miércoles, 16 de febrero de 2011

El Triodion

Este domingo, el del Publicano y el Fariseo, nuestra santa Iglesia nos introdujo en el periodo del Triodion. Con estas breves palabras me gustaría dar alguna pequeña pista que nos ayudase en nuestra vida espiritual.

El Triodion es un periodo solemne y lleno de espiritual devoción que se inicia en este y domingo y termina en el Grande Sábado Santo. A este tiempo de penitencia, ayuno y oración le seguirá el gozoso periodo del Pentecostarion, que comenzará en el Domingo de Pascua y terminará en el Domingo de Pentecostés.

Comenzamos días en los que se exacerba la lucha espiritual y la Iglesia por medio de los himnos , las lecturas, la celebración de la Liturgia de los Dones Presantificados, el ayuno que comenzará el Lunes Puro, va creando una atmosfera adecuada para que surja en nosotros el arrepentimiento por nuestros pecados, ofreciéndonos la penitencia saludable para nuestra sanación espiritual. Nos llama a participar en el Sacramento de Confesión, a crucificar nuestras pasiones y al hombre viejo que cada uno de nosotros llevamos dentro, para morir con Cristo y resucitar con Él. No quiere decir esto que una vez terminado este santo tiempo nos entreguemos desbocados a las pasiones, abandonando la lucha espiritual, eso sería la causa de haberlas sólo reprimido y lo que nos exige es la verdadera conversión que las arranque desde la raíz. El Triodio nos enseña que toda nuestra vida ha de ser una continua metanoia para poder participar al final de ella de la alegría de la Pascua eterna.

Si contemplamos la vida de los Santos, vemos que las pasaron en una incesante lucha contra las pasiones, en un continuo ayuno, en un estado de tristeza por este mundo y de alegría esperanzada por el venidero. Caminaban por esta tierra con la idea bien clara de estar de paso, de ser ciudadanos del cielo. Sus vidas nos interpelan a la conversión.

El hombre por su naturaleza es cambiante. Lo que hoy se coge con buena voluntad y celo, mañana se abandona con desgana. Está influido por las consecuencias del pecado ancestral, cae con facilidad en la negligencia y la indolencia. Además la situación en la que nos toca vivir no es que sea precisamente la más propicia para vivir la experiencia catárquica de la verdadera conversión. Este tiempo se nos ofrece como una ayuda, se nos dan las armas para la lucha y se nos anima a renovar el ardor en nuestra lucha espiritual.

Nos vamos introduciendo en este tiempo de forma gradual, siguiendo una pedagogía divina. Es como una escalera por la que vamos ascendiendo gradualmente, una luz que como cuando llega la aurora va creciendo hasta que surge el sol. El primer paso lo damos al reconocernos pecadores como el Fariseo, aplastando la soberbia que anida en nuestros corazones para poder así enfrentarnos cara a cara con la realidad de nuestras pasiones. El paso siguiente lo damos en el Domingo del Hijo Pródigo en el que descubrimos el valor de nuestro arrepentimiento que es acogido por Cristo, infinitamente misericordioso, que lo acepta y que nos espera con los brazos abiertos para sanar y limpiar las heridas causadas por nuestros pecados restableciéndonos en nuestra condición de hijos y herederos de su Reino. El domingo siguiente, el Domingo del Juicio final nos recuerda la gran realidad de que Dios es misericordioso, pero también justo y que si grande es su misericordia, grande es también su justicia. Aquellos que no se arrepientan y vivan entregados a una vida de pecado en medio de sus pasiones, tendrán que enfrentarse un día a la terrible realidad del Juicio Final, cuando Cristo venga a juzgar al mundo y a cada uno de los hombres según sus obras. El Domingo de la expulsión del Paraíso, nos presenta la realidad de que la causa del destierro de Adán fue su desobediencia al mandamiento de Dios que nos enseña que si queremos volver a recuperar ese Paraíso perdido por el primer hombre hemos de recorrer el camino opuesto, el camino de la obediencia a la voluntad de Dios y del ayuno.

El siguiente paso está dentro ya del Gran Ayuno, de la Gran Cuaresma que comenzará con el Lunes Puro. Es el Domingo de la Ortodoxia, en el que vemos que sólo dentro de la verdadera y única Iglesia de Cristo esta lucha y entrenamiento espiritual tiene sentido y da frutos. Es en la Santa Iglesia donde encontramos todos los recursos necesarios para la salvación; es la palestra donde se entrenan los atletas de Cristo; la barca a la que se suben los que buscan la salvación. Los domingos siguientes nos presentarán a algunos de estos grandes atletas de la fe, de los grandes ascetas. El segundo Domingo de Cuaresma la Iglesia nos presenta a San Gregorio Palamás, el gran maestro y defensor de la Fe Ortodoxa contra las herejías emanadas de la corrupta Roma, el que nos enseña a abrir los corazones para recibir la fuerza de las energías increadas. El tercer domingo nos mostrará cual es el arma invencible que hemos de utilizar en nuestras luchas y combates espirituales: la gloriosa Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Ella nos trae a la mente la Pasión de Cristo, pero también su victoria que es la nuestra. Los dos domingos siguientes nos presentarán a San Juan Climaco y a Santa María Egipciaca que nos enseñan que no hay otro camino para vencer las pasiones que la vía ascética. Finalmente el Domingo de Ramos nos introduce en la Pasión salvífica de Nuestro Señor Jesucristo recordándonos los ramos de olivo y las palmas la gloriosa Resurrección.

Ascendamos por esta escalera cuyos peldaños son las virtudes. No es tarea fácil. Es una ascensión en la que no faltarán las luchas contra las tentaciones y los demonios que intentarán hacernos caer. Es una lucha en las que derramaremos lágrimas y tendremos siempre presente el mal pensamiento de ceder, de abandonar. Por encima de todo hemos de buscar el consejo del padre espiritual que nos ayude a superar los obstáculos del malastuto enemigo con la asistencia de Dios. No hemos de caer en el desaliento y la desesperación, pues si grandes son nuestros pecados, más grande es la misericordia de Dios. No importa cuál es nuestro estado al iniciar el camino, lo verdaderamente importante es iniciarlo con celo y buena voluntad y no parar hasta haber llegado a la meta. No lo dudemos ni un momento: Dios está a nuestro lado, nos acompaña y da la fuerza necesaria y nuestros compañeros son los Santos que nos alientan con sus oraciones a caminar por el camino que ellos ya anduvieron. Y sobre todo, tenemos a nuestro lado la ayuda poderosa de la Santísima Madre de Dios, muralla inexpugnable, fortaleza en la que refugiarnos y abogada ante el trono del Justo Juez.

