martes, 27 de julio de 2010

HORARIO PARA AGOSTO

Durante este mes de agosto va a haber algunos pequeños cambios en el horario para poder soportar mejor los rigores estivales.

Los domingos, Utrenie comenzará a las 8:15, por lo que la Divina Liturgia dará comienzo sobre las 9:30.

A partir del día 1 comienza el Ayuno de la Santa Madre de Dios como preparación para la fiesta de la Dormición. Recordar que es un ayuno estricto como el de la Gran Cuaresma y que sólo el día 6, fiesta de la Transfiguración, está permitido comer pescado.

Todas las tardes, excepto los domingos que será después de la Divina Liturgia, se cantará la Paráclesis a la Madre de Dios. A las 18:30 Vísperas y a las 19:00 la Paráclesis, menos el día 5, vísprera de la Transfiguración, que el horario se invertirá para poder celebrar las Grandes Vísperas.

Que la Madre de Dios interceda por todos nosotros ante Cristo, nuestro Dios y Señor.

sábado, 24 de julio de 2010

Domingo IX después de Pentecostés.


Jesús camina sobre las aguas. (Mt 14, 22-34)

22 En aquel tiempo, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. 25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. 27 Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman». 28 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua». 29 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». 31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». 32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios». Una vez que hubo despedido a la turba, subió a un monte apartado para orar; y llegada la noche, estaba ahí El solo. La barca, ya en medio del mar, era agitada por las olas, pues el viento le era contrario.
Homilia L de San Juan Crisóstomo sobre el Evangelio de San Mateo.

¿Por qué sube al monte? Para enseñarnos que para orar a Dios es cómoda la soledad y el desierto. Por esto con frecuencia se retira a sitios desiertos, y ahí pasa la noche en oración. Nos amonesta así que es necesario buscar sitio y tiempo oportuno para orar con tranquilidad. La soledad es madre de la tranquilidad y puerto de la quietud, que nos libra de todo alboroto. Por esa causa subió Cristo al monte, mientras los discípulos andaban agitados por las olas, y como en otrora iban azotados por la tempestad. Sólo que en la otra ocasión sufrían teniéndolo a El en la barca, pero ahora se encuentran solos y separados de Jesús. Es porque El los va conduciendo poco a poco a más altos grados de virtud a fin de que luego todo lo soporten con fortaleza. Por eso, cuando al principio tenían que experimentar el peligro, estaba él presente, aunque dormía, para acudir prontamente en auxilio de ellos. Ahora, en cambio, para ejercitarlos en más perfecta paciencia, no procede así, sino que está ausente. Permite que se levante la tempestad estando ya ellos en medio del mar, con el objeto de que no les quede prácticamente esperanza de salvación. Y los deja agitados por las olas durante toda la noche, creo que para despertar su corazón adormecido; porque tal es el efecto del terror que producen las tempestades y la noche. Y mediante ese terror, los inflamó en más desearlo y que tuvieran una más continua memoria en El.

Tales fueron los motivos de que no les acudiera enseguida. Pues dice el evangelista: En la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar. Les enseñaba así a no buscar un acabe inmediato de los males, sino llevar con fortaleza lo que les acontecía. De modo que mientras esperaban ser liberados, se acreció el peligro y el temor subió de punto. Pues dice Mateo: Al verlo ellos andar sobre el mar, se turbaron y decían: Es un fantasma. Y de miedo comenzaron a gritar. Así procede siempre Jesús. Cuando se prepara a borrar las tristezas, echa por delante otras más pesadas y tremendas, como sucedió en este caso. La tempestad no menos que aquella visión los perturbó. Pero, como ya dije. El ni aclaró las tinieblas, ni se descubrió inmediatamente, ejercitándolos con el continuo terror y enseñándoles a tener paciencia.

Así procedió con Job cuando iba a quitarle el terror y la tentación. Permitió que el final fuera más terrible aún, no por la muerte de sus hijos, ni por las injurias de su mujer, sino por los insultos de sus amigos y de sus criados. Y al tiempo en que Jacob fue librado en tierra extraña de sus trabajos, fue cuando Dios permitió que fuera perseguido y sufriera mayor perturbación. Pues fue cuando su suegro lo amenazó de muerte. Y luego cayó en extremo peligro con la visita de su hermano Mas, como no convenga que los justos sean tentados por muy largo tiempo, Dios, cuando van ya a salir del certamen, les aumenta las pruebas para su mayor ganancia. Lo mismo procedió con Abraham, cuyo certamen postrero fue el de inmolar a su hijo Isaac. Porque lo intolerable, entonces se torna tolerable cuando viene estando ya uno, como quien dice, en la puerta y se acerca la liberación.

Así lo hizo entonces Cristo. No se les dio a conocer hasta que gritaron de miedo. Pero cuanto mayor había sido el terror, tanto más grata fue su presencia. Cuando clamaron, dice el evangelista, al punto les habló Jesús y les dijo: Tened confianza; soy yo, no temáis. Estas palabras les quitaron el temor y les infundieron confianza. Como no lo podían entonces conocer por su rostro y a causa de aquel modo inaudito de caminar y ser de noche, se les dio a conocer por la voz. Y ¿qué hace Pedro? Es siempre fervoroso, y siempre se adelanta a los demás. Y le dice: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. No le dice ruega, ni suplica, sino manda. ¿Observas su gran fervor y cuánta es su fe? Aunque por esto con frecuencia se hallara en peligro, por emprender lo que estaba sobre sus fuerzas. Aquí pedía algo exorbitante, pero sólo por amor a Jesús y no por vana ostentación. Porque no dijo: Manda que yo ande sobre las aguas; sino ¿qué?: Mándame ir a ti. Es que nadie lo superaba en el amor. Lo mismo hizo después de la resurrección, pues no soportó el ir al sepulcro con los demás, sino que se adelantó corriendo. De modo que da pruebas no solamente de su amor, sino también de su fe. Ni creyó que sólo Jesús podía andar sobre las aguas, sino que podía dar a otros la misma facultad; y anhelaba llegar hasta El cuánto antes.

Y Jesús le contestó: Ven. Y habiendo bajado de la barca Pedro, anduvo sobre las aguas y vino hacia Jesús. Pero viendo el viento fuerte, temió; y comenzando a hundirse, gritó: Señor, sálvame. Al instante Jesús le tendió la mano, lo tomó y le dijo: Hombre de poca je ¿por qué dudaste? Esto es más admirable que lo primero, y por eso aconteció enseguida. Porque tras de haber demostrado que imperaba sobre el mar, hizo luego un mayor milagro. En la ocasión anterior únicamente imperó a los vientos Pero ahora anda él sobre las aguas y concede a otro que también ande así. Si allá al principio le hubiera dado ese mandato, Pedro quizá no habría hecho lo que ahora hizo, pues aún no tenía tanta fe.

Mas ¿por qué se lo concedió? Porque si le hubiera contestado: No puedes hacerlo, Pedro, fervoroso como era, le habría contradicho. Por esto quiso que se persuadiera por el hecho mismo, a fin de que para en adelante fuera más modesto. Mas Pedro, ni aun así se pudo contener. Y habiendo bajado de la barca, lo sacudían las olas porque él temía. Las olas hacían que él se agitara; el viento, que temiera. Juan añade que ellos querían recibir a Jesús en la barca; y que la nave llegó al punto a tierra, a donde iban. Viene a significar lo mismo, o sea que, cuando ya estaban para tocar tierra, El subió a la barca.

Habiendo, pues, Pedro bajado de la barca, iba hacia Jesús, no tan gozoso de andar sobre las aguas como de acercarse a Cristo. Pero habiendo logrado lo que era más, peligró en lo que era menos. Es decir por el ímpetu del viento y no por el mar. Tal es la humana naturaleza: con frecuencia, tras de vencer en lo grande, es vencida en lo pequeño. Así le sucedió a Elias con Jezabel y a Moisés en Egipto y a David con Ber-sabé. Y lo mismo a Pedro. Todavía con el terror de la visión se atrevió a andar sobre las olas; y en cambio no se pudo sostener contra el ímpetu del viento, y eso que ya estaba al lado de Cristo. De nada te aprovechará estar al lado de Cristo si no estás junto a El por la fe.

El suceso demostró la gran distancia que había entre el Maestro y el discípulo, y sirvió a los otros de consuelo. Porque si más tarde se irritaron por la petición de los dos hermanos, mucho más se habrían irritado en el caso presente, pues aún no habían recibido el Espíritu Santo. Más tarde ya no fueron así, porque en todo conceden el primado a Pedro y para la pública predicación le ceden el primer lugar, aunque pareciera algo más rudo que los otros. Mas ¿por qué no imperó a los vientos, que se aplacaran, sino que extendió su mano y tomó a Pedro? Porque se necesitaba el acto de fe de Pedro. Porque cuando no hacemos lo que está de nuestra parte, también cesa lo que a Dios toca. Y así, demostrando a Pedro que aquel su hundirse no se debía a los vientos impetuosos, sino a su poca fe, le dice: Hombre de poca fe ¿por qué dudaste? De modo que si no hubiera sido débil su fe, aun contra la fuerza del viento se habría él mantenido fácilmente. En tomándolo Jesús, dejó de soplar el viento, demostrando así que en nada lo habría dañado si hubiera sido firme su fe. A la manera que al polluelo salido del nido antes de tiempo y ya casi desplomándose, la madre lo sustenta sobre sus alas y lo vuelve al nido, así Cristo hizo con Pedro.

Y habiendo subido a la barca cesó el viento. Antes decían: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen? ! Pero ahora no. Pues dice el evangelista: Los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios. ¿Observas cómo lentamente los va conduciendo a todos a cosas más sublimes? Porque anduvo sobre las aguas y porque ordenó a Pedro hacer lo mismo, y cuando peligraba lo salvó, se les acrecentó la fe en gran manera. En la otra ocasión increpó al mar; ahora no lo increpa, demostrando su poder de otro modo más excelente. Por esto decían los discípulos: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios. Y ¿qué? ¿acaso los reprendió porque así hablaban? En absoluto al contrario. Los confirmó en lo que decían cuidando más poderosamente de los que se le acercaban, y no como anteriormente.

Terminada la navegación, dice el evangelista, vinieron a la región de Genesaret; y reconociéndolo los hombres de aquel lugar, esparcieron la noticia por toda la comarca y le presentaron todos los enfermos, suplicándole que los dejase siquiera tocar la orla de su vestido, y todos los que lo tocaban quedaban sanos. Porque ya no hacían como anteriormente, ni lo llevaban a sus casas, ni le pedían que los tocara con su mano y que lo ordenara con su palabra; sino que, con más alta sabiduría y con mayor fe, alcanzaban la curación. La mujer que padecía flujo de sangre sirvió de maestra a todos para esta forma de fe. Y para mostrar el evangelista que ya mucho antes Jesús había ido por aquellas tierras, dice: Y reconociéndolo los hombres de aquel lugar, esparcieron la noticia por toda la comarca y le presentaron todos los enfermos.

