevărata şi netrecătoarea bogăţie este iubirea covârşitoare a lui Dumnezeu faţă de oameni arătată în Iisus Hristos şi împărtăşită nouă acum în Biserică prin lucrarea Sfântului Duh.Sărbătoarea Învierii Domnului nostru Iisus Hristos, prin care se arată slava şi bogăţia nesfârşită a iubirii lui Dumnezeu către oameni, ne îndeamnă să ne îmbogăţim mai întâi în credinţă statornică, în rugăciune, în vieţuire curată şi sfântă, în împărtăşirea mai deasă cu Sfintele Taine, după o pregătire mai intensă, aşa cum a fost perioada Postului Mare al Sfintelor Paşti, şi totodată să ne îmbogăţim în fapte bune care aduc lumină şi pace, bucurie şi fericire oamenilor pe care-i ajutăm.Criza financiară şi economică în care se află lumea de azi este în mare parte rezultatul lăcomiei, al câştigului nedrept, al speculei financiare, al evaziunii fiscale la nivel mondial. Când goana după profitul material obţinut cu orice preţ, fără măsură şi fără morală, devine o tiranie a sufletului, atunci capitalismul devine „sălbatic” şi se manifestă ca o patimă a lăcomiei, „ştiinţific” organizată.Consecinţele negative ale acestei crize pentru populaţia săracă sunt greu de descris, deoarece sărăcia impusă altora creează multă suferinţă şi nesiguranţă, dezorientare şi disperare. În această situaţie de politică economică fără etică, când totul devine nesigur şi imprevizibil, schimbător şi înşelător, este necesar să sporim rugăciunea, să ne apropiem mai mult de Dumnezeu Cel statornic şi netrecător, drept şi milostiv, dar şi să sporim vigilenţa şi prudenţa. Deşi criza financiară şi economică este în mare parte o judecată aspră pentru prea multa lăcomie de lucruri materiale adunate pe nedrept şi prea multa risipă de bani, ea poate fi totuşi înţeleasă şi folosită ca un nou început în viaţa persoanelor şi a popoarelor. Astfel, criza ne determină să fim mai economi şi mai cumpătaţi, să nu ne punem nădejdea în valorile materiale, bani şi averi, mai mult decât în valorile spirituale ale credinţei, dreptăţii, corectitudinii şi solidarităţii cu cei în nevoi.Chiar dacă suntem mai săraci din punct de vedere al bunurilor materiale, să nu sărăcim totuşi din punct de vedere spiritual, ci să ne îmbogăţim în bunătate, prin cuvântul bun de încurajare, sfatul bun, o mână de ajutor dată celor mai săraci decât noi, dar şi prin redescoperirea virtuţilor valoroase ale demnităţii şi creativităţii, ale muncii cinstite şi solidarităţii constante.Mai păgubitoare decât sărăcia, ca lipsă de cele materiale, este acum, în vreme de criză financiară şi economică, criza de omenie, adică slaba voinţă de a fi onest şi drept, harnic şi generos.Cu această speranţă de înnoire spirituală a vieţii şi de îmbogăţire în fapte bune, în lumina şi pacea sărbătorii Sfintelor Paşti, vă îndemnăm ca, prin cuvânt şi faptă, să aduceţi bucurie celor săraci şi bolnavi, orfani şi bătrâni, necăjiţi şi singuri, astfel încât şi ei să simtă că Învierea Domnului Iisus Hristos revarsă peste oameni bogăţia iubirii lui Dumnezeu Cel Milostiv.Cu prilejul Sfintelor Paşti, vă adresăm tuturor părinteşti doriri de sănătate şi mântuire, pace şi bucurie, dimpreună cu salutarea pascală: Hristos a înviat!„Harul Domnului nostru Iisus Hristos, dragostea lui Dumnezeu Tatăl şi împărtăşirea Sfântului Duh să fie cu voi cu toţi!” (II Corinteni 13, 13)Al vostru către Hristos-Domnul rugător,

† D A N I E L

ARHIEPISCOP AL BUCUREŞTILOR,MITROPOLIT AL MUNTENIEI ŞI DOBROGEI,LOCŢIITOR AL TRONULUI CEZAREEI CAPADOCIEIŞI PATRIARHUL BISERICII ORTODOXE ROMÂNE

lunes, 20 de abril de 2009

Martes de la Semana Luminosa: Fiesta de los neomártires griegos Santos Nicolás, Rafael e Irene


Relicario con las reliquias de los Neomártires de la isla de Mitilene
Santos Rafael, Nicolás e Irene
que se venera en la Parroquia Ortodoxa
de San Andrés y San Nicolás de Alicante

Tropario, tono 4º
Habiendo luchado en Mitiline por Cristo Dios,
habeis santificado la isla con el descubrimiento
de vuestras preciosas reliquias,
oh benditos mártires.
Por esto nosotros os honramos,
Rafael junto a Nicolás y a la virgen Irene
como a nuestros divinos protectores e intercesores ante el Señor.