jueves, 21 de febrero de 2008

PUBLICO ANUNCIO DE LOS OBISPOS DE LA IGLESIA ORTODOXA SERBIA POSTERIOR A LA CONSULTA CON EL PATRIARCA PAVLE



Esta sesión fue convocada como consecuencia de la ilegal autoproclamación de independencia llevada a cabo por el parlamento albanés de Prístina. 21. February 2008 - 12:42

Algunos grandes estados que se han enriquecido a sí mismos con poderes mundanos han reconocido este acto del parlamento de Prísitina y se han cubierto de vergüenza ellos y su historia al tener en cuenta sólo sus propios intereses.

Nuestra mayor preocupación es por nuestro pueblo profunda y justificadamente tristes por esta injusticia y violencia. Nosotros sabemos por nuestra larga experiencia que toda violencia termina con la ruina de aquél que la perpetra y como dice el proverbio el poder es temporal, más Dios es eterno.

Por eso, “no tengáis miedo, pequeño rebaño, nosotros estamos en pie, vigilando”. No hace mucho tiempo que nosotros sufrimos los vergonzosos y sangrientos bombardeos. Tenemos el apoyo de grandes estados como nuestra hermana Rusia , China y otros muchos países que respetan las normas del derecho internacional.

Incontables veces se ha mostrado la gracia y el amor de Dios por el pueblo serbio. Los pasados acontecimientos confirman las palabras del apóstol Pablo “Dios castiga a aquellos a los que ama”. En estos momentos de penalidad Dios nos muestra su amor para tocar nuestros corazones por medio de este reciente sufrimiento. Él ama a su pueblo de Kosovo y Metohija y el sagrado Kosovo aparece como una señal luminosa.

De una manera especial muestra este amor en los ojos y caras de los jóvenes que viven este amor y que crecen en su maduración humana y son estos jóvenes los que rápidamente se ponen a nuestro lado y al lado de todas las personas honorables del mundo para pedir que el reinado de la justicia retorne a Kosovo y Metohija y la restitución a Serbia de lo que ha sido despojada.

Lo más importante ahora es que creamos firmemente en que nuestro Señor Jesucristo está con nosotros -y quiera Dios que nosotros estemos también con él- y así podemos soportar las humillaciones, las fustigaciones, los golpes y podremos llevar la cruz. Nosotros resucitaremos y viviremos en libertad como personas libres, porque nuestro Dios está vivo y nuestras almas vivirán también.

Apoyamos sinceramente a Monseñor Artemije, Reverendísimo Obispo de Ras y Prizen, a la Iglesia, al clero, a los monjes y monjas y a los serbios fieles que comparten los sufrimientos de Cristo, permaneciendo en sus hogares en Kosovo y Metohija, pilar de nuestra identidad espiritual, cultural y nacional.

Pedimos a nuestro Señor Misericordioso que nos conceda la gracia de permanecer junto a la población no albana dándoles fuerza para resistir y conservar la paz y confianr en la victoria final que será lenta pero que al final llegará.

Tengamos siempre ante nosotros y en nuestros corazones la palabra invencible del Dios verdadero: “El que resiste hasta el final, encontrará la salvación”

lunes, 18 de febrero de 2008

El mapa de la destrucción


Este es el mapa de los lugares santos profanados en Kosovo donde han sido quemadas Iglsias, destruidos iconos, profanadas Santas Reliquias, donde los muertos no han podido descansar poque lo cementerios han sido profanados esparciendo los huesos y mezclandolos con restos de animales. http://portal-credo.ru/site/?act=news&id=60507&topic=564 En este link se puede ver la obra de conservación de los monumentos históricos qu pretende seguir haciendo el autoproclamado ilegalmente gobierno kosovar. Se vuelven a airear los muertos albanokosovares y nadie recuerda los 300.000 serbios asesinados en Croacia. Todo esto es injusto porque se sigue demonizando a Serbia y nadie levanta la voz para defenderla. Se sigue viendo la historia sólo desde una pespectiva, se ven sólo los muertos que interesan y cuando no existen, porque no se encuentran se siguen inventando. Mientras tanto Europa mira hacia otro lado y Estados Unidos se crea un estado títere donde poder asentarse tranquilamente. No se puede responder con violencia a la violencia per no podemos quedarnos callados, no se pueden levantar las armas porque nuestra única arma es la Cruz, pero ésta si que podemos levantarla. No podemos odiar sino que hemos de perdonar y de esto se aprovecharán . Qizás tengamos que pedir perdón al Señor por nuestros pecados. Quizás tengamos que sacar una lección de esta historia. "Oh Señor, salva a tu pueblo y proteje tu heredad. Concede la victoria a los cristianos ortododoxos y por tu Cruz, salva a tu Iglesia"

La Gran Cuaresma: "Ábreme las puertas del arrepentimiento"