El tiempo en que lo vieron no sólo no acabó con su fe, sino que la acrecentó y la conservó floreciente, ¡Ea, pues! toquemos también nosotros la orla de su vestido. Más aún: si queremos, podemos íntegro poseerlo. Pues ahora se nos ha puesto delante su cuerpo; no únicamente su vestido, sino su cuerpo; y no para que solamente lo toquemos, sino para que lo comamos y nos saciemos. Acerquémonos, pues, todos los que andamos enfermos. Porque si los que tocaban la orla de su vestido, tan gran virtud participaban ¿cuánto mayor la participarán quienes íntegro lo reciben? Pero recibirlo con fe no es solamente recibir el cuerpo que se nos ofrece, sino tocarlo con un corazón limpio y con tales afectos como que a Cristo en persona te acercas. Pero ¿es que no oyes su voz? Mas lo ves yaciendo en la hostia. Más aún: percibes su voz que te habla por medio de los evangelistas.

Tened, pues, fe en que ahora se celebra aquella misma cena en la que El se recostó; porque ésta en nada difiere de aquélla. No es que ésta la celebre el hombre y aquélla Cristo; sino que ambas las celebra Cristo. En consecuencia, cuando ves al sacerdote que te entrega la hostia, no pienses ser el sacerdote quien eso hace, sino que esa mano que se alarga es la de Cristo. Pues así como cuando el sacerdote bautiza, no es él quien bautiza sino Dios que con su invisible virtud toca la cabeza, de manera que no se atreve a acercarse y tocar ni un ángel ni un arcángel ni otro alguno, así sucede acá. Como Dios es el único que regenera, eso es don de sólo El.

¿No has visto cómo entre nosotros, cuando alguno es adoptado por hijo, no se encomienda eso a los criados, sino que los adoptantes personalmente se presentan ante el juez? Pues del mismo modo, tampoco Dios ha encargado semejante ministerio a los ángeles, sino que está presente en persona y ordena y dice: No llaméis padre a nadie sobre la tierra. Y no es porque desprecie a los padres, sino para que antepongas a ellos tu Creador, que te ha inscrito entre sus hijos. Quien te dio lo que era más, o sea a sí mismo, mucho más se dignará darte su cuerpo. Demos, pues, fe a los sacerdotes y a los encargados por ellos, acerca del más grande don que se nos ha concedido. Oigámoslos y temblemos. Nos ha dado su sacratísima carne en comida; se nos ha puesto a la mesa El mismo inmolado. ¿Qué excusa tendremos cuando con tal alimento apacentados en tal forma pecamos? ¿cuando comiendo el Cordero nos convertimos en lobos? ¿cuando comiendo la Oveja luego robamos a la manera de leones? Misterio tan grande nos obliga no sólo a vivir siempre limpios de rapiñas, sino aun de la más leve enemistad.

Porque este misterio es misterio de paz, que no nos deja apegarnos a las riquezas. Si Cristo por nosotros no se perdonó a Sí mismo ¿de qué castigo no seremos dignos si nos adherimos a las riquezas y descuidamos el alma, por la que El no se perdonó a sí mismo? Instituyó Dios que los judíos anualmente celebraran fiestas para recordar sus beneficios; pero a ti te los recuerda diariamente, mediante estos misterios sagrados. No te avergüences de la cruz, porque estos son nuestros motivos de honor, estos son nuestros misterios, este don es nuestro ornato: ¡de él nos gloriamos! Si yo dijera que Dios extendió los cielos y la tierra y derramó los mares y envió profetas y ángeles, no habré dicho nada que iguale a este misterio. Porque este es el resumen de todos los bienes: que no haya perdonado a su propio Hijo para salvar a los que le eran enemigos.

En consecuencia, que no se acerque a esta mesa ningún Judas, ningún Simón Mago, pues ambos perecieron por su avaricia. Huyamos de semejante abismo. No pensemos que nos basta para la salvación el que, tras de haber despojado a viudas y pupilos, ofrezcamos al altar cálices de oro con adornos de piedras preciosas. Si quieres de verdad honrar este santo Sacrificio, ofrece tu alma por la que Cristo fue inmolado. A ella hazla de oro. Pero si es de calidad inferior al plomo y aun al barro ¿qué lucrarás con que el cáliz sea de oro? No cuidemos, pues, únicamente de ofrecer cálices de oro, sino que éstos sean fabricados de lo adquirido en justo trabajo. Entonces serán más preciosos que el oro, pues provendrán no de avaricias ni de rapiñas. No es la iglesia orfebrería ni platería, sino reunión de ángeles; de manera que lo que necesitamos son almas, ya que los cálices Dios los admite en vista de las almas. No era de plata la mesa aquella ni de oro el cáliz aquel en que Cristo dio su sangre a los discípulos; y sin embargo, mesa y cáliz eran a la vez preciosos y temibles, porque todo estaba lleno del Espíritu Santo.

¿Quieres honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies cuando anda desnudo. No lo vayas a honrar aquí dentro con paños de seda, mientras allá fuera lo olvidas a El, afligido del frío y la desnudez. El que dijo: Esto es mi cuerpo, y de verdad realizó lo que decía, ese mismo dijo también: Me visteis hambriento y no me disteis de comer; y también: Cuando no lo hicisteis con uno de estos pequeñuelos, conmigo no lo hicisteis. El cuerpo sagrado no necesita aquí de vestido, sino de una alma pura; en cambio allá fuera necesita de muchos cuidados. Aprendamos a ser sabios y a honrar a Cristo en la forma que él quiere. Porque para quien recibe honor, el honor más grato es aquel que él mismo desea y no el que nosotros ideemos. Pensaba Pedro honrar a Cristo cuando le impedía lavarle los pies; pero eso que él intentaba no era honor, sino todo lo contrario. Pues también tú hónralo en la forma que El mismo ordenó con ley, repartiendo tus riquezas con los pobres. No necesita Dios de vasos de oro, sino de almas de oro.

Y no digo esto para prohibir que semejantes dones se ofrezcan, sino rogándoos que juntamente con ellos y aun antes que ellos, se haga limosna. Cristo acepta esos dones, pero mucho más la limosna. Porque en esos dones solamente el que los ofrece saca utilidad, pero en la limosna también el que lo recibe. En aquéllos puede haber ocasión de vanagloria y vana ostentación; pero en la limosna solamente hay benignidad. ¿Qué utilidad se sigue de que la mesa de Cristo esté cargada de vasos de oro, mientras El perece de hambre? Antes que nada sacia tú al hambriento, y luego, de lo sobrante, adorna a Cristo en su mesa. ¿Cáliz de oro fabricas y no das un vaso de agua? ¿Qué necesidad hay de ornamentar la mesa con telas tejidas de oro y en cambio no dar a Cristo ni siquiera lo necesario para el indispensable vestido? ¿qué utilidad se saca de eso?

Porque, ven acá y dime: si vieras tú a uno privado del necesario sustento, pero dejándolo así muerto de hambre, te pusieras a adornar la mesa revistiéndola de oro y nada más hicieras ¿te daría ese pobre las gracias? ¿acaso no más bien se encolerizaría? Y ¿qué si lo vieras vestido de ropas desgarradas y aterido de frío y tú, omitiendo darle vestido, le erigieras columnas de oro y pregonaras ser en su honor lo que hacías? ¿Acaso no pensaría que lo burlabas y que le hacías la mayor de las injurias? Pues piensa del mismo modo acerca de Cristo, cuando pasa El errabundo y necesitado de hogar; mientras que tú, tras de negarle el hospedaje, te pusieras a exornar el pavimento y los capiteles y las columnas y a suspender lámparas con cadenas de plata; y a él, encarcelado y atado, ni siquiera te dignaras dirigirle una mirada.

Y no digo esto para prohibir que semejantes adornos se empleen, sino para que juntamente se cuide de ambas cosas. Más aún: yo os exhorto a que primero hagáis las limosnas y después lo demás. A nadie se le ha acusado por no haber proporcionado semejantes adornos; mientras que a quienes descuidan la limosna, les está preparada la gehenna y el fuego inextinguible y han de tolerar semejante suplicio en compañía de los demonios. No por adornar tu casa, descuides a tu hermano que se halla en aflicción; porque él es templo más precioso que este otro material. De éste pueden arrancar los cimientos los reyes paganos, los tiranos, los ladrones; pero cuanto hagas benignamente por tu hermano hambriento, peregrino, desnudo, no puede arrebatarlo ni el demonio mismo, sino que queda guardado en el tesoro aquel intangible.

¿Qué dice Jesús?: A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a Mí no siempre me tendréis. Esto sobre todo debe movernos a misericordia: que no siempre, sino solamente en esta vida, tendremos a Cristo hambriento. Y si quieres penetrar el sentido íntegro de su sentencia, óyelo. Esto no lo dijo a los discípulos, aun cuando así parezca, sino que fue acomodado a la debilidad de la mujer aquella. Por ser aún imperfecta y porque ellos la molestaban, habló así a fin de consolarla. Y se ve claro por lo que dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Que a El siempre lo tengamos con nosotros, El mismo lo afirmó: Yo estaré con vosotros siempre, hasta la consumación del mundofi Queda pues en claro, de todo eso, que Cristo no dijo aquello sino para que la reprensión de los discípulos no dañara la fe que brotaba en aquella mujer.

No opongamos, pues, este pasaje, que fue dicho en aquellas circunstancias; sino que, leyendo cuantas leyes hay en el Antiguo Testamento y en el Nuevo, pongamos gran cuidado en hacer limosna. Esto limpia del pecado. Pues dice Cristo: Dad limosna y todo será puro para vosotros.'1 Ella vale más que los sacrificios, pues dice: Misericordia quiero y no sacrificio. Ella abre los cielos, pues al centurión Cornelio le dijo el ángel: Tus oraciones y limosnas han sido recordadas ante Dios.S Más necesaria es la limosna que la virginidad, pues por haber olvidado aquélla las vírgenes necias fueron excluidas del tálamo, mientras las otras eran recibidas.

Sabiendo todo esto, sembremos largamente para recoger con mayor abundancia; y que así consigamos los bienes futuros, por gracia y benignidad de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria por todos los siglos. Amén.

viernes, 23 de julio de 2010

RESOLUCIÓN DE LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA A FAVOR DE LOS ALBANESES DE KOSOVO

La Corte Internacional de Justicia, dependiente de las Naciones Unidas ha emitido su dictamen consultivo sobre la declaración unilateral de independencia de la provincia serbia de Kosovo.

El magistrado japonés Hisashi Owada, ha leído la sentencia sobre el asunto en la que han votado en contra cuatro magistrados de la Corte.

Y han votado en contra por que la sentencia ha interpretado de una manera parcial, sesgada y de acuerdo con los intereses de EEUU y de la UE, la Resolución 1244, al señalar que la independencia de Kosovo se produjo en el marco de una administración internacional del territorio y no bajo soberanía serbia.

Lo que es tanto como decir, que se puede saltar a la torera las más elementales reglas del derecho internacional si la égida de las barras y estrellas te protege.

La Resolución 1244, en su Anexo 1, es meridianamente clara al señalar que prevé “un gobierno autónomo sustancial para Kosovo, teniendo plenamente en cuenta los acuerdos de Rambouillet y los principios de soberanía e integridad territorial de la República
Federativa de Yugoslavia” y de Serbia como ente sucesor en la personalidad jurídica internacional de Yugoslavia.

