viernes, 18 de febrero de 2011

EL MISTERIO DE LA CONFESIÓN I


EL MISTERIO DE LA CONFESIÓN I

Confesión y arrepentimiento

La Confesión es uno de los Misterios de nuestra Iglesia. No es un mero acto formal, o una costumbre (para estar en el lado correcto o como preparación para las grandes fiestas) No es un acto forzado y aislado o una obligación; tampoco es un alivio psicológico. La confesión siempre ha de ir unida al arrepentimiento. Un Igúmeno del Monte Athos decía: “Muchos se confiesan pero sólo unos pocos se arrepienten.”

El arrepentimiento es un acto libre del hombre. Un proceso interior movido por la contrición y la aflicción que surge al tomar conciencia de la separación de Dios que produce el pecado. El verdadero arrepentimiento no es un dolor intolerable o excesivo y no tiene que ver con sentimientos culpables implacables que más tiene que ver con lo que siente nuestro ego al verse pisoteado y que se venga al verse expuesto a la vergüenza y que es algo que no tolera.

El arrepentimiento es un cambio en nuestros pensamientos, en nuestra mentalidad; es un cambial el sentido por el caminamos, dándonos la vuelta; es un cambio en nuestra moral y sobre todo el arrepentimiento es el aborrecimiento total del pecado.

Es también amor a la virtud, benevolencia y el deseo ferviente y disposición de ser reinjertados en Cristo por medio de la gracia del Espíritu Santo.

El arrepentimiento comienza en las profundidades del corazón y necesariamente culmina en el Misterio sagrado y divino de la Confesión. Durante ella, uno confiesa atenta y humildemente ante el confesor como si estuviera en la presencia de Cristo. Ningún científico, psicoanalista, psicólogo, psiquiatra, sociólogo, filósofo o teólogo puede reemplazar al confesor.

Nadie, ni tan siquiera el más milagroso de los Iconos, puede proporcionar aquello que da el sacerdote: la absolución de los pecados. El sacerdote toma al fiel bajo su cuidado; lo adopta espiritualmente asegurándose de su renacimiento espiritual. Por ello al sacerdote se le llama “padre espiritual”. Esta paternidad espiritual, normalmente, es para toda la vida, y crea un vínculo sagrado y poderoso más fuerte que la paternidad física.

La paternidad espiritual.

El nacimiento espiritual es un proceso doloroso. El que confiesa, abre su alma con temor de Dios y el confesor lo guía con humildad, amor y discreción en el proceso vital y ascendente de su vida en Cristo.

El Confesor ha recibido una bendición especial del Obispo para poder confesar. El don de poder perdonar los pecados, “de atar y desatar” es recibido por él en el momento de su ordenación como presbítero al dársele esa autoridad recibida de los santos Apóstoles. Así la validez y la canonicidad en la sucesión apostólica por medio de los Obispos, es de una importancia capital. Como los demás Santos Misterios de la Santa Iglesia, el misterio de la Confesión no es efectivo, derramando la gracia en el creyente, por la ciencia, elocuencia, inteligencia, energía o ingenio del sacerdote, ni tan siquiera depende de su virtud o santidad, sino de la canonicidad de su sacerdocio y de la actuación del Señor de los Misterios: el Espíritu Santo.

Los posibles pecados del sacerdote no obstruyen la efusión de la gracia divina durante los Misterios. Es una gran herejía pensar por ejemplo que por la indignidad del sacerdote, el pan y el vino no se convierten en el Cuerpo precioso y en la Sangre vivificante de Nuestro Señor Jesucristo durante la Divina Liturgia. Esto no significa, por supuesto, que el sacerdote no se deba involucrar constantemente en su propia purificación y limpieza espiritual.

Tenemos la libertad espiritual de elegir a nuestro confesor, más esta elección nunca se ha de hacer en base a premisas mundanas como por ejemplo la apariencia, la suavidad en el trato, la facilidad de palabra. Así mismo no se ha de basar la elección en que ponga un canon mayor o menor. Así mismo tampoco es conveniente que estemos cambiando continuamente de confesor, de la misma manera que no cambiamos continuamente de médico. Así como el médico de cabecera conoce nuestro historial y al menor indicio sabe qué enfermedad padecemos y cuál sería el tratamiento más apropiado en nuestro caso, el confesor conoce también el estado de nuestra alma y su evolución. El cambio continuo de confesor revela un problema de madurez espiritual. Para el sacerdote esto no ha de suponer un problema de conciencia. Él no es culpable de la inmadurez de los fieles que llegan para confesar y al poco tiempo desaparecen en busca de novedades.

Así mismo los sacerdotes no han de atar a su persona, a los hijos espirituales de forma enfermiza o sentimental. El fiel sólo se ha de unir a Cristo. Así mismo no debe considerar como una ofensa personal el hecho de que un fiel no se confiese o deje de hacerlo con él, ya que ellos no les pertenecen. Son ovejas del rebaño de Cristo, no de su rebaño.

El sacerdote es padre espiritual y esa paternidad y el “parto espiritual” lleva consigo dolor y trabajo. Por ello el padre espiritual sufre cuando ve que sus hijos se pueden apartar de él pero nunca puede retenerlos por medio de la coacción o del chantaje emocional o espiritual.

La labor del confesor.

La labor del confesor no es sólo escuchar superficialmente los pecados del que se confiesa y el decir después de la confesión la oración de absolución. No pone trabas ni impedimentos al que se quiere acercar para reconciliarse con Dios.

El confesor acoge a su hijo espiritual, lo escucha detenidamente, le aconseja adecuadamente y lo guía por en medio de las sendas que marcan las palabras de los Santos Evangelios. Da importancia a sus talentos y virtudes y no le pone cargas innecesarias o que no pueda soportar; impone los cánones con indulgencia y cuando es apropiado; lo consuela cuando está en medio del desánimo, lo alivia aligerándole los fardos pesados de la conciencia, cuando está resentido y exhausto. Lo sana espiritualmente y con él lucha para desarraigar las pasiones, segando la mies de las virtudes y formando su alma inmortal a imagen de Cristo.

Esta relación paterno-filial entre el confesor y su hijo espiritual culmina y da como fruto sentimientos de consuelo, confianza, respeto y santidad. Al decir los pecados al confesor, descubrimos lo más profundo de nuestras almas, nuestras peores acciones, los secretos, lo más íntimo, los peores deseos. Le decimos incluso aquello que nunca hubiéramos querido decirle, lo que incluso no conoce ni nuestras personas más allegadas, nuestros amigos más íntimos o nuestro cónyuge. En ese momento lo único que ha de avergonzarnos es haber pecado, no el hecho de tenerlo que confesar. Por esta total e ilimitada confianza que deposita el fiel en el sacerdote, éste ha de tener un respeto absoluto por él y aquello que le es dicho. Por ello los Santos Cánones le imponen un silencio hasta la muerte sobre aquello que le ha sido confesado.

En la confesión dentro de la Iglesia Ortodoxa no hay ninguna instrucción general, ya que la guía y atención espiritual que cada alma requiere es totalmente personalizada. Cada persona es única y posee una psicosíntesis particular, un carácter diferente: potencialidades, habilidades, limitaciones, tendencias, tolerancias, conocimientos, necesidades y disposiciones únicas. Con la gracia de Dios y el esclarecimiento divino, el confesor ha de discernir que es aquello que puede utilizar mejor para ayuda del fiel. Unas veces será necesaria la indulgencia, más otras veces será imprescindible la austeridad.

No aplicará el mismo patrón a todos los que se confiesan con él. Ni siempre ha de ser estricto, por el hecho de que lo conozcan así y sea respetado como tal; ni siempre ha de ser indulgente para que muchos lo elijan por ello y llegue a ser “padre de muchos”. Lo que se requiere de él es que sea temeroso de Dios, que tenga, honestidad, humildad, comprensión y sea hombre de oración para poder así actuar con discernimiento en cada ocasión.