El servicio Divino adquiere un matiz especial durante la Gran Cuaresma. Su espíritu es estrictamente penitente. Aun los domingos se agregan oraciones de arrepentimiento. Los días de semana toda oración dentro del templo es una conmovida aflicción por los pecados. A poco tiempo de la apódosis (despedida) de la fiesta del Bautismo del Señor, comienzan las semanas de preparación para la Gran Cuaresma. La Iglesia utiliza ejemplos convincentes y explica en qué consiste el verdadero ayuno y su importancia para nosotros.
Lo primero que nos infunde la Iglesia es el evitar la forma de ayunar del fariseo, y así, la primera semana de preparación es la "semana del fariseo y el publicano." Esa parábola evangélica se lee ese domingo. Con ella la Iglesia enseña a las personas a verse sin embelesamiento, a reconocer su profunda indignidad delante de Dios y, a ejemplo del publicano, sólo rezar: "¡Oh, Dios! ten piedad de mí, pecador." "Huyamos de las palabras grandilocuentes del fariseo, y aprendamos del publicano la altura de las palabras humildes, clamando con arrepentimiento: Salvador del mundo, purifica a Tus siervos."
Ese domingo se cantan por primera vez en los matutinos, después del Evangelio, los troparios "Ábreme las puertas del arrepentimiento, ¡oh, Vivificador!" "Dirígeme por la senda de la salvación, ¡oh, Madre de Dios!" "Tiemblo al pensar en la multitud de maldades que he cometido." Estos troparios se cantan todos los domingos hasta la quinta semana de la Gran Cuaresma. En la semana siguiente a la del "publicano y el fariseo" no hay ayuno el miércoles y el viernes, y se la denomina continua. La Iglesia nos libera del ayuno, para evitar la posibilidad de que repitamos con el fariseo: ayuno dos veces por semana.
El domingo siguiente es la "semana del hijo pródigo," y se lee esa parábola. Los cánticos de ese día corresponden con el Evangelio. En ellos se nos infunde la conciencia de lo misericordioso que es nuestro Padre Celestial. Como el padre del hijo pródigo, Él extiende sus brazos paternales hacia todo pecador, sin considerar la profundidad del pecado, sólo si la persona se acerca con arrepentimiento profundo y sincero. El sedalion de esa semana (es decir, la oración que sigue al tercer canto del canon): "Ábreme los brazos Paternales, ya que he malgastado mi vida" (es de notar, que esta oración es el cántico principal en el orden de la tonsura monacal). El tema del hijo pródigo se repite en los cánticos durante toda la cuaresma. En los maitines de ese domingo y en los dos siguientes antes de la cuaresma, después de las kathismas se canta el salmo: "Junto a los ríos de Babilonia." Este cántico les habla a los cristianos acerca de la pérdida por parte de la humanidad de su patria espiritual — el paraíso: el camino de vuelta nos fue abierto por Cristo, pero conduce a través del arrepentimiento.
Luego sigue la "semana sin carne," después del domingo no se permite ingerir alimentos que contengan carne. También se la llama "semana del Juicio Final," de acuerdo con la lectura del Evangelio y los cánticos. El sábado anterior a esta semana está dedicado a la conmemoración de los difuntos. Ya que la idea del juicio no nos concierne sólo a nosotros, entonces pensamos también en el destino de nuestros parientes y rezamos por su perdón y descanso. En ese día, la Iglesia reza especialmente por aquellos, quienes por alguna razón no han recibido cristiana sepultura. El domingo de la "semana carnestolende" y los días subsiguientes, la Iglesia dirige nuestra atención hacia las hazañas de amor humanitario: "Habiendo comprendido los mandamientos del Señor, vivamos de acuerdo con ellos: alimentemos a los hambrientos, demos de beber a los sedientos, vistamos a los desnudos..." Esta última semana antes de la Gran Cuaresma se denomina semana de los lácteos, o carnaval. En su transcurso se permite ingerir alimentos lácteos aun el miércoles y el viernes. Aunque nos libera del ayuno, la rúbrica eclesiástica indica realizar en esos dos días postraciones y rezar la oración de San Efrén el Sirio: "Señor y Soberano de mi vida..." La Iglesia demuestra que el fin de la cuaresma no está en el ayuno en sí mismo, sino, en nuestra purificación espiritual. El miércoles y el viernes de la semana de los lácteos no corresponde oficiar ninguna Liturgia.
El último día antes de la cuaresma, el sábado de la semana de los lácteos, la Iglesia culmina nuestra preparación para la Gran Cuaresma, recordando la multitud de santos, que resplandecieron en el ayuno. En el oficio de ese día se recuerdan por su nombre cerca de 190 santos del primer milenio. El domingo de carnaval — es el ultimo día de productos lácteos antes de la Gran Cuaresma. En los cánticos se recuerda cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Siguiendo el mandamiento del Salvador, la Iglesia nos exige paz para con nuestro prójimo: "mas, si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros ofensas" (Mat. 6:15). Por ello pedimos perdón los unos a los otros y el mismo domingo se llama "Domingo del Perdón."
Desde el lunes comienza la proeza espiritual de la Gran Cuaresma. El domingo por la tarde la estiquera nos llama a comenzarlo con las siguientes palabras: "Comencemos con claridad el tiempo del ayuno, predisponiéndonos para proezas espirituales. .." Con el "lunes de purificación" comienza la Santa Cuaresma, es decir, el ayuno de cuarenta días a ejemplo del mismo Señor Jesucristo, Quien se alejó al desierto inmediatamente después de ser bautizado por San Juan. Todo el orden de los servicios Divinos y el aspecto exterior del templo les infunden a los fieles, que este es un período de profunda humildad y lamentación por los pecados. Los días de la semana se aparta toda festividad y solemnidad. Las Liturgias se ofician sólo los sábados y domingos. Los miércoles y viernes y el jueves de la quinta semana está establecido oficiar la Liturgia de los Santos Dones presantificados. En los servicios impera la lectura. El Evangelio y las epístolas se leen sólo los sábados, domingos y días festivos. El contenido principal de los oficios lo compone el Salterio, que se llega a leer en su totalidad dos veces por semana. Se ofrecen lecturas del Antiguo Testamento: el libro del Génesis, del profeta Isaías. Con frecuencia se repiten las palabras del arrepentido David: "ten piedad de mí, ¡oh, Dios! ten piedad de mí," la invocación del buen ladrón: "Acuérdate de mí, cuando llegues a Tu Reino." Cada oficio y hora contiene la oración de San Efrén el Sirio. Todos los servicios se realizan en tono bajo, lentamente, las vestimentas son oscuras, la luz está restringida, la puerta real se abre poco, el repique de las campanas es poco y lento. Los fieles en el templo son llamados con frecuencia a postrarse.
Los oficios terminan relativamente tarde, para que la ingestión de alimentos sea cercana al anochecer. Los alimentos deben ser simples y en cantidades moderadas. El pescado sólo se permite para la fiesta de la Anunciación y el domingo de Ramos. El sentido espiritual del ayuno se revela en los cánticos:
"Ha llegado el ayuno, madre de castidad, acusador de pecados" (lunes de la primera semana)
"Cumplamos con el ayuno agradable" (lunes de la primera semana)
"Al ayunar corporalmente, hermanos, ayunemos también con el espíritu" (miércoles de la primera semana)
"Venid, purifiquémonos con las misericordias y generosidades de los pobres" (segunda semana).
Los primeros cuatro días de la primera semana de la Gran Cuaresma, en los grandes post-vespertinos se lee el canon de San Andrés de Creta, dividido en 4 partes. "¿Dónde empezaré a llorar por los actos de mi vida condenada?.. ." Este canon se denomina grande por su contenido y forma: contiene 250 troparios, al tiempo que los cánones usuales tienen sólo 30. El Gran Canon se lee también en el maitines del jueves de la quinta semana de la cuaresma (el miércoles por la tarde), unido con el canon de Santa María de Egipto. Los días domingos de la cuaresma, la Iglesia los acompaña con recuerdos especiales.
El primer domingo es el Domingo de la Ortodoxia, y se estableció recordar la victoria sobre la herejía iconoclasta del siglo IX. La veneración de iconos es una expresión evidente de nuestra fe ortodoxa. Todo el camino de la Iglesia pasa al lado de las enseñanzas anticristianas y heréticas que se levantan contra ella, pero la verdad cristiana pura permanecerá incólume hasta el fin de los tiempos.
El segundo domingo está dedicado a la memoria de San Gregorio Palamas. Él y sus compañeros del monte Athos enseñaron y con su vida de hazañas demostraron, que el hombre puede alcanzar la iluminación desde lo alto por medio de la constante purificación del alma, el silencio de los pensamientos, la oración y pensamientos en Dios. San Gregorio fue el acusador de un tal Barlaam, quien enseñaba que la verdad sobre Dios se revela sólo a partir de los principios del razonamiento y de juicios filosóficos.
La tercera semana, la Iglesia ofrece la Santa Cruz, para fortalecimiento espiritual de los fieles. La Cruz es colocada solemnemente en el centro del templo en el maitines y permanece allí durante toda la semana para ser venerada, como imagen de amor y hazaña espiritual del propio Salvador nuestro.
El cuarto domingo se recuerda a San Juan Clímaco, gran santo del Sinaí del siglo VI, compositor de la "Escalera." San Juan muestra en los 30 escalones de su "Escalera" el camino práctico de elevación espiritual. El miércoles de la siguiente semana se lee el Gran canon, y en el maitines del sábado (viernes por la tarde) se realiza el Elogio a la Madre de Dios con la lectura del akathistos.
El quinto domingo, parte de los cánticos están dedicados a las hazañas de María de Egipto, quien mostró la posibilidad que tiene el hombre de elevarse desde la profundidad de su caída hasta la altura de la pureza espiritual. La lectura del Evangelio acerca del rico y Lázaro, nos enseña a huir la falta de misericordia del rico, e imitar la paciencia del magnánimo Lázaro.
El viernes de la sexta semana terminan los días de la Santa Cuaresma. "Habiendo cumplido la cuaresma para provecho espiritual.. . pedimos ver también la semana de Tu pasión..." A partir del sábado comienza el recuerdo de los acontecimientos evangélicos antes de la entrega del Salvador. El sábado se recuerda la Resurrección de Lázaro, y el domingo es la fiesta de la Entrada de nuestro Señor en Jerusalén, o domingo de Ramos

domingo, 17 de febrero de 2008

Kósovo


Como si la nefasta invasión a Irak y el estado de tensión constante en que tiene al mundo no bastaran para que la mayoría de habitantes del planeta repudie a George Bush, este triste personaje juzgado ya como nefasto por propios y extraños, ha apoyado ahora la ridícula separación de Kósovo de Serbia.

Kósovo es parte territorial de Serbia, esta supuesta "independencia" es una desmembración ilegal del territorio de Serbia. Kósovo ha sido el núcleo de la identidad religiosa y cultural de Serbia a lo largo de los siglos. Kósovo siempre ha sido territorio Serbio poblado por serbios. En un momento de la historia, sólo hace ciertas décadas, fue poblada por migraciones provenientes de Albania, país contiguo a Serbia quienes ahora con el nombre de albano-kosovares, buscan crear un estado independiente adueñándose de esta parte del territorio serbio sólo porque hoy son mayoría étnica en la zona. Esto es absurdo, el hecho de que las densidades poblacionales varíen o que inmigrantes lleguen a un nuevo país y se vuelvan grandes en número no les da derecho alguno a adueñarse del territorio del país que los acogió, ni a desmembrarlo. Esto es tan ilegal como lo que hicieron los judíos europeos en Palestina en 1948 en donde se adueñaron por la fuerza del territorio de los palestinos y los expulsaron para crear lo que hoy el mundo llama estado de Israel o tan injusto como si los colombianos que habitan hoy en Ecuador decidieran mañana declarar su independencia y crear una Colombia 2 en parte del territorio ecuatoriano sólo porque son muchos. Esto es absurdo.
Kósovo es parte de Serbia, que hoy tenga una mayoría albanesa no justifica que el territorio Serbio sea cercenado para crear un nuevo estado. Si esto es así, los estados no tienen ya seguridad jurídico- territorial alguna y con las migraciones del siglo actual los países desaparecerían y otros aparecerían cada dos meses.
Si apoyamos este absurdo, ilegal e injusto desmembramiento de Serbia, que viola el Derecho Internacional, ningún país podrá oponerse en el futuro a que su territorio sea cercenado por inmigrantes que habitando en él, se hubieren convertido en mayoría poblacional en cierta región.
Esto sólo lo han logrado los albaneses de Kósovo con el apoyo de Bush quien cree que con este nuevo error el mundo musulmán lo amará, sin percatarse que su legado es tan nefasto para la humanidad que jamás el planeta lo recordará con gratitud. El mundo lleva 60 años sufriendo las consecuencias de un error similar en Medio Oriente, no repitamos la historia hoy en Serbia.
Jacobo

KOSOVO, KOSOVO, KOSOVO



Y el mal viene de occidente, y el hereje se levanta apoyando al infiel contra la Ortodoxia, y la tierra de Kosovo, regada por la sangre de los mártires, cuna de la Ortodoxia Serbia es entregada como moneda de cambio para no se sabe bien que oscuros intereses. Yo he visto con mis ojos las lágrimas de una señora serbia esta mañana en nuestra Iglesia representando el dolor de todo un pueblo y con esas lágrimas me decia: Padre que desgracia, es insoportable la pena, tengo el corazón lleno de temor por lo que le pueda suceder a Europa. Y no tenía consuelo esta pobre señora. Le han arrancado una parte de su alma.