Pero, es más, la citada resolución señala que en una etapa final, se
deberá “supervisar el traspaso de autoridad de las instituciones provisionales de Kosovo a las instituciones que se establezcan conforme a una solución política”. ¿Es una solución política la declaración unilateral de independencia de una parte de la población? Si la respuesta es si, la declaración de independencia de Mitrovica sería tan válida como la de Kosovo. ¿Estará la Corte, las NNUU, la UE y EEUU dispuestos a consentirlo?

La respuesta negativa es obvia, y así sale a relucir el verdadero transfondo geopolítico del apoyo a declaración unilateral de independencia de la provincia serbia de Kosovo.

Independientemente del hecho de que el derecho internacional ofrezca directrices claras o no sobre la cuestión de independencia (este es el principal argumento utilizado por la Corte, que no dice que la independencia sea legal, sino que “no es ilegal”) las propias resoluciones del Consejo de Seguridad deberían bastar para sentar una clara opinión sobre el tema: autonomía bajo la soberanía serbia.

La doctrina de los actos propios también lo interpreta así. Serbia ha actuado desde 1999 en la creencia de que su integridad territorial estaba salvaguardada por una resolución de, nada menos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y en base a ello accede de buena gana a la administración internacional y al autogobierno, por que es sabedora de que ello no va a suponer una amenaza para el territorio alma y corazón de su pueblo.

En base a esta resolución de las NNUU ha actuado serbia durante más de 10 años, pero ¿qué validez y legitimidad se le puede esperar a la ONU, si este mismo organismo no respeta sus propias resoluciones y engaña a un pueblo entero, prometiendo respeto a su territorio para luego avalar la destrucción del mismo?

A todo ello, hay que añadir que no se dan las condiciones de “paz y seguridad” que la R1244 requería para dotar a la región de una “autonomía sustancial”. No solo los informes sobre violaciones de derechos humanos publicados por Human Rights Watch, Amnistía Internacional o el propio gobierno de EEUU, sino el propio contenido de Kosovo No Se Vende está plagado de referencias a dichas violaciones perpetrados por albaneses contra serbios y gitanos y por las propias autoridades provisionales de Kosovo, que no son sino los que ayer eran terroristas y traficantes de drogas y armas.

A pesar de todo ello el Tribunal ha sentenciado que “el derecho internacional general no contempla prohibiciones sobre las declaraciones de independencia y, por tanto, la declaración del 17 de febrero de 2008 no viola el derecho internacional general” y que tampoco “contravino la resolución 1244 del Consejo de Seguridad”. Pero el Tribunal no entra a decidir si existe o no un derecho abstracto a la secesión, y vincula la decisión “al marco excepcional” de la región en un alarde de subjetividad incompatible con la solvencia jurídica que se le exige a tamaña institución.

Cabe recordar que tan solo 69 de los 192 países de la ONU han reconocido la independencia de Kosovo, y por supuesto Belgrado no da la batalla por perdida. Así, Boris Tadic ha significado que “esta claro que este tribunal no se ha pronunciado sobre el asunto de la secesión” y que las “autoridades de Belgrado tienen un plan claro de actividades diplomáticas para el siguiente periodo” destacando que “Serbia continuará luchando por Kosovo y Metohia con instrumentos jurídicos y pacíficos.

Andrei Nesterenko, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha expresado que “la independencia autoproclamada de Kosovo y Metohia es contraria a las normas del derecho internacional no afecta la postura de Moscu, la cual no reconoce la independencia de la provincia serbia”.

Por otro lado, Phillip Crowley, del Departamento de Estado de los EE.UU., señalo la satisfacción de su administración con la decisión de la Corte, instando a todos los países europeos al reconocimiento de la provincia.

Catherine Ashton, alta representante de la UE para política exterior y seguridad, se ha expresado en el mismo sentido, al señalar que la decisión de la corte “abre una nueva fase” y que el foco debe apuntar a un futuro en que tanto Serbia como Kosovo sean parte de la UE.

El secretario general de la OTAN, Fogh Rasmunssen, ratificó que la posición y cometido de la KFOR no variará por la decisión del Tribunal, mientras que Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, elevará la decisión de la CIJ a la Asamblea General de la ONU la cual deberá concretar los pasos a seguir.

España ha manifestado su negativa a reconocer la independencia de Kosovo pero con una tibieza mayor a la que nos tiene acostumbrados el ejecutivo de Zapatero, puesto que resulta complicado mantener una postura contraria a la de los socios del gobierno en Europa y al otro lado del atlántico, por lo que, no a corto plazo,se terminará produciendo un reconocimiento más o menos tácito de Kosovo aún sabiendo que la resoluición ha llenado de no didimulada alegría a los miembros de Esquerra Republicana que ve en ella una puerta para la separación de Cataluña.

POR EL PUEBLO SUFRIENTE DE KOSOSVO: ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

miércoles, 21 de julio de 2010

ESTA TARDE DOBLARÁN LAS CAMPANAS POR KOSOVO EN ALICANTE

Esta tarde a las cinco sonarán las campanas de nuestra Iglesia, a la misma hora que las campanas de todas las iglesias serbias y de numerosas iglesias de otros patriarcados que se sumarán a la invitación realizada por el Patriarcado. Después de cinco minutos se elevarán al Señor súplicas fervientes por Kosovo.

¿Por qué se hace esto? porque hoy es el dia de publicacion de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia sobre la proclamacion unilateral de la independencia de Kosovo.

De todas formas la batalla lleva camino de perderse ya que las autoridades serbias quieren ser aceptados en la Unión Europea y el precio que tiene que pagar a Europa y a Estados Unidos es Kosovo.

A nadie le importa que Kosovo sea el corazón de la Iglesia Serbia, a nadie le importa que sea uno de los centros de fe más importantes no sólo para los serbios, si no para toda la Iglesia Ortodoxa, lleno de tesoros espirituales tan importantes como el Santo Monasterio de Decani. Serbia tiene en su contra la opinión general europea a causa de la guerra. Nadie ve las atrocidades cometidas por bosnios y por croatas. Todo el mundo vuelve la mirada ante las iglesias quemadas, los cementerios profanados, los tesoros artísticos destruidos, las vidas arrancadas... Los serbios son los malos y han de pagar por ello.

Y en definitiva es siempre el pueblo el que paga ya que los dirigentes siempre buscaran la complacencia de los poderosos de este mundo.

Sonarán las campanas, la suplica a la Madre de Dios se elevará como un grito angustioso pero la suerte está echada. En nuestra Iglesia esta tarde a las cinco, sonarán las campanas y suplicaremos a Dios el milagro de que Kosovo siga siendo el corazón de Serbia.

Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no creado;Consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho (1/2)


El profeta siendo clarividente, al mirar hacia la eternidad, vio la luz indecible sin sol, sin luna, y sin estrellas, que penetra en toda parte e ilumina todo (Es 60:19; Ap 21:23). ¿Acaso saben, oh hombres instruidos, qué es esta luz? Están intentando adivinar: es la luz eterna del rostro del Altísimo. Es la Luz del Padre eterno y la Luz del Hijo eterno y la Luz del Espíritu Santo eterno - una Luz, una Divinidad, una Belleza.

Los Santos Padres de Nicea, iluminados por esta Luz eterna del otro mundo, formularon la relación del Señor Jesucristo con el Padre celestial, y la relación de Este con las creaturas, utilizando las seis palabras que siguen. Con las cuatro primeras, formularon la primera relación, y con las otras dos la segunda relación.

La primera palabra es: “Luz de Luz”. Un gran hombre iniciado en los misterios dijo: “Dios es Luz, y en El no hay ninguna tiniebla” (1 Jn 1:5). Cuando el padre es luz, ¿qué puede ser el hijo sino luz? Cuando el Padre eterno es Luz, Su Hijo es Luz también. El testimonio del Hijo de Sí mismo es: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8:12). ¡Bienaventurados son si pueden decir que son iluminados sólo por esta Luz!

La segunda palabra es: “Dios verdadero de Dios verdadero”. El apóstol Felipe se atrevió un día a decir al Señor: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Entonces, nuestro manso Señor respondió: “El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre”. También dijo: “Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí” (Jn 14:8-11; cf. 12:45). Luego agregó: “Todo lo que tiene el Padre es Mío” (Jn 16:15). También dijo: “Yo y el Padre somos uno” (Jn 10:30). Esto tuvo lugar cuando los Judíos habían recogido piedras para apedrearlo a Él, “porque Tú, siendo hombre, te haces Dios” (Jn 10:33), tal como ellos le decían. Deslumbrados por el pecado, esto es todo lo que ellos podían ver, y por lo tanto se expresaron en estos términos. No veían en Cristo, en otras palabras, sobre Cristo, más que el cuerpo de hombre, pero lo que estaba tras del velo carnal, tras del púrpura de sangre y de carne, esto les estaba velado y sus ojos no podían verlo. Observen: un simple cable de cobre, y un cable de cobre que transmite la electricidad, el pensamiento y la voz, aparecen idénticos a los ojos sin espíritu y sin experiencia. Una venda estaba puesta sobre su capacidad de visión espiritual, por ello, al mirar, no podían ver la esencia de Dios en la esencia del hombre.

Los que estaban bautizados, purificados y santificados, podían ver esto. Los santos apóstoles lo habían visto, como todos los hombres espirituales durante siglos y siglos, como los Santos Padres de Nicea. “Dios estaba en Cristo”, atestigua san Pablo (II Cor 5:19). Es una revelación de Dios. El hecho que haya sido engendrado por el Padre - Dios verdadero de Dios verdadero -, ¿acaso esto no se puede observar claramente en la manifestación del padre y del engendrado en todos los reinos de la vida? El Dios verdadero no podía engendrar a otro que al Dios Verdadero.

La tercera palabra: “Engendrado”. O sea el Hijo de Dios engendrado por Dios. La Luz engendrada por la Luz , la Verdad engendrada por la Verdad , la Vida por la Vida , la Gloria por la Gloria , Dios Verdadero por Dios Verdadero. El espíritu del hombre puede todavía entender el engendrar de un cuerpo por un cuerpo, pero difícilmente entiende el engendrar de un espíritu por un espíritu. Pero Dios es espíritu. El engendramiento carnal, oh hombres instruidos, no es que la sombra o el símbolo del engendramiento espiritual. Les es suficiente saber, oh portadores de Cristo, que vuestro Mesías y Salvador no es tiniebla de tiniebla, muerte de muerte, corrupción de corrupción, ni impotencia de impotencia, sino Luz de Luz, Dios Verdadero engendrado por Dios Verdadero. Y cómo fue engendrado en la eternidad, lo aprenderán en la eternidad. Lo aprenderán cuando se van de este mundo y el pórtico se cerrará tras de ustedes.

Os le fue dicho una vez que vuestro Mesías es el Hijo único de Dios, el único engendrado por Dios: alégrense pues nuevamente al escucharlo. Porque el engendramiento designa el amor. Les fue dicho, más arriba, que es el único engendrado por Dios por naturaleza. Supremo de Supremo, engendrado por el Altísimo antes de los siglos. Ahora, Su engendramiento se separa y se diferencia de la creación. Es engendrado, no creado. Puede asemejar a las creaturas pero no es una creatura.