¡Que tengamos un santo Triodio!

P hm Nicolás

domingo, 13 de febrero de 2011

Cantarile Triodului




Peregrinación a Rumanía: Chiochis

El viernes por la noche, regresaba a España después de estar seís días de peregrinación en Rumanía. No puedo en una entrada contar todo lo ocurrido en estos días por lo que poco a poco iré transmitiendo las experiencias de estos días inolvidables.

Desde que Marius y Pilar marcharon a Rumanía, había recibido de ellos varias invitaciones para volver a aquél hermoso país. No es fácil dejar la parroquia y hay que cuadrar muchas cosas antes de poder plantearse el estar unos días fuera de Alicante. Después de que terminaran las fiestas de Navidad y Teofanía, y antes de que diera comienzo el Santo Triodio, era el momento ideal para poder realizar la peregrinación. La última había sido hace dos años a la Santa Montaña de Athos y ya era hora de volver a cargar las pilas.

El P Richart aceptó el venir a celebrar el domingo después de mi partida y al domingo siguiente, el primero del Triodio, ya estaría de vuelta en Alicante por lo que la Parroquia no quedaría sin Divina Liturgia.

Parroquia de los Santos Arcángeles de Chiochis
Llegué a Cluj, de madrugada y estaban esperándome el P Ioan y Marius. De allí marchamos a Chiochis, que es donde está la parroquia del P Ioan. Es un pequeño pueblo entre Bistrita y Gherla. Asistí allí a la Divina Liturgia y el P Ioan me pidió que hiciera yo la homilía. La alegría de la gente y el asombro de los fieles era enorme: un padre español y ¡Ortodoxo! Después fuimos a comer a la casa parroquial donde habían preparado la preoteasa Gheorgheta y las demás mujeres una fenomenal comida para celebrar mi llegada. No encontrábamos el momento de empezar a comer.Todos preguntaban, querían saber, cómo se vivía la Ortodoxia en España, cómo era nuestra parroquia, las experiencias de un sacerdote en un país como el nuestro. Verdaderamente impresionante la acogida, el cariño, el grandísimo respeto lleno de afecto y magnífica la labor del P Ioan en esta hermosa parroquia.

Ésta es su primera parroquia. Fue ordenado en Nasaud el´pasado día de San Nicolás y no ha sido fácil para él pues se encontró con una Iglesia con grandes carencias y en un estado grande de abandono. El anterior sacerdote no vivía en el pueblo y me decía que gracias a mi visita le habían puesto el agua en la casa, aunque todavía no en el aseo. Tuvo que poner orden en un consejo parroquial politizado y con pocas ganas de colaborar. Ha organizado la vida litúrgica, la Iglesia está abierta, él está en el pueblo... Resultado: colas para confesar, asistencia masiva a las celebraciones y presencia de un pueblo hambriento de la "Dreapta Credinta" Reacción: El protopreot de la zona diciendo que es que "celebra demasiado" y os preguntaréis que es esto de celebrar demasiado, el famoso abuso litúrgico, pues esto es que a algunos les molesta que no se coman la mitad de las oraciones, que no se corte la Divina Liturgia por aquí y por allí... Vamos que el problema es celebrar como Dios manda, nunca mejor dicho.

Te encuentras con cosas tan curiosas como que hay gente que no quieren que se celebren los funerales en la Iglesia porque luego "se queda todo lleno de microbios" No penséis que esto lo dicen personas ignorantes, bueno necios si que son, lo dice algún que otro mediquillo de la zona. la solución como le dije al P Ioan es muy sencilla: "Cuando venga a decirte que bautices a su hijo, le dices que el bautizo lo celebras en la calle, en el abrevadero de las vacas, a ver como le sienta"

La gran esperanza es que hay una nueva generación de sacerdotes jóvenes que sabe que es lo que tiene que hacer y que tiene ganas de hacerlo. Esto mismo es lo que ha sucedido en Nasaud, donde han cambiado a los sacerdotes de la Catedrala. ¡La gente no sabía lo que eran unas Vísperas con artoclasia y litia! Es el fruto de la gran labor del Metropolita Bartolomé de bienaventurada memoria, ahora con una mayoría ecumenista y a favor de las renovaciones veremos que es lo que ocurre en esta hermosa metropolia de Transilvania.

Por la noche partimos para Bistrita que es donde viven Pilar, Marius y sus tres hijos, Andrei, Nicolae y Nectarie.

(Continuará)

sábado, 5 de febrero de 2011

Inactivo por "Peregrinación"


Esta semana el blog permanecerá inactivo por "peregrinación a Rumanía". Una semana que no es para descansar, sino para poner a trabajar el espíritu, abrir el corazón a la gracia y renovar fuerzas, hablar con duhovnics, pedirles consejo, hacer una buena confesión de los pecados, venerar Santas Reliquias e Iconos milagrosos para poder seguir trabajando en la Viña. Pedid por mí en vuestras oraciones, yo os tendré presentes en las mías.

Hm Nicolás

jueves, 3 de febrero de 2011

LOS GRILLETES DE LA CAUTIVIDAD LATINA: El PECADO QUE NO ES ORIGINAL


Me llegó la palabra del Señor que dijo: ¿Por qué vosotros que sabéis hablar en proverbios aplicáis al país de Israel este refrán: “Los padres comieron las uvas agrias, y los hijos sufren dentera”? Por mi vida dice el Señor, que no tendréis más necesidad de decir ese refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías; mías son el alma del padre como el alma del hijo, más el alma que pecare esa morirá. (Ez 18, 1-4)

¿Somos conscientes de que la expresión “pecado original” no aparece en ninguno de los escritos de los Santos Padres? Esta es una expresión puramente agustiniana que es desarrollada tanto por la teología católica como por la protestante.

