miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Qué es Europa?





¿Qué es Europa?

por San Nicolás Velimirovic,

Es el deseo y ansia de poder y de placer, y el conocimiento. Y los dos humanos: el deseo y placer humano, y el conocimiento humano. Y los dos se realizan en el papa y en Lutero. ¿Qué es, entonces, Europa? Es el papa y Lutero. Así pues, saciados los deseos humanos al máximo y saciado el conocimiento humano al máximo.

El papa europeo  es el deseo humano de poder.

El Lutero europeo  es la obstinada determinación del hombre de que todas las cosas sean explicadas con la mente humana.

El papa como gobernante del mundo y el científico como soberano del mundo. Esto es Europa en su núcleo, ontológica e históricamente. Lo uno significa entrega de la humanidad al fuego y lo otro significa entrega de la humanidad al agua. Y los dos: separación del hombre de Dios. Ya que lo uno significa negación de la fe y lo otro negación de la Iglesia de Cristo. De este modo actúa el maligno espíritu en el cuerpo de Europa ya desde hace algunos siglos. ¿Quién puede expulsar este espíritu maligno de Europa? Nadie, excepto Aquél cuyo nombre ha sido marcado con color rojo en la historia del género humano como el único que expulsa a los demonios de los hombres. ¿Sabéis ya a quién me refiero? Me refiero al Señor Jesús Cristo, al Mesías y Salvador del mundo, nacido de la Virgen, asesinado por los judíos, resucitado por Dios, justificado por el cielo, glorificado por los Ángeles, mediante los Santos testimoniado y por nuestros antepasados conocido.

Mientras Europa siguió a Cristo como el “Sol de justícia” y a Sus Apóstoles, a Sus Mártires, a Sus Santos y a incontables Justos y otros que fueron agradables al Señor, hasta ese momento Europa se pareció a una plaza iluminada por cientos y miles de lámparas, grandes y pequeñas. Sin embargo, el deseo humano y la sabiduría humana golpearon a Cristo como dos terribles vientos, las lámparas se apagaron delante de los ojos humanos y reinó la oscuridad como en los corredores subterráneos que tienen los topos.

De acuerdo con el deseo humano cada pueblo y cada hombre busca el poder, el deleite y la gloria, imitando al papa de Roma.

De acuerdo con la sabiduría humana cada pueblo y cada hombre encuentra que él mismo es el más sabio de todos y el más valioso de todos los bienes terrenales.

¿Cómo no van haber entonces guerras entre los hombres y los pueblos? ¿Cómo no va a haber insensatez y rabia en los hombres? ¿Cómo no van a haber enfermedades, sequías e inundaciones, tumores y tuberculosis, revoluciones y guerras? Todas estas cosas no pueden dejar de suceder, tal y como no puede dejar de supurar una herida llena de pus, y tal y como no puede dejar de salir hedor de un sitio lleno de excrementos.

Traducido por J.C.

El 24 de febrero de 2013, el Metropolitano Neofito de Ruse fue elegido Patriarca de Bulgaria.

El 24 de febrero de 2013, el Metropolitano Neofito de Ruse fue elegido Patriarca de Bulgaria.

El nuevo Patriarca nació el 15 de octubre de 1945 en Sofía. En 1965 se graduó en el Seminario Espiritual de Cherepish.

En 1971 se graduó en la Academia Espiritual de Sofía, luego fue mandado a estudiar el programa de posgrado en la Academia Espiritual de Moscú. Por su tésis “El curso sinodal moscovita en el canto ruso eclesiástico y su valor” fue galardonado con el título del PhD en la Teología. Al mismo tiempo se graduó en el departamento de chantres de la Academia Espiritual de Moscú. El Patriarca Pímen de Moscú y toda Rusia le entregó el distintivo “El primer diapasón de oro”.

Al regresar a Bulgaria, el 1 de septiembre de 1973, fue nombrado maestro de canto eclesiástico oriental y chantre del coro estudiantil en la Academia Espiritual de Sofía.

El 3 de agosto de 1975, en el Monasterio de Troyan por el Patriarca Maxim de Bulgaria fue tonsurado monje con el nombre Neofit.

Fue ordenado Hierodiácono el 15 de agosto por el Patriarca Maximde 1975 y el 25 de marzo de 1976 el Hieromonje.

Desde el 30 de septiembre de 1975 era chantre del Coro sacerdotal de Sofía.

El 15 de julio de 1977, regresó a la docencia en la Academia Espiritual de Sofía como el maestro mayor del canto eclesiástico oriental y la práctica litúrgica. Mantuvo esta actividad hasta el 1980.

El 21 de noviembre de 1977, fue elevado al rango del Archimandrita.

El 1 de enero de 1981, fue nombrado protosincello de la Metropolia de Sofía.

El 8 de diciembre de 1985, en la Catedral Patriarcal de San Alexánder Nevski fue ordenado Obispo de Levkia, Vicario de la Metropolia de Sofía.

El 1 de diciembre de 1989, fue nombrado Rector de la Academia Espiritual de Sofía. Después de la transformación de la Academia en la Facultad de Teología de la Universidad de Sofía el 1 de julio de 1991, fue nombrado su primer Decano (desde el 26 de julio del mismo año).

El 27 de enero de 1992, fue nombrado Principal Consejero del Santo Sinodo de la Iglesia Ortodoxa Búlgara.

El 27 de marzo de 1994, fue elegido Metropolitano de Dorostolon y Cherven con la cátedra en Ruse. Tras la división de la diócesis, por la decisión del Quinto Concilio Central Nacional del 17 de diciembre de 2001, se convirtió en el Metropolitano de Ruse.