Contenta Europa, contenta la bestia americana, los albaneses que profanan en su bandera el águila de bizancio y no la ponen sobre el dorado que simboliza a Cristo, sino sobre el rojo preñado de sangre, también contentos. Serbia otra vez dividida, humillada, abandonada... La ortodoxa Serbia, que no se nos olvide a los ortodoxos, la Ortodoxa Serbia que pierde su más preciado tesoro: Kosovo. Intereses malditos, países cobardes. ¿Nadie va adecir nada? Una nación de asesinos es lo que se crea hoy con el beneplacito de la UE. Que Dios se apiade de nosotros.


sábado, 16 de febrero de 2008

Pocainta si inviere in Triod


Una dintre cele mai importante perioade ale anului bisericesc este cea a Triodului. Ea a fost randuita de Sfanta noastra Biserica sa fie vreme de pregatire pentru intampinarea dupa cuviinta a celei mai mari sarbatori crestine, Invierea Mantuitorului, temelie a credintei noastre crestine: "Daca Hristos n-a inviat, zadarnica este atunci si propovaduirea noastra zadarnica si credinta vostra" (I Cor. 15,14).
Perioada Triodului este cuprinsa intre Duminica Vamesului si a Fariseului si Duminica Pastelui, perioada care reinnoieste sau comemoreaza slujirea arhiereasca a Mantuitorului Hristos sau activitatea Sa de Mare Preot, indeplinita mai ales prin Jertfa, adica prin Patimile si moartea Sa pe cruce. Este vreme de pocainta, post si rugaciune pentru ca, scaldati in baia iertarii si a curatirii de pacate, a reinnoirii noastre sufletesti, sa-l intampinam pe Hristos cel inviat.
Dupa cum este cunoscut, perioada aceasta de zece saptamani, dintre care trei pregatitoare pentru inceperea Postului Pastelui, a Postului Mare sau al Paresimilor si sapte saptamani de post, isi are denumirea de Triod, de la cartea de slujba care se foloseste in Biserica in aceast interval de timp. Numirea de Triod vine de la faptul ca, in aceasta carte de cult, cantarea principala sau canonul care, de obicei in Minei, Penticostar si Octoih, se compune din noua ode sau cantari, nu are aici decat trei (tri odi).
Perioada de formare, dezvoltare si definitivare a Triodului este destul de lunga, ajungand pana in secolul al XIV-lea. Pornind de la colectia de cantari numite tropare (Tropologhionul), el s-a format ca o carte de sine, cuprinzand toate slujbele divine din perioada celor zece saptamani pe care se intinde. La alcatuirea Triodului au contribuit cele mai ascutite minti ale teologiei timpului, cele mai intraripate si inspirate condee, poeti si imnografi de prima mana ai Bisericii crestine.
Din cei peste 20 de autori ai Triodului, amintim pe cei mai renumiti imnografi, intre care majoritatea apartin secolelor VIII si IX, ca: Andrei Criteanul, Ioan Damaschinul, Iosif, Teodor si Simeon Studitul, Leon Inteleptul, Teofan Graptul si altii. Compozitiile lor imnografice au fost adunate in cartea numita Triod de catre Teodor si Iosif Studitul, in prima jumatate a secolului al IX-lea, dar cartea a primit adaugiri pana in secolul al XIV-lea. Atunci i s-au adaugat unele sinaxare, adica culegeri de vieti de sfinti.
Cartea liturgica numita Triod, ca si perioada in care se foloseste, sunt deosebit de importante pentru crestinii ortodocsi. Triodul imbina pregatirea liturgica pentru praznicul Pastilor cu pregatirea duhovniceasca a crestinilor. Prin frumusetea si sobrietatea slujbelor, prin continutul cantarilor si citirilor, Triodul face ca aceasta perioada sa fie de un farmec deosebit si de o traire atat de puternica, incat cel care se apropie cu credinta, trece si merge cu el, simte in toata fiinta lui fiori pe care numai o adevarata si inalta traire spirituala ii poate da.
Influenta imnelor Triodului asupra sufletului este sporita si de frumusetea lor poetica, inegalabila. Poezia imnelor liturgice in general, ca si cea a imnelor Triodului, nu este "o versificare mai mult sau mai putin obisnuita, ci transpunerea unui aspect care, in fata realitatilor naturii sau ale spiritului, stie sa traduca entuziasmul sau, intr-un limbaj viu colorat". Caracterul poetic al acestor imne este determinat de acel "grad de simtire in care se talmacesc adevaruri de Teologie inalta in metafore si forme intraripate".
Triodul este un adevarat tezaur al Teologiei noastre ortodoxe, popularizata sub forma de imne, cantari si rugaciuni. Cu adancul sau continut religios, Triodul il transforma pe credincios cu puterea credintei, a rugaciunii si a faptelor bune si-l trimite la lupta cu demonii si cu nesabuitele sale patimi. Tonul general al Triodului este de rugaciune, smerenie si pocainta. Toate cantarile si citirile care alcatuiesc Triodul se caracterizeaza printr-o adanca intelegere si analiza psihologica a sufletului omenesc si indeamna si predispun pe credinciosii, care asculta slujbele divine si participa efectiv la ele, la o rugaciune sincera, trezesc simtul regretului sau parerii de rau pentru pacatele savarsite, dorinta si setea de a posti, de a se pocai si de a-si indrepta viata.
Slujbele Postului celui Mare cuprinse in Triod, exprima regretul credinciosului pentru indepartarea de la poruncile lui Dumnezeu si pentru pierderea fericirii raiului si invoca indurarea lui Dumnezeu pentru redobandirea fericirii pierdute, preamaresc postul ca pe un mijloc de dobandire a virtutilor si deci de mantuire, pregatind pe crestini pentru luminata zi a invierii.
Prin selectionarea si aranjarea temelor si ideilor din imnele si rugaciunile slujbelor Triodului, prin expresia lor trista, dar in acelasi timp incununata de o speranta vie, prin ceremoniile pline de dramatism, dar si de optimism crestin, se urmareste reinvierea fiintei umane pacatoase, dezbracarea ei de patimi si determinarea recunoasterii nevredniciei ei.
Dar toate acestea alimenteaza si hranesc stradania destinului de a se mantui si uni cu Dumnezeu, fiind atras de acea simfonie a Triodului, care canta greul pagubitor al pacatului si-l introduce in armonia perfecta si mangaietoare a luminatei invieri.
Ideea centrala care strabate ca un fir rosu cartea Triodului si intreaga perioada in care se intrebuinteaza, este aceea a pocaintei. Triodul este prin excelenta cartea pocaintei. Nici o alta carte liturgica, intrebuintata in cultul divin al Bisericii Ortodoxe nu cuprinde atat de multe referiri si nu accentueaza atat de mult starea de pacatosenie a omului si nici nu insista asa de mult, asupra necesitatii pocaintei, asa cum ofaceTriodul.
Aceasta pocainta nu se face insa decat proiectata in perspectiva invierii, o alta idee majora a Triodului. Caci nu se poate concepe inviere fara pocainta si nici pocainta nu se face decat spre sau pentru inviere.
In sens crestin, asa cum se desprinde si din cantarile si rugaciunile Triodului, pocainta este intreaga lucrare de restaurare a fiintei noastre cazute in pacat, de intoarcere la starea cea dintai, dinainte de a pacatui. Este incercarea noastra de reasezare in randuiala a sufletului si a vietii noastre stricata prin pacat, dorinta de echilibrare dupa ce am pierdut directia sau echilibrul vietii. Pacatul intrat in noi ne aduce dezordine si neoranduiala, departare de Dumnezeu si stricarea firii. Pocainta nu face altceva decat sa ne readuca frumusetea, demnitatea si puritatea firii noastre de dinainte de pacat.
Pocainta inseamna o curatire permanenta si sistematic facuta a fiintei noastre, asa cum curatam un vas de pret, care s-a murdarit, inlaturand toate depunerile care il intineaza, il deterioreaza si-i acopera frumusetea sau asa cum ne curatam casele in care locuim, lucrurile si obiectele de care ne folosim, sau asa cum ne spalam trupurile. Daca ne curatim trupurile, cu atat mai mult este nevoie sa ne curatim si sufletele de zgura pacatului care se aseaza peste stralucirea lui.
Pocainta este un act complex care angajeaza intreaga noastra fiinta. Pocainta nu inseamna numai marturisirea pacatelor, cum suntem invatati sa credem, in general. Ea inseamna cutremurarea omului care, vazand inaltimea sau imaginea slavei dumnezeiesti din care a cazut, intinandu-o cu pacatul, tinde sa se intoarca ia frumusetea ei. Pocainta este o parere de rau care vine din adancimea cea mai profunda a constiintei omenesti, este dorinta de reintoarcere ca incredintare, in iubirea si milostivirea lui Dumnezeu. De aceea, nu este deajuns sa spunem "am pacatuit", cum facem de obicei in spovedanie, ci marturisirea capata sens si devine lucratoare numai daca pacatul este inteles si trait in toata adancimea si tristetea sa.