La expresión utilizada por los santos Padres es “propatorikón amártima ", el pecado antepasado, el pecado ancestral. Las implicaciones de esto son muy importantes y la diferencia entre los dos conceptos es radical. Según la doctrina agustiniana del pecado original, todos heredamos la culpa de Adán, nacemos en pecado. Antes de san Agustín esta enseñanza era totalmente desconocida para la Iglesia y sigue siéndolo con posterioridad: Según la enseñanza unánime de los santos Padres heredamos una inclinación por el pecado, fruto de la corrupción en la que nacemos. Esta debilidad es como la tendencia a la diabetes que podemos heredar de nuestros padres, mas en ninguna parte de las escrituras o de los Santos Padres se dice que heredemos la culpa de la transgresión de Adán. Somos responsables de nuestros propios pecados, no de los de Adán. Los Santos Padres hacen referencia a la herencia del pecado en cuanto a debilidad por el pecado y para que nadie se llame a engaño y malinterprete la frase “heredar el pecado” los Padres son cuidadosos de traernos de nuevo a la “verdadera religión”, señalando el otro aspecto de nuestra naturaleza que también es heredado; porque como señala San Basilio:

“También existen virtudes en nosotros por naturaleza y el alma tiene afinidad con ellas no por educación, sino por la naturaleza misma. Nadie nos enseña a odiar la enfermedad, sino que nos repele por nosotros mismos, el alma no tiene necesidad de un instructor que nos enseñe a repeler el vicio” (Hexaemeron, Homilía IX: 4)

San Cirilo de Alejandría, en su explicación del Evangelio de San Juan el Teólogo (Jn 9, 2), dedica toda la homilía a condenar la doctrina de que una generación es responsable o culpable de los pecados de una generación anterior. Nos dice que las personas que enseñan esas “tonterías” mezclan los errores griego (paganos) con las enseñanzas de la Iglesia. Escribe San Cirilo:

“Por boca de Moisés dio al pueblo de Israel muchas leyes y en ellas se dice que el culpable del pecado ha de ser castigado, más en ninguna parte pone que los niños deban compartir las penas por el pecado de sus padres, ni que se ponga como una carga sobre los descendientes los pecados de sus antepasados.” (Homilías sobre el Evangelio de San Juan, libro VI, cap. 1)

Y de nuevo, escribe:

“Por ello es también absurdo que caiga la sentencia de condena sobre todos los hombres por el pecado del primero, me refiero a Adán, el fundador de nuestra raza, que transgredió el pecado que le fue dado a él." (Homilías sobre el Evangelio de San Juan, libro II, cap. 17)

Como el mismo san Cirilo nos enseña, Dios no sería verdaderamente misericordioso si hiciera caer sobre los descendientes los pecados de los antepasados, sino más bien rencoroso, vengativo e injusto.

Al igual que el profeta Ezequiel, el santo profeta Jeremías es también muy claro sobre esto:

“En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen dentera. Sin embargo, cada uno morirá por su maldad, a todo hombre que come uvas agrias, le entra la dentera a sus dientes” (Jer 38, 29, Septuaginta)

VISITA VIRTUAL AL MONASTERIO DE OPTINA


Entrando en este enlace se puede hacer una visita virtual al Monasterio de Optina. Al principio, la imagen aparece en blanco y negro pero enseguida pasa a color.

LA ORTODOXIA EN ESPAÑA E IBEROAMÉRICA

El Libro de los Santos Evangelios, en una edición cuidadísima a tres tintas, que tenemos encima de la Santa Mesa de nuestra Parroquia de Alicante viene de México. De allí vienen también muchos libros que son utilizados por los ortodoxos españoles y los CD con la música de la Liturgia, la Paraclesis de la Madre de Dios, de la Semana Santa... El calendario que está en las paredes de nuestras casas viene del Monasterio de san Antonio de Texas, monasterio fundado por monjes del Monte Athos, discípulos del Bienaventurado Geronta José el Hesicasta. La página mejor en contenidos, textos teológicos y litúrgicos, es la del siempre recordado Vladika Alejandro Milerant; México DF fue la sede del primer Obispo Ortodoxo español desde hacía mil años Monseñor Pablo Ballester, Mártir por la Fe Ortodoxa y cuya canonización estudia el santo Sínodo de Grecia. Cientos de estudiantes hispanoamericanos se preparan para el sacerdocio estudiando Teología en Tesalónica, un colombiano estudia en el seminario ruso de París. Cientos de Iglesias abiertas por toda América, cientos de miles de fieles alabandoa  Dios en la santa Fe Ortodoxa.

Y en Hispano América surge la pregunta inevitable: y ¿qué pasa en España? La Ortodoxia en España lleva presente ya varias décadas. Sobre todo a partir de la segunda mitad d ela década de los 90 han sido miles los ortodoxos que se han establecido en España provenientes de los países del Este de Europa, sobre todo de Rumanía. Hay presencia de las Iglesias de Constantinopla, Rumanía, Rusia, Ucrania dependiente de Constantinopla, Bulgaria, Georgia y Serbia. Dos osbispados, la Metropolis de Constantinopla y el Obispado de España y Portugal del Patriarcado de Rumanía Existen parroquias ortodoxas en todas las capitales de provincia y en muchos pueblos... Más ¿es posible en España el fenómeno que se está produciendo en Iberoamérica? Sólo Dios lo sabe, pero los datos hablan por si sólos.

¿Cuáles pueden ser las causas de que la Fe Ortodoxa no arraigue entre el pueblo Español? Es un gran misterio. En las conversaciones con el P Artemio y el Archimandrita Giorgios del Monasterio de Grigoriu en la Santa Montaña de Athos, les comentaba que había como un gran cristal entre los españoles y la Ortodoxia. Algunos se sentían atraidos, más cuando se acercaban había un tropiezo invisible que les impedía entrar.

¿Qué puede ser este cristal; cuáles son los impedimentos con los que se pueden encontrar; seremos el impedimento los mismos ortodoxos?

Uno de los grandes problemas es la división de la Ortodoxia en España. Nadie cede en la adminsitración de sus parcelas y no hay ninguna intención de crear una única jurisdicción, repitiendo en muchos casos los errores cometidos en otras partes como por ejemplo en Francia. La creación de una única jurisdicción haría que se uniesen fuerzas y hubiera la presencia de una Iglesia Ortodoxa de considerable importancia.