No debe aplicar la economía en la confesión , ni mucho menos ha de hacer el confesor de la economía una regla. La economía ha de ser lo que es, una excepción. Así mismo según el Archimandrita George Gregoriates, la economía debe ser una medida temporal. Cuando las razones para aplicarla no existen, debe retractarse naturalmente. Tampoco ha de aplicarse de manera automática cuando se cometa el mismo pecado ya que el pecado es siempre distinto y nuevo y puede confrontarse de distintas maneras.

El Canon

El canon no ha de pensarse como una forma de castigo. Puede incluso que el sacerdote no ponga canon después de la confesión. Es por lo tanto un elemento pedagógico. No se impone como una forma de aplacar a un Dios terrible y vengativo al que se ha ofendido, una expiación del pecador ante la justicia divina, esto sería una herejía. El canon se impone para que el cristiano despierte y tome conciencia de la magnitud de sus actos. Según la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, el pecado no es tanto la transgresión de una ley como una falta de amor a Dios. “Ama y haz lo que quieras” dice el Bienaventurado Agustín de Hipona.

El canon se lleva a cabo para completar el arrepentimiento del que se ha confesado, es por esto que el P. Athanasios de Meteora dice: “Así como al confesor no se le permite hacer público los pecados que se le han dicho en la Confesión, el que se ha confesado tampoco ha de revelar el canon que le ha sido impuesto después de confesar sus pecados.

El Confesor actúa como un canal de la gracia del Espíritu Santo. Durante el Sacramento no actúa como un psicólogo o psiquiatra, sino como sacerdote, doctor experimentado, padre afectuoso. Al escuchar los pecados del penitente pide a Dios la luz necesaria para iluminarle, para aconsejar la medicina más apropiada para su curación.

El confesor, no ha de actuar movido por la curiosidad y la sospecha, ni con una austeridad excesiva; no ha de mostrarse arrogante y hacer manifestación de su poder; igualmente no ha de mostrarse indiferente, irreflexivo, descuidado, aburrido. La humildad, el amor y la atención necesaria ayudará al penitente a confesarse adecuadamente.

El confesor no hará demasiadas preguntas. El penitente ya habrá hecho el examen de conciencia de una manera conveniente y con una guía adecuada y traerá sus pecados anotados para que no se olvide, o tenga la tentación de callar algún pecado grave por falsa vergüenza. Debe cortar rápidamente cualquier detalle sobre los pecados, sobre todo los de la carne. Sobre todo ha de impedir que se nombren a otras personas. No se ha de asustar al penitente pero se ha de impedir las divagaciones, que “confiesen” a otros, que se actúe de una manera morbosa. El penitente se ha de poner ante el confesor de una manera respetuosa y reverencial, como si se encontrase ante el mismo Cristo. Este clima de respeto mutuo y confianza debe ser inspirado y alentado por el confesor.

Nuestra Santas Madre la Iglesia Ortodoxa es el Cuerpo de Cristo Resucitado, la verdadera Viña en la que estamos injertados y fuera de la cual sólo hay espinas y abrojos, dolor y muerte; es un verdadero Hospital, una inmensa enfermería donde encuentra curación nuestra debilidad, donde somos liberados de los traumas causados por el pecado, de las trampas demoniacas y de las pasiones. En este hospital Cristo es el Médico, y su santísima Madre, la divina Enfermera de nuestras almas.

El P. Arsenie Papacioc, confesor del Monasterio de Santa María en Techirghiol, fue hospitalizado el lunes en el Hospital del Condado de Constanta.

P. Arsenie Papacioc fue hospitalizado por problemas urológicos agravados por su edad ya que el Padre tiene 97 años.

Arsenie Papaciuc es considerado uno de los grandes confesores de la Ortodoxia. Desde 1976, es confesor del Monasterio de Santa María de Techirghiol. El Padre Papacioc pasó por las cárceles comunistas, donde sufrió con el padre Justin Parvu, Juan Ianolide Mircea y Vulcanescu entre otros.

jueves, 17 de febrero de 2011

ORDENACIÓN DE MIGUEL EN BARCELONA


El pasado domingo 13 de febrero, Vladica Luka ordenó como hipodiácono a Miguel en Barcelona durante las fiestas de Santa Eulalia. No he querido dar la noticia hasta tener las fotos. Para mí fue una gran pena no poderme quedar a la Liturgia para poder celebrar el inicio del Triodio en nuestra parroquia. Es una gran alegría para todos, un paso más para el diáconado. Ahora toca seguir preparándose. Os pido a todos que recéis por Miguel y por María, que Dios los bendiga y colme de sus dones, que Él los proteja de todo mal y peligro y conceda salud y salvación. ¡POR MUCHOS AÑOS!!!



Tener hijos es cosa de fachas

Al PSOE le molesta que la gente tenga hijos. La Xunta de Galicia, que por otra parte se dedica a financiar abortos con los impuestos de los gallegos, tiene la intención de lanzar un paquete de ayudas a la maternidad. No sabemos si el dinero dedicado a fomentar que aumente la natalidad será más o menos que el que se dedica a pagar los abortos de las gallegas, pero en todo caso los socialistas han puesto el grito en el cielo. Según Beatriz Sestayo, responsable del Area de Derechos Cívicos y Libertades del PSdeG-PSOE, el señor Feijóo y su gente quieren “exportar a Galicia el modelo familiar de la ultraderecha".

Es decir, tener hijos es cosa de fachas. Lo progresista, lo moderno, lo socialista, lo fetén, es no tenerlos. Ya sea mediante el consumo masivo de anticonceptivos o mediante la aniquilación de los que osan vivir en el seno materno tras una relación sexual “desprotegida".

Este odio del socialismo por la natalidad tiene un lado positivo. Es de suponer que quienes no desean que los demás tengan hijos, optarán por no tenerlos ellos mismos. Eso hará que la biología nos libre de que esos odiadores profesionales de la cultura de la vida nos dejen descendencia a la que hayan inoculado sus ideas. No sé si la señora o señorita Sestayo es madre, pero en caso de serlo, dudo mucho que llegue a tener más de uno o dos hijos. De lo contrario, habría que llamarla hipócrita y facha miserable.

El problema es que el PSOE no se conforma con hacer todo lo que está en su mano para que las mujeres no alcancen la bendición de ser madres. También quieren educar a nuestros hijos en esa ideología incompatible con la supervivencia de la raza humana. Todavía no han llegado al extremo de sus colegas chinos, que por ley imponen a los matrimonios que tengan un solo hijo -lo cual, por cierto, provoca el aborto masivo de fetos de sexo femenino-, pero no será por falta de ganas. Y no cabe descartar la posibilidad de que algún día se le ocurra a un Peces Barba de turno la idea de que para acabar con las familias fachas, hay que decretar ilegal la existencia de familias numerosas.

De todas formas, hemos de reconocerles a los socialistas la ausencia total de tibieza. Ellos no juegan a financiar el aborto y la maternidad. No sufren de trastorno bipolar político como el PP, que hoy pone una vela a Dios y mañana al diablo. Con esto no digo que esté en desacuerdo con la medida de la Xunta. Mejor es eso que nada. Sólo señalo que para que de verdad nos creamos que el PP está interesado en defender la familia y la vida, su oposición al aborto debe ser plena y sin fisuras. Pero, salvo milagro, eso no ocurrirá jamás en el partido de Aznar y Rajoy.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vamesul si fariseul in Triod

Smerenie si mandrie la inceputul Triodului

"Asa cum radacina tuturor relelor e mandria, tot asa pricina tuturor celor bune e smerenia", invata avva Evagrie. Smerenia este semnul distinctiv al crestinismului si virtutea indispensabila intregii vieti duhovnicesti. Fara ea e cu neputinta sa ne mantuim, nu putem nici macar sa faptuim poruncile ori sa facem un bine oarecare. Fiica a gandului la moarte, Hristos insusi desemneaza smerenia drept temelie si obarsie a zidirii omului launtric. "Maica a tuturor virtutilor", ea este cea dintai pe care incepatorul trebuie sa se sarguiasca sa o practice cu scrupulozitate:

"Inainte de toate avem nevoie de smerenie si trebuie sa fim gata sa spunem: "Iarta-ma!" pentru orice cuvant pe care-l auzim, caci prin smerenie se nimicesc toate rautatile vrajmasului si potrivnicului nostru".