La cuarta palabra es: “Consubstancial al Padre”, o sea de la misma esencia que el Padre. ¿Acaso no es una cosa evidente después de todo lo que se ha dicho sobre Él? Porque, cuando se dice que Él es el Hijo del Padre, se anuncia ya que Él es de la misma esencia, de la misma naturaleza que el Padre. O cuando se dice: Luz de Luz, se anuncia de nuevo que la luz engendrada es de la misma esencia y la misma naturaleza que la luz que engendra. O también: Dios Verdadero de Dios Verdadero, la verdad está así atestiguada que el Hijo es coesencial a Su Padre. En fin, cuando se dice: “engendrado, no creado”, se subraya más así lo que fue anunciado anteriormente. Porque lo que es engendrado es de la misma existencia que el padre, mientras que lo que es creado es de otra existencia y otra naturaleza que Su Creador. Vean: el hijo engendrado es de la misma existencia que su padre, mientras que el hacha es de existencia y de naturaleza distintas que su herrero.

Explicación del Credo

por San Nicolás Velimirovitch

martes, 20 de julio de 2010

FIESTA DEL GLORIOSO PROFETA ELÍAS EL TEBISITA


El domingo pasado se celebraba en la Bolivia de Evo Moralesun gran culto a la Pacha Mama en medio de nubes de copal y hojas de coca. Es precisamente en este país andino donde más se mezclan los antiguos cultos paganos de los aimaras con el cristianismo y más ahora que su presidente los fomenta como una especie de religión oficial. Pero este culto a la pacha mama no es más que una de las manifestaciones de los cultos a gaia tan queridos para la new age y que de forma cubierta o manifiesta se extienden por todo el orbe.

Si hay hombres que quieren adorar a la tierra pues bueno, libertad religiosa hay. Si hay quienes quieren considerar nuestro planeta como un ente o ser vivo, no le faltaran libros en las librerías para profundizar en el tema. ¿Pero puede un cristiano meterse en estos berenjenales? Pues no y aquí viene el quid de la cuestión pues acompañando a los sacerdotes aimaras en sus ofrendas de copal estaban ministros de diferentes confesiones cristianas. (queden tranquilos los ortodoxos que por allí no hay muchos de los nuestros y no me pareció ver ninguna eskufia). De todas formas ya me dirán ustedes que hace un ministro cristiano en semejante festival. Y luego todos felices se fueron a la catedral a cantar el himno de nuestro padre San Ambrosio de Milán.

Bueno, pues no es más que un ejemplo del gazpacho religioso tan de moda y ahí tienes a los anglicanos participando en los cultos de Brigit, a las monjas americanas danzando en honor de la diosa madre, etc. etc, (por cierto es bastante divertido ver los videos tan coloristas que aparecen en You Tube) Más o menos como si el archimandrita Nectario de Aghia Kateriní de Tesalónica le diera por ir a Delfos a aspirar los efluvios del laurel quemado en honor a Apolo, o a abba Antonios de San Marcos de Alejandría se le ocurriese coronar con flores las imágenes del buey Apis.

Aquél que se llame cristiano y en este caso hasta me va a dar igual que sea ortodoxo, católico-romano, anglicano o luterano, solo puede adorar al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, sin dejar ni el espacio que ocupa un pelo para otros dioses, diosecillos, entes o ectoplasmas naturales o sintéticos y que en la Sagrada Escritura aparecen descritos como espíritus inmundos o simplemente como la nada más absoluta. Precisamente la Sagrada escritura está plagada de textos que condenan claramente la participación de un cristiano en cualquier tipo de ceremonia pagana.

Bueno, bueno, padre, pero nosotros somos piadosos cristianos ortodoxos. Si, claro, pero precisamente muchos piadosos cristianos ortodoxos no tienen reparos en disfrazar a sus hijos para participar en el Hallowen y muchos cristianos piadosos y ortodoxos se van a los rituales de la noche de San Juan a saltar hogueras y bañarse, eso sí, sin buscar mucha fertilidad porque las cosas no están para ir aumentando los índices de natalidad y así podríamos seguir con un largo etc.

Una cosa es respetar las religiones paganas, eso sí con afan misionero para iluminarlos con la luz verdadera del Evangelio, y otra muy distinta es participar en sus cultos aunque sólo sea como una expresión progre de la “unidad en la diversidad” o más progre todavía “la alianza de las civilizaciones”. Claro pero es que el Apóstol San Pablo, era muy poco progre, ya le gustaría a más de uno/a borrarlo del Santoral, y en su carta a los de Corinto, nos recuerda: “¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel? ¿Qué concierto entre el templo de Dios y los ídolos?” (2ª Cor 15,16). Hoy se preguntaría: “Qué concordia entre Cristo y la Pachamama? ¿qué parte el cristiano con el pagano? ¿qué concierto entre el templo cristiano y los ídolos?".

Precisamente la fiesta que celebramos hoy es la que ha motivado esta reflexión. El Glorioso Profeta Elías denuncia la infidelidad del pueblo de Israel, que abandonando la Alianza pactada con Dios en el Sinaí, corre tras los Baales porque en aquella época era el dios de moda en la zona y por supuesto era mucho menos exigente y celoso que el Dios de los Ejércitos. La cuestión es que cuando los sacerdotes de Baal, el dios de las moscas, se ponen a gritar delante de él, cuando ya hartos de gritar se empiezan a cortar y a mutilarse, pidiéndole el fuego que no los dejase en ridículo ante la asamblea de Israel, la respuesta es el más absoluto de los silencios. Y es que la nada no puede contestar, una piedra no puede dar ni vida, ni salud, ni prosperidad y de la muerte sólo sale muerte. Que estos pobres le griten a la Pacha Mama, que los otros le griten a los dioses y diosas celtas, a Shiva, Visnú y Brahma, que griten y se desgañiten, solo habrá silencio, un silencio espeso de muerte.

El Santo Profeta Elías, estaba bien seguro de lo que hacía y mandó regar tres veces con el agua de cuatro cantaros el sacrificio que había dispuesto encima de las doce piedras que representaban a cada una de las tribus de Israel. No necesitó realizar ningún aspaviento. La fe era el mejor aval de su oración: "Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que Tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor y que por orden tuya he ejecutado toda estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, y que todo este pueblo sepa que Tú, Señor, eres Dios que conviertes sus corazones." (IRe 18, 36-37) Y Dios escucho las palabras que con fe brotaron del corazón de Elías y envió fuego del cielo que devoró el sacrificio, el altar y el agua con que había sido mojado.

No nos queda más que como Elías decirle a los sacerdotes, sacerdotisas, druidas y druidesas y demás comparsas lo que él les decía con humor socarrón a los adoradores del “señor de las moscas”: "¡Gritad más alto, porque es un dios; tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará en camino; tal vez esté dormido y se despertará!" (I Re 18, 27)

Pidamos al Profeta Elías en este santo día de su fiesta que nos libre de la tentación de correr tras el culto fácil de los falsos dioses que no son más que hechura de manos humanas. Que por su intercesión nos veamos afianzados en la única y verdadera Fe Ortodoxa y no libre con su espada de todos los enemigos visibles e invisibles. Amén.
¡Feliz fiesta!

sábado, 17 de julio de 2010

Domingo de los Santos Padres del IV Concilio Ecuménico.


Concilio de Calcedonia, IV Concilio Ecuménico. Contra los monofisitas

El Cuarto Concilio Ecuménico, tuvo lugar en el 451, desde el 8 de octubre hasta el 1 de noviembre, en Calcedonia, una ciudad de Bitinia en Asia Menor. Su principal propósito fue defender la doctrina Ortodoxa en contra de la herejía de Eutiques y los Monofisistas.

Por un pequeño margen se había condenado en el Concilio de Éfeso, en el 431,la herejía de Nestorio acerca de las dos personas en Cristo, cuando el error opuesto a esta herejía apareció. Puesto que Nestorio totalmente dividió lo divino y lo humano en Cristo, de tal forma que pensó en la existencia de dos seres en Cristo, llegó a ser de la incumbencia de sus opositores enfatizar la unidad de Cristo y mostrar al hombre - Dios, no como dos seres sino como uno. Algunos de sus oponentes, en sus esfuerzos para mantener la unidad física de Cristo, sostuvieron que las dos naturalezas existentes en Él, la divina y la humana, estaban tan íntimamente unidas que llegaban a ser físicamente una, puesto que la naturaleza humana era completamente absorbida por la divina. Así resultaba un Cristo, no solo con una sola personalidad sino también con una sola naturaleza. Después de la Encarnación, dijeron ellos, ninguna distinción podía hacerse en Cristo entre lo divino y lo humano. Los principales representantes de esta enseñanza fueron Dioscoros, patriarca de Alejandría, y Eutiques, archimandrita de un monasterio fuera de Constantinopla. El error Monofisista, tal como fue llamado (del griego mono physis, una sola naturaleza), reclamó la autoridad de San Cirilo, a causa de las imprecisiones en algunas expresiones del gran didascalos de Alejandría.

El error de Eutiques primero fue advertido por Domnus, patriarca de Antioquía; Eusebio, Obispo de Doryleum (Frigia), prefirió hacer una acusación formal en contra del primero, en un sínodo en Constantinopla en noviembre de ese año. Este sínodo declaró como materia de fe que después de la Encarnación, Cristo tenía dos naturalezas en una hipóstasis o persona, luego que Él era uno solo, un solo Hijo, un solo Señor. Eutiques, quien se presentó antes de este sínodo, protestó afirmando lo contrario, que antes de la Encarnación, existían dos naturalezas, pero que después de La Unión solo hubo una naturaleza en Cristo, y que la humanidad de Él no era de la misma esencia que la nuestra. Esas afirmaciones fueron encontradas contrarias a la ortodoxia cristiana. Eutiques fue depuesto de sus cargos, excomulgado y privado de su posición en el monasterio. Él protestó y apeló por una restitución al papa de Roma León I (440 - 461), a otros distinguidos Obispos, y a Teodosio II. El Obispo Flaviano de Constantinopla, informó al papa León y a otros Obispos de lo que había ocurrido en su ciudad. Eutiques ganó la simpatía del Emperador, a través de los representantes de los monjes y los de Dióscoros, patriarca de Antioquía; el emperador fue inducido a convocar un nuevo Concilio en Éfeso. El Papa, Dióscoros, y varios Obispos fueron invitados a asistir e investigar de nuevo la ortodoxia de Eutiques. El Papa no pudo ir, pero envió a tres delegados como sus representantes y portadores de cartas a personajes prominentes de Oriente y al inminente sínodo.