Los sacerdotes que han venido, lo han hecho con la intención de atender a los fieles de su nacionalidad, produciéndose situaciones tan lamentables que hay fieles de una jurisdicción en una ciudad que no asisten a la Iglesia que hay en ella ya que no es de su jurisdicción. Esto es también fruto de que en las parroquias nacionales se usa en la mayoría de las ocasiones exclusivamente la lengua de origen, lo que hace que fieles de otras jurisdicciones no entiendan nada de los oficios litúrgicos. Así mismo muchos sacerdotes aún después de estar muchos años en España tienen un conocimiento muy pobre del español al relacionarse sólo con personas de su nacionalidad lo que hace imposible que fieles de otras nacionalidades puedan por ejemplo pedir consejo o celebrar el sacramento de la Penitencia.

Al venir sólo a apacentar el rebaño que se les ha encomendado, no sienten la necesidad de salir a buscar a las otras ovejas que andan perdidas y en medio de la oscuridad del error. Esto viene también propiciado por la indeterminada indeterminación con la que es presentada la Iglesia Ortodoxa: "es lo mismo", "Catolicismo y Ortodoxia son casi iguales". Esto viene sostenido por la presencia en actividades ecuménicas por parte de los ortodoxos que viene a confirmar el error anterior.

Muchas iglesias ortodoxas se encuentran alojadas dentro de templos católicos por lo que se tiene mucho cuidado de no realizar ninguna actividad, ni decir nada que pueda molestar a los que hospedan, sobre todo la presentación de una clara eclesiología ortodoxa, y una predicación efectiva de las verdades de la Fe que se quedan diluidas en medio de la nebulosa de los políticamente correcto.

La falta de materiales en español y la dificultad para poder conseguir algunos que ayudasen a los españoles que quieren acercarse a la Ortodoxia a conocer la verdaera Fe, transmitida por los Apóstoles y que conserva en toda su pureza e integridad, nuestra Santa Iglesia, la única Iglesia de Cristo.

Todo esto hace que los españoles que pudieran estar interesados vean la Ortodoxia como una complicación del catolicismo, con ceremonias más hermosas, pero también más largas y todo se quede en un filoorientalismo o filortodoxismo, pero sin llegar más allá.

Más grave todavía es el hecho de que se esconda la lámpara debajo del celemín en vez de ponerla en lo alto de la sala para que ilumine a todos. Esto viene de la carencia de espíritu misionero que puede estar producido por un lado por la opinión de que de la misma maera que un ruso o un rumano son ortodoxos, un español o portugués han de ser católicos, no existiendo necesidad de que los españoles entren en la ortodoxia. Antye esta idea cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Es qué los Españoles no están necesitados de la salvación? ¿No tienen  derecho a conocer la verdaera Fe y entrar en la Iglesia de Cristo?

Son cientos de miles los que han abandonado en las últimas décadas el catolicismo romano, por muchos motivos y uno de ellos precisamente ha sido el proceso de protestantización que ha sufrido la iglesia romana, abandonando su culto secular, prácticas de piedad y espiritualidad. Sus sacerdotes se han convertido en muchos casos en profesores de religión y gestores de las ONGs en que se han convertido muchas de sus parroquias. Muchas de estas personas buscan con gran sed espritual las fuentes donde beber del Agua Viva, por el camino son muchos los que se pierden en las manos de las religiones orientales, pentecostalistas,evangelicos. No han encontrado una mano tendida que los sacase de las tinieblas de pelago para subirlos a la barca de la salvación.

Es un grave compromiso para todos nosotros que vivimos en este país: el anuncio de la verdad salvadora de Cristo, para que sean muchos los que conociéndola, se salven.


Su Eminencia el Arzobispo Metropolitano Atenágoras de México, es el Jerarca de la Metrópolis Griega de México, América Central, Colombia, Venezuela y las Islas del Caribe bajo el Omorfión del Patriarca Ecuménico. Este es un extracto de un texto en el que precisamente habla de la situación de la Iglesia Ortodoxa en Hispanoamérica.


Hace trece años, cuando se creó la Metrópolis de México con sólo tres sacerdotes y la misión de atender las comunidades de lengua griega de México, Panamá y Venezuela, nunca hubiera imaginado el milagro que se ha desarrollado en América Latina.


Todos vivieron el milagro de Cuba cuando Fidel Castro llevó a cabo la construcción del templo de San Nicolás de la Habana y recibió al Patriarca Ecuménico Bartolomé I que presidió la consagración de la nueva iglesia en enero de 2004.


Desde el año 2000 hemos experimentado un gran aumento de nuestra Santa Fe Ortodoxa en México, Colombia y Costa Rica.


Grecia vivió hace 2000 años su propio Pentecostés entrando dentro del cristianismo de la mano del apóstol San Pablo y los demás Apóstoles. Allí como dice el dicho popular, levantas una piedra y te encuentras la reliquias de un Santo y no sólo eso, está el ejemplo de tantos Padres iluminados por Dios y luchadores por la Fe Ortodoxa. Nosotros ahora en América Latina estamos viviendo nuestro Pentecostés y ahora salvo pequeñas minorías de lengua griega, la Ortodoxia está formada por hispanos y su lengua es el español.


Cuando hace seis años el Patriarca Ecuménico visitó Cuba para la consagración del templo de san Nicolás, sólo había cuatro cubanos y ahora son más de mil familias las que han sido bautizadas y han abrazado la Santa Fe Ortodoxa. Cada día aumenta el número de aquellos que quieren conocer la Ortodoxia. Hace seis años, con la inauguración de la Iglesia de San Nicolás, comenzó su camino aquel pequeño grupo. Ahora, con la ayuda de Dios y la labor incansable de cinco sacerdotes, un colombiano y cuatro cubanos, se ha realizado un trabajo misionero impresionante a pesar de todas las dificultades económicas y políticas y se abren iglesias en otras ciudades con la ayuda de Grecia que envía ayudas para poder dotarlas de lo necesario. Ahora necesitamos 35.000 euros para poder tener una iglesia y atender las necesidades de los neófitos. Confiamos y pedimos que Dios nos envíe un donante. Comfiamos en que lo hará.