Era, prin urmare, necesar ca perioada pregatitoare a Postului Mare sa se deschida cu indemnul de a imita smerenia vamesului. Pentru ca, solid intemeiat pe aceasta virtute, credinciosul sa poata face din ostenelile sale ascetice o jertfa bine-placuta lui Dumnezeu.

"Trufia goleste tot binele, smerenia surpa tot raul", caci e un leac puternic al mantuirii. Din ceata patimilor ea il face pe om sa urce piscul virtutilor. Pentru Sfantul Ioan Scararul, chiar daca n-ar fi insotita de alte fapte, ea ar fi de ajuns pentru a-l face pe om sa urce la cer, fiindca mandria 1-a facut pe Lucifer sa cada de aici. Aceasta putere a smereniei e deosebit de eficace impotriva demonilor, care, fiind duhuri pure, ii intrec pe monahi in ostenelile ascetice, dar sunt intotdeauna biruiti de smerenie18, smerenia fiind singura virtute pe care nu o pot imita.

Smerenia este cea dintai virtute dezvoltata de Triod fiindca e insasi conditia fara de care nu putem dobandi cainta (metanoia) si castiga, prin urmare, iertarea pacatelor:

"Caci milostivirea urmeaza smereniei, asa cum umbra urmeaza trupului".

Potrivit aceluiasi Isaac Sirul, aceasta virtute e si obarsia ascezei: "infranarea si concentrarea urmeaza smereniei". De aceea, ea trebuie pusa inaintea ochilor candidatilor la lupta, inainte ca ei sa intre in arena Postului Mare.

Daca Adam ar fi primit sa se smereasca si sa se caiasca recunoscandu-si pacatul, n-ar fi fost scos afara din rai, ne asigura avva Doroteidin Gaza. Intreaga viata duhovniceasca trebuie sa inceapa, asadar, prin unirea acestor doua virtuti: coborand in el insusi pentru a regasi aici pe Adam si a-l restaura in integritatea sa, ascetul va putea dobandi smerenia prin aducerea-aminte si gandul la pacatele sale, revenind astfel in rai la sfarsitul Postului Mare. "Uitarea greselilor e lucrul mandriei, dar aducerea-aminte a lor e calauza spre smerenie".

Pentru autorii Triodului, ca si pentru toti Parintii, smerenia e virtutea "prin care ne putem cunoaste prin noi insine si putem izgoni infumurarea desarta a trufiei". Invers, prin cunoasterea de sine ajungem la smerenie: "Fericit omul care-si cunoaste slabiciunea, caci aceasta cunoastere se va face pentru el temelie, radacina si obarsie a tot binele (...) Dar cel care nu-si cunoaste neputinta alunga smerenia. Si alungand-o pe aceasta, e alungat din desavarsire, iar alungat de aceasta se inspaimanta intotdeauna".

Smerenia, calea spre cunoasterea de sine si a lui Dumnezeu

Prin smerenie crestinul isi masoara propria neputinta cu infinitatea dumnezeiasca. Pe cat inainteaza in cunoasterea de sine, pe atat progreseaza in cunoasterea lui Dumnezeu. Prima treapta a smereniei, infatisata in Triod de exemplul vamesului, e o transpunere crestina a adagiului antic "Cunoaste-te pe tine insuti". Viata duhovniceasca apare astfel ca o gnoza autentica, care se intemeiaza nu numai pe puterile mintii si nu urmareste sa stearga distinctia esentiala dintre Creator si creatura, ci, din contra, e intemeiata pe simtul "masurii", adica pe recunoasterea si marturisirea mizeriei sale duhovnicesti, a pacatului si a absentei virtutii. Smerenia vamesului sta in faptul ca el se arata inaintea lui Dumnezeu asa cum este, in recunoasterea faptului ca, nedesavarsit prin fire ca si creatura, el a extins de bunavoie inca si mai mult distanta "infinita" care il separa de Creatorul sau. Ea consta si in implorarea cu lacrimi a milostivirii dumnezeiesti, ca sa umple acest adanc si sa-i dea iertarea greselilor.

Pentru credinciosul care, angajat pe calea Postului Mare, a daramat zidurile eului sau pentru a atinge o constiinta ce imbratiseaza intreaga natura umana, smerenia va consta din faptul de a se recunoaste foarte precis drept cel mai mare dintre pacatosi. Astfel, dupa ce i-a enumerat pe toti pacatosii'Vechiului si Noului Testament, sufletul recunoaste la sfarsitul Canonului Mare ca i-a intrecut in ticalosie pacatuind mai mult decat intreaga natura umana. Singura cale de mantuire care ii mai ramane e de a implora milostivirea in ziua Judecatii. "N-a fost in viata pacat, nici fapta, nici rautate, pe care sa nu le fi savarsit eu, Mantuitorule, cu mintea si cu cuvantul, cu vointa si cu gandul, cu stiinta si cu fapta pacatuind ca nimeni altul odinioara".

Pacatosul se recunoaste drept cel mai mare dintre pacatosi pentru faptul de a fi incalcat in chip constient, iar nu din nestiinta legea iubirii. Imnografii insista mult asupra acestei dimensiuni a smereniei ca simt al responsabilitatii universale a fiecaruia, indemnandu-i astfel pe credinciosi spre unul din aspectele cele mai profunde ale spiritualitatii crestine. Cu cat sfintii sunt mai luminati de har, cu atat se socotesc mai pacatosi si se smeresc si, invers, cu cat coboara in adancul smereniei cu atat sunt mai luminati.

Monahul gaseste calea inaltarii asezandu-se mai prejos decat toti, chiar si decat fapturile necuvantatoare: "Fericit monahul care se socoteste gunoiul tuturor", spunea avva Evagrie. Triodul aplica aceasta invatatura aparent socanta indemnandu-i neincetat pe credinciosi sa recunoasca dimensiunea universala a pacatelor lor personale. Melozii nostri raman insa discreti in ce priveste rolul harului. Ei nu precizeaza ca smerenia creste pe masura contemplatiei si ca arsura pacatului sporeste pe masura luminarii. Aceasta tacere prudenta sa poata fi oare pusa pe seama caracterului "practic" al Triodului? Intr-adevar, aici e vorba mai putin de o invatatura teoretica, cat de faptul de a-i face pe credinciosi sa inainteze in aceasta virtute infatisandu-le in acelasi timp adancimile ei, cat si riscurile amagirii pe care le cuprinde.

Smerenia e singura cale care duce la contemplatie. Intrand in sine insusi pentru a se recunoaste cel dintai dintre pacatosi, monahul gaseste, asadar, in mod paradoxal "calea inaltarii", scara inaltata spre cer:

"Slujindu-se de smerenie ca de o scara, vamesul s-a ridicat la inaltimea cerurilor; in timp ce fariseul, cu putreda usurime a trufiei inaltandu-se s-a coborat in adancul iadului".

Imagine al carei ecou se regaseste in acest faimos citat din Sfantul Isaac Sirul: "Sarguieste-te sa intri in camara ta dinauntru si vei vedea camara cereasca, caci una si aceeasi usa deschide contemplarea amandurora. Scara imparatiei e ascunsa inauntrul tau, in sufle.tul tau. Spala-te, asadar, de pacat si vei descoperi treptele pe care sa urci".

Ca si de orice realitate duhovniceasca, de acest paradox al smereniei nu putem da seama decat prin expresii antinomice ca, de exemplu, "smerenia facatoare de inaltare". Imnografii Triodului se straduiesc indeosebi sa dezvolte acest simbolism geometric alsmereniei potrivit cuvantului lui Hristos: "Tot cel ce se va inalta pe sine se va smeri, dar cel ce se smereste pe sine se va inalta". Caci, potrivit Sfantului Grigorie al Nyssei, in timp ce mandria e "un urcus in jos", smerenia e, invers, "o pogorare spre inaltimi".