Entre esas cartas, todas las cuales llevan la fecha 13 de Junio del 449, está una conocida como "Epístola Dogmática" de León I, en la cual explica el misterio de la Encarnación, con referencia especial a las preguntas elevadas por Eutiques. Así, él declaró que después de la Encarnación, que fue adecuada a cada naturaleza y substancia en Cristo, permanecieron intactas, ambas unidas a una única persona, de tal forma, que cada naturaleza actuaba de acuerdo con sus propias cualidades y características. El Papa no dudó en condenar a Eutiques y su doctrina. El Concilio se celebró en Éfeso, en Agosto del 449. Sólo a los amigos y simpatizantes de Dióscoros y Eutiques se les permitió tener voz. El patriarca de Alejandría presidió e ignoró a los delegados papales, y no permitió que se leyeran en la asamblea las cartas del Papa León, incluyendo la "Epístola Dogmática". Eutiques fue declarado ortodoxo y reinstalado en su sacerdocio y oficio monástico. Por otro lado, Flaviano de Constantinopla y Eusebio de Doryleum fueron depuestos. El primero fue exilado, y murió podo después a consecuencia del maltrato, y le sucedió el diácono Anatolio, simpatizante de Dióscoros. Debido a la extrema violencia de Dióscoros y sus simpatizantes, esta asamblea fue denominada por León I el "Latrocinio" o Concilio de Éfeso del Robo, nombre que se ha asociado a él.

Teodosio II, quien simpatizó con Eutiques, aprobó estos actos violentos; León I, por otra parte, cuando fue completamente informado acerca de lo ocurrido en Éfeso, en un sínodo en Roma y a través de varias cartas, condenó todas las Actas del Concilio así llamado. Rehusó también a reconocer a Anatolio como Obispo oficial de Constantinopla, al menos hasta que pudiese dar explicaciones satisfactorias acerca de sus creencias. Al mismo tiempo, exigió al emperador convocar de nuevo a un Concilio en Italia, para enderezar los errores cometidos en Éfeso. Como razón especial para la oportunidad, y aún, necesidad, de este nuevo Concilio, alegó la apelación del depuesto Flaviano de Constantinopla. Teodosio sin embargo, declinó satisfacer los deseos del Papa. En esta etapa, la repentina muerte del emperador (28 de Julio del 450) cambió de una la situación religiosa del Oriente. Teodosio fue sucedido por su hermana Pulqueria, quien ofreció su mano y con ella el trono al valiente general llamado Marciano (450 - 457). Ambos se opusieron a la nueva enseñanza de Dióscoros y Eutiques, y Marciano de una informó a León I de su voluntad para convocar a un nuevo Concilio, de acuerdo al deseo del Papa.

Mientras tanto, la situación había cambiado. Anatolio de Constantinopla, y con él, muchos otros Obispos, condenaron las enseñanzas de Eutiques y aceptaron la epístola dogmática del Papa León I. Cualquier otra discusión respecto al Dogma de Fe parecía superflua. Europa Occidental, mientras tanto, estaba en estado de agitación debido de los Hunos bajo Atila, por cuya razón, la mayoría de los Obispos Occidentales no podían asistir al Concilio convocado en el Oriente. León I en consecuencia, se manifestó en varias ocasiones contra un Concilio y escribió en este sentido al emperador Marciano, la Emperatriz Pulqueria, Anatolio de Constantinopla y Julian de Cos; todas esas cartas llevan la fecha Junio 9 del 451. El 17 de Mayo del 451, Marciano emitió un decreto, en nombre también del emperador Valentiniano III (425 - 455), ordenando que todos los Obispos metropolitanos, con sus Obispos diocesanos, se reunieran en Septiembre de ese año en Nicea, Bitinia, para un Concilio general que tenía el propósito de poner en orden las materias de fe recientemente puesta en duda.

Insatisfecho con esta acción, el Papa, sin embargo, estuvo de acuerdo en enviar sus representantes a Nicea. Designó como delegados a Pascasio, Obispo de Lilybeum, (Marsala) en Sicilia, Lucencio, también un Obispo, Julian, Obispo de Cos, y dos sacerdotes, Bonifacio y Basil; Pascasio debía presidir el cercano Concilio en lugar del Papa. Del 24 al 26 de Junio del 451, León I escribió varias cartas, al emperador Marciano, a su delegado Pascasio, a Anatolio de Constantinopla, a Julian de Cos, y al sínodo mismo; en las que expresaba el deseo que los decretos de la asamblea debían estar conformes con sus enseñanzas, expuestas en sus epístolas dogmáticas. También se dieron instrucciones detalladas a los delegados papales, con guías para el Concilio; estos documentos, sin embargo, se han destruido, con la excepción de dos fragmentos preservados por las Actas del Concilio. En julio partieron para su destino. Muchos Obispos llegaron a Nicea durante el verano, pero la apertura de la asamblea se pospuso debido a la dificultad del emperador para estar presente. Finalmente, a disgusto de los Obispos, en quienes crecía el disgusto por la demora, Marciano solicitó su presencia en Calcedonia, vecina de Constantinopla. Lo que así se hizo, dando comienzo el Concilio el 8 de Octubre.

Con toda probabilidad, se hizo un informe oficial de las reuniones durante el Concilio mismo o un poco después. Los Obispos reunidos informaron al Papa que una copia de todas las Actas se le haría llegar en Marzo del 453. El Papa León I, ordenó hacer, a Julián de Cos, que estaba en Constantinopla, una colección de todas las Actas y traducirlas al latín. Existen aún versiones muy antiguas de ellas en griego y latín. La mayoría de los documentos, especialmente las minutas de las sesiones, se escribieron en griego; otras, por ejemplo las misivas imperiales, fueron publicadas en ambas lenguas; otras, por ejemplo, las cartas papales, fueron escritas en latín. Eventualmente, casi todas ellas fueron traducidas a ambos idiomas. La versión latina, conocida como "versión antigua", fue probablemente hecha hacia el 500, tal vez por Dionisio el Exiguo. Hacia mediados del siglo sexto, el diácono romano Rústico cuando estaba en Constantinopla con el papa Vigilio (537 - 555), hizo numerosas correcciones, ya en Constantinopla o Calcedonia, a la "versión antigua", luego de compararla con la versión griega de las Actas, principalmente aquellas del monasterio "Acometae".

No se conoce el número exacto de los Obispos presentes. En una carta a León I, el Sínodo mismo habla de 520, aunque el Papa habla de 600, aunque una estimación habla de 630, incluyendo los representantes de los Obispos ausentes. Ningún Concilio previo podía ufanarse de tan gran número de Obispos reunidos, ya que apenas si igualaban y rara vez sobrepasaban ese número. Los más prominentes entre los Obispos fueron Anatolio de Constantinopla, Máximo de Antioquía, Dioscoros de Alejandría, Juvenal de Jerusalem, Talasio de Cesarea en Capadocia, Esteban de Éfeso, Quintilo de Heraclea, y Pedro de Corinto. El honor de presidir esta Venerable asamblea recayó sobre Pascasio, Obispo de Lilybeum, el primero de los delegados papales, de acuerdo con la intención de León I, manifestada en su carta al emperador Marciano (Junio 24 del 451). Un poco después del Concilio, escribiendo a los Obispos de la Galia, menciona que sus legados presidieron en su lugar en el sínodo de Oriente. Adicionalmente, proclamó la apertura del Concilio en el nombre y en lugar del Papa León I. Los miembros del sínodo reconocieron esta prerrogativa de los delegados papales, cuando escribiendo al Papa, declaraban que él los presidía a través de sus representantes. En interés del orden y para mantener un procedimiento regular, el emperador Marciano señaló a unas personas de alto rango, como comisionados, a quienes se les otorgó lugares de honor en el Concilio. Su jurisdicción, sin embargo, no cubría las materias eclesiásticas o religiosas que estaban en discusión. Los comisionados sólo establecían el orden de los temas en las sesiones; abrían las discusiones, ponían en consideración de la asamblea las materias que debían discutirse, solicitaban los votos de los Obispos sobre varios aspectos, y cerraban las sesiones. Además de éstos, estuvieron presente varios miembros del Senado, quienes compartieron el lugar de honor con los comisionados imperiales.


Desde el principio de la primera sesión, los delegados papales, en cabeza de Pascasio, protestaron en contra de la presencia de Dióscoros de Alejandría. Se favoreció una acusación formal por herejía y acciones injustas cometidas en el Concilio de Éfeso llamado del Robo por parte de Eusebio de Doryleum, y por sugerencia de los comisionados imperiales, fue removido de su silla de entre los Obispos y privado del voto. Para hacer una investigación completa de su caso, se leyeron las Actas completas del Concilio del Robo, con las del sínodo sostenido en el 448 por Flaviano de Constantinopla, lo que ocupó la primer sesión en su totalidad. Al final, los comisionados imperiales declararon que puesto que Flaviano de Constantinopla y otros Obispos habían sido depuestos injustamente por el Concilio del Robo, debería ser justo que Dioscóros y los líderes de ese sínodo debían sufrir, ahora, ese mismo castigo. Un cierto número de los Obispos estuvo de acuerdo, pero finalmente se declararon satisfechos con la deposición única de Dióscoros.


La segunda sesión estuvo ocupada con la lectura de los testimonios relacionados con asuntos de fe, especialmente aquellos bajo discusión. Entre ellos estaba los símbolos o credos de los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381); las dos cartas de San Cirilo de Alejandría, la segunda carta a Nestorio y la carta escrita a los Obispos de Antioquía en 433, después de su reconciliación con ellos; finalmente se leyó la epístola dogmática del Papa León I. Todos estos documentos fueron aprobados por el Concilio. Cuando la famosa epístola del Papa fue leída, los miembros del Concilio manifestaron que la fe contenida en ella, era la fe de los Padres y de los Apóstoles; que a través de León, había hablado Pedro.


La tercer sesión tuvo lugar el 13 de Octubre; los comisionados imperiales y cierto número de Obispos estaban ausentes. Eusebio de Doryleum presentó una nueva acusación en contra de Dióscoros de Alejandría, en la que los cargos de herejía e injusticia, cometidos durante el Concilio del Robo se repitieron de nuevo. Tres eclesiásticos y un laico de Alejandría, presentaron igualmente acusaciones en contra del Obispo, quien fue declarado culpable de muchos cargos de injusticia y conducta impropia. Al final de la sesión, los delegados papales declararon que Dióscoros debía ser privado de su cargo de Obispo y de todas las dignidades eclesiásticas por haber apoyado al herético Eutiques, por haber excomulgado al Papa León I y por haberse rehusado en responder a los cargos hechos en contra de él. Todos los miembros presentes estuvieron de acuerdo con esta proposición, y el decreto de deposición fue dado a conocer al mismo Dióscoros, a los eclesiásticos Alejandrinos que estaban con él en Calcedonia, a los emperadores Marciano y Valentiniano III, y a la Emperatriz Pulqueria.


La cuarta sesión que tuvo dos reuniones, se sostuvo entre el 17 y 20 de Octubre. Los Obispos de nuevo aprobaron la epístola dogmática del papa León I a petición de los comisionados imperiales; los anteriores simpatizantes de Dióscoros en el Concilio del Robo, Juvenal de Jerusalem, Talasio de Cesarea en Capadocia, Eusebio de Ancyra, Eustacio de Berytus y Basil de Seleucia en Sicilia, fueron perdonados y admitidos a las sesiones; se hizo una investigación sobre la ortodoxia de varios Obispos de Egipto, los mismo que sobre los monjes y archimandritas sospechosos de ser seguidores de Eutiques; finalmente una disputa, entre Focio de Tiro y Eustacio de Berytus, acerca de la extensión territorial de sus respectivas jurisdicciones fue resuelta.


La más importante de todas fue la quinta sesión, ocurrida el 22 de Octubre; en ella los Obispos publicaron un decreto referente a la fe cristiana, que debía considerarse como un decreto dogmático específico del Cuarto Concilio General. Se designó una comisión especial, compuesta por los delegados papales, Anatolio de Constantinopla, Máximo de Antioquía, Juvenal de Jerusalén y otras personas, para redactar el credo o símbolo. Después, de nuevo aprobaron los decretos y símbolos del Concilio de Nicea (325), Constantinopla (381) y Éfeso (431), también como las enseñanzas de San Cirilo en contra de Nestorio y la epístola dogmática del Papa León I; el documento dice:

Enseñamos... a uno y el mismo Cristo, Hijo, Señor, el único engendrado, conocido en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación.

Después de recitar los decretos, todos los Obispos declararon que tal era la verdadera fe, y que todos debían inmediatamente colocar sus nombres en él. Los comisionados imperiales comunicaron que debían comunicar al emperador el decreto aprobado por los Obispos.


La sexta sesión (Octubre 25) se celebró con una especial solemnidad; Marciano y Pulqueria estaban presentes y muy atentos, con todos los comisionados imperiales y el Senado. El emperador habló en forma especial; los decretos de fe de la sesión precedente fueron leídos de nuevo y aprobados por él. Con alegres aclamaciones al emperador y la Emperatriz, que fueron comparados con Constantino y Helena, concluyeron las reuniones.

Se llegó al objeto del Concilio en la sexta sesión, y solo materias secundarias fueron tratadas en las siguientes sesiones; de ellas, la séptima y la octava se celebraron el 26 de Octubre.


En la séptima sesión se aprobó un acuerdo entre Máximo de Antioquía y Juvenal de Jerusalén, de acuerdo al cual, el territorio del Patriarcado de Jerusalén se restringió a tres provincias en Palestina.


En la octava sesión, Teodoreto de Ciro, anteriormente un simpatizante de Nestorio, fue compelido a condenar el nombre de su amigo, bajo coerción de expulsión del Concilio. Fue luego reinstalado en obispado.


Las sesiones novena y décima (27 y 28 de Octubre) se ocuparon del caso de Ibas, Obispo de Edesa, quien había sido depuesto por las acusaciones de algunos de sus eclesiásticos. La acusación fue infundada e Ibas fue reinstalado en su cargo. Se tomó una decisión para que Máximo de Antioquía pagase una pensión a su depuesto predecesor, Donato.


Las sesiones décimo primera y décimo segunda (29 y 30 de Octubre) analizaron el conflicto entre Bassiano y Esteban, ambos elevados en forma sucesiva pero irregular a la sede de Éfeso. El Concilio declaró que debía escogerse un nuevo Obispo para esa ciudad, reteniendo los dos anteriores su dignidad episcopal, con una pensión tomada de los ingresos de la iglesia de Éfeso.


La decimotercera sesión (30 de Octubre) decidió sobre un conflicto de jurisdicción. Eunomio de Nicomedia y Anastasio de Nicea, reclamaban derechos metropolitanos, al menos para una parte de Bitinia. El Concilio decretó que en una provincia solo podría haber un Obispo metropolitano, decidiendo la disputa a favor del Obispo de Nicomedia.


La décimacuarta sesión (31 de Octubre) decidió sobre las rivalidades de Sabiniano y Atanasio por la obispado de Perrha en Siria. Sabiniano había sido escogido en lugar de Atanasio, depuesto por el sínodo de Antioquía en el 455; posteriormente Atanasio fue reinstalado por el Concilio de Éfeso, del Robo. El Concilio decretó que debían hacerse investigaciones adicionales sobre los cargos contra Atanasio; Sabiniano mantenía la sede en el interregno. Si los cargos eran falsos, Atanasio debía ser reinstalado y Sabiniano recibiría una pensión de la diócesis. En la misma sesión se leyó una carta del Papa León I, y el Concilio aprobó las decisiones a favor de Máximo de Antioquía en su conflicto con Juvenal de Jerusalem, y su obligación de proveer con alimentos a su predecesor Domnus.

En la decimoquinta sesión (31 de Octubre), el Concilio adoptó y aprobó veintiocho cánones disciplinarios. Los delegados papales, sin embargo, también como los comisionados imperiales, abandonaron la sesión al principio, previendo probablemente, que debía definirse primero la posición jerárquica del Obispo de Constantinopla, como realmente ocurrió en el canon 28.


1. Aprobó los cánones que provinieron de los sínodos anteriores

2. Determinó castigos severos en contra de quienes confirieran órdenes o posiciones eclesiásticas por dinero, o recibieran tales órdenes o posiciones con ese mismo motivo, y actuaran como intermediarios en tales transacciones

3. El tercero prohibió el tráfico seglar a todos los eclesiásticos, excepto en el interés de menores, huérfanos, y otras personas necesitadas

4. Prohibió la erección de un monasterio u oratorio sin el permiso del propio Obispo, recomendando a los monjes una vida de retiro, mortificación y oración, y prohibiendo el recibo de esclavos sin el permiso del Superior

5. Inculcó los cánones de los sínodos precedentes, referentes al traslado de Obispos y clérigos de una ciudad a otra

6. Recomendó que nadie debía ser ordenado, a menos que fuese asignado a un oficio eclesiástico. Aquellos que fuesen ordenados en contrario a esta providencia, no debían ejercer dicho oficio

7. Prohibió a los eclesiásticos desempeñarse en el arte militar o en un servicio seglar

8. Decretó que los clérigos de las casas de caridad, monasterios, u oratorios de mártires, debían sujetarse al Obispo de su territorio

9. Ordenó que los eclesiásticos debían conducir sus asuntos legales sólo ante el Obispo, el sínodo de la provincia, el Exarca o el Obispo de Constantinopla

10. Prohibió a los eclesiásticos registrarse en las iglesias de diferentes lugares

11. Ordenó que los pobres y necesitados, cuando viajasen, debían estar provistos de cartas de recomendación de las iglesias

12. Prohibió a los Obispos obtener de los emperadores el título de metropolitano en perjuicio del verdadero metropolitano de esa provincia

13. Prohibió a los clérigos extranjeros ejercer su oficio a menos que tuviesen cartas de recomendación de su respectivo Obispo

14. Prohibió a los clérigos menores casarse con mujeres heréticas o entregar a sus hijos en matrimonio a herejes

15. Ordenó que ninguna diaconisa se ordenase por debajo de los cuarenta años, y que a ninguna de ellas se le permitiese abandonar ese cargo y casarse

16. Prohibió el matrimonio de vírgenes o monjes consagrados a Dios

17. Ordenó que las parroquias en los distritos rurales debían permanecer bajo la jurisdicciones de sus respectivos Obispos; pero si una nueva ciudad fuese construida por el emperador, su organización eclesiástica debía determinarse por el Estado

18. Prohibió las organizaciones secretas en la Iglesia, principalmente entre clérigos y monjes
Ordenó que los Obispos de una provincia debían reunirse dos veces al año en un sínodo regular

19. Prohibió de nuevo la transferencia de un eclesiástico de una ciudad a otra, excepto en el caso de necesidad grave

20. Ordenó que las reclamaciones en contra de los Obispos o clérigos solo debían oírse luego de una investigación sobre el carácter del acusador
Prohibió a los eclesiásticos apropiarse de los bienes de un Obispo muerto

21. Prohibió a los clérigos y monjes vivir temporalmente en Constantinopla sin que mediase el permiso de su Obispo

22. Ordenó que los monasterios, una vez establecidos, siempre con una propiedad adecuada, no debían convertirse a otros propósitos

23. Ordenó que el metropolitano debía ordenar los Obispos de su provincia dentro de los tres meses posteriores a su elección

24. Ordenó que la propiedad eclesiástica no debía administrarse únicamente por el Obispo, sino por un procurador especial

25. Decretó severas penas en contra del rapto de mujeres

26. Ratificó el tercer canon del Concilio de Constantinopla (381), y decretó que puesto que la ciudad de Constantinopla fue honrada con el privilegio de tener al emperador y el Senado dentro de ella, su Obispo también debía tener prerrogativas especiales y ser el segundo en rango, después del Obispo de Roma. En consecuencia él debía consagrar los tres Obispos de las diócesis del Ponto, Asia y Capadocia

Al cierre de las sesiones, el Concilio escribió una carta al papa León I, en la que los Padres le informaron de lo que se había hecho, y le agradecieron la exposición de Fe Cristiana contenida en su epístola dogmática; hablaron de los delegados como si ellos hubiesen presidido en su nombre, y le solicitaron la ratificación de las materias disciplinarias aprobadas. Esta carta fue enviada a los delegados papales, quienes partieron pronto a Roma, después de la última sesión del Concilio. Cartas similares se escribieron al Papa León en Diciembre, por el emperador Marciano y Anatolio de Constantinopla.

El Emperador Marciano emitió varios edictos (7 de Febrero, 13 de Marzo, y 28 de Julio del 452), en los cuales aprobó los decretos del Concilio de Calcedonia, prohibiendo todo tipo de discusión sobre cuestiones de fe, prohibiéndoles a los seguidores de Eutiques a tener sacerdotes de su corriente, a vivir en monasterios, a mantener reuniones, a heredar, a testar cualquier cosa a sus seguidores, o unirse al ejército. Los clérigos seguidores de Eutiques, hasta esta fecha ortodoxos, y los monjes de sus monasterios, debían de ser expulsados del territorio romano, tanto como donde estuvieran los maniqueístas. Los escritos de Eutiques debían de ser quemados, sus autores, o aquellos quienes los difundían, debían de ser castigados con confiscaciones y destierros. Finalmente Eutiques y Dioscoros fueron desterrados. El primero murió poco después, mientras que el último vivió hasta el año 454 en Gangra, Paflagonia.

Domingo VIII después de Pentecostés


La primera multiplicación de los panes (Mt 14, 14 22)

"En aquel tiempo, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, dadles de comer vosotros mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Trédmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la mltitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños"

El comentario de San Juan Crisostomo (Comentario al Evangelio de San Mateo)
Ni al acercarse los discípulos dijeron: dales de comer (porque aún no estaban dispuestos con toda perfección) sino que le dicen: “Desierto es este lugar”. Porque parecía a los judíos como un milagro en el desierto, cuando ellos dijeron: “¿Acaso puede preparar una mesa en el desierto?” (Sal 77,19). Esto es lo que opera Jesús: Él los lleva al desierto a fin de que no puedan dudar del milagro y ninguno pueda creer que se había traído la comida de alguna aldea vecina. Pero aun cuando esté desierto el lugar, sin embargo, está presente el que alimenta al mundo. Y si ha pasado la hora de comer, como le dicen, sin embargo, Él que no está sujeto a hora, les habla. Y aunque previniendo el Señor a sus discípulos, curó muchos enfermos; sin embargo, eran entonces tan imperfectos los discípulos, que no podían comprender cómo iba a dar de comer a tanta gente con tan pocos panes.

El ejemplo de los discípulos debe enseñarnos que aunque sea poco lo que poseamos, conviene que lo distribuyamos entre los necesitados; porque al mandar el Señor a sus discípulos que trajeran los cinco panes, no dicen éstos: Y nosotros, ¿con qué apagaremos nuestra hambre?

¿Y por qué alzó los ojos al cielo y bendijo? Porque quiso hacernos ver que Él venía del Padre y era igual a Él, demostraba que era igual al Padre por el poder, y que venía del Padre refiriéndolo todo a Él e invocándolo en todas sus obras. Y para demostrar las dos cosas, unas veces obra los milagros con poder y otras con súplicas. Es de advertir, que para las cosas pequeñas alza los ojos al cielo, y en las cosas mayores obra con su poder; así cuando perdonó pecados, resucitó muertos, dio vista a ciegos de nacimiento (obras todas propias de Dios), no lo hizo con súplicas; pero en la multiplicación de los panes (obra menor que todas las anteriores) alzó los ojos al cielo, a fin de enseñarnos que su poder, aun en las cosas pequeñas, le viene únicamente del Padre. También nos enseña que antes de ponernos a comer debemos dar gracias a Dios que nos da la comida, y por esta razón levantó los ojos al cielo.

Para la reflexión

Con aquella milagrosa multiplicación prefiguraba lo que iba a realizar la noche de la Última Cena cuando «tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: “Tomad, comed, éste es mi Cuerpo”» (Mt 26,26).

Desde entonces, fiel al mandato del Señor que dijo «haced esto en memoria mía», también la Santa Iglesia parte y reparte a todos sus hijos lo que le ha sido transmitido. Ciertamente, a ella le ha sido confiado el poder de perpetuar en el tiempo y en el espacio el único Sacrificio verdadero y santo, aquel que en el hoy de la historia realiza el milagro por el que real y misteriosamente el Señor “se multiplica” en el Pan de la Eucaristía. En efecto el pan y el vino, por medio del poder del Espíritu Santo se transforma en el Cuerpo y la Sangre del mismo Cristo y de este modo quiso el Señor que se prolongase esta admirable multiplicación hasta que Él vuelva glorioso.

¡Y verdaderamente es admirable esta nueva multiplicación! Por ella el Señor Jesucristo alimenta a enormes multitudes con la fracción y multiplicación de un solo y único Pan: su propio Cuerpo. Esta es la multiplicación que a través de los siglos se sigue realizando hoy. Este es el Pan que sigue siendo distribuido por los discípulos que por la Iglesia han recibido el encargo del Señor: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mt 14,16).

Así, pues, en cada Eucaristía alcanza su realización lo que aquella figura anunciaba: en el Sacrificio Eucarístico es Cristo, el único Pan vivo que se parte y reparte para alimentarnos a todos nosotros. De este modo el Señor Jesús, en diversos lugares y al mismo tiempo, en diversos tiempos y en los mismos lugares, multiplica su presencia hasta que vuelva, y pronuncia en el hoy de nuestra historia aquella promesa que nos llena de confianza: «yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

En Él encontramos el verdadero pan que se multiplica por su amor infinito hacia nosotros, el pan vivo que sacia el hambre de vida eterna que hay en cada uno de nosotros, pan sobreabundante que aún después de repartido entre tantos sobra y se recoge «para que nada se desperdicie» y pueda ser distribuido a todos los que tengan necesidad de Él.

También hoy Él nos invita por medio del profeta Isaías: «¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche! ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso. Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David» (Is 55,1-3). Y ésta es la Nueva y definitiva Alianza que Él ha sellado con su Sangre… ya no nos da a beber agua como Moisés dio de beber a los israelitas en el desierto, sino su propia Sangre, que es bebida de salvación. ¡Y qué manjar más sustancioso que el de su Cuerpo mismo, que nos da la vida eterna!

martes, 13 de julio de 2010

De todo se puede sacar algo bueno


De todo creo que se puede sacar algo positivo y si bien es verdad que el futbol de ahora no tiene nada que ver con aquél que nos enseñaron a disfrutar de pequeños, creo que merece la pena sacar alguna conclusión de lo que se ha vivido estos días en España.

Nada tiene que ver, como decía antes, el negocio actual que mueve el balón; las cifras escandalosas, los derechos de retransmisión de los partidos; esos inmensos movimientos de masas que en la mayor parte de los casos son aprovechados por los antisistema y demás personajes infectos para practicar la violencia gratuita. Lo mismo cabría decir de algunos de los "ídolos" que sólo sirven para hacer anuncios de ropa interior.

Mi heroe de pequeño era Iribar, el portero del Bilbao pero eso no afectaba para nada la educación y los valores cristianos que me transmitieron mis padres. Al contrario, mi abuelo, gran aficionado, después de que el Hércules subiera a primera división, me llevó a ver al Atlético cuando jugó en Alicante. Me acuerdo perfectamente de aquella conversación bajando del estadio por los descampados de san Blas: " Mira, hijo, ¿has visto que buen partido? pues eso se consigue con esfuerzo, con trabajo y sacrificio. Tú, todo lo que hagas, hazlo así porque lo importante es estar en primera división en aquello que seas de mayor" Sabias palabras de un abuelo.

Ahora la pena es que muchos de esos heroes son auténticos villanos que no pueden ser modelo para nadie. Más viendo la Selección Española se me ocurre que bien podríamos sacar de estos chavales alguna conclusión positiva y ojalá muchos críos quisieran ser de mayores como ellos, unidos, sacando con esfuerzo, trabajo y sacrificio un proyecto común adelante.

Y ese gran vínculo de unión que es el seleccionador nacional y que lo que me jor lo define es que es un buen hombre. Bien orgullosa puede estar su esposa Trini del marido que tiene.

Y un detalle, el de Álvaro, el hijo del gran Vicente del Bosque. Cuantas veces la sociedad, los perfectos, los grandes desprecian a esos pobres e inocentes chavales. Pues ahí los tenéis, a ellos a los más grandes del mundo, todos con ese chaval al que si fuera por la ministra-asesina Aido, su madre no lo hubiera tenido.

Para la reflexión, que no viene mal. Ah! y que VIVA ESPAÑA!!!

1. A los españoles nos hace fuertes lo que nos une, y no lo que nos separa.

2. El juego sucio contra el adversario es el recurso de los que no tienen argumentos.

3. Los españoles queremos vivir el presente y luchar por el futuro, y no que nos obliguen a recordar eternamente los errores del pasado.

4. Las victorias son fruto del trabajo en equipo, y no de los liderazgos personalistas y arbitrarios.

5. Negar la realidad y eludir responsabilidades conduce a la descalificación y a la derrota.

6. Los puestos de responsabilidad son para servir al equipo y no para servirse del equipo.

7. Sin coordinación y sin previsión el fracaso está asegurado.

8. La estrategia que lleva al éxito no se aprende en dos tardes.

9. La bandera con la que nos identificamos, con orgullo, los españoles es la bandera de España.

10. Nuestro pluralismo, nuestra diversidad, nuestras diferencias, nuestras diferentes lenguas y raíces, nuestro respeto a los demás es lo que nos convierte en una gran nación: España, que no es ni discutida, ni discutible

lunes, 12 de julio de 2010


Perdóneme, padres y hermanos, esta pequeña licencia, pero no saben la inmensa alegría que recorre ESPAÑA entera (aunque les pese a muchos). Nos debería recordar a todos que unidos podemos hacer muchas cosas, separados sólo hacemos el ridículo.

Una breve explicación del simbolismo de la Analavos




El Análavos (άνάλαβος) o Gran Esquema, es la prenda distintiva de los monjes y monjas que han alcanzado el más alto grado dentro del monacato ortodoxo. Viene su nombre de la verbo αναλαμβάνω que significa “tomar” y les recuerda continuamente las palabras del Señor “Tomar la Cruz cada día” (Lc 9, 23). También se le denomina Polistavríon (πολυσταύριον), por las cruces que lo ornamentan y que recuerdan al monje que lo lleva qué está “Crucificado con Cristo” (Gal 2, 20).

¿Qué significa cada uno de los elementos que aparecen en él?

Alrededor de la Cruz aparecen los símbolos de la Pasión Vivificadora



El gallo: en recuerdo de las tres veces que san Pedro negó a Cristo (Jn 13, 18)


La columna: representa la flagelación que sufrió el redentor atado a ella (Mc 15, 15) y nos recuerda la profecía de Isaías: “Sus heridas, nos han curado” (Is 53, 5)

La corona de espinas: que entretejieron los soldados (Jn 19, 2) y pusieron sobre la cabeza del Redentor (Mt 27, 29) Por cuyas espinas nos libró de la maldición de luchar contra las espinas y los cardos (Gn 3, 18-19)

El madero vertical y el horizontal: son el stipes y el patíbulo que formaban la Cruz de nuestro Señor (Gal 6, 14) en la que extendió sus brazos por el pueblo rebelde (Is 65, 2; Rm 10, 21)
Los clavos: en el centro de la Cruz están los cuatro clavos y el martillo con que fue clavado el Redentor (Jn 20, 25) y con los cuales traspasaron sus manos y pies santísimos (Salmo 21, 16)


La base de la Cruz: que está dispuesta la Cruz representa el Calvario (Lc 23, 33), o Gólgota, es decir, el Lugar de la Calavera (Mt 27, 33) y allí crucificaron (Jn 19, 18) a quien ha traído la salvación a la tierra (Salm 73, 13)


El cráneo y los huesos cruzados: representan a Adán, el primer hombre (I Cor 15, 45) que retornó a la tierra en el Gólgota (I Cor 15, 45) y por ser el Calvario lugar de ejecución (Mt 23, 27) donde el segundo Adán venció a la muerte con su muerte (I Cor 15, 45)

El Titulus: la placa en la parte superior de la Cruz es el Titulus (Jn 19, 19-20) en el que fue escrita la acusación por la que se ejecutaba a Cristo y que escribió Pilatos (Jn 19, 19) y que pusieron en la Cruz sobre su cabeza (Mt 27, 37) y en el que estaba escrito: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos” (Jn 19, 19) y que fue escrito en griego, latín y hebreo (Lc 23, 38) y que no mentía ya que en la Cruz fue clavado el Rey de la gloria (Salm 23, 7-10)

La Caña: es el hisopo al que ataron una esponja empapada en vinagre (Mc 15, 36) y con la que se le dio a beber vinagre y hiel (Salm 68, 21) al que maravilló a todos por las palabras de gracia que salían de su boca (Lc 4, 22)

La Lanza: es aquella con la que se abrió el costado del Salvador del que al instante salió sangre y agua (Jn 19, 34), de Aquél que tomo una de las costillas del costado de Adán (Gn 2, 21) y que nos lavó de nuestros pecados con su propia sangre.


El Subpedaneum: es el madero, el estrado de sus pies (Salm 98, 5) en el que fueron clavados. Esta torcido porque en el momento en que entregó su espíritu al Padre (Mc 15, 37) sufrió un espasmo de manera que el lado derecho en el que estaba San Dimas (Mc 15, 27) quedó hacia arriba confirmando su entrada en el Paraíso (Lc 24, 51)


La Escalera y las Tenazas: representadas al pie de la Cruz, representan los instrumentos con que San José de Arimatea que pidió el cuerpo de Cristo a Pilatos (Mt 27, 58) lo bajó de la Cruz (Lc 23, 53) y así descendiendo el Cuerpo del Redentor al seno de la Madre de Dios que lo esperaba al pie de la Cruz, el alma descendió al seno del infierno (Ef 4, 9) para predicar a los que estaban allí cautivos (I Pe 3, 19)

La Cruz de Cristo (I Cor 1, 17) se convirtió en el Árbol de la Vida (Gen 2, 9; Prov 3, 18; Ap 22, 2) desde la que Cristo proclama: “Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí aunque esté muerto vivirá para siempre y el que cree en mí no morirá jamás (Jn 11, 25-26)

Las letras griegas que aparecen en la Analabos son abreviaciones de frases que ensalzan la Cruz como "el poder de Dios" (I Cor 1,18). De arriba a abajo:

ΟΒΤΔ Ό Βασιλεύς της Δόξης: El Rey de la Gloria.

ΙC XC NIKΑ Ιησούς Χριστός νικά: Jesús Cristo vence.

ΤΤΔΦ Τετιμημένον τρόπαιον δαιμόνων φρίκη: Glorioso Trofeo, el temor de los demonios.

ΡΡΔΡ Ρητορικοτέρα ρητόρων δακρύων ροή: Río de lágrimas más elocuentes que los oradores (o, más probable: Ρητορικοτέρα ρημάτων δακρύων ροή)

ΧΧΧΧ Χριστός Χριστιανοίς Χαρίζει Χάριν: Cristo derrama su Gracia sobre los cristianos.

ξΓΘΗ Ξύλου γεύσις θάνατον ηγαγεν: El probar del árbol ha provocado la muerte.

Cξζ ∈ Σταυρού Ξύλω ζωήν εύρομεν: A través del árbol de la Cruz hemos encontrado la vida.

∈ ∈ ∈ ∈ Ελένης εύρημα εύρηκεν Εδέμ: El descubrimiento de Eelena ha descubierto Eden.

ΦΧΦΠ Φως Χριστού φαίνοι πάσι: La luz de Cristo brilla para todos.

ΘΘΘΘ Θεού Θέα Θείον Θαύμα: La visión de Dios, un milagro divino.

ΤCΔΦ Τύπον Σταυρού δαίμονες φρίττουσιν: Los demonios temen el signo de la Cruz.

ΑΔΑΜ Αδάμ: Adán.

ΤΚΠΓ Τόπος Κρανίου Παράδεισος γέγονε: El Lugar de la Calavera ha convertido en el Paraíso.

ξζ Ξύλον Ζωής: El árbol de la vida.


Esta prenda proclama en silencio la predicación de la santísima Cruz (I Cor 1, 18) " Dios me libre gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, y yo al mundo "(Gal 6, 14).

lunes, 5 de julio de 2010

Abortar es desde hoy un derecho en España


Hoy entra en vigor la Ley del aborto. Lo más significativo de la misma es que, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, el aborto se convierte en un derecho que se puede ejercer y reivindicar sin cortapisas. Mientras tanto, se está pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional sobre la posible suspensión cautelar de la ley.
La imagen nos puede parecer muy fuerte, pero es de un feto de 14 semanas, límite establecido por la nueva ley.

Según Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética, convertir el aborto en un derecho altera por completo el panorama jurídico español porque se otorga carta de legalidad a la muerte del inocente frente al fuerte.

“Culturalmente, indica, significa que la violencia, incluso con consecuencia de muerte de un ser humano, está legitimada”. Este cambio jurídico afecta a muchas personas, entre ellas a numerosos profesionales. “Lógicamente”, afirma Urcelay, “el primer afectado es el niño al que se le quita la vida. Pero es que, además, muchas mujeres se van a ver obligadas, directa o indirectamente, a abortar por motivos económicos, laborales o como forma de presión por parte de sus familiares o de su entorno social”.

A falta de conocer el desarrollo completo de la Ley, según Profesionales por la Ética, los profesionales sanitarios quedan bajo sospecha. En primer lugar, porque se limita la posibilidad de objetar en conciencia al médico que interviene directamente en la práctica del aborto, con lo cual el resto de profesionales sanitarios, auxiliares y administrativos, tienen la obligación de procurar el aborto. En segundo lugar porque todo apunta a que se elabore un registro de médicos objetores al aborto, una auténtica “lista negra” que en realidad es una amenaza para los objetores.

Por último, como ha venido advirtiendo Profesionales por la Ética, la nueva legislación introduce un capitulo educativo por la cual todos los alumnos serán educados en el derecho al aborto, en la diversidad sexual, en las relaciones sexuales prematuras sin ningún tipo de límite . “Este tipo de educación, que el Gobierno ha calificado como educación sexual adecuada, es una nueva forma de adoctrinamiento escolar que los padres no podemos permitir porque conculca nuestro derecho a educar a nuestros hijos. Por tanto, en cuánto conozcamos la forma concreta en que la educación sexual se va a implantar en las escuelas actuaremos con todos los medios legales a nuestro alcance.”

Pendientes del Tribunal Constitucional

Por otra parte, el Tribunal Constitucional debe de pronunciarse sobre la posible suspensión cautelar de la Ley que entra hoy en vigencia y que fue solicitada por el Partido Popular al presentar su recurso de inconstitucionalidad al texto legal. Dicho partido cree que es necesario que la ley no esté en vigor hasta que el tribunal haya emitido sentencia.

El argumento esgrimido por los populares para solicitar la suspensión es que si finalmente el TC considerara la ley contraria a la Carta Magna, se habría producido ya un daño irreparable en el derecho a la vida.

Explicación del Credo:Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios.


Una nueva luz desciende sobre vosotros, oh hombres instruidos. Vosotros que llevais la imagen de Dios en vosotros. A través del velo entreabierto por la mano del Altísimo, un nuevo rayo de luz cae sobre vosotros y deslumbráis como hijos de Dios. Esta luz os revela el misterio eterno, el misterio radiante de la paternidad y de la filiación eternas. En esta luz, la bendición desciende sobre ustedes, como así también el bálsamo de la consolación sobre sus ojos afligidos.

El Señor Jesucristo es único, en tanto como Cristo al igual que como Hijo de Dios. En cuanto como Cristo en el sentido del Mesías, Él es único desde el origen hasta el fin de los tiempos. El género humano no puede ni encontrar ni tampoco esperar otro Mesías. Falsos cristos vendrán y “engañarán a muchos” (Mt 24:5; 24). Esto fue profetizado por el Único, el Verdadero, el Clarividente. Falsos mesías hubo, hay hoy, y existirán todavía más tanto cuanto el fin del género humano se aproxima. Pero el verdadero Mesías es único, el Cristo verdadero, el inigualable Amigo del hombre. Este Mesías verdadero, auténtico, inigualable, es bien el Mesías para todas las naciones y tribus de la tierra, de todos los tiempos y para siempre. Es el Mesías único e incomparable para los vivientes como para los muertos: para los que son, aquellos que se fueron, y aquellos que vendrán.

Por ello, son llamados, oh hombres instruidos, a decir a las naciones y tribus; Oh tribus, oh naciones, pueden bien tener hombres grandes, los más grandes de entre los más grandes, pueden tener hijos e hijas nobles, los más nobles de entre los más nobles; pero Cristo es uno para todos ustedes. Uno solo y único. No esperéis ninguno más, no aguardéis a otro. En verdad, aquel que vendría bajo este nombre, fuera de Él, el Único, sería mentira e hijo de la mentira. Entonces, el único Mesías dice: “Entonces si alguien os dice: 'Mirad, aquí está el Cristo (el Mesías),' o 'Allí está,' no lo creáis” (Mt 24:23). No seáis como los hebreos que siguen esperando a su Mesías judío. En verdad, no habrá otro Mesías, ni judío, ni ruso, ni hindú, ni americano. Porque lo propio del Mesías auténtico es ser para toda la humanidad, es manifestarse a los ojos de todos, arriba de todos y para todos.

Oh tribus, oh naciones, tenéis al Mesías auténtico, como tenemos al sol ardiente sobre la bóveda celestial. Así como un sol os alumbra a todos, blancos y negros, amarillos y rojos, también el Mesías alumbra a todos, ilumina a todos, sirve a todos; reina sobre todos. ¿Acaso alguno de vosotros pide otro sol? ¡No! ¿Por qué pues alguien pediría otro Mesías mientras que la luz de Cristo el Mesías es más luminosa que la luz del sol, más luminosa, inmanente, vivificante, radiante, salvífica?

Cuidaos de los nuevos Mesías, oh naciones, oh tribus; guardaos de los numerosos Mesías, porque causan la caída de las almas y son servidores del Maligno. Satanás quiere reducir la importancia de nuestro Señor Jesús en el mundo, transformando el título del Mesías, de Cristo, título único y que no es de este mundo, en una distinción cualquiera, que entrega a una multitud. Pero tienen que saber que ser un verdadero residente de un palacio es una cosa, y otra es llevarse todas sus distinciones - esto no significaría ser un palaciego. Desconfiad de los Mesías que se anuncian por aquellos que no son bautizados. Vuestro Mesías lleva una sola señal, un solo título honorífico: la Cruz. La Cruz que es el estandarte de la Victoria. Es por estas señales que reconocerán a vuestro Mesías, único y verdadero. Es Él mismo que ha venido “inclinado” para sembrar en el campo, y que vendrá otra vez, “enderezándose”, para cosechar por intermedio de sus ángeles.

El único Mesías del mundo es el Hijo de Dios mismo, engendrado por el Padre desde antes de los siglos. Es Su sello celestial, la garantía de Su mesianismo verdadero. Todo aquel que niega que el Señor Jesucristo es el Mesías estará atrapado en la mentira.

Es lo que les dice, pero todavía de una manera más intransigente, el apóstol que se había recostado sobre el pecho de Jesucristo. He aquí sus palabras: “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo?”, o sea el Mesías (I Jn 2:22). ¿Quién más pequeño que el Hijo de Dios podría ser el Mesías? ¿Acaso los hombres aceptarían como Mesías a alguien más pequeño?

Era necesaria Su sangre a fin de podar el árbol envejecido y corrompido de la humanidad. Ninguna sangre de mortal ha sido suficientemente pura, ni suficientemente joven, tampoco suficientemente poderosa y vivificante para revivificar y hacer fértil un árbol viejo. En realidad, la sangre de ningún otro sino la del Hijo de Dios con la que cubrió como escarlata su divinidad eterna.

Explicación del Credo
por San Nicolás Velimirovich (+1956)

jueves, 1 de julio de 2010

PRIMER ANIVERSARIO DE LA DORMICIÓN EN EL SEÑOR DEL VENERABLE PADRE JOSE DE VATOPEDI



POR LAS ORACIONES

DE NUESTROS SANTOS PADRES,

SEÑOR JESUCRISTO,

TEN PIEDAD DE NOSOTROS.