En Colombia y gracias a una donante de la Asociación Misionera “San Cosme de Aetolia” se está construyendo el primer templo en la ciudad de Cucutá. Y ahora otro milagro: Guatemala…


Durante décadas, en todos los países de América Central y del Sur, innumerables grupos de personas que habían abandonado a Roma, estaban esperando el abrazo de la Ortodoxia. Uno de esos grupos llamó a nuestra puerta en Guatemala hace varios meses, pidiendo ser admitidos en la Ortodoxia. Hacía veinte años que habían establecido una iglesia no canónica sin saber muy bien que era lo que hacían y durante este tiempo habían intentado sobrevivir. Lo hacían de forma incorrecta y deseaban y anhelaban la Ortodoxia. Ellos sabían que en nuestra Iglesia es donde está depositada la verdadera fe. Veinte años después les llegó la plenitud, entrando en la Metrópolis del Patriarcado Ecuménico. Eran un grupo de más de 500.000 personas, con 338 iglesias y capillas, en montañas y llanuras e incluso en ciudades del sur de México. Entonces comprendí lo que dijo el historiador Steven Runciman cuando escribió que “el tercer milenio pertenece a la Ortodoxia.


Ahora se ha iniciado el camino de catequesis para estas personas, camino bendecido por Dios, para enseñarles lo que supone la Fe Ortodoxa para sus vidas y ayudarles a experimentar la propia resurrección. Así aprenderán y vivirán la verdadera adoración y después de ser bautizados y de haber recibido la Santa Crismación, participarán en los Inmaculados y Sagrados Misterios del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor y Redentor Jesús Cristo.


Para esta gran labor misionera en América Latina es necesario imprimir en Español miles de textos catequéticos para los fieles, así como formar maestros y catequistas para niños y adultos muchos de los cuales son analfabetos


Y esto es sólo el principio, la lucha ha comenzado. A pesar de los escasos medios a nuestro alcance contamos con la gracia y la fuerza de la presencia del Espíritu Santo que nos sostiene en nuestro trabajo por la Ortodoxia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La desfachatez del uniata

Hay imágenes con las que uno preferiría no encontrarse y éstas son de esas. El jefe de los uniatas de Cluj, en la Catedral Metropolitana con Vladika Bartolomé de cuerpo presente en el catafalco. Muchas gracias tiene que dar este señor de que no se haya levantado cuando se ha atrevido a bendecirlo. Como pueden tener estos papistas tanta desfachatez, cuando han sido causantes de tantos disgustos y divisiones en los pueblos de Transilvania, cuando han llenado los juzgados de pleitos por la posesión de las iglesias de cientos de pueblos alentados y sostenidos por el estado Vaticano, cuando se atrevieron a tomar por la fuerza la iglesia de San Nicolás de Cluj, profanándo el altar con sus ázimos. Y ahora se atreve a bendecirle...

Estas son las cosas que hemos de ver, ha muerto el único de los metropolitas  y obispos que levantó su voz cuando el disparate cometido por Nicolás Corneanu al comulgar con el pan y el vino de los latinos, el único que claramente ha denunciado la situación de perdida de fe y valores que se está viviendo en Rumanía y el único que claramente ha presentado la situación de falta de sinodalidad, megalomanía y autoritarismo que se vive en la Iglesia Rumana.

Verdadero confesor de la Fe Ortodoxa, Pastor de su pueblo, Padre de sus hijos. Mientras ellos le lloran, mañana muchos se acercarán para ver si es verdad que ha muerto.

Inmormantare en la NCN



En el siguiente link:


Se podrá seguir mañana, a partir de las 8:00 hh la Panihidia, Divina Liturgia y entierro del Metropolita de Cluj, Vladika Bartolomé Anannía.

martes, 1 de febrero de 2011

Întâmpinarea Domnului nostru Iisus Hristos

Astăzi, la 40 de zile de la mântuitoarea Întrupare, adică de la Naşterea Domnului Iisus Hristos din Fecioara Maria, cinstim ziua ducerii Pruncului dumnezeiesc la templu din Ierusalim, de către Preasfânta lui Maică şi de către Dreptul Iosif, ascultând de porunca Legii vechi şi împlinind această poruncă.


Dar tot astăzi, cinstim şi ziua când bătrânul Simeon, mişcat de Duhul Sfânt, a venit, şi el, la templu, unde i s-a împlinit, înainte de moarte, aşteptarea de a-L vedea cu ochii pe Mesia, precum i se făgăduise. Iar în pruncul cel adus la templu el a văzut, cu ochi proorocesc, noua putere de mântuire, pe care Dumnezeu a dăruit-o lumii, puterea de mântuire fără de margini a credinţei în Hristos, putere mai tare decât toată puterea Legii vechi. Bucuros de această descoperire, bătrânul Simeon a venit în întâmpinarea pruncului Iisus, L-a binecuvântat şi luându-L în braţe, plin de recunoştinţă, şi-a cântat minunata lui cântare de preamărire, care ne arăta ce a văzut el despre pruncul Iisus.

Pentru el, Hristos este puterea cea mare de mântuire a lui Dumnezeu în lume, Hristos este lumina tuturor popoarelor, Hristos este slava lui Israel cel vechi şi a lui Israel cel nou.

Astfel, astăzi, prin glasul bătrânului Simeon, se întâlnesc, în templu, Legea veche a slovei, cu Legea cea nouă a Duhului Sfânt. Şi Mântuitorul împlineşte porunca Legii vechi, în numele nostru al tuturor, ca să ne facă pe toţi liberi faţă de Legea veche, dar totodată ne cheamă şi să primim Legea cea nouă, putere de mântuire a credinţei în El, mai tare decât Legea veche, puterea de mântuire a tuturor popoarelor lumii. Această veste bună este darul cel mai de preţ al întâmpinării Domnului de astăzi, de către Dreptul Simeon, la templu.

E ca şi când fiecare din noi ar lua pe pruncul Iisus şi ar zice, ca şi Simeon: "Ochii mei Stăpâne, au văzut mântuirea Ta, pe care ai gătit-o pentru toate neamurile" Iar rugăciunea lui Simeon: "Acum slobozeşte pe robul Tău, Stăpâne", nu vrea să spună numai că acela care a primit pe Iisus poate muri în pace, ci ea însemnează că şi cel care a primit pe Iisus şi puterea Lui de mântuire, are cu sine puterea de a trăi şi viaţa de aici, împăcat cu Dumnezeu, departe de robia păcatului şi liber de tirania celui rău.