In alternanta acestor doua momente, pogorarea (sensul "descendent") trebuie sa preceada urcusului (sensului "ascendent"). Fariseul din parabola a fost respins de Dumnezeu fiindca, trufindu-se cu faptele sale, a inversat sensul alternantei; in timp ce vamesul a fost inaltat pentru ca mai intai s-a pogorat. Smerenia unuia l-a condus pana pe culmea virtutii, in timp ce trufia celuilalt l-a facut sa cada din ea.

Vamesul si fariseul in Triod

Parabola vamesului si fariseului isi dobandeste intreaga valoare in iconomia duhovniceasca a Triodului. Asezata la intrarea in Postul Mare, ea il previne pe credincios impotriva slavei desarte la care l-ar putea expune eforturile sale ascetice. Ga intreaga cateheza imnografica, invatatura despre smerenie are functia esentiala de a echilibra regulile postului si ascezei pe care le prevede typikon-ul, punand in evidenta dimensiunea lor duhovniceasca. Fiindca fariseul era intr-adevar un drept care postea doua zile pe saptamana si pazea Legea asa cum un crestin zelos ar putea pazi cu strictete regulile typikon-ulm, dar s-a ingamfat cu slava desarta slavindu-se cu faptele sale si judecand pe aproapele sau: vamesul. Aceasta e atitudinea de care trebuie sa fugim inca de la inceputul parcursului ascetic pentru a putea primi rasplatirile duhovnicesti ale virtutilor pe care le vom fi practicat in timpul Postului Mare: ele trebuie tinute ascunse in inima evitand cu toata atentia judecarea aproapelui. Slava desarta si corolarul ei, maimutareala virtutii prin ostentatie, sunt doua patimi care-l pandesc pe ascet la inceputul si sfarsitul cursei sale. Comentand aceasta parabola, imnografii urmau o invatatura comuna vechii traditii monahale. Un parinte al monahilor, avva Evagrie, afirma, de exemplu:

"Pazeste-te ca diavolul sa nu te surprinda prin laude ca sa te inalte in ochii tai pentru ca sa te faca sa te trufesti cu. virtutile tale, ca si fariseul; ci loveste-te pe tine insuti ca vamesul, bate-te in piept spunand: Dumnezeule, milostiveste-Te de mine pacatosul!".

Desigur, dupa invatatura Parintilor, data fiind legatura intima intre suflet si trup, prin post si asceza ajungem la smerenie. Smerindu-si trupul prin privarea de alimente, credinciosul isi va putea abate, pe parcursul celor patruzeci de zile ale Postului Mare, sufletul de la atractia placerilor facandu-l astfel sa coboare in adancul smereniei. Dar fariseul nu postea; "cum se cuvine", caci daca vrem sa strabatem cu folos Postul Mare, trebuie "sa invatam legile postului" si sa ne omoram trupul "cu stiinta" sidiscernamant, amestecand smerenia in toate virtutile: "Leaga de infra-nare smerenia, fara de care cea dintai se va afla nefolositoare". Caci smerenia e superioara ascezei si postului, asa cum virtutile sufletului sunt superioare virtutilor trupului!

"Pana cand nu se smereste - spune Sfantul Isaac Sirul -, omul nu primeste rasplata faptelor sale. Rasplata nu se da prin fapte, ci prin smerenie".

Toate virtutile cantate de Triod sunt, asadar, supuse dispozitiei launtrice a smereniei celui ce le practica. Si, de-a lungul Postului Mare, acesta va trebui sa-si aduca aminte exemplul vamesului si fariseului. Prin meditatia continua la aceasta parabola in mintea sa (nous), el va putea ajunge la strapungere, adica la o inima infranta si smerita care singura va putea aduce jertfa bine-placuta lui Dumnezeu (Ps 50, 19). Faptul ca evocarea acestei parabole e prezenta in idiomelele Saptamanii a IV-a din Postul Mare nu e un simplu vestigiu al structurii primare a Triodului; ea aduce aminte de necesitatea vigilentei si perseverarii in fuga de slava desarta a fariseului si in imitarea smereniei vamesului. Caci dreptul trebuie sa fie din ce in ce mai atent sa nu se slaveasca pe sine atribuindu-si lui insusi virtutile. "Constiinta pacatosului il obliga la smerenie, in timp ce simtamantul faptelor sale bune il inalta pe cel drept", spunea Sfantul Ioan Hrisostom. Nu numai la inceput, ci in toata perioada Triodului, ascetul trebuie, prin urmare, sa invete sa imite smerenia vamesului.

"Sa nu ne rugam, fratilor, ca fariseul, caci cel ce se inalta pe sine se va smeri; ci sa ne smerim inaintea lui Dumnezeu ca vamesul, prin postire, strigand: Dumnezeule, milostiveste-Te spre noi pacatosii!".

Aceasta rugaciune a vamesului (Lc 18, 13) unita cu rugaciunea celor doi orbi (Mt 9, 27) sub forma: "Dumnezeule, milostiveste-Te spre mine pacatosul si ma miluieste!" se va repeta de douasprezece ori in toate slujbele Postului Mare o data cu metaniile mici ce insotesc rugaciunea Sfantului Efrem Sirul. Mai mult, ea este, dupa cum se stie, modelul "rugaciunii lui Iisus" si de aceea respiratia monahului trebuie legata in permanenta de ea de-a lungul intregului "Post Mare al vietii sale".

Inceputul smereniei si al caintei adevarate sta in recunoasterea desertaciunii proprii, in vointa de a ne asemana fariseului si de a implora pe Hristos sa ne dea in milostivirea Sa smerenia vamesului. In timpul Postului Mare trebuie sa fugim de glasul trufas si de multimea cuvintelor unuia si sa imitam strapungerea si rugaciunea tacuta a celuilalt, trebuie sa evitam suficienta fariseului si sa imitam smerenia si marturisirea vamesului, trebuie sa ne aducem aminte numai de pacatele noastre pentru a nu judeca pe aproapele si sa ne rugam cu strapungere pentru a nu scoate desertaciune din virtutile noastre. In definitiv, va trebui sa imitam sau mai degraba sa ne rugam ca sa dobandim virtutile atat ale unuia, cat si ale celuilalt: "Sa ne sarguim a imita virtutile fariseului si a ravni cu aprindere smerenia vamesului; urand ceea ce este nepotrivit de la amandoi, adica lipsa de minte a unuia si intinaciunea pacatelor celuilalt".

Imitarea smereniei lui Hristos

Aceasta prima smerenie reprezinta intaiul si poate cel mai pretios dintre darurile Duhului Sfant si temelia realizarii celui de al "doilea Botez". Dar aceasta nu este decat calea ce duce la adevarata smerenie ce se identifica cu piscul vietii duhovnicesti si al luminarii. Aceasta smerenie superioara e negraita si dumnezeiasca. Numai cine a avut experienta ei poate vorbi despre ea. Sfantul Ioan Scararul o compara cu "cerul" si o numeste "poarta a imparatiei" si "a nepatimirii". Prin aceasta smerenie ajungem la cunoasterea intima a lui Dumnezeu si la indumnezeire. Ea este "pecetea Duhului" pusa pe "inscrisul de slobozenie" al omului. Ea consta din a ne recunoaste in intregime in Dumnezeu, din a-I atribui toate pentru ca numai El intreg sa se gaseasca in om. Ea se da ca un har si ca plinatatea darului Duhului Sfant numai celor desavarsiti. Caci ea este "Smerenia dumnezeiasca" si "haina Dumnezeirii". Fiindca Dumnezeu insusi e nesfarsit de smerit: "Sunt bland si smerit cu inima" (Mt 11, 29), spunea Hristos, desemnand astfel o insusire a firii dumnezeiesti pe care a descoperit-o prin intruparea Sa.