Spre aceasta pocainta ne cheama Triodul prin rugaciunile si cantarile sale. Chiar din prima Duminica a Triodului, cea a Vamesului si Fariseului, cantarile bisericesti ne aduc aminte si ne vestesc, printr-un fel de trambitare a melodioaselor cantari, ca se apropie vremea pocaintei. Din aceasta duminica si pana in cea de-a cincea a Postului Mare, cea inchinata Sfintei Maria Egipteanca, Biserica ne aduce mereu aminte, ca suntem in vremea randuita pentru pocainta. Intram in aceasta atmosfera a pocaintei ca intr-o curte interioara a sufletului nostru pentru care il rugam pe Mantuitorul sa ne deschida usile ei tainice, zavorate de pacat. "Usile pocaintei deschide-mi mie, Datatorule de viata. Ca maneca duhul meu la Biserica Ta cea sfanta, purtand locas un trup cu totul spurcat. Ci, ca un indurat, curateste-l pe el de toata necuratia". Cantarea ne arata ca pocainta este un act de curatire a unui trup spurcat sau intinat, in care salasluieste duhul care tinde spre Dumnezeu si Biserica Sa, ca si catre o baie a mantuirii.
In aceasta opera sau lucrare de curatire, crestinismul se indreapta cu incredere spre Maica Domnului: "in calea mantuirii indrepteaza-ma, de Dumnezeu Nascatoare, caci, cu pacate grozave, mi-am spurcat sufletul si in lenevire mi-am cheltuit toata viata mea; ci, cu rugaciunile tale, spala-ma de toata necuratia". Pacatele savarsite in tot felul nu aduc decat intinarea sufletului, iar lenea e unul din cele mai grele.
Din cele sapte pacate capitale, lenea ne face sa ne irosim viata trupeasca si sufleteasca, nepretuind in nici un fel cel mai mare dar facut noua de Dumnezeu. Tensiunea omului pacatos creste si dorinta de indreptare devine tot mai puternica. Omul constientizeaza gravitatea pacatului care-i aduce acea cutremurare, trezindu-i in suflet teama de raspunsul pe care-l va da la infricosatoarea judecata. Singurul gand curat este ca sa ceara mila asemenea lui David si indurare de la Milostivul Dumnezeu.
Cea de-a treia cantare este edificatoare in acest sens: "La multimea faptelor mele celor rele, cugetand eu, ticalosul, ma cutremur de infricosata zi a judecatii; ci, indraznind spre mila milostivirii Tale, ca David strig Tie: Miluieste-ma, Dumnezeule, dupa mare mila Ta".
Este primul semnal de alarma care se trage pentru intoarcerea la Dumnezeu, pe o cale care este lunga si anevoioasa si care cuprinde trepte sau urcusuri uneori greu de suit. De la acest semnal, care nu-i o simpla aducere aminte, ci o profunda cutremurare, incepe procesul pocaintei. Dupa constientizarea starii de pacat, de intinare si necuratie, care cere cu necesitate lepadarea de ea, ca si spalarea intr-o baie, incepe pocainta.
Pocainta este mai intai un act de smerenie. in limba greaca, cuvantul care numeste pocainta este metanoia. Acest cuvant inseamna schimbarea gandului nostru, a atitudinilor sau conceptiilor noastre, a starii sufletelor prin indreptarea ei spre bine, spre a gandi numai ceea ce este corect sau bun si frumos. Cu acest sens il gasim atat in predica lui loan Botezatorul cat si in cea a Mantuitorului: "Pocaiti-va ca s-a apropiat imparatia cerurilor!" (Matei 11,2).
Dar tot de la acest cuvant avem in romaneste pe cel de metanie. Ce este metania? Este o prosternare a noastra pana la pamant inaintea lui Dumnezeu, prin care ne recunoastem micimea si nimicnicia noastra; este o recunoastere a faptului ca am gresit si ca ne caim de greseala facuta, cerand iertare. Este o coborare din orgoliu. De aceea pocainta trebuie sa inceapa prin metanie, adica prin smerenie. Iar smerenia nu este altceva decat recunoasterea greselilor noastre.
Smerenia este convingerea sincera a neputintelor si a pacatoseniei noastre, inceputul si chezasia pocaintei. Omul cu adevarat smerit se gandeste mereu numai la pacatele, la lipsurile si cusururile lui, straduindu-se sa si le indrepte. Smerenia este ca o raza de lumina care, patrunzand in tainita inimii noastre, ne ajuta sa vedem praful si necuratia pacatelor si sa le dam afara din fiinta noastra.
Iata de ce, nu intamplator, Triodul se incepe cu pilda Vamesului si a fariseului, evidentiind insemnatatea smereniei in procesul pocaintei si al urcusului duhovnicesc. Tot pilda de smerenie este si fiul cel risipitor care isi revine in sine, constientizeaza starea cumplita de pacat si se hotaraste sa se lepede de el, intorcandu-se si cerand iertare bunului sau parinte. Printr-o serie de exemple de smerenie, prin cantarile si rugaciunile sale, Triodul si Biserica ne invata exercitiul pocaintei. Vom prezenta si analiza cateva dintre aceste perle ale literaturii euhologice, rugaciuni si imne, adevarate tezaure de gandire teologica, de simtire crestineasca si de indemn la pocainta, cuprinse in Triod.
Una din cele mai interesante si mai valoroase piese din Triod este, fara invoiala, Canonul cel Mare sau Canonul de pocainta, cum i se mai zice, al Sfantului Andrei Criteanul. Opera a Sfantului Andrei, arhiepiscopul Cretei, unul din cei mai alesi invatatori ai pocaintei, Canonul cel mare, numit asa nu numai din pricina multimii stihurilor si troparelor (250 de tropare), ci si pentru sublimitatea ideilor, profunzimea simtamintelor ce le exprima si pentru puterea sau energia expresiei, poate fi socotit cel mai bine "o plangere de pocainta care ne vorbeste despre proportiile si adancimea pacatului, tulburand sufletul cu jalea, cainta si nadejdea".
"Nici o alta religie, nici o alta confesiune crestina nu are o capodopera de cult ca acest sfant si mare canon de pocainta si umilinta, o mai bogata comoara de simtire si traire religioasa, un mai eficace mijloc de ridicare din umbra pacatului si a mortii, cum are Biserica noastra".
Cantat in primele patru zile ale saptamanii celei dintai a Postului, apoi in intregime la denia din Joia saptamanii a cincea, canonul reda in versuri pline de lirism poetic, tema izbavirii, din osanda pacatului, prin umilinta, pocainta si fapte bune: "De unde voi incepe a plange faptele mele cele ticaloase? Care incepere voi pune, Hristoase, tanguirii acestei de acum? Ci, ca un milostiv, da-mi iertare greselilor".
Inceputul indreptarii este, conform primei ode din canon, recunoasterea starii de pacatosenie in care ne aflam, parerea de rau dupa pierderea "frumusetii celei dintai". Parerea de rau dupa aceasta frumusete, ca moment psihologic de mare importanta in procesul pocaintei, apare ca o constanta a intregului canon. Parerea de rau deschide izvorul lacrimilor de pocainta care are darul de a spala pacatele care au intunecat frumusetea noastra: "Spala-ma, Stapane, in baia lacrimilor mele ma rog Tie, alba facand haina trupului meu ca zapada", in spiritualitatea ortodoxa si in procesul pocaintei, lacrimile au avut un loc esential. Ele sunt un mijloc curatitor, o usurare a inimii, fiind recomandate de Sfintii Parinti. in cuvintele batranilor pustiei, "harul sau darul lacrimilor" este prezent ca idee peste tot.
Lacrimile sunt stari sufletesti de umilinta, de parere de rau pentru pacate. Sfantul Grigorie Palama numeste plansul, baie a iertarii precum si al doilea Botez. Caci, dupa cum in Biserica veche, in care sfintele se dadea cu adevarat sfintilor, a existat un botez al dorintei, echivalent - in cele din urma- cu insusi Botezul, tot asa lacrimile neincetate ale pocaintei, umilintei si dorintei dupa imparatia lui Dumnezeu, nu pot sa nu ne-o aduca si sa nu ne faca locuitorii ei. Lacrimile pocaintei nu sunt semn de slabiciune, proprii firilor slabe, femeilor si copiilor, cum se spune uneori, ci ele reprezinta fermitatea dorintei noastre, taria darurilor noastre dupa cele inefabile, puterea duhovniceasca ce dobandeste totul, agonisindu-si mantuirea.
N-au plans oare toti dreptii vechi si noi pentru bunatatile cele vesnice? N-a insotit insusi Domnul rugaciunea cu lacrimi in fata Golgotei celei aducatoare de curatie pentru tot neamul omenesc? Lacrimile nu sunt nici expresie a deznadejdei. Dimpotriva, credinciosii isi pastreaza, si atunci cand plang, increderea in ajutorul lui Dumnezeu cel atotindurator, asa cum se vede si din textul canonului: "Mana lui Moise ne facem sa credem suflete, cum ca Dumnezeu poate sa albeasca si sa curete viata cea leproasa; nu te deznadajdui dar, macar ca esti lepros".
In toate textele despre lacrimi se poate observa cu usurinta ca nu este vorba de o lepadare a optimismului natural, firesc al omului, ci este o amarnica luare in seama a stricaciunii si a pacatului, cum zice Arseniev. "Nu vom fi acuzati - zice Sfantul Ioan Scararu - pentru ca n-am facut minuni, pentru ca n-am fost teologi, pentru ca n-am avut vedenii, dar va trebui sa dam seama lui Dumnezeu pentru ca nu ne-am plans pacatele".