Bucuroşi şi îndatoraţi de această tainică veste bună, să rostim, deci şi noi, cu bătrânul Simeon, cântarea lui de recunoştinţă, astăzi: "Acum slobozeşte pe robul Tău, Stăpâne, după cuvântul Tău, în pace, că văzură ochii mei mântuirea Ta, pe care ai gătit-o înaintea feţii tuturor popoarelor; lumina spre descoperirea neamurilor şi slava poporului Tău Israel" (Luca 2, 29-32). Amin.

lunes, 31 de enero de 2011

Dumnezeu sa-l ierte si sa-l odihneasca impreuna cu dreptii!

IN ACEASTA SEARA MITROPOLITUL BARTOLOMEU ANANIA A PLECAT SPRE LUMINA CEA NEAPUSA, INAINTE DE A FI IMPLINIT 90 DE ANI:

“Moartea, practic, nu exista,
pentru ca noi credem in Inviere!”


Ultimul sau cuvant, public, inainte de Nasterea Domnului:

“Va rog, parintilor, ocrotiti-va copiii!”

Operatia de la Viena nu a mai avut loc, Vladica Bartolomeu s-a intors in tara, in stare critica

La aproape o săptămână de la întoarcerea sa în ţară, Mitropolitul Clujului Bartolomeu Anania a deschis

pentru prima dată ochii, iar starea sa de sănătate dă semne de îmbunătăţire.

După cinci zile de la întoarcerea Înalt Prea Sfinţitului de la clinica vieneză AKH, medicii sunt mai optimişti în ceea ce priveţte starea de sănătate a Mitropolitului Bartolomeu Anania. "Este în stare de luciditate. Joi şi-a deschis ochii şi asta este deja un pas inmportant spre eventuala detubare", a declarat episcopul vicar, Vasile Someşeanul.

Chiar dacă Înaltul Ierarh este în continuare ţinut sub sedative, el reacţionează la stimuli, răspunde la întrebări şi chiar a încercat să comunice cu cei din jur. "Fizic este foarte slăbit, dar are o voinţă şi o capacitate deosebite. Şi creierul şi inima lui, mai ales inima, cu toate că este foarte slăbită, lucrează. Şi creierul pune toată fiinţa în mişcare. Şi bineînţeles, credinţa şi dorinţa de a mai fi cu noi", a completat episcopul Vasile Someşeanul.

Vineri după-amiază, Mitroplitul Bartolomeu a fost vizitat de Înalt Prea Sfinţitul Andrei, arhiepiscopul Albei.

sábado, 29 de enero de 2011

DOMINGO DE ZAQUEO

Lc 19, 1-10

Y habiendo entrado Jesús, paseaba por Jericó. Y he aquí un hombre, llamado Zaqueo; y éste era uno de los principales entre los publicanos, y rico. Y procuraba ver a Jesús quién fuese; y no podía por la mucha gente, porque era pequeño de estatura. Y corriendo delante, se subió en un sicomoro para verle, porque por allí había de pasar. Y cuando llegó Jesús a aquel lugar, alzando los ojos le vio, y le dijo: "Zaqueo, desciende presto, porque es menester hoy hospedarme en tu casa". Y él descendió apresurado y le recibió gozoso. Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había ido a posar a casa de un pecador. Mas Zaqueo, presentándose al Señor, le dijo: "Señor, la mitad de cuanto tengo doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, le vuelvo cuatro tantos más". Y Jesús le dijo: "Hoy ha venido la salud a esta casa; porque él también es hijo de Abraham. Pues el Hijo del hombre vino a buscar, y a salvar lo que había perecido".

La Salvación, a pesar de que es el don más grande de Dios, su regalo más precioso otorgado al género humano, por respeto a la libertad que también le ha sido dada, necesita de la aceptación y colaboración del hombre. Dios quiere que todos los hombres se salven (I Tim 2, 4) más por desgracia muchos se niegan a esta salvación que ha de desear nuestro corazón y que se logra con nuestro esfuerzo, con la ascesis. El vino a todos, es lo que vemos en el Evangelio de hoy, más sólo uno es el que busca al Salvador y la salvación que ofrece: Zaqueo.

Zaqueo era recaudador de impuestos. En su época era uno de los peores oficios que se podía ejercer ya que era un colaboracionista del poder de Roma que había invadido Israel. Además había pagado por el cargo y la ganancia que obtenía era a partir de subir lo prescrito desde Roma. A los ojos del pueblo era un pecador, un ladrón legitimado por el poder pagano de Roma, y por ello era separado del pueblo y despreciado.

Por el bien de este pecador estaba Jesús en Jericó y el deseo de salvación de nuestro Redentor, se encontró con la tierra fértil y preparada del corazón de Zaqueo. Deseaba con toda sus fuerzas ver a Jesús pero todo eran dificultades: su pequeña estatura, la gente que le rodeaba…Más nada le importó, ni el que dirían los demás, ni las barreras físicas, ni lo que en ese momento le dictara su razón. Sólo su corazón que ardía. Por ello se sube al sicomoro, se olvida de su situación, de sus riquezas y sin preocuparse de los comentarios de la gente se planta arriba del árbol. Sólo le importaba ver a Jesús, al Mesías.

Si queremos salvarnos, hemos de volver nuestros ojos hacia el Salvador, Jesús Cristo, hemos de superar los obstáculos y barreras que suponen nuestros pecados. Nuestra esperanza es que Cristo ha venido a llamar a los pecadores al arrepentimiento. San Juan Crisóstomo nos dice: “El inocente trata con los culpables, la fuente de la justicia con la avaricia, que es fundamento de perversidad; cuando ha entrado en la casa del publicano, no sufre ofensa alguna por la nebulosidad de la avaricia; antes al contrario hace desaparecer la avaricia con el brillo de su justicia.”

La voluntad de Dios se encuentra con la voluntad del hombre, el deseo salvador con el deseo de ser salvado. El amor de Dios se encuentra con el arrepentimiento del hombre vencido por su pecado y le ofrece su mano redentora. Zaqueo se sube al sicomoro, el árbol estéril que no da frutos y se convierte él en su único fruto; se desapega de la tierra y asciende a la altura del espíritu para poder encontrarse con Dios logrando aquello que deseaba, y escucha la voz del Redentor que le dice: "Zaqueo, desciende presto, porque es menester hoy hospedarme en tu casa."