Del 28 de octubre de 2009 al 24 de enero de 2010, gobernó temporalmente la Diócesis de Dorostolon.



jueves, 21 de febrero de 2013

Cristo se alejó de Europa…


Cristo se alejó de Europa…

por San Nicolás Velimirovic, Obispo de Ohrid y Zicha (1881-1956)

En el juicio entre Cristo y Europa realmente ocurrió lo siguiente: Cristo dice a Europa cómo ella fué bautizada en Su nombre, y cómo debe permanecer creyente en Él y en Su propio Evangelio. La acusada Europa responde:”Todas las religiones son iguales-esto dijeron los enciclopedistas franceses-, nadie debe estar presionado en creer esto o aquello”. Europa tolera todas las religiones cómo supersticiones populares a causa de sus propios intereses imperialistas. Sin embargo, la misma Europa no tiene ninguna religión. Cuando Europa consiga tener éxito en sus objetivos políticos, entonces, rápidamente hará una limpieza de todas las supersticiones populares.

A estas palabras, Cristo responde entristecido:”¿Cómo podéis vosotros los hombres vivir con intereses imperialistas y materiales, con bestiales deseos sólo para el alimento corporal? Yo quería haceros dioses e hijos de Dios, ¿y vosotros os resistís y apresuráis en volveros iguales a las bestias?”

Entonces Europa responde:”Tú estás superado, estás obsoleto; en vez de Tu propio Evangelio, nosotros hemos encontrado la zoología y la biología. Ahora sabemos que somos descendientes, no Tuyos ni de Tu Padre celestial, sinó de los orangutanes y gorilas, de los monos. Nosotros ahora nos estamos perfeccionando para llegar a ser dioses, ya que no reconocemos a otros dioses más que a nosotros mismos.”

Entonces Cristo responde:”Sóis más testarudos que los antiguos hebreos; yo os saqué de la más oscura barbarie, os llevé hasta la luz celestial; en cambio, vosotros, queréis otra vez la oscuridad, como el búfalo en el barro. Yo derrame mi sangre por vosotros, os amé, incluso cuando todos los ángeles giraban el rostro para no veros, ya que no podían soportar vuestra propia inmundicia. Cuando vosotros os encontrábais en la oscuridad y el pecado, yo fuí el único que luchó por vosotros, para iluminaros queriendo purificaros. No seáis ahora incrédulos, ya que volveréis a aquella insoportable oscuridad y a aquel insoportable hedor.”

A todas estas palabras, Europa grita con una sonrisa irónica.”Vete de aquí, no te conocemos. Nsotros conservamos la filosofía griega y la cultura romana. Nosotros queremos la libertad. Queremos universidades, la ciencia es nuestra estrella polar y nuestra guía. Nuestro lema es: Libertad, igualdad, fraternidad. Nuestra mente es el dios de los dioses. Tú eres asiático. Nosotros te repudiamos. Eres un viejo mito de los nuestros abuelos y abuelas.”

A todo esto responde Cristo con los ojos llorosos:”Yo me iré y entonces veréis. Salisteis del camino de Dios y fuisteis al camino de satanás. La bendición se perdió lejos de vosotros. En mi mano está vuestra vida y vuestra muerte, ya que fuí crucificado por vosotros. A pesar de todo esto, no os condenaré yo, sinó que vuestros pecados y vuestra negación al Salvador os condenarán. He mostrado amor paternal hacia todos los hombres, y quería con amor salvarlos a todos.”

A esto responde Europa:”¿Qué amor? Nosotros sentimos un fuerte y sano odio hacia todos aquellos que no están de acuerdo con nosotros. Este es nuestro programa. Tu amor no es más que un cuento, una fábula. En lugar de esta fábula, nosotros hemos creado el nacionalismo, internacionalismo, progresismo, cientifismo. En éstos se encuentra nuestra salvación, ¡y tú aléjate de nosotros!”

Hermanos míos, esta discusión verbal se ha terminado en nuestro tiempo.

Cristo se alejó de Europa, tal y cómo en una ocasión se alejó de la región de los Gadarenos, ya que se lo pidieron los propios Gadarenos. Sin embargo, al instante después de marcharse, llegó la guerra , la pobreza, el horror, la catástrofe. De nuevo volvió a Europa la barbarie pre-cristiana de los Ávaros, de los Hunos, de los Longobardos, pero ahora con terror máximo (el autor escribió este texto durante la 2ª Guerra Mundial*nota del traductor). Cristo tomó Su Cruz y Su bendición y se alejó. Se quedó la oscuridad y la porquería. Vosotros, ahora, decidid con quién váis a ir. Con la oscura y sucia Europa, o con Cristo. Amén.


Fragmento del libro “Desde dentro de la ventana de la prisión” Mensajes al pueblo, de San Nicolás Velimirovic


Traducido por J.C



martes, 12 de febrero de 2013

LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI


La verdad sea dicha, que Benedicto renuncie a su cargo, me trae sin cuidado y desde luego no me ha quitado un ápice de sueño. La noticia la recibí mientras comía tranquilamente en casa y a los postres pensaba: "Seguro que se quien es el primero que corriendo se ha ido a escribir una carta laudatoria ante tan notable acontecimiento cosmológico…" En efecto al poco me sentaba en el ordenador, abría la página de Romfea y allí estaba la lauda de Bartolomé el “Papa del Fanar”.

Esto si que me afectó, por más que nos tenga acostumbrados a sus barbaridades y provocaciones. Me preocupa cómo piensa por ser un Obispo de la Iglesia Ortodoxa y porque sus palabras llegan a los fieles asombrados de todo el mundo, que tontos no son y más en este mundo globalizado se enteran perfectamente de lo que ocurre de Oriente a Occidente.

No se ha enterado todavía el Patriarca Bartolomé de que eso de las “iglesias hermanas” es una herejía que hace revolverse en sus raclas las reliquias de los Santos. Que él es Obispo de la Iglesia de Constantinopla y que Una es la Iglesia Santa, Católica y Apóstolica. Pero que lo que hay en Roma, por desgracia, no es una iglesia hermana sino una parasinagoga, tal y como llaman los Santos Padres a las reuniones o asambleas de herejes. Que se pongan como se pongan él y los demás seguidores de esta teología contraria a la enseñanza de la Iglesia y expresada por los Santos Padres de la Iglesia.

No estudió Teología el Patriarca? O no se acuerda de la auténtica eclesiología ortodoxa? De dónde ese afán cansino y provocador? Por qué el interés siempre de quedar bien con los heterodoxos y mal con sus propios verdaderos hermanos en la fe?

Celebró el pasado día 6 a San Fotio el Grande, Patriarca de Constantinopla, que condenó en el VIII Concilio Ecuménico de Constantinopla el “Filioque” y el decir que los latinos caídos en la herejía eran por tanto una iglesia hermana? Todo puede ser. Pero no me extrañaría que un día de estos lo quitase del calendario por ser un “Zelote”. Vamos a ver, que esto ya cansa, es como una palabra mágica para quitarse de en medio a los que no piensan igual que ellos y una puerta abierta a toda clase de atropellos e injusticias.

Lo que está claro es que es la Ortodoxia y que no lo es; que es ser ortodoxo y que ser heterodoxo. Más como siempre y nada más hay que ver la Historia de la Iglesia, los que se apartan de la Ortodoxia no dudan en perseguir a los que la profesan y a los hechos me remito: Intentos de jubilación de obispos “molestos” en Grecia, control en plan “securita” de sacerdotes y monasterios en Rumanía…

Más la teología está clara:

El uso de la expresión “Iglesias hermanas” es inadecuado teológicamente incluso cuando se utiliza para expresar la relación entre las distintas Iglesias Ortodoxas locales; más inadmisible es su uso para definir el carácter ontológico de la Iglesia Ortodoxa y el catolicismo romano. Siguiendo la teología eclesiológica paulina, en sus textos, el Apóstol nos muestra su conciencia total de que la Iglesia es una y universal en el sentido de plenitud de verdad y vida y que esta Iglesia tiene como única cabeza a Cristo. Al abordar el tema de las Iglesias locales utiliza expresiones como “la Iglesia que está en Corinto” manifestando así que la Iglesia está entera y plenamente donde hay una comunidad eucarística de creyentes presididos por su Obispo y que permanecen unidas por la comunión en la fe, la vida y el orden eclesiástico. La unidad de las Iglesias locales se manifiesta en la reunión sinodal de los Obispos de una provincia o zona eclesiástica y en esta asamblea todos los Obispos son iguales en dignidad.

En este sentido menos aún podríamos llamar al conjunto que forma el catolicismo romano una Iglesia hermana ya que no existe la unidad necesaria en la confesión de la misma fe, lo que la hace desgajarse del Cuerpo Místico de Cristo, rompiendo la comunión divinizante del hombre con la Trinidad.

Después de la ruptura de los Latinos con la Iglesia Una, Católica y Apostólica, decir que los católicos, a pesar de todos los errores teológicos y canónicos, sigue unida a la verdadera vid, que su sacerdocio y sacramentos son válidos y que es una iglesia en el sentido pleno de la palabra, no es más que una herejía semejante a la de Arrio, Nestorio o Sabelio.

Que Dios se apiade de nosotros. Amén.

lunes, 11 de febrero de 2013

Fiesta de los Neomártires del comunismo.


San Vladimir, Metropolita de Kiev
El día 7 de este més de febrero celebrabamos la fiesta del Neomártir San Vladimir, Metropolita de Kiev. Fue éste Santo Jerarca el primero en ser martirizado por las tropas bolcheviques, por eso, el domingo siguiente a su fiesta se celebra la conmemoración de los 20 millones de Mártires y Confesores, víctimas del odio a la Ortodoxia del comunismo en Rusia.

Al ver las atrocidades cometidas por los siervos de Satanás, sobre todo durante el periodo de Stalin, es todavía incomprensible como puede haber cristianos ortodoxos que sigan diciéndose partidarios del comunismo en todas sus versiones, rusas, europeas o españolas.

Que ellos intercedan por nosotros, junto a los Santos Neomártires víctimas del comunismo de Serbia, Bulgaria, Georgia y Rumania, que siguen sin ser canonizados con la oposición incluso del Patriarca Daniel.





El circo del ecumenismo


Desde luego, para que hacer ningún comentario ante las imágenes que hablan por sí mismas. Son cientos las fotos que han salido durante estos días, pero me negaba a dar publicidad a tando disparate. Más de entre todos los dislates éte es el mejor, por desgracia.

sábado, 2 de febrero de 2013

PRUDENCIO: HIMNO V DEL PERISTEPHANON O CORONA DE LOS MÁRTIRES DEDICADO A SAN VICENTE



HIMNO V: A SAN VICENTE MEGALOMÁRTIR

 

Bienaventurado mártir, haz propicio tu día triunfal, en el que se te da, Vicente, la corona como premio de tu sangre.

Este día en que venciste a tu verdugo y tu juez te elevó al cielo desde las tinieblas del siglo y te devolvió victorioso a Cristo.

Ahora, en compañía de los ángeles luces radiante la gloriosa estola que como testigo indomable con los ríos de tu sangre bañaras.

Cuando el esbirro del ídolo, armado de negras leyes, te empujaba con hierro y grilletes a hacer sacrificios a los dioses gentiles.

Y al principio, para convencerte, con tono zalamero te había dicho suaves palabras, cual lobo embaucador que primero juguetea con el cordero que pretende arrebatar.

Dice: «El rey mayor del orbe, que ostenta el cetro de Rómulo, decretó que todo se sometiera a los antiguos cultos de los dioses.

Vosotros, nazarenos, asistid y despreciad vuestro tosco rito. Estas piedras que el emperador venera, aplacadlas con humo y con víctimas».

Entonces Vicente, levita de la tribu sagrada, ministro del altar de Dios, una de las siete columnas de lechosa blancura, grita:

«Presidan tu vida esas deidades, rinde tú culto a piedras, ríndeselo tú a un madero, hazte tú pontífice muerto de unos dioses muertos.

Nosotros, Daciano, reconoceremos al Padre, creador de la luz y a Cristo su hijo, el único y verdadero dios».

Entonces aquél, más inquieto ya dice,: «¿Osas, desdichado transgredir con inamigables palabras esta autoridad de dioses y emperadores.

Autoridad tanto sagrada como pública a la que se somete el género humano, y no te mueve el peligro que amenaza tu hirviente juventud?

Entiende pues mi decisión: o rezas ahora mismo ante este altar con ofrendas de incienso y césped o sufrirás una muerte sangrienta».

Responde aquél, de su parte: «¡Vamos entonces, todas tus fuerzas, todo tu poder, muéstralos, públicamente me niego!

Escucha cuál es nuestra voz: Dios es Cristo y del Padre somos sus siervos y testigos ¡Arráncanos, si puedes, la fe!

La tortura, la cárcel, los garfios, la silbante lámina al rojo vivo y hasta la última de las penas, la muerte, es una nadería para los cristianos.

¡Oh insustancial vanidad la vuestra y obtuso decreto el del César! Nos ordenáis rendir culto a deidades adaptadas a vuestra manera de entender.

Talladas por mano de artesano y recocidas con huecos fuelles, que carecen de voz, de andares, inmóviles, ciegas, mudas.

En su honor se alzan suntuosos templos de espléndido mármol, en su honor caen golpeados por el hacha los cuellos de mugientes toros.

‘Pero hay también espíritus en ellos’; los hay, pero son maestros del mal y tramperos de vuestra salvación, erráticos, descomedidos, repugnantes.

Que a escondidas os incitan y empujan a todo crimen, a masacrar a los justos, a hostigar al pueblo de los píos.

Saben en su fuero interno y sienten que Cristo es poderoso y vive y que está a punto de llegar su reino, temible para los infieles.

Claman, reconociéndolo al fin, cuando son expulsados del escondrijo de la carne por la virtud y el nombre de Cristo, dioses y al mismo tiempo demonios».

No sufrió el juez sacrílego las atronadoras palabras del mártir; grita: «¡Tapadle la boca, que no siga profiriendo barbaridades!

Acallad su voz y traedme rápidamente a los lictores, aquellos de mano experta que se ceban con la carne de los reos.

Haré que este ultrajador sienta la ley del pretor, para que no se haya divertido impunemente destruyendo a nuestros dioses.

¿Es que tú solo, tozudo, vas a pisotear los rituales tarpeyos, tú solo, además, vas a pasar por encima de Roma, del senado, del César?

Atadlo con los brazos retorcidos a la espalda y tirad de él por arriba y por abajo hasta que cruja la juntura de sus huesos, descuajada miembro a miembro.

Después, con tajos bien abiertos desnudad el interior de sus costillas, para que a través del hueco de sus heridas palpite su hígado al descubierto».

Se reía de esto el soldado de Dios, increpando aquellas manos ensangrentadas porque el garfio que tenía clavado no entraba más hondo en sus miembros.

Y ya toda la potencia de aquellos hombres robustos había desaparecido arrancando sus entrañas, y su esfuerzo, sin aliento, había extenuado los músculos cansados de sus brazos.

Él, en cambio, tanto más alegre ilumina su frente serena, libre de toda maraña, porque está viendo, Cristo, tu presencia.

«¿Qué cara es ésa? ¡Qué bochorno!», decía furioso Daciano. «¡Está disfrutando, sonriendo y provocando, más bravo el torturado que el torturador!

Aquella violencia ejercitada en la muerte de tantos malhechores, de nada aprovecha en esta lid; es vencido el arte de hacer sufrir.

Y vosotros, pupilos de la cárcel, pareja que hasta ahora no me habéis fallado, refrenad por un momento vuestras manos a fin de que vuestro agotado vigor recobre aliento.

Cuando las llagas vuelvan a estar bien secas al unirse la cicatriz de la sangre ya fría, las reventará vuestra mano hurgando de nuevo».

Con estas palabras contesta por contra el levita: «Si ves que se agota ya el valor de tus perros, anímate tú, verdugo mayor.

Enséñales cómo pueden destazar los recodos profundos, mete tú mismo las manos y bebe los arroyos hirvientes de mi sangre!

Te equivocas, sanguinario, si crees que me infliges castigo cuando despedazas y matas mi cuerpo sujeto a la muerte.

Hay otro ser, hay dentro de mí alguien a quien nadie puede hacer violencia, libre, tranquilo, indemne, exento de tristes dolores.

Esto que te empeñas en arruinar con las poderosas fuerzas de tu saña es una deleznable vasija de barro abocada a romperse de un modo u otro.

Así que ¡venga, intenta ahora cercenar y golpear a aquel que sigue dentro, el que pisotea, tirano, tu desvarío!

¡A éste, hostiga a éste, derriba a éste, que es invicto, insuperable, no sometido a tempestad alguna y a Dios solo sujeto!».

Dice así y de nuevo es desgarrado por los garfios chirriantes; el pretor, con boca taimada, le silba estas palabras viperinas:

«Si es tal el empecinamiento que endurece tu encallecido pecho, que con horror rehúsas que tu mano toque nuestro cojín.

Al menos descúbrenos las páginas ocultas, vuestros libros secretos, para que la doctrina sembradora del mal sea quemada en fuego justiciero».

Al oír esto dice el mártir: «El fuego con que amenazas, malvado, a los textos de nuestro misterio, te hará arder a ti más justamente.

Una lanza vengará los libros celestiales, abrasando con su rayo la lengua que pone en palabras tan amargo veneno.

A tu vista están los rescoldos que indican los pecados de Gomorra y no se te esconden las cenizas de Sodoma, testigo de su muerte eterna.

Ésta es tu estampa, serpiente; pronto el hollín del azufre y el embreado alquitrán te embargarán en las honduras de Tártaro»

Afectado por estas palabras el perseguidor empalidece, enrojece, se agita y, volviendo sus ojos enloquecidos, entre rechinar de dientes arroja espumarajos.

Entonces, después de dudar largo rato, decide al fin: «Aplíquesele la más extremada de las torturas: el fuego, el jergón y las láminas»

Vicente se precipita a paso rápido para estos menesteres y acelerado por la alegría se adelanta a los propios encargados del castigo.

A la liza de la gloria se ha llegado, compiten la esperanza y la crueldad, entablan incierta lucha, de un lado el mártir, del otro el verdugo.

Barras dentadas con pinchos salteados forman riguroso lecho y una buena cantidad de carbón exhala en él vivos vapores.

A esta pira asciende espontáneamente el santo varón con semblante impertérrito, como si ya, sabedor de su corona, subiera al excelso tribunal.

Una capa de sal allí extendida chisporrotea y crepita por debajo; bullen las punzadas chirriantes, que se clavan por todas partes en su cuerpo.

Después, untan de manteca un hierro al rojo vivo, que resulta bañado al fundirse aquélla; el violento rocío humeante que allí se forma se va derritiendo poco a poco por sus miembros.

En medio de esto él permanece quieto, como si no supiera de dolores, y tiende a lo alto sus ojos, pues las sogas habían inmovilizado sus palmas.

Lo alzan entonces más embravecido de lo que llegara; es arrastrado a lúgubre cueva, para evitar que el libre disfrute de la luz animara su ya de por sí elevado espíritu.

Hay allí dentro, en el fondo de la mazmorra, un lugar más negro que las tinieblas, al que bloquean y asfixian las piedras angostas de una bóveda bajo el nivel del suelo.

Eterna noche se esconde allí, desconocedora del astro diurno; se cuenta que esta horrible cárcel tiene aquí sus propios infiernos.

Es en este Báratro donde arroja al mártir el salvaje enemigo y pone entre sus pies un madero, dejando sus piernas abiertas.

Pero más aún, este ducho artífice de tormentos añade un nuevo castigo, desconocido por todos los tiranos y nunca oído en tiempos pasados.

Ordena que bajo su espalda yacente pongan una capa de bastos trozos de teja con los ángulos sin pulir, trozos puntiagudos, sin forma regular.

Dolores angustiosos arman de agujas todo su lecho, pinchando con sus puntas la parte inferior de su costado sin dejarle dormir.

Éstos eran los sutiles espantos que aquel taimado había con astucia dispuesto y construido, pero Cristo destruye las invenciones ladinas de Belcebú.

Y es que la ciega oscuridad de la cárcel relumbra ahora con el brillo de la luz y el doble mordisco de la traba salta en pedazos rompiendo los orificios.

En ello reconoce Vicente que ha llegado el esperado premio a tan hondo sufrimiento: Cristo dador de la luz.

Ve entonces que los trozos de teja ya se revisten de blandas flores y la cárcel despide intenso olor a néctar.

Es más, se encuentra allí nutrida concurrencia de ángeles y conversan a su lado; uno de ellos, de rostro especialmente venerable, se dirige a nuestro varón con estas palabras:

«Levántate, mártir ilustre, levántate sin cuidarte ya de ti, levántate y súmate como un miembro más a nuestra augusta compaña!”

Aurelio Prudencio Clemens Himno V Peristephanon o Corona de los Mártires.

jueves, 31 de enero de 2013

CELEBRACIONES PARA EL FIN DE SEMANA




FIESTA DE LA ENTRADA DEL SALVADOR EN EL TEMPLO (Nuevo calendario)
MEMORIA DE LOS MARTIRIOS DEL SANTO MEGALOMÁRTIR
VICENTE DE VALENCIA, DIÁCONO.
MEMORIA DE SAN MÁXIMO EL CONFESOR

Sábado 2 de febrero

18:00 hh Paráclesis a la Santísima Madre de Dios
18:30 hh Vecernia, Litia y Artoclasia.

Veneración d ela reliquia de San Vicente Megalomártir

Domingo 3 de febrero

8:30 hh Utrenie
9:30 hh Divina Liturgia

Al finalizar la Divina Liturgia, bendición de las aguas.



miércoles, 30 de enero de 2013

Mensaje de Navidad 2012 del Patriarca Ireneo y de la Asamblea de obispos ortodoxos serbios.






Con un poco de retraso publicamos la traducción castellana del Mensaje de Navidad del Patriarca Irineo. Que sea por muchos años, Santidad!!!

La paz de Dios, ¡Cristo ha nacido!