Increderea in Dumnezeu, care ne iarta pacatele pentru care plangem, nu presupune insa pasivitate si nici numai credinta, ci cere activitate si mai ales fapte bune. in aceasta privinta, canonul cel mare indeamna: "inalta-ti mintea, ca si cu aripi, cu lucrarea si cu gandirea", "Iarta-ma mai inainte de sfarsit, prin fapte bune si prin pocainta".
Curatit in felul acesta, prin pocainta, smerenie si lacrimi de umilinta si intarit prin fapte bune, credinciosul urca pe treptele scarii desavarsirii: "Scara pe care a vazut-o de demult marele intre Patriarhi, suflete al meu, este aratarea suirii cele de lucrare si a inaltarii gandului; deci de voiesti sa vietuiesti cu lucrarea si cu cunostinta si cu inaltarea gandului, innoieste-te". La lucrarea si agonisirea de fapte bune, ale milei trupesti si sufletesti, un rol hotarator il are, fara indoiala, postul, cu cele doua aspecte ale lui, trupesc si duhovnicesc.
Tot procesul de pocainta trebuie sa aduca innoirea si transfigurarea fiintei noastre si inceputul desavarsirii. Meditarea la cuprinsul canonului, descopera in noi ganduri cucernice, sentimente pioase si hotararea neinduplecata de a fugi de pacat si a imbratisa binele. De aceea, Canonul cel Mare reprezinta pentru noi o rugaciune cutremuratoare prin care, recunoscandu-ne nevrednicia, fugim totodata sa ne curatim de orice patima, pentru ca astfel curatiti si reveniti la frumusetea cea dintai, sa ne facem partasi darurilor ceresti.
Tot asa de valoroasa si de folositoare pentru procesul pocaintei, este minunata Rugaciune a Sfantului Efrem Sirul, "Doamne si Stapanul vietii mele...". Dintre toate cantarile si rugaciunile din timpul Postului, aceasta poate fi socotita rugaciunea specifica a Postului. In slujbele religioase din perioada Triodului, ea apare si revine mereu ca un refren.
De ce ocupa un loc asa de important aceasta scurta si simpla rugaciune in slujbele Postului Mare? Pentru ca ea recapituleaza in ea si sintetizeaza, poate intr-un fel unic, toate elementele pozitive si negative ale pocaintei, si constituie un fel de verificare pentru ostenelile noastre personale de-a lungul Postului. Caci toate stradaniile noastre au ca scop, mai intai, eliberarea noastra de cateva boli duhovnicesti, care ne influenteaza viata si fac practic imposibila chiar si incercarea de a ne intoarce noi insine catre Dumnezeu. Ele sunt in acelasi timp pacate sau patimi de care trebuie sa ne ferim sau pe care sa le lepadam: trandavia, grija de multe, iubirea de stapanire si grairea in desert.
O analiza atenta ne face sa observam ca de fapt aceste patru pacate sau patimi, sunt o cuprindere in sine a celor opt pacate capitale sau mai precis sapte daca socotim mandria si slava desarta acelasi pacat, si anume: lacomia pantecelui, desfranarea, iubirea de argint, intristarea, mania, trandavia si slava desarta sau mandria. Trandavia este pacatul lenei, grija de multe inglobeaza lacomia si iubirea de argint, iubirea de stapanire corespunde slavei desarte, ori mandriei, iar grairea de rau poate sa cuprinda si mania. Desfranarea si intristarea sunt combatute in partea a doua a rugaciunii unde cerem sa ne impodobim cu cateva virtuti de seama: curatia, gandul smerit, rabdarea si dragostea, deasupra situandu-se putinta de a ne vedea greselile proprii si de a nu osandi pe aproapele, vazand doar paiul din ochiul lui si nu barna din ochiul nostru. Si aceste asa zise teluri pozitive ale pocaintei sunt expresia celor sapte virtuti capitale: intelepciunea sau prudenta, dreptatea, curajul, forta sau taria, cumpatarea, credinta, nadejdea, dragostea.
Rugaciunea Sfantului Efrem Sirul, scurta dar foarte cuprinzatoare, se distinge printr-o forta extraordinara de a ne determina sa ne intoarcem gandul, simtirea si vointa de la pacat spre virtute. Aceasta inseamna de altfel pocainta si de aceea, rugaciunea aceasta este una dintre cele mai populare si mai indragite din perioada Postului, desi ar trebui sa o spunem mereu, caci mereu avem nevoie de pocainta, de innoire si transformare a fiintei noastre, lepadand balastul pacatului si tesandu-ne aripile inaltarii prin virtute. insotirea rugaciunii de metanii, ne arata ca intreaga noastra fiinta - trup si suflet - face pocainta. Trupul participa la rugaciunea sufletului, iar sufletul se roaga prin si in trup.
La aceste capodopere ale literaturii evhologice si imnografice, as mai adauga doar una care exceleaza, pe langa ideile teologice, si prin frumusetea poetica. Este vorba de cantarea Monahiei Casia, cunoscuta in cartile de cult sub denumirea "Doamne, femeia aceea ce cazuse in pacate multe", asemanatoare cu minunata cantare "Camara Ta, Mantuitorule", pe care o auzim in Saptamana Patimilor, un strigat de pocainta, incarcat de smerenie dar si de nadejde deplina in indurarea lui Dumnezeu care primeste lacrimile de pocainta ale celui care se intoarce catre el. "Primeste izvoarele lacrimilor mele, Cela ce scoti cu norii apa din mare; pleaca-Te spre suspinurile inimii mele, Cel ce ai plecat cerurile cu nespusa plecaciune". Figurile de stil, comparatiile si antitezele, abunda in aceasta superba creatie imnografica, iar patetismul propriu omului pocait transpare din fiecare rand al cantarii.
Pornind de la usile pocaintei care ni se deschid, luand in considerare indemnul condacului din Canonul cel Mare: "Suflete al meu, suflete al meu, scoala-te pentru ce dormi", trecand prin baia canonului de pocainta si insotind pocainta noastra de rugaciune Sf. Efrem Sirul, dorind a ne impodobi camara sufletului nostru cu haina de nunta a faptelor bune, dupa ce am vazut lacrimile pocaintei, ajungem la dobandirea starii celei dintai. Aceasta nu inseamna altceva decat restaurarea fiintei noastre, innoirea si transfigurarea ei. Prin aceasta nu facem decat sa ajungem la inviere. Caci, ce inseamna invierea decat transfigurarea fiintei noastre, eliberarea de pacat si ridicarea ei in slava. De aici si relatia stransa intre pocainta si inviere pe care o gasim la tot pasul in Triod. Perioada Triodului si a Postului Mare este comparata, in cantari, cu primavara, cand totul se reinnoieste, inviaza dupa o adormire provizorie.
Trezirea din somnul pacatului este asemenea primaverii si invierii din moarte, prin care cei curatiti de pacate, primesc invierea ca pe o reinnoire. Numai in stare de curatie si lumina interioara putem sa-l primim pe Hristos cel inviat. in aceasta privinta, cantarile Bisericesti ne indeamna astfel: "Primavara Sfantului Post, care lumineaza trupurile si sufletele tuturor... sa o incepem luminat, stralucind in razele sfintelor porunci ale lui Hristos, Dumnezeul nostru, care sunt: stralucirea dragostei, fulgerul rugaciunii, sfintenia curatiei, taria bunei vitejii, ca sa ajungem luminati la sfanta si de a treia zi a invierii". In aceasta perioada, credinciosii se roaga: "Eu fac cu osardie indreptarile Tale, dar Tu, Hristoase, ma invredniceste sa ajung cu pace la cinstita invierea Ta".
Ideea pregatirii sufletesti a credinciosilor prin rugaciune si post, in vederea luminatei praznuiri a Sfintelor Pasti, este presarata cu prisosinta in campul fertil si roditor al Triodului. Astfel, intr-una din cantarile din Duminica lasatului sec de carne de la vecernie, ne rugam: "Sa ne intoarcem la pocainta si sa ne curatim simtirile asupra carora este razboiul... cu nadejdea darului inimii, intarindu-ne si intru acest chip vom manca Mielul lui Dumnezeu intru sfanta si purtatoarea de lumina noapte a invierii".
Exemplele se pot inmulti. Ele abunda in cantarile Triodului. Ne vom limita la acestea, aratand ca la bucuria invierii nu se ajunge decat prin rastignirea omului pacatului si transfigurarea spirituala pe care crestinul le primeste de la Sfanta Biserica prin slujbele Triodului care-l pregatesc si-l conduc la bucuria invierii: "Vietii celei fara de moarte ne-am invrednicit cu invierea Ta". De aceea, sarbatoarea invierii este asteptata cu emotie si cu deosebita bucurie de toti credinciosii din intreaga lume, dornici de mantuire si viata vesnica. Spre acest izvor al nesecatei bucurii, spre sarbatoarea sarbatorilor si bucuria bucuriilor ne conduc slujbele si cantarile Triodului.
Dupa ce a trecut vremea tanguirii si a plansului, vremea pocaintei, il asteptam pe Hristos cel inviat pentru a ne spune, ca si femeilor mironosite: "Bucurati-va!" (Matei 28, 19).

viernes, 15 de febrero de 2008

DOMINGO DEL FARISEO Y EL PUBLICANO



En este domingo el Evangelista Lucas nos relata la parábola del publicano y el fariseo. Esta parábola nos enseña la misericordia de Dios, porque muestra cómo el reconocimiento humilde de los pecados de una persona es más importante para Dios, que las falsas virtudes de los orgullosos. “Dos hombres subieron al templo a orar: uno Fariseo, el otro publicano. El Fariseo, de pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba su pecho, diciendo: Dios, sé propició a mí pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Lc 18, 10-14)

Evidentemente, el fariseo no hacía ningún mal a nadie, o sea, no era una persona mala. Sin embargo, en vez de ayudar a la gente con las buenas acciones, él cumplía con diferentes ritos religiosos y costumbres de muy poca importancia no exigidas por las leyes del Antiguo Testamento. Cumpliendo con estos ritos, él tenía una opinión muy buena de sí mismo. "Acusando a todo el mundo, él se justificaba" (palabras de San Juan Crisóstomo). Gente con esta psicología no es capaz de hacer una evaluación espiritual de si misma, o sea, arrepentirse y comenzar una verdadera vida virtuosa. La esencia moral en esta persona está muerta. Nuestro Señor Jesucristo muchas veces reprendía abiertamente la falsedad de los escribas judíos y fariseos. Sin embargo, en esta parábola nuestro Señor se limita únicamente con una reprensión: "volvió el publicano a su casa justificado, antes que el otro (el fariseo)," o sea: el arrepentimiento sincero del publicano fue recibido por Dios.

Según el significado de estas parábolas, la persona es un ser espiritualmente caído, constantemente peca y no tiene nada para alabarse delante de Dios. Entregando su vida a Dios y con un profundo arrepentimiento, la persona debe volver al Padre Celestial, para que con Su gracia esta persona sea guiada por el camino correcto, de la misma forma que la oveja extraviada. La última se entregó a la protección y salvación del buen pastor.

SANTO TRÍODO

FEBRERO
16 S Vísperas 20:00 h

17 D I domingo del Tríodo, del Fariseo y el Publicano
(33 después de Pentecostés, Lucas 16) El Gran Mártir San Teodoro de Tiro

EV 5; 2 Tm 3, 10-15; Lc 18, 10-1;Primera semana del Tríodo: Tono 5º

Maitines 8:30 Santa Liturgia 9:30

23 S † San Policarpo Mártir, Obispo de Esmirna

Vísperas 20:00 h

24 D II domingo del Tríodo, del Hijo Pródigo
(34 después de Pentecostés Lucas 17) Primer y segundo encuentro de la Cabeza de San Juan Bautista.

EV 6; 1 Co 6,12-20; Lc 15,11-32; Segunda semana del Tríodo: Tono 6ºMaitines 8:30 Santa Liturgia 9:30

27 M †) San Leandro, Obispo de Sevilla

29 V Vísperas del Oficio de Difuntos 20:00

MARZO

1 S Sábado de los Difuntos
Responso por los difuntos 9:30 Vísperas 20:00

SFINTUL TRIOD



Februarie - Faurar

16 S Vecernia 20:00 h

17 D Duminica întâi din Triod Vameşul şi Fariseul
(a 33-a după Rusalii, Luca 16) Sf. Mare Mc. Teodor Tiron

EV 5; 2 Tm 3, 10-15; Lc 18, 10-14 Săpt. Triod 1: Glas 5

Utrenie 8:30 Sfinta Liturgia 9:30

23 S † Sf. Ierarh Mucenic Policarp al Smirnei

Vecernia 20:00 h

24 D Duminica a doua din Triod Fiul Risipitor
(a 34-a după Rusalii, Luca 17) †) Întâia şi a doua aflare a capului Sf. Ioan Botezătorul

EV 6; 1 Co 6,12-20; Lc 15,11-32 Săpt. Triod 2: Glas 6
Utrenie 8:30 Sfinta Liturgia 9:30

27 M †) Sf. Ier. Leandru de Sevilla

29 V Vecernia Mortilor 20:00

Martie – Martisor

1 S Sambata mortilor - Mosii de iarna

Parastas 9:30 Vecernia 20:00

miércoles, 13 de febrero de 2008


Topario, Tono 4º


La virgen Eulalia, por tu amor, oh Señor,

ha ofrecido su vida soportado los martirios

y junto a ti ha salido de ellos victoriosa.

Por ti ha dado su vida la blanca paloma inocente

y ha nacido para el cielo como un nuevo ángel

de tus milicias incorporeas.

¡Por sus oraciones, salva nuestras almas,

oh Cristo, Dios Salvador nuestro!


Contaquio, Tono 2º


El Señor te ha puesto

como perla escogida de blancura inmaculada,

adornando con tu pureza a la Iglesia de España

y tu sangre derramada es manto de púrpura real

que cubre fecunda a la ciudad de Barcelona.

¡Oh Eulalia, Virgen y Mártir,

escucha nuestras voces que se elevan al cielo diciendote:

ruega a Cristo por nosotros!

12 DE FEBRERO (22 de agosto): SANTA EULALIA MEGALOMARTIR DE BARCELONA († ca. 304)


Eulalia nació en la inmediaciones de la ciudad de Barcelona, probablemente hacia los últimos años del siglo tercero. Descendía, a lo que parece, de noble familia; sus padres, con quienes vivía en una quinta de su propiedad, más que amarla la mimaban cariñosísimamente, impelidos por la humildad, la sabiduría y la prudencia que resplandecían en ella de una manera impropia de su tierna edad. Por encima de todo brillaba en aquella virtuosa niña un acendrado amor a Dios Nuestro Señor; su piedad la llevaba a encerrarse cotidianamente en una pequeña celda de su casa con un grupo de amigas que había reunido junto a sí para pasar buena parte del día en el servicio del Señor, rezando oraciones que alternaban con el canto de himnos. Habiendo llegado a la pubertad, hacia los doce o trece años, llegó a los oídos de los barceloneses la noticia de que la persecución contra los cristianos volvía a arder de nuevo en todo el Imperio, de manera que quienquiera que se obstinara en negarse a sacrificar a los ídolos era atormentado con los más diversos y espantosos suplicios.
Los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano, que hablan oído contar la rápida y maravillosa propagación de la fe cristiana en las lejanas tierras de España, donde hasta entonces había sido tan rara aquella fe, mandaron al más cruel y feroz de sus jueces, llamado Daciano, para que acabara de una vez con aquella "superstición".
Al entrar en Barcelona hizo, con todo su séquito, públicos y solemnes sacrificios a los dioses, y dio orden de buscar cautelosamente todos los cristianos para obligarles a hacer otro tanto. Con inusitada rapidez divulgose entre los cristianos de Barcelona y su comarca la noticia de que la ciudad era perturbada por un juez impío e inicuo como hasta entonces no se había conocido otro. Oyéndolo contar Santa Eulalia se regocijaba en su espíritu y se le oía repetir alegremente: "Gracias os doy, mi Señor Jesucristo, gloria sea dada a vuestro nombre porque veo muy cerca lo que tanto anhelé, y estoy segura de que con vuestra ayuda podré ver cumplida mi voluntad".
Sus familiares estaban vivamente preocupados por la causa de aquel deseo tan vehemente que Eulalia les ocultaba, ella que precisamente no les escondía ningún secreto, sino que siempre les explicaba con la prudencia y circunspección debidas cuanto Dios Nuestro Señor le revelaba. Pero Santa Eulalia seguía sin contar a nadie lo que iba meditando en su corazón, ni a sus padres, que tan tiernamente la amaban, ni a alguna de sus amigas o de sus servidoras que la querían más que a su propia vida; hasta que un día, a la hora de mayor silencio, mientras los suyos dormían, emprendió sigilosamente el camino de Barcelona, al rayar el alba. Llevada de las ansias que la enardecían y la hacían infatigable, hizo todo el trayecto a pie, a pesar de que la distancia que la separaba de la ciudad fuese tal como para no poder andarla una niña tan delicada como ella.
Llegado que hubo a las puertas de la ciudad, y así que entró, oyó la voz del pregonero que leía el edicto, y se fue intrépida al foro. Allí vio a Daciano sentado en su tribunal y, penetrando valerosamente por entre la multitud, mezclada con los guardianes, se dirigió hacia él, y con voz sonora le dijo: "Juez inicuo, ¿de esta manera tan soberbia te atreves a sentarte para juzgar a los cristianos? ¿Es que no temes al Dios altísimo y verdadero que está por encima de todos tus emperadores y de ti mismo, el cual ha ordenado que todos los hombres que Él con su poder creó a su imagen y semejanza le adoren y sirvan a Él solamente? Ya sé que tú, por obra del demonio, tienes en tus manos el Poder de la vida y de la muerte; pero esto poco importa".
Daciano, pasmado de aquella intrepidez, mirándola fijamente, le respondió, desconcertado: "Y ¿quién eres tú, que de una manera tan temeraria te has atrevido, no sólo a presentarte espontáneamente ante el tribunal, sino que, además, engreída con una arrogancia inaudita, osas echar en cara del juez estas cosas contrarias a las disposiciones imperiales?".
Mas ella, con mayor firmeza de ánimo y levantando la voz, dijo: "Yo soy Eulalia, sierva de mi Señor Jesucristo, que es el Rey de los reyes y el Señor de los que dominan: por esto, porque tengo puesta en Él toda mi confianza, no dudé siquiera un momento en ir voluntariamente y sin demora a reprochar tu necia conducta, al posponer al verdadero Dios, a quien todo pertenece, cielos y tierra, mar e infiernos y cuanto hay en ellos, al diablo, y lo que es peor, que quieres obligar a hacer lo mismo a aquellos hombres que adoran al Dios verdadero y esperan conseguir así la vida eterna. Tú les obligas inicuamente, bajo la amenaza de muchos tormentos, a sacrificar a unos dioses que jamás existieron, que son el mismo demonio, con el cual todos vosotros que le adoráis vais a arder otro día en el fuego eterno".
Oyendo Daciano tales requerimientos, mandó que la detuvieran y que inmediatamente la azotaran sin piedad. 'Mientras, sin compasión, se ejecutaba el suplicio, decíale Daciano, en son de burla: "Oh miserable doncella: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué no te libra de esta tortura? ¿Cómo te has dejado llevar por esta imprudencia que te hizo ejecutar un acto tan atrevido? Di que lo hiciste por ignorancia, que desconocías mi poder, y te perdonaré enseguida, pues hasta a mí me duele que una persona nobilísima como tú, ya que vienes, según me han dicho, de rancio abolengo, sea tan atrozmente atormentada". A cuyas palabras repuso Santa Eulalia: "Esto no será jamás; y no me aconsejes que mienta confesando que desconocía tu poderío; ¿quién ignora que toda potestad humana es pasajera y temporal como el mismo hombre que la tiene, que hoy existe y mañana no? En cambio, el poder de mi Señor Jesucristo no tiene ni tendrá fin, porque es el mismo que es eterno. Por esto, no quiero ni puedo decir mentiras, porque temo a mi Señor, que castiga a los mentirosos y sacrílegos con fuego, como a todos los que obran la iniquidad. Por otra parte, cuanto más me castigas, me siento más ennoblecida; nada me duelen las heridas que me abres, porque me protege mi Señor Jesucristo, que, cuando sea Él quien juzgue, mandará castigarte por lo que habrás hecho con penas que serán eternas".
Enfurecido y rabioso, Daciano mandó traer el potro. La extienden en él, y mientras unos esbirros la torturaban con garfios, otros le arrancaban las uñas. Pero Santa Eulalia, con cara sonriente, iba alabando a Dios Nuestro Señor, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad a esta vuestra inútil sierva; perdonad mis faltas y confortadme para que sufra los tormentos que me infligen por vuestra causa, y así quede confuso y avergonzado el demonio con sus ministros".
Díjole Daciano: "¿Dónde está este a quien llamas e invocas? Escúchame a mí, oh infeliz y necia muchacha. Sacrifica a los dioses, si quieres vivir, pues se acerca ya la hora de tu muerte y no veo todavía quién venga a librarte".
Mas he aquí que Santa Eulalia, gozosa, le respondió: "Nunca vas a tener prosperidad, sacrílego y endemoniado perjuro, mientras me propongas que reniegue de la fe de mi Señor. Aquel a quien invoco está aquí junto a mí; y a ti no es dado el verle porque no lo mereces por culpa de tu negra conciencia y la insensatez de tu alma. Él me alienta y conforta, de manera que ya puedes aplicarme cuantas torturas quieras, que las tengo por nada".
Desesperado ya y rugiendo como un león ante aquel caso de insólita rebeldía, Daciano mandó a los soldados que, extendida todavía sobre el potro, aplicaran hachones encendidos a sus virginales pechos para que pereciera envuelta en llamas. Al oír aquella decisión judicial, Santa Eulalia, contenta y alegre, repetía las palabras del salmo: "He aquí que Dios me ayuda y el Señor es el consuelo de mi alma. Dad, Señor, a mis enemigos lo que merecen, y confundidles; voluntariamente me sacrificaré por Vos y confesaré vuestro nombre, pues sois bueno, porque me habéis librado de toda tribulación y os habéis fijado en mis enemigos". Y habiendo dicho esto, las llamas empezaron a volverse contra los mismos soldados. Viendo lo cual Santa Eulalia, levantando la vista al cielo, oraba con voz más clara todavía, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad mis ruegos, compadeceos misericordiosamente de mí y mandad ya recibirme entre vuestros escogidos en el descanso de la vida eterna, para que, viendo vuestros creyentes la bondad que habéis obrado en mí, comprueben y alaben vuestro gran poder".
Luego que hubo terminado su oración se extinguieron aquellos hachones encendidos que, empapados como estaban en aceite, debían haber ardido por mucho tiempo, no sin antes abrasar a los verdugos que los sostenían, los cuales, amedrentados, cayeron de hinojos, mientras Santa Eulalia entregaba al Señor su espíritu, que voló al cielo saliendo de su boca en forma de blanca paloma. El pueblo que asistía a aquel espectáculo, al ver tantas maravillas, quedó fuertemente impresionado y admirado, en especial los cristianos, que se regocijaban por haber merecido tener en los cielos como patrona y abogada una conciudadana suya.
Pero Daciano, al ver que después de aquella enconada controversia y que, a pesar de tantos suplicios, nada había aprovechado, descendió del tribunal, mientras, enfurecido, daba la orden de que fuera colgada en una cruz y vigilada cautelosamente por unos guardianes: "Que sea suspendida en una cruz hasta que las aves de rapiña no dejen siquiera los huesos". Y he aquí que al punto de ejecutarse la orden cayó del cielo una copiosa nevada que cubrió y protegió su virginidad. Los guardas, aterrorizados, la abandonaron para seguir vigilándola a lo menos desde lejos, según se les había ordenado.
Tan pronto se divulgó lo acaecido por los poblados circunvecinos de la ciudad, muchos quisieron ir a Barcelona para ver las maravillas obradas por Dios. Sus mismos padres y amigas corrieron enseguida con gran alegría, pero lamentando al propio tiempo no haber conocido antes lo sucedido.
Después de tres días que Santa Eulalia pendía de la cruz, unos hombres temerosos de Dios la descolgaron con gran sigilo, sin que se dieran cuenta los soldados o guardianes; y habiéndosela llevado, la embalsamaron con fragantes aromas y amortajaron con purísimos lienzos. Entre ellos había uno que dicen se llamaba Félix, que con ella había también sufrido confesando a Cristo, el cual con gran alegría dijo al cuerpo de la Santa: "Oh señora mía, ambos confesamos juntos, pero vos merecisteis la palma del martirio antes que yo". Y he aquí que la Santa le contestó con una sonrisa. Los demás, mientras la llevaban a enterrar, alegrábanse entonando cánticos e himnos al Señor: "Los justos os invocarán, oh Señor, y Vos los habéis escuchado. mientras les librabais de cualquier tribulación". Al oírse aquellos cantos, fue asociándose a la comitiva una gran multitud, hasta que con gran regocijo le dieron sepultura.
Hasta el 23 de Noviembre del año 874, el cuerpo de la mártir de Barcelona reposó fuera de las murallas de la ciudad en la iglesia de Santa María del Mar. En esta fecha, ambos, el cuerpo y la tumba fueron trasladados a su catedral por el Obispo Frodoino. En memoria de este hecho el colocó una inscripción aún preservada en el Museo Provincial de Barcelona (no. 864); ver también el volumen xx de “España Sagrada” de Enrique Flores, para una reproducción del mismo. No mucho antes de esto el mártir, San Eulogio, teniendo ocasión de defender a los mártires de Córdoba por su espontánea confesión de la Fe Cristiana ante los magistrados Musulmanes, citó el ejemplo de Santa Eulalia de Barcelona, y se refirió a los antiguos Hechos de su martirio. Su distinguida personalidad es también confirmada por la existencia de una antigua iglesia y monasterio en Córdoba que lleva el nombre de la mártir de Barcelona; esta importante evidencia es confirmada por los calendarios mozárabes examinados por el estudioso Dom Ferotin.
Sus Santas Reliquias se veneran en la cripta de la Catedral católica de barcelona

jueves, 7 de febrero de 2008

NUEVO ARZOBISPO DE ATENAS

El metropolitano Gerónimo de Tebas y Livadias fue elegido hoy arzobispo de Atenas y de la Iglesia Ortodoxa de Grecia, en la segunda vuelta de una votación entre 74 metropolitanos.
Gerónimo salió elegido en la segunda vuelta con 45 votos de un total de 74 votantes, con cuatro metropolitanos ausentes, en la elección que se celebró a puerta cerrada en la catedral ortodoxa de Atenas.

domingo, 3 de febrero de 2008

Presentación del Señor al Templo.


La ley de Moisés disponía que todo niño primogénito de sexo masculino fuera llevado al templo en el día 40 después del nacimiento para ser presentado y ofrecer por él el rescate que estaba establecido. En cumplimiento de esta ley, la Santa Familia, al día 40 desde el nacimiento del Divino Niño, se dirigió al templo de Jerusalén. La Madre de Dios, por causa de su pobreza, solo pudo traer dos jóvenes tórtolas. En este tiempo, por la inspiración del Espíritu Santo, vino al templo cierto piadoso anciano, de nombre Simón. A él le había sido prometido por el Espíritu Santo, que no iba a morir hasta que no viera a Cristo Salvador. Acercándose a la Virgen María, Quien sostenía al Divino Niño, el Justo Simón Lo tomó en sus brazos y en la abundancia de su alegría agradeció a Dios con las siguientes palabras: "Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles y gloria de Tu pueblo Israel." Luego, dirigiéndose a la Madre, dijo: "He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel y para señal, que será contradicha,... para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones." Con estas palabras Simón profetizó que el Divino Niño traerá a muchos a la salvación, pero también habrá no pocos, tales, que se endurecerán y abandonarán por completo a Dios. Y que según cual sea la actitud de los hombres para con el Salvador del mundo y Su enseñanza, en los hechos revelarán su propia disposición espiritual. El que se apesadumbra por sus pecados y ansía la Verdad Divina, ese encontrará en Él al guía y sanador de su alma, pero el que ama este mundo con sus deleites pecaminosos, el que está contento consigo mismo, o que a semejanza de los letrados hebreos, transformó a la religión en una fuente de prosperidad, para ese las enseñanzas de Jesucristo le serán inadmisibles. Para tales personas, que rechazan conscientemente el llamado a la salvación, la palabra de Cristo solo les servirá para mayor condena. Previendo los muchos sufrimientos que debía padecer el Salvador, el justo Simón predice también los sufrimientos de Su Madre: "¡Y una espada traspasará tu misma alma!" — es decir, Tus dolores maternales, a semejanza de una espada traspasarán Tu corazón, pues Sus padecimientos recibirás como Tuyos propios. Al finalizar el diálogo del Justo Simón con la Madre de Dios, se les acercó la anciana Anna-profetiza, quien durante muchos años vivía y trabajaba en el templo, y con sus oraciones y ayunos alcanzó gran virtuosidad. También ella, por la intuición del Espíritu Santo, reconoció en el Niño Divino al Mesías tan largamente esperado, y en un arrebato de alegría comenzó a glorificar en alta voz a Dios. Después de esto comenzó a anunciar a los habitantes de Jerusalén, que el esperado Salvador ya había nacido. Esto llegó también a los oídos de Herodes, quien entonces dispuso que se matara a todos los niños nacidos en Belén y sus alrededores. Habiendo cumplido todo lo ordenado por la ley acerca del Primogénito recién nacido, la Santa Familia regresó a Nazaret

Templos en Grecia sin Sacerdotes


Atenas, Grecia, 01 de febrero de 20081137 (Investigación de RNN) Son 1137 las Iglesias en Grecia que carecen de Presbíteros. Desde Konitsá hasta Ierápetra y desde Alexandrúpoli hasta Kalamáta. El fenómeno afecta en gran parte las zonas rurales del continente griego. Por supuesto el número de sacerdotes faltantes en cada zona no es parejo ya que eso depende de cuan grande es la Metrópolis de la región. En cambio esta variante no aparece en ciudades cosmopolitas como Atenas y Tesalónica ya que eso se debe a la urbanización. Los motivos pueden ser muchos, según el Metropolita de Ioánnina Teóklitos, considera que en una parte es responsable la sociedad. Por su parte el Metropolita de Corinto Dionísios, insiste en que eso se debe a los cambios en general que vive toda la sociedad. Además de estos supuestos motivos se le agrega el de la orden por la Jerarquía Eclesiástica, de ordenar al sacerdote una vez que cumplió su servicio militar, este tema fue reclamado a debate por los Metropolita de: Messinía Crisóstomos y de Corinto Dionísios sucesivamente. De diferente manera observa el desenlace de esta polémica el Metropolita de Etolías y Akarnanías Kosmás, considerando que la Iglesia es la responsable, por la distancia que hay entre esta y la juventud. En una entrevista con algunos Jerarcas de la Iglesia Ortodoxa de Grecia, se pudo comprobar también que muchas de las Iglesias sin Presbítero se encuentran en pequeños pueblos de muy pocos habitantes, en su mayoría de la tercera edad. El tema sigue ocupando unos de los primeros lugares en los problemas a solucionar. Es lógica y veraz la imposibilidad de la asignación de jóvenes Clérigos en zonas rurales o de poca población regional. Mientras se sigue investigando se comprueba lo mencionado al principio que, los motivos pueden ser variados. Algunos Metropolitas opinan como el caso del Kosmás de Akarnanías que: “ por lo que más me duela, prefiero que haya pocos y bueno Sacerdotes, en vez de que se ordenen algunos incapaces y deshonrados, la Iglesia necesita dignos luchadores para la diaconía”, –destacó-. Mientras tanto Teóclitos, dijo que:”mientras no surjan nuevos sacerdotes desde la sociedad uno no puede a obligar a nadie, aquel que le atrae la perspectiva de servir a la Iglesia, se acerca solo”. Por su parte el Metropolita Crisóstomos de Messinías menciona el caso de su antecesor, que no ordenaba fácilmente a pesar que algunos de los candidatos eran egresados universitarios. Igualmente estamos a tiempo de cambiar las cosas, señaló. A su vez el Metropolita Dionísios de Corinto hizo hincapié al desfavorable sueldo que obtienen los Clérigos, ya que con 600 euros uno no puede alimentar una familia, y sobre todo en una condición económica como esta, no puede contraer nupcias.

Inhumaron los restos del Arzobispo Cristodoulos


Atenas, Grecia, 31 de enero de 2008 Miles de fieles fueron los que acompañaron al Arzobispo Cristodoulos a la inhumación de sus restos en el día de la fecha. La multitud congregada llegaron desde de todas las regiones de Grecia. La misa funeraria fue ofrecida esta mañana por el Patriarca Ecuménico, Bartolomé, y acto seguido tuvo lugar el entierro del Arzobispo en el Primer Cementerio de Atenas. En la ceremonia presenciaron el Presidente de la República, Karolos Papulias y los líderes políticos de Nueva Democracia y del PASOK, así como las máximas autoridades del mundo ortodoxo, como los Patriarcas de Alejandría y Jerusalén, el Arzobispo de Chipre, una delegación del Vaticano y representantes de unos 80 dogmas cristianos. Discursos funerarios pronunciaron, el representante de la Iglesia de Grecia, Obispo de Salónica, Ántimos, el Patriarca Ecuménico, Bartolomé, el Presidente del Congreso Griego, Dimitris Siufas, el ministro de Educación y Asuntos Religiosos, Evripidis Stilianidis y el alcalde de Atenas, Nikitas Kaklamanis.