Rápidamente responde ya que la respuesta a la salvación ha de ser inmediata. La demora es peligrosa. Muchos son los que piden el don del arrepentimiento, muchos son los que buscan salvarse, más cuando esa salvación se les ofrece llega la duda, el momento de la tentación. Como la mujer de Lot, aunque saben que detrás de ellos dejan la muerte y la destrucción, vuelven los ojos para mirar el pecado que abandonan. El aplazamiento, las escusas no son más que frustración, dolor por aquello que abandonan y esta actitud lleva al desastre espiritual ya que el maligno enemigo espera este momento para tentar, para hacer caer al que ya ha subido y precipitarlo de nuevo al abismo del pecado. Zaqueo responde rápidamente, tiene el corazón lleno de alegría y le abre de par en par a Jesús las puertas de su casa. Ha aprovechado su momento de gracia, su día de salvación. Y no sólo eso sino que su bienvenida va acompañada de los frutos necesarios de la penitencia y el arrepentimiento, no sólo hay palabras, hay hechos. Responde al ofrecimiento de Dios con su propia oferta que es acción de gracias y signo de su conversión: "Señor, la mitad de cuanto tengo doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, le vuelvo cuatro tantos más". Pone remedio a su pecado, rectifica el mal que hizo. La verdadera conversión supone el cambio de vida y la compensación del daño producido. Se cambian los frutos de la avaricia por los del amor.

El arrepentimiento de Zaqueo es motivo de alegría para él y para toda su familia: “Hoy ha venido la salud a esta casa.” Es salvación para él y para los suyos. Y esto es muy importante pues nuestros hechos no sólo nos afectan a nosotros si no también a aquéllos que nos rodean. Nuestro pecado afecta a los demás, nuestra salvación también, pues la luz que arde en nuestros corazones encendida por la gracia ilumina aquéllos que están a nuestro lado.

Respondamos, hoy a esta llamada de salvación, arrepintámonos de corazón de nuestros pecados, pongámonos en camino dispuestos a aprovechar este santo tiempo que se acerca y encomendémonos a la poderosa intercesión de los tres Santos Jerarcas, Faros luminosos, luces encendidas del Espíritu Santo que han sido puestas por Dios en lo alto de su Iglesia para iluminar a los creyentes en el resplandor de la santa Fe Ortodoxa: Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, las tres lámparas en las que arde la triple luz de la Santísima Trinidad, Luz del mundo. Ellos defendieron a la Iglesia de las tinieblas del error, de la oscuridad de la herejía, de la muerte que supone el separase de la única y verdadera Viña que es Cristo. Ellos nos dan su testimonio de caridad y ejemplo en la lucha contra la corrupción tanto en el gobierno de los pueblos como dentro de la misma Iglesia.

No hay mejor manera de celebrar la memoria de estos santos que tomando el tesoro que nos dejaron es sus escritos, Ahí es donde está la verdadera teología. Ellos son los Padres Teóforos, los portadores de Dios y sus palabras que recogen la tradición recibida de los Apóstoles es para nosotros el agua que calma la sed de nuestro corazón.

Que ellos intercedan siempre por nosotros y rueguen para que permanezcamos fieles a nuestra Santa Fe Ortodoxa que ellos defendieron con sus palabras y sus vidas. Amén.

LA VERDAD

Muchos consideran que la Ortodoxia es una de las muchas “iglesias”. Es decir, un aspecto del cristianismo, o otros consideran la Ortodoxia como una religión. Ortodoxia en el sentido literal significa correcta doxa (gloria, fe y opinión). No es una de las “iglesias” porque es la Una y verdadera Iglesia de Cristo. Esto naturalmente no es arrogancia sino la VERDAD. Puesto que el Señor ha constituido sólo una Iglesia, ¿cómo nosotros hablamos de muchas? Tampoco la Ortodoxia se puede llamar religión, porque la religión es una superstición; cada religión intenta cubrir las necesidades psicológicas del hombre. Al contrario la Ortodoxia sana al hombre que padece psicológicamente (se entiende a todo hombre) y le hace santo, esto es la grandiosa y tangible demostración de la Ortodoxia.

Hablando sobre la Ortodoxia no debemos repetir el error de Pilato, cuando preguntó a Cristo: “Qué es la verdad” (Jn 18,38). Lo correcto, lo ortodoxo es: “Quién es la verdad”. Porque la verdad no es una idea, una teoría, un sistema, sino persona, la Santísima Persona del Humanizado Logos de Dios, del Jesús Cristo. Lo mismo tenemos que preguntar sobre la Ortodoxia, porque se identifica con la tentrópina (divino-humana) Persona del Logos de Dios. Él, como Θεάνθρωπος (Theánzropos, Dios y hombre), es nuestra Ortodoxia, nuestra Verdad entera.

P. Metalinós, protoprebítero y catedrático de la universidad de Atenas.

viernes, 21 de enero de 2011

21 de enero: San Máximo el Confesor

San Máximo nació en Constantinopla en una noble familia y recibió una muy buena educación. Él se encontraba entre los consejeros del emperador Heraclio (años 610-641). Viendo la difusión de la herejía de los monofisistas (los monofisistas negaban la voluntad humana de Jesús Cristo, con que disminuían el significado de sus sufrimientos en la Cruz). Con esta herejía también se contagió y el mismo emperador. Él dejó su palacio e ingresó en el monasterio Cristopolsky. Después San Máximo fue el abad de este monasterio.

Siendo teólogo y profundo pensador de su tiempo y un riguroso defensor de la Ortodoxia, Máximo demostraba exitosamente lo erróneo de la herejía monofisista. (Los monofisistas se equivocaban pensando que la naturaleza humana de Jesús Cristo fue absorbida y destruida por la naturaleza Divina). Por eso, Máximo, fue muchas veces objeto de persecuciones por parte de los enemigos de la Iglesia. Los argumentos de San Máximo a favor de la Ortodoxia fueron tan concluyentes que después de un debate público con el patriarca monofisista de Constantinopla, llamado Pirro, este ultimo renunció a la herejía en el año 645.

Varias veces fue deportado y nuevamente llamado a Constantinopla. Muchas veces las exhortaciones y las promesas de los herejes se convertían en amenazas, vejaciones y golpizas al San Máximo. Pero él quedaba firme en sus convicciones religiosas. Por último le cortaron el brazo derecho y la lengua para que él ni con la palabra ni por escrito pudiera proclamar y defender la verdad. Luego lo enviaron en reclusión al Cáucaso en Lasov (una región en Mingrelia). Ahí San Máximo falleció el 13 de agosto del año 662, sabiendo de antemano el día de su muerte.

San Máximo escribió muchas obras teológicas en defensa de la Ortodoxia. Especialmente representan un gran valor sus prédicas sobre la vida espiritual y contemplativa, algunas de las cuales entraron en una colección de sermones de los Santos Padres sobre la vida de los ascetas. En estas devotas prédicas se revela la profundidad espiritual y la agudez del pensamiento de San Máximo. También llegó a nosotros su explicación de la Liturgia, que tiene un gran significado teológico.

Se llama a San Máximo "el Confesor" en razón de sus trabajos y sufrimientos por la fe. Fue Máximo uno de los más distinguidos teólogos del siglo VII, verdadera columna de la ortodoxia contra la herejía monoteleta y gran defensor de la autoridad doctrinal de la Santa Sede. Nació hacia el año 580, en Constantinopla. En su juventud entró a servir en la corte y llegó a ser el principal de los secretarios del emperador Heraclio. Pero, al cabo de algún tiempo, renunció a su cargo (tal vez porque el emperador defendía ciertas opiniones heréticas) y tomó el hábito monacal en Crisópolis (actualmente Skutari). Ahí escribió algunas de sus obras de mística y fue elegido abad. El año 638 murió San Sofronio, patriarca de Jerusalén, a quien Máximo llamaba su maestro, padre y profesor. Entonces, el santo se convirtió en el gran campeón de la ortodoxia contra el monotelismo del emperador Heraclio y de su sucesor, Constante II. Como se sabe, el monotelismo sostenía que Cristo no poseía voluntad humana sino sólo divina. Máximo reivindicó la memoria del Papa Honorio, a quien se acusaba de haber profesado dicha herejía en su carta sobre Pirro, quien había sido desterrado de la sede de Constantinopla, dice Máximo: "Si la Sede Romana proclama que Pirro es hereje y réprobo, es evidente que quien se opone a la condenación de Pirro se opone a la Sede Romana, es decir, a la Iglesia católica... Lo que Pirro debe hacer, primero, es justificarse ante la Sede de Roma para que el mundo entero reconozca su piedad y ortodoxia... ya que la Sede Apostólica recibió del propio Hijo de Dios y de los santos concilios el dominio supremo y universal y el poder de atar y desatar sobre todas las Iglesias del mundo..."

El año 645, Gregorio, gobernador de las provincias de África y amigo de Máximo, organizó un debate público entre el santo y Pirro. El resultado fue que Pirro tuvo que ir a Roma para abjurar de la herejía monoteleta. Tres años más tarde, el emperador Constante II publicó el decreto llamado "Typos" en favor del monotelismo. Convocado por el Papa San Martín I, San Máximo asistió en Roma al concilio que condenó dicho documento. El año 653, el exarca imperial arrojó violentamente de Roma a San Martín I y le desterró al Quersoneso. Hasta ahí fue perseguido y murió de hambre. Fue el último Papa que sufrió el martirio. San Máximo permaneció en Roma; pero, como atacase el "Typos" ante un legado imperial, fue llevado prisionero a Constantinopla, a pesar de que tenía ya setenta y cinco años. En Constantinopla fue juzgado por conspirar contra el Imperio. Máximo afirmó que en el asunto del "Typos" estaba de parte de Roma. Cuando se le arguyó que por su declaración misma condenaba a la Iglesia de Constantinopla, replicó: "Yo no condeno a nadie; pero preferiría perder la vida antes que apartarme un milímetro de la fe." Los jueces le desterraron a Bizia en la Tracia, donde el frío, el hambre y el abandono le hicieron sufrir mucho. Al cabo de algunos meses le entrevistó una comisión presidida por el obispo de Cesárea de Bitinia, Teodosio. Máximo demostró a los embajadores con tal elocuencia la existencia de dos naturalezas en Cristo y les echó en cara con tal fuerza su cobardía en defender la verdadera fe, que Teodosio, convencido de la ortodoxia de Máximo, le regaló dinero y vestidos (que el obispo de Bizia confiscó inmediatamente) y le prometió someterse a la Santa Sede. Poco después, San Máximo fue trasladado a un monasterio de Regium, a donde fueron a verle Teodosio de Cesárea y otros enviados imperiales para ofrecerle en nombre del emperador toda clase de honores, con tal de que aceptase el "Typos." Máximo recordó a Teodosio el juramento que había hecho "sobre los santos Evangelios, sobre la Cruz y sobre la imagen de la Madre de Dios." El obispo replicó avergonzado: "¿Qué otro recurso me quedaba? El emperador piensa de otro modo." Máximo permaneció firme. A causa de ello, fue golpeado y cubierto de escupitajos, sus pocas posesiones le fueron confiscadas y, el año siguiente, fue trasladado a Perberis, donde se hallaban ya prisioneros sus dos amigos, Anastasio el Abad y Anastasio el Apocrisiario.

Ahí vivieron los tres, en la miseria, durante seis años. Finalmente, el emperador los convocó a Constantinopla para juzgarlos. Los tres fueron condenados por el tribunal y, con ellos, la memoria de San Martín I y San Sofronio. Los jueces los sentenciaron a ser azotados, a que se les cortasen la lengua y la mano derecha (que debían exponerse al público en cada uno de los doce barrios de la ciudad) y a prisión perpetua. Al perder la lengua, ya no podían predicar la fe católica y, al perder la mano, ya no podían defenderla con sus escritos; pero todavía podían confesarla si sufrían con fortaleza y morían con valor. San Máximo murió poco después, al cabo de un terrible viaje a Skhemaris, sobre el Mar Negro. Uno de los Anastasios había muerto antes que él, pero el otro vivió hasta el año 666.

San Máximo, gran confesor de la fe y notable autor místico, murió a los ochenta y dos años. Dejó muchos escritos; entre otros, algunos comentarios alegóricos de la Sagrada Escritura y de las obras de Dionisio Areopagita, un dialogo entre dos monjes sobre la vida espiritual y la "Mystagogia", que es una explicación de los símbolos de la liturgia. San Máximo no fue el padre del misticismo bizantino, como se ha afirmado algunas veces, pues le habían precedido ya en ese camino los antiguos padres del desierto, pero sí fue sin duda su punto culminante.