Navidad nos aporta la alegre y maravillosa noticia de que el Hijo eterno de Dios se ha hecho Hombre, el Dios-hombre Jesucristo. Con su Encarnación se ha cumplido la profecía del profeta Isaías: “Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros.” (Mateo 1,23; Isaías 7, 14). Desde ese día y hasta el fin de los tiempos, Dios está con nosotros y nosotros estamos con Dios. El Hijo de Dios ha descendido en la tierra y el hombre se ha elevado al cielo. Todo se ha reunido. Los ángeles cantan con los hombres y los hombres toman parte en la vida angélica. San Juan Crisóstomo llama a la Navidad la madre de todas las fiestas y se maravillaba de la Natividad de Dios como ante un misterio prodigioso, y la ha celebrado diciendo: “Contemplo un misterio singular. Oigo en mis orejas la voz de los pastores, los ángeles cantan, los arcángeles entonan cantos, los serafines cantan alabanzas, todos festejan mirando a Dios en la tierra y al hombre en los cielos…” El Dios incorporal toma cuerpo, el Invisible se hace visible, Aquel que nadie puede acercársele se hace palpable, el Intemporal recibe un inicio, el Hijo de Dios se hace Hijo del hombre. Esta aparición de Dios en el seno de nuestro mundo y de nuestra vida marca el inicio de nuestra propia entrada en el mundo de Dios. El sentido de la acción divina corresponde pues a la venida de Dios entre los hombres para que estos se acerquen a Él.

Hablando de la unidad de la naturaleza divina y humana en la Persona de Cristo, San Gregorio el Teólogo dice, con un piadoso asombro: “¡Esta unión de Dios y el hombre es digna de asombro! ¡Qué prodigiosa unión! Aquel que Es, se encarna. Aquel que enriquece a los demás se hace pobre. Aquel que es plenitud, se vacía. Se desprende de su gloria para que yo pueda probar su plenitud”. El descenso de Cristo corresponde al don de su amor por el género humano. Si Dios no hubiera venido al hombre, el hombre no hubiera podido venir a Dios. Sin el descenso de Jesucristo, la divinización del hombre no se hubiera podido realizar (Fil. 2, 6-8). Con la humildad y despojamiento de si, se expresa el amor más grande. El que ama descuida su propia persona y se da al otro. Por la boca de San Juan Crisóstomo, Cristo se dirige a cada uno de nosotros: “Es para ti, hijo mío, que me he empobrecido, que he sido golpeado, que he sido humillado… He abandonado a mi Padre y he venido hacia ti, que me odias y rechazas. Me he precipitado hacia ti para hacerte mío. Te unido a mí. Estás conmigo en los cielos y estoy unido a ti, abajo, en la tierra”. Con la Encarnación de Cristo, cada uno de nosotros ve abrirse el paraíso, los cielos se despliegan en la tierra, lo celeste se une a lo terrestre. Los ángeles y los hombres celebran juntos al mismo Señor, nuestro Padre celeste. El hombre comienza a esperar en la Resurrección. ¡Y el reino celeste se regocija! Y todo ha sido concedido por el don infinito del amor de Dios por los hombres que ha permitido este gran milagro –la venida de Dios en nuestro mundo. ¿Cómo podemos agradecer al Señor la infinita abundancia de su amor por los hombres?

A su amor, respondemos con frecuencia con nuestra ingratitud, pues con nuestro modo de vida, probablemente le apenamos más que le alegramos. Nada da más calidez a nuestras almas, cuerpos y fríos corazones que el amor divino, pues Dios es amor (1 Juan 4, 7). Él se ha hecho extraño, ajeno al amor, se ha hecho extraño a Dios que se instala en el hombre sólo a través del amor. No pensamos sólo en la realidad celeste, sino también en la realidad terrestre. Cuando el poder del amor se manifiesta tanto en nuestras relaciones humanas, ¿Qué ocurre cuando Dios abraza al hombre, cuando lo acoge en sus brazos? Cuando Dios se instala en el hombre, en su corazón y en espíritu, ¿podemos imaginar la alegría del encuentro con la cara del Dios viviente? Cuando nosotros experimentamos tanta alegría en nosotros al encontrarnos los unos a los otros y viendo nuestros rostros, ¿qué decir de la alegría de ver a Dios, de encontrar a Dios? Ahora bien, el día de hoy es el día en que hemos encontrado a Dios, en el que le hemos visto y recibido.

Dios ha venido en el día de Navidad, se ha instalado en nosotros, para enseñarnos cómo abrazarnos, cómo perdonarnos mutuamente. Dios nos ha perdonado, ¿cómo osaríamos no perdonar a los demás? No hay crimen cometido contra nosotros que pueda superar el beneficio de Navidad, ni vencer nuestra capacidad de perdonar. Por ello, nos tenemos que amar los unos a los otros, para confesar al unísono al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ¡el Dios del amor! ¡Amémonos los unos a los otros en el amor con el que Dios nos ha amado antes de la creación del mundo, amor con el que nos ama en su Hijo bien amado! Amémonos los unos a los otros con el amor que no busca su interés, que no se infla de orgullo, que lo soporta todo, que lo espera todo (1 Cor. 13). ¡Conservemos en el espíritu este amor que se extiende a toda la naturaleza que nos rodea, que Dios nos ha concedido y con la que nos alimenta en la alegría! ¡Preservemos la salud y la belleza de la naturaleza, y la de los nuestros! ¡No olvidemos que la venida del Hijo de Dios en el mundo tiene un alcance cósmico! Con este Acontecimiento, no son sólo los hombres sino que es toda la Creación divina la que es salvada de la muerte. Queridos hijos espirituales, la fiesta de Navidad nos hace recordar, a unos y a otros, el amor indecible y profundo de Dios: celebremos pues el amor con el que Dios nos ha amado antes de que nosotros le hayamos amado y con el que nos ha amado eternamente. Con el amor que es el vínculo de la perfección (Col 3, 14), tenemos hoy más que nunca necesidad de paz y de buena voluntad. Por ello, en nuestros corazones debe resonar siempre, en particular en Navidad, el canto de los ángeles: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace (Lc 2, 14). Este mensaje de Navidad, hermanos y hermanas, contiene tres grandes verdades y sobre estas palabras se funda, como sobre tres piedras angulares, nuestro modo de vida, el sentido y fin último de nuestra existencia.

La primera verdad es una llamada al hombre a celebrar a Dios. Celebrar a Dios sólo es posible a quien ha descubierto el sentido más profundo de la vida. Cuanto más profundo es el conocimiento de Dios como Creador, Diseñador y Donador, más grande es la alegría de vivir del hombre, y más grande es su capacidad de celebrar a Dios.

La segunda verdad es la paz sobre la tierra. El arte de hacer la paz pertenece a Dios. De esta manera el hombre se convierte en hijo de Dios, conforme a la palabra de Cristo: Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mat 5, 9). Sólo los hombres en paz con Dios y con los hombres que les rodean, pueden encontrar la paz en su alma; sólo este tipo de hombres pueden ser artífices de la paz. La paz está en su corazón y en su boca. De otra manera, los que no están en paz con Dios y los hombres en su espíritu y corazón, por más que puedan tener la paz en sus labios, en su corazón residen el odio y la guerra. Cuanto Dios está más presente en el corazón de los hombres, hay más paz en la tierra. Cuanto menos una riqueza tal está presente, más luchas por el poder y los bienes terrestres está presente, más agitaciones egoístas, más luchas por apoderarse del bien del otro.

La tercera verdad corresponde a la buena voluntad entre los hombres como fundamento de la comunidad humana. Allí donde aparece la paz, aparece la buena y dulce voluntad entre los hombres. La buena voluntad nace del amor, del amor de Dios y del amor de los hombres, de los pensamientos delicados, de la calidez de alma y cuerpo, pues el amor verdadero no pide nada para él.

Vivimos en una época en la que todos estos valores, que son cristianos y que creemos eternos, son envilecidos y descuidados. La crisis espiritual conlleva consecuencias terribles sobre las relaciones entre los hombres. Los hermanos no se hablan entre si, ni el hijo y el padre, ni los miembros de la misma familia, ni los vecinos entre ellos. Razones y justificaciones, sensatas o no, las hay en abundancia, como de costumbre. ¿Nos preguntamos si es posible que el amor por el poder y el amor propio nos confundan hasta el punto de considerar los bienes terrenales más preciosos que nuestro padre, nuestra madre, nuestros hermanos y hermanas, nuestros vecinos y nuestras personas más cercanas? Desde hace tiempo nuestra época está marcada por las convulsiones, la inseguridad social y la alienación mental. Vivimos en una época donde todo está en venta, donde todo se negocia por todos los medios, incluida la libertad verdadera y la dignidad humana. La justicia y el derecho terrestres no nos garantizan ni el derecho sobre nuestros bienes, ni el derecho a la vida allí donde nos encontramos desde que existimos. Por otra parte, el poder de los poderosos de este mundo ¿se ha expresado alguna vez de otra manera? ¿Es la primera vez en la historia que los jueces olvidan las palabras del sabio Salomón: Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina el Señor (Proverbios 17, 15)?

Pero como nuestra época es la que es, como ha sido el caso desde el pecado existe y lo será así en tanto que el mal subsistirá en el mundo, Navidad se nos aparece como un bálsamo sobre la herida, como el más grande consuelo que viene de Dios, que nos libera así de la tristeza y no vuelve a dar confianza en su justicia y en su verdad. Navidad nos vuelve a dar también confianza en la bondad de los hombres y en su amor; despierta la esperanza de que el amor puede no sólo brillar en el corazón humano sino también, gracias a la misericordia divina, manifestarse en el seno de las instituciones humanas, a despecho de la arrogancia de los poderosos de este mundo de nuestra época. Navidad es un día consuelo y de esperanza para todos los expulsados y exilados así como para todos aquellos, en el seno de nuestro pueblo, que comen el pan amargo del exilio. ¡No estéis tristes y no desesperéis, queridos hijos espirituales, y recordad que el más grande y el más célebre proscrito del género humano fue el Divino Niño de Belén! A su lado, la santísima Madre de Dios y el justo José fueron, desde su venida al mundo, obligados a huir de la tierra prometida hacia la tierra de la esclavitud.

Navidad es también un día de alegría para el pueblo de San Sava, dispersado voluntariamente o no en todos los continentes, desde Europa hasta América y Australia. Con nuestra solicitud paterna os llamamos a no olvidar vuestra fe ortodoxa y vuestra lengua, los santuarios y las tumbas de vuestros antepasados y tampoco vuestras raíces inspiradas poro San Sava que se encuentran aquí, en este país de Dios que se llama Serbia y en las otras regiones que son hogares seculares de los serbios.

Navidad es el día en el que empieza la Resurrección, y la Resurrección no se produce sin sufrimientos, queridos hijos de Kosovo y Metoquia! Sabed, guardad en la memoria y enseñad a vuestros hijos para que enseñen a sus hijos (Éxodo 6, 6-9) que el pueblo hebreo que había sido proscrito, ha esperado casi veinte siglos para volver a la tierra de sus antepasados y que el pueblo serbio ha esperado durante cinco siglos la liberación de la Vieja Serbia. Instruidos por las palabras del Salmista (Salmo 137, 5), exclamemos también nosotros: ¡Kosovo, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra! ¡Dirijamos nuestras oraciones al Señor, en este año centenario de la liberación de Kosovo y la Metoquia en 1912, y pongamos, también ahora, nuestra esperanza en el Señor!

Navidad es el día en que hemos sido liberados de las cadenas del pecado, de la muerte y de Satán. Este año celebramos Navidad en vigilias del inicio de la conmemoración solemne del 1.700 aniversario del Edicto de Milán por el que el santo emperador Constantino dio libertad a los cristianos así como el derecho de celebrar libremente a Cristo. Desgraciadamente, en este año-jubileo de la libertad dada a los cristiano de confesar su fe, esta libertad les es arrebatada a nuestros hermanos y hermanas, miembros del arzobispado de Ócrida, de las que su responsable, el arzobispo Juan, está actualmente encarcelado por aquellos que, desde hace varias decenios, no permiten que la túnica de Cristo, desgarrada por una mano impía, sea reconstituida. En esta jornada en la que la tierra se regocija con el cielo, dirigimos palabras de amor, de consuelo y ánimos a los hijos del arzobispado de Ócrida, empezando por su superior y su santo sínodo. Sintiendo todas las dificultades e infortunas que afrontamos hoy así como las sombrías nubes que se ciernen sobre nuestro pueblo mártir y sufriente, pero instruidos por este gran Día, os llamamos, queridos hijos espirituales, a permanecer en la fe de Cristo y la fe de nuestros santos antepasados. Sabemos que cuanto más fuerte sea nuestra fe en Cristo, el Niño Divino, más grande será nuestra fe hacia Él y nuestras personas cercanas. Pues la fe no cesa de revelarnos perfecciones nuevas en Cristo, tesoros y bellezas que hacen que Lo amemos cada vez más. Al igual que no hay límites a nuestra fe en Cristo, tampoco no hay límites a nuestro amor en Él. Sólo los hombres que tienen una gran fe están enraizados y establecidos en el amor; el amor divino es quien ha hecho descender Dios a la tierra, tal es el mensaje de Navidad que celebramos hoy.

Dios ha descendido del cielo en este santo Día para elevarnos del polvo por encima de los cielos y por encima de todo misterio terrestre. Esta es la alegría, el regocijo y el consuelo que nos aporta Navidad. Por ello, queridos hermanos, os invitamos en esta dulce jornada, a reuniros en la Iglesia que es el Cuerpo de Cristo, durante la Santa Liturgia en la que Cristo se da a todos, pues fuera de la Iglesia no hay salvación y fuera de la Iglesia, no hay Salvador. ¡Os llamamos, en la alegría, a volver hacia el Dios Vivo! ¡Somos felices cuando volvemos a Dios! ¿A quién otro nos podríamos dirigir, sino a Dios? ¿Y cuando volver a Dios, sino en Navidad?

Bendita sea esta santa jornada y benditos seáis en este día del aniversario del nacimiento de Cristo. En Él nacemos y renacemos, en Él nos convertimos en hombres, hombres de Dios y en Él adquirimos nuestro sentido verdadero e imperecedero. Es así como lo sentimos y decimos: ¡Dios está con nosotros, que todos los pueblos lo comprendan!


¡LA PAZ DE DIOS – CRISTO HA NACIDO! ¡EN VERDAD HA NACIDO!

En el patriarcado serbio, en Belgrado, Navidad 2012.



domingo, 13 de enero de 2013

TEOFANÍA BOBOTEAZA A LA ALICANTE (6.I.2013)








LITURGIA DE NAVIDAD (25.XII.2012)




















ICONO DE MAMA GABRIELI EN ALICANTE





Ayer llegó desde Georgia este icono de Mama Gabrieli, recientemente canonizado por el Santo Sínodo de la Iglesia de Georgia. También nos ha llegado una botella con aceite de la lámpara que arde en su tumba. Que San Gabriel interceda por todos nosotros ante Dios nuestro Señor.

miércoles, 9 de enero de 2013

Navidad en Belgrado y en Moscú

Mira las dos fotos y descubre lo que sobra y no es necesario en la foto de Belgrado. Si no está en Moscú, por qué tiene que estar en Belgrado? Por Qué lo que sobra tiene que aparecer en Belgrado hasta en la sopa del día de Navidad?.


Поноћна Божићна Литургија у Храму Светог Саве
Navidad en la Catedral de San Sava de Belgrado



Navidad en la catedrál de Cristo Salvador en Moscú.


Habéis visto las dos fotos? Bien, lo que sobra es la presencia de los dos funcionarios del Vaticano.

Ahora segid mirando, y comparad a las señoras presentes en las dos presidencias. Impecable la esposa y las hijas del primer ministro ruso. Las serbias por desgracia no sabemos si están en el teatro o en el mercado. Se ha derogado tambien en Serbia el mandato del Apóstol de que la mujer se cubra en la iglesia?
La solemnidad del día y del lugar no merecía que estas señoras se cubrieran la cabeza?

Cada uno saque sus conclusiones pero la verdad es que por desgracia, me quedo con la segunda foto

Terremoto en el Monte Athos

Ayer día 8 mientras en el Monte Athos se celebraba el segundo día de Navidad con la Sinaxis de la Panaghia, un terremoto de 6º en la escala Ritcher sacudió la península estando el epicentro en la isla de Lemos.

Segun testimonio de un monje en todos los años de vida monástica nunca había visto balancearse de esa manera las grandes lámparas del Catholicon

sábado, 29 de diciembre de 2012