Aceasta cununa a virtutilor este asadar smerenia lui Hristos insusi si la ea nu vom putea ajunge decat traind in El si urmandu-L in toate etapele iconomiei Sale. Adeseori mentionata incepand cu Duminica Vamesului si Fariseului, aceasta dimensiune hristologica a smereniei e dezvoltata mai cu seama in timpul Saptamanii Mari. in timpul Postului Mare, credinciosul a fost inaltat virtual de intaia virtute pana pe culmea "faptuirii" pentru a se invrednici sa se impartaseasca pe deplin de Patimire si inviere si a fi astfel initiat in smerenia dumnezeiasca.

Smerenia lui Hristos a fost descoperita de intruparea Sa, de kenoza Lui, care devine astfel modelul intregii smerenii crestine: "Aratat-a Cuvantul smerenia a fi calea cea mai buna a inaltarii, smerindu-se pana la chipul cel de rob; pe care imitand-o fiecare, smerindu-se se inalta". Intreaga Iconomie nu e de altfel decat o aratare a smereniei Sale. Dupa ce a declansat o miscare de "pogorare" prin intrupare, Hristos implineste toate pogorandu-Se pana la limita acestei umilinte: moartea Dumnezeului-om. Comemorarea spalarii picioarelor in Joia Mare e prilejul de a evidentia maretia smereniei si a iubirii dumnezeiesti fata de om aratate de Hristos Care S-a plecat in fata ucenicilor Sai pentru a le spala picioarele. "Aratat-a ucenicilor Stapanul pilda de smerenie; caci Cel ce imbraca cerul cu nori S-a incins cu stergarul si si-a plecat genunchii pentru a spala picioarele slugilor, Cel in a Carui mana e suflarea tuturor celor ce sunt".

In acest fel El i-a indemnat sa practice o smerenie asemanatoare unii fata de altii si i-a invatat "cum sa alerge pe calea cea dumnezeiasca" pentru a vesti Evanghelia. Pentru Sfantul Ioan Scararul, acest episod arata ca prin smerenia trupeasca ajungem la smerenia sufletului si prin "faptuire" ajungem la smerenia suprema a lui Hristos-Dumnezeu.

"Catre dumnezeiasca inaltare suindu-ne pe noi pururea, Mantuitorul si Stapanul a aratat smerenia facatoare de inaltime; ca a spalat cu mainile Sale picioarele ucenicilor".

Limita smereniei lui Hristos si modelul ultim al smereniei crestine au fost dezvaluite insa pe Cruce de moartea Sa:

"Covarsirea smereniei Tale, Hristoase Dumnezeule, a surpat pe Cruce trufia demonica". In adancul kenozei lui Dumnezeu si in actualizarea ei morala omul gaseste "axa" plecand de la care se realizeaza "rasturnarea polilor" si se deschide calea spre inaltime: asemanarea cu Dumnezeu prin impartasirea de smerenia lui Hristos.

"Sa ravnim cu aprindere purtarile lui Hristos Mantuitorul si smereniei Lui, noi cei ce dorim a dobandi salasul bucuriei celei fara de sfarsit, salasluindu-ne in pamantul celor vii".

In fond, culmea vietii duhovnicesti, dobandirea acestei smerenii dumnezeiesti, consta in faptul de a ne gasi oarecum tot timpul la sfarsitul Postului Mare, din a trai in toate zilele Crucea si Patima lui Hristos, pentru a-L insoti in miscarea ascendenta a invierii Lui si a descoperi atunci experimental, in lumina Pastilor, ca smerenia e o insusire a Firii dumnezeiesti si miscarea naturala a Iubirii.

Makarios Simonopetritul

El Triodion

Este domingo, el del Publicano y el Fariseo, nuestra santa Iglesia nos introdujo en el periodo del Triodion. Con estas breves palabras me gustaría dar alguna pequeña pista que nos ayudase en nuestra vida espiritual.

El Triodion es un periodo solemne y lleno de espiritual devoción que se inicia en este y domingo y termina en el Grande Sábado Santo. A este tiempo de penitencia, ayuno y oración le seguirá el gozoso periodo del Pentecostarion, que comenzará en el Domingo de Pascua y terminará en el Domingo de Pentecostés.

Comenzamos días en los que se exacerba la lucha espiritual y la Iglesia por medio de los himnos , las lecturas, la celebración de la Liturgia de los Dones Presantificados, el ayuno que comenzará el Lunes Puro, va creando una atmosfera adecuada para que surja en nosotros el arrepentimiento por nuestros pecados, ofreciéndonos la penitencia saludable para nuestra sanación espiritual. Nos llama a participar en el Sacramento de Confesión, a crucificar nuestras pasiones y al hombre viejo que cada uno de nosotros llevamos dentro, para morir con Cristo y resucitar con Él. No quiere decir esto que una vez terminado este santo tiempo nos entreguemos desbocados a las pasiones, abandonando la lucha espiritual, eso sería la causa de haberlas sólo reprimido y lo que nos exige es la verdadera conversión que las arranque desde la raíz. El Triodio nos enseña que toda nuestra vida ha de ser una continua metanoia para poder participar al final de ella de la alegría de la Pascua eterna.

Si contemplamos la vida de los Santos, vemos que las pasaron en una incesante lucha contra las pasiones, en un continuo ayuno, en un estado de tristeza por este mundo y de alegría esperanzada por el venidero. Caminaban por esta tierra con la idea bien clara de estar de paso, de ser ciudadanos del cielo. Sus vidas nos interpelan a la conversión.

El hombre por su naturaleza es cambiante. Lo que hoy se coge con buena voluntad y celo, mañana se abandona con desgana. Está influido por las consecuencias del pecado ancestral, cae con facilidad en la negligencia y la indolencia. Además la situación en la que nos toca vivir no es que sea precisamente la más propicia para vivir la experiencia catárquica de la verdadera conversión. Este tiempo se nos ofrece como una ayuda, se nos dan las armas para la lucha y se nos anima a renovar el ardor en nuestra lucha espiritual.

Nos vamos introduciendo en este tiempo de forma gradual, siguiendo una pedagogía divina. Es como una escalera por la que vamos ascendiendo gradualmente, una luz que como cuando llega la aurora va creciendo hasta que surge el sol. El primer paso lo damos al reconocernos pecadores como el Fariseo, aplastando la soberbia que anida en nuestros corazones para poder así enfrentarnos cara a cara con la realidad de nuestras pasiones. El paso siguiente lo damos en el Domingo del Hijo Pródigo en el que descubrimos el valor de nuestro arrepentimiento que es acogido por Cristo, infinitamente misericordioso, que lo acepta y que nos espera con los brazos abiertos para sanar y limpiar las heridas causadas por nuestros pecados restableciéndonos en nuestra condición de hijos y herederos de su Reino. El domingo siguiente, el Domingo del Juicio final nos recuerda la gran realidad de que Dios es misericordioso, pero también justo y que si grande es su misericordia, grande es también su justicia. Aquellos que no se arrepientan y vivan entregados a una vida de pecado en medio de sus pasiones, tendrán que enfrentarse un día a la terrible realidad del Juicio Final, cuando Cristo venga a juzgar al mundo y a cada uno de los hombres según sus obras. El Domingo de la expulsión del Paraíso, nos presenta la realidad de que la causa del destierro de Adán fue su desobediencia al mandamiento de Dios que nos enseña que si queremos volver a recuperar ese Paraíso perdido por el primer hombre hemos de recorrer el camino opuesto, el camino de la obediencia a la voluntad de Dios y del ayuno.

El siguiente paso está dentro ya del Gran Ayuno, de la Gran Cuaresma que comenzará con el Lunes Puro. Es el Domingo de la Ortodoxia, en el que vemos que sólo dentro de la verdadera y única Iglesia de Cristo esta lucha y entrenamiento espiritual tiene sentido y da frutos. Es en la Santa Iglesia donde encontramos todos los recursos necesarios para la salvación; es la palestra donde se entrenan los atletas de Cristo; la barca a la que se suben los que buscan la salvación. Los domingos siguientes nos presentarán a algunos de estos grandes atletas de la fe, de los grandes ascetas. El segundo Domingo de Cuaresma la Iglesia nos presenta a San Gregorio Palamás, el gran maestro y defensor de la Fe Ortodoxa contra las herejías emanadas de la corrupta Roma, el que nos enseña a abrir los corazones para recibir la fuerza de las energías increadas. El tercer domingo nos mostrará cual es el arma invencible que hemos de utilizar en nuestras luchas y combates espirituales: la gloriosa Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Ella nos trae a la mente la Pasión de Cristo, pero también su victoria que es la nuestra. Los dos domingos siguientes nos presentarán a San Juan Climaco y a Santa María Egipciaca que nos enseñan que no hay otro camino para vencer las pasiones que la vía ascética. Finalmente el Domingo de Ramos nos introduce en la Pasión salvífica de Nuestro Señor Jesucristo recordándonos los ramos de olivo y las palmas la gloriosa Resurrección.

Ascendamos por esta escalera cuyos peldaños son las virtudes. No es tarea fácil. Es una ascensión en la que no faltarán las luchas contra las tentaciones y los demonios que intentarán hacernos caer. Es una lucha en las que derramaremos lágrimas y tendremos siempre presente el mal pensamiento de ceder, de abandonar. Por encima de todo hemos de buscar el consejo del padre espiritual que nos ayude a superar los obstáculos del malastuto enemigo con la asistencia de Dios. No hemos de caer en el desaliento y la desesperación, pues si grandes son nuestros pecados, más grande es la misericordia de Dios. No importa cuál es nuestro estado al iniciar el camino, lo verdaderamente importante es iniciarlo con celo y buena voluntad y no parar hasta haber llegado a la meta. No lo dudemos ni un momento: Dios está a nuestro lado, nos acompaña y da la fuerza necesaria y nuestros compañeros son los Santos que nos alientan con sus oraciones a caminar por el camino que ellos ya anduvieron. Y sobre todo, tenemos a nuestro lado la ayuda poderosa de la Santísima Madre de Dios, muralla inexpugnable, fortaleza en la que refugiarnos y abogada ante el trono del Justo Juez.

¡Que tengamos un santo Triodio!

P hm Nicolás

domingo, 13 de febrero de 2011

Cantarile Triodului




Peregrinación a Rumanía: Chiochis

El viernes por la noche, regresaba a España después de estar seís días de peregrinación en Rumanía. No puedo en una entrada contar todo lo ocurrido en estos días por lo que poco a poco iré transmitiendo las experiencias de estos días inolvidables.

Desde que Marius y Pilar marcharon a Rumanía, había recibido de ellos varias invitaciones para volver a aquél hermoso país. No es fácil dejar la parroquia y hay que cuadrar muchas cosas antes de poder plantearse el estar unos días fuera de Alicante. Después de que terminaran las fiestas de Navidad y Teofanía, y antes de que diera comienzo el Santo Triodio, era el momento ideal para poder realizar la peregrinación. La última había sido hace dos años a la Santa Montaña de Athos y ya era hora de volver a cargar las pilas.

El P Richart aceptó el venir a celebrar el domingo después de mi partida y al domingo siguiente, el primero del Triodio, ya estaría de vuelta en Alicante por lo que la Parroquia no quedaría sin Divina Liturgia.

Parroquia de los Santos Arcángeles de Chiochis
Llegué a Cluj, de madrugada y estaban esperándome el P Ioan y Marius. De allí marchamos a Chiochis, que es donde está la parroquia del P Ioan. Es un pequeño pueblo entre Bistrita y Gherla. Asistí allí a la Divina Liturgia y el P Ioan me pidió que hiciera yo la homilía. La alegría de la gente y el asombro de los fieles era enorme: un padre español y ¡Ortodoxo! Después fuimos a comer a la casa parroquial donde habían preparado la preoteasa Gheorgheta y las demás mujeres una fenomenal comida para celebrar mi llegada. No encontrábamos el momento de empezar a comer.Todos preguntaban, querían saber, cómo se vivía la Ortodoxia en España, cómo era nuestra parroquia, las experiencias de un sacerdote en un país como el nuestro. Verdaderamente impresionante la acogida, el cariño, el grandísimo respeto lleno de afecto y magnífica la labor del P Ioan en esta hermosa parroquia.

Ésta es su primera parroquia. Fue ordenado en Nasaud el´pasado día de San Nicolás y no ha sido fácil para él pues se encontró con una Iglesia con grandes carencias y en un estado grande de abandono. El anterior sacerdote no vivía en el pueblo y me decía que gracias a mi visita le habían puesto el agua en la casa, aunque todavía no en el aseo. Tuvo que poner orden en un consejo parroquial politizado y con pocas ganas de colaborar. Ha organizado la vida litúrgica, la Iglesia está abierta, él está en el pueblo... Resultado: colas para confesar, asistencia masiva a las celebraciones y presencia de un pueblo hambriento de la "Dreapta Credinta" Reacción: El protopreot de la zona diciendo que es que "celebra demasiado" y os preguntaréis que es esto de celebrar demasiado, el famoso abuso litúrgico, pues esto es que a algunos les molesta que no se coman la mitad de las oraciones, que no se corte la Divina Liturgia por aquí y por allí... Vamos que el problema es celebrar como Dios manda, nunca mejor dicho.

Te encuentras con cosas tan curiosas como que hay gente que no quieren que se celebren los funerales en la Iglesia porque luego "se queda todo lleno de microbios" No penséis que esto lo dicen personas ignorantes, bueno necios si que son, lo dice algún que otro mediquillo de la zona. la solución como le dije al P Ioan es muy sencilla: "Cuando venga a decirte que bautices a su hijo, le dices que el bautizo lo celebras en la calle, en el abrevadero de las vacas, a ver como le sienta"

La gran esperanza es que hay una nueva generación de sacerdotes jóvenes que sabe que es lo que tiene que hacer y que tiene ganas de hacerlo. Esto mismo es lo que ha sucedido en Nasaud, donde han cambiado a los sacerdotes de la Catedrala. ¡La gente no sabía lo que eran unas Vísperas con artoclasia y litia! Es el fruto de la gran labor del Metropolita Bartolomé de bienaventurada memoria, ahora con una mayoría ecumenista y a favor de las renovaciones veremos que es lo que ocurre en esta hermosa metropolia de Transilvania.

Por la noche partimos para Bistrita que es donde viven Pilar, Marius y sus tres hijos, Andrei, Nicolae y Nectarie.

(Continuará)

sábado, 5 de febrero de 2011

Inactivo por "Peregrinación"


Esta semana el blog permanecerá inactivo por "peregrinación a Rumanía". Una semana que no es para descansar, sino para poner a trabajar el espíritu, abrir el corazón a la gracia y renovar fuerzas, hablar con duhovnics, pedirles consejo, hacer una buena confesión de los pecados, venerar Santas Reliquias e Iconos milagrosos para poder seguir trabajando en la Viña. Pedid por mí en vuestras oraciones, yo os tendré presentes en las mías.

Hm Nicolás

jueves, 3 de febrero de 2011

LOS GRILLETES DE LA CAUTIVIDAD LATINA: El PECADO QUE NO ES ORIGINAL


Me llegó la palabra del Señor que dijo: ¿Por qué vosotros que sabéis hablar en proverbios aplicáis al país de Israel este refrán: “Los padres comieron las uvas agrias, y los hijos sufren dentera”? Por mi vida dice el Señor, que no tendréis más necesidad de decir ese refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías; mías son el alma del padre como el alma del hijo, más el alma que pecare esa morirá. (Ez 18, 1-4)

¿Somos conscientes de que la expresión “pecado original” no aparece en ninguno de los escritos de los Santos Padres? Esta es una expresión puramente agustiniana que es desarrollada tanto por la teología católica como por la protestante.

La expresión utilizada por los santos Padres es “propatorikón amártima ", el pecado antepasado, el pecado ancestral. Las implicaciones de esto son muy importantes y la diferencia entre los dos conceptos es radical. Según la doctrina agustiniana del pecado original, todos heredamos la culpa de Adán, nacemos en pecado. Antes de san Agustín esta enseñanza era totalmente desconocida para la Iglesia y sigue siéndolo con posterioridad: Según la enseñanza unánime de los santos Padres heredamos una inclinación por el pecado, fruto de la corrupción en la que nacemos. Esta debilidad es como la tendencia a la diabetes que podemos heredar de nuestros padres, mas en ninguna parte de las escrituras o de los Santos Padres se dice que heredemos la culpa de la transgresión de Adán. Somos responsables de nuestros propios pecados, no de los de Adán. Los Santos Padres hacen referencia a la herencia del pecado en cuanto a debilidad por el pecado y para que nadie se llame a engaño y malinterprete la frase “heredar el pecado” los Padres son cuidadosos de traernos de nuevo a la “verdadera religión”, señalando el otro aspecto de nuestra naturaleza que también es heredado; porque como señala San Basilio:

“También existen virtudes en nosotros por naturaleza y el alma tiene afinidad con ellas no por educación, sino por la naturaleza misma. Nadie nos enseña a odiar la enfermedad, sino que nos repele por nosotros mismos, el alma no tiene necesidad de un instructor que nos enseñe a repeler el vicio” (Hexaemeron, Homilía IX: 4)

San Cirilo de Alejandría, en su explicación del Evangelio de San Juan el Teólogo (Jn 9, 2), dedica toda la homilía a condenar la doctrina de que una generación es responsable o culpable de los pecados de una generación anterior. Nos dice que las personas que enseñan esas “tonterías” mezclan los errores griego (paganos) con las enseñanzas de la Iglesia. Escribe San Cirilo:

“Por boca de Moisés dio al pueblo de Israel muchas leyes y en ellas se dice que el culpable del pecado ha de ser castigado, más en ninguna parte pone que los niños deban compartir las penas por el pecado de sus padres, ni que se ponga como una carga sobre los descendientes los pecados de sus antepasados.” (Homilías sobre el Evangelio de San Juan, libro VI, cap. 1)

Y de nuevo, escribe:

“Por ello es también absurdo que caiga la sentencia de condena sobre todos los hombres por el pecado del primero, me refiero a Adán, el fundador de nuestra raza, que transgredió el pecado que le fue dado a él." (Homilías sobre el Evangelio de San Juan, libro II, cap. 17)

Como el mismo san Cirilo nos enseña, Dios no sería verdaderamente misericordioso si hiciera caer sobre los descendientes los pecados de los antepasados, sino más bien rencoroso, vengativo e injusto.

Al igual que el profeta Ezequiel, el santo profeta Jeremías es también muy claro sobre esto:

“En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen dentera. Sin embargo, cada uno morirá por su maldad, a todo hombre que come uvas agrias, le entra la dentera a sus dientes” (Jer 38, 29, Septuaginta)

VISITA VIRTUAL AL MONASTERIO DE OPTINA


Entrando en este enlace se puede hacer una visita virtual al Monasterio de Optina. Al principio, la imagen aparece en blanco y negro pero enseguida pasa a color.

LA ORTODOXIA EN ESPAÑA E IBEROAMÉRICA

El Libro de los Santos Evangelios, en una edición cuidadísima a tres tintas, que tenemos encima de la Santa Mesa de nuestra Parroquia de Alicante viene de México. De allí vienen también muchos libros que son utilizados por los ortodoxos españoles y los CD con la música de la Liturgia, la Paraclesis de la Madre de Dios, de la Semana Santa... El calendario que está en las paredes de nuestras casas viene del Monasterio de san Antonio de Texas, monasterio fundado por monjes del Monte Athos, discípulos del Bienaventurado Geronta José el Hesicasta. La página mejor en contenidos, textos teológicos y litúrgicos, es la del siempre recordado Vladika Alejandro Milerant; México DF fue la sede del primer Obispo Ortodoxo español desde hacía mil años Monseñor Pablo Ballester, Mártir por la Fe Ortodoxa y cuya canonización estudia el santo Sínodo de Grecia. Cientos de estudiantes hispanoamericanos se preparan para el sacerdocio estudiando Teología en Tesalónica, un colombiano estudia en el seminario ruso de París. Cientos de Iglesias abiertas por toda América, cientos de miles de fieles alabandoa  Dios en la santa Fe Ortodoxa.

Y en Hispano América surge la pregunta inevitable: y ¿qué pasa en España? La Ortodoxia en España lleva presente ya varias décadas. Sobre todo a partir de la segunda mitad d ela década de los 90 han sido miles los ortodoxos que se han establecido en España provenientes de los países del Este de Europa, sobre todo de Rumanía. Hay presencia de las Iglesias de Constantinopla, Rumanía, Rusia, Ucrania dependiente de Constantinopla, Bulgaria, Georgia y Serbia. Dos osbispados, la Metropolis de Constantinopla y el Obispado de España y Portugal del Patriarcado de Rumanía Existen parroquias ortodoxas en todas las capitales de provincia y en muchos pueblos... Más ¿es posible en España el fenómeno que se está produciendo en Iberoamérica? Sólo Dios lo sabe, pero los datos hablan por si sólos.

¿Cuáles pueden ser las causas de que la Fe Ortodoxa no arraigue entre el pueblo Español? Es un gran misterio. En las conversaciones con el P Artemio y el Archimandrita Giorgios del Monasterio de Grigoriu en la Santa Montaña de Athos, les comentaba que había como un gran cristal entre los españoles y la Ortodoxia. Algunos se sentían atraidos, más cuando se acercaban había un tropiezo invisible que les impedía entrar.

¿Qué puede ser este cristal; cuáles son los impedimentos con los que se pueden encontrar; seremos el impedimento los mismos ortodoxos?

Uno de los grandes problemas es la división de la Ortodoxia en España. Nadie cede en la adminsitración de sus parcelas y no hay ninguna intención de crear una única jurisdicción, repitiendo en muchos casos los errores cometidos en otras partes como por ejemplo en Francia. La creación de una única jurisdicción haría que se uniesen fuerzas y hubiera la presencia de una Iglesia Ortodoxa de considerable importancia.

Los sacerdotes que han venido, lo han hecho con la intención de atender a los fieles de su nacionalidad, produciéndose situaciones tan lamentables que hay fieles de una jurisdicción en una ciudad que no asisten a la Iglesia que hay en ella ya que no es de su jurisdicción. Esto es también fruto de que en las parroquias nacionales se usa en la mayoría de las ocasiones exclusivamente la lengua de origen, lo que hace que fieles de otras jurisdicciones no entiendan nada de los oficios litúrgicos. Así mismo muchos sacerdotes aún después de estar muchos años en España tienen un conocimiento muy pobre del español al relacionarse sólo con personas de su nacionalidad lo que hace imposible que fieles de otras nacionalidades puedan por ejemplo pedir consejo o celebrar el sacramento de la Penitencia.

Al venir sólo a apacentar el rebaño que se les ha encomendado, no sienten la necesidad de salir a buscar a las otras ovejas que andan perdidas y en medio de la oscuridad del error. Esto viene también propiciado por la indeterminada indeterminación con la que es presentada la Iglesia Ortodoxa: "es lo mismo", "Catolicismo y Ortodoxia son casi iguales". Esto viene sostenido por la presencia en actividades ecuménicas por parte de los ortodoxos que viene a confirmar el error anterior.

Muchas iglesias ortodoxas se encuentran alojadas dentro de templos católicos por lo que se tiene mucho cuidado de no realizar ninguna actividad, ni decir nada que pueda molestar a los que hospedan, sobre todo la presentación de una clara eclesiología ortodoxa, y una predicación efectiva de las verdades de la Fe que se quedan diluidas en medio de la nebulosa de los políticamente correcto.

La falta de materiales en español y la dificultad para poder conseguir algunos que ayudasen a los españoles que quieren acercarse a la Ortodoxia a conocer la verdaera Fe, transmitida por los Apóstoles y que conserva en toda su pureza e integridad, nuestra Santa Iglesia, la única Iglesia de Cristo.

Todo esto hace que los españoles que pudieran estar interesados vean la Ortodoxia como una complicación del catolicismo, con ceremonias más hermosas, pero también más largas y todo se quede en un filoorientalismo o filortodoxismo, pero sin llegar más allá.

Más grave todavía es el hecho de que se esconda la lámpara debajo del celemín en vez de ponerla en lo alto de la sala para que ilumine a todos. Esto viene de la carencia de espíritu misionero que puede estar producido por un lado por la opinión de que de la misma maera que un ruso o un rumano son ortodoxos, un español o portugués han de ser católicos, no existiendo necesidad de que los españoles entren en la ortodoxia. Antye esta idea cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Es qué los Españoles no están necesitados de la salvación? ¿No tienen  derecho a conocer la verdaera Fe y entrar en la Iglesia de Cristo?

Son cientos de miles los que han abandonado en las últimas décadas el catolicismo romano, por muchos motivos y uno de ellos precisamente ha sido el proceso de protestantización que ha sufrido la iglesia romana, abandonando su culto secular, prácticas de piedad y espiritualidad. Sus sacerdotes se han convertido en muchos casos en profesores de religión y gestores de las ONGs en que se han convertido muchas de sus parroquias. Muchas de estas personas buscan con gran sed espritual las fuentes donde beber del Agua Viva, por el camino son muchos los que se pierden en las manos de las religiones orientales, pentecostalistas,evangelicos. No han encontrado una mano tendida que los sacase de las tinieblas de pelago para subirlos a la barca de la salvación.

Es un grave compromiso para todos nosotros que vivimos en este país: el anuncio de la verdad salvadora de Cristo, para que sean muchos los que conociéndola, se salven.


Su Eminencia el Arzobispo Metropolitano Atenágoras de México, es el Jerarca de la Metrópolis Griega de México, América Central, Colombia, Venezuela y las Islas del Caribe bajo el Omorfión del Patriarca Ecuménico. Este es un extracto de un texto en el que precisamente habla de la situación de la Iglesia Ortodoxa en Hispanoamérica.


Hace trece años, cuando se creó la Metrópolis de México con sólo tres sacerdotes y la misión de atender las comunidades de lengua griega de México, Panamá y Venezuela, nunca hubiera imaginado el milagro que se ha desarrollado en América Latina.


Todos vivieron el milagro de Cuba cuando Fidel Castro llevó a cabo la construcción del templo de San Nicolás de la Habana y recibió al Patriarca Ecuménico Bartolomé I que presidió la consagración de la nueva iglesia en enero de 2004.


Desde el año 2000 hemos experimentado un gran aumento de nuestra Santa Fe Ortodoxa en México, Colombia y Costa Rica.


Grecia vivió hace 2000 años su propio Pentecostés entrando dentro del cristianismo de la mano del apóstol San Pablo y los demás Apóstoles. Allí como dice el dicho popular, levantas una piedra y te encuentras la reliquias de un Santo y no sólo eso, está el ejemplo de tantos Padres iluminados por Dios y luchadores por la Fe Ortodoxa. Nosotros ahora en América Latina estamos viviendo nuestro Pentecostés y ahora salvo pequeñas minorías de lengua griega, la Ortodoxia está formada por hispanos y su lengua es el español.


Cuando hace seis años el Patriarca Ecuménico visitó Cuba para la consagración del templo de san Nicolás, sólo había cuatro cubanos y ahora son más de mil familias las que han sido bautizadas y han abrazado la Santa Fe Ortodoxa. Cada día aumenta el número de aquellos que quieren conocer la Ortodoxia. Hace seis años, con la inauguración de la Iglesia de San Nicolás, comenzó su camino aquel pequeño grupo. Ahora, con la ayuda de Dios y la labor incansable de cinco sacerdotes, un colombiano y cuatro cubanos, se ha realizado un trabajo misionero impresionante a pesar de todas las dificultades económicas y políticas y se abren iglesias en otras ciudades con la ayuda de Grecia que envía ayudas para poder dotarlas de lo necesario. Ahora necesitamos 35.000 euros para poder tener una iglesia y atender las necesidades de los neófitos. Confiamos y pedimos que Dios nos envíe un donante. Comfiamos en que lo hará.


En Colombia y gracias a una donante de la Asociación Misionera “San Cosme de Aetolia” se está construyendo el primer templo en la ciudad de Cucutá. Y ahora otro milagro: Guatemala…


Durante décadas, en todos los países de América Central y del Sur, innumerables grupos de personas que habían abandonado a Roma, estaban esperando el abrazo de la Ortodoxia. Uno de esos grupos llamó a nuestra puerta en Guatemala hace varios meses, pidiendo ser admitidos en la Ortodoxia. Hacía veinte años que habían establecido una iglesia no canónica sin saber muy bien que era lo que hacían y durante este tiempo habían intentado sobrevivir. Lo hacían de forma incorrecta y deseaban y anhelaban la Ortodoxia. Ellos sabían que en nuestra Iglesia es donde está depositada la verdadera fe. Veinte años después les llegó la plenitud, entrando en la Metrópolis del Patriarcado Ecuménico. Eran un grupo de más de 500.000 personas, con 338 iglesias y capillas, en montañas y llanuras e incluso en ciudades del sur de México. Entonces comprendí lo que dijo el historiador Steven Runciman cuando escribió que “el tercer milenio pertenece a la Ortodoxia.


Ahora se ha iniciado el camino de catequesis para estas personas, camino bendecido por Dios, para enseñarles lo que supone la Fe Ortodoxa para sus vidas y ayudarles a experimentar la propia resurrección. Así aprenderán y vivirán la verdadera adoración y después de ser bautizados y de haber recibido la Santa Crismación, participarán en los Inmaculados y Sagrados Misterios del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor y Redentor Jesús Cristo.


Para esta gran labor misionera en América Latina es necesario imprimir en Español miles de textos catequéticos para los fieles, así como formar maestros y catequistas para niños y adultos muchos de los cuales son analfabetos


Y esto es sólo el principio, la lucha ha comenzado. A pesar de los escasos medios a nuestro alcance contamos con la gracia y la fuerza de la presencia del Espíritu Santo que nos sostiene en nuestro trabajo por la Ortodoxia.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La desfachatez del uniata

Hay imágenes con las que uno preferiría no encontrarse y éstas son de esas. El jefe de los uniatas de Cluj, en la Catedral Metropolitana con Vladika Bartolomé de cuerpo presente en el catafalco. Muchas gracias tiene que dar este señor de que no se haya levantado cuando se ha atrevido a bendecirlo. Como pueden tener estos papistas tanta desfachatez, cuando han sido causantes de tantos disgustos y divisiones en los pueblos de Transilvania, cuando han llenado los juzgados de pleitos por la posesión de las iglesias de cientos de pueblos alentados y sostenidos por el estado Vaticano, cuando se atrevieron a tomar por la fuerza la iglesia de San Nicolás de Cluj, profanándo el altar con sus ázimos. Y ahora se atreve a bendecirle...

Estas son las cosas que hemos de ver, ha muerto el único de los metropolitas  y obispos que levantó su voz cuando el disparate cometido por Nicolás Corneanu al comulgar con el pan y el vino de los latinos, el único que claramente ha denunciado la situación de perdida de fe y valores que se está viviendo en Rumanía y el único que claramente ha presentado la situación de falta de sinodalidad, megalomanía y autoritarismo que se vive en la Iglesia Rumana.

Verdadero confesor de la Fe Ortodoxa, Pastor de su pueblo, Padre de sus hijos. Mientras ellos le lloran, mañana muchos se acercarán para ver si es verdad que ha muerto.

Inmormantare en la NCN



En el siguiente link:


Se podrá seguir mañana, a partir de las 8:00 hh la Panihidia, Divina Liturgia y entierro del Metropolita de Cluj, Vladika Bartolomé Anannía.

martes, 1 de febrero de 2011

Întâmpinarea Domnului nostru Iisus Hristos

Astăzi, la 40 de zile de la mântuitoarea Întrupare, adică de la Naşterea Domnului Iisus Hristos din Fecioara Maria, cinstim ziua ducerii Pruncului dumnezeiesc la templu din Ierusalim, de către Preasfânta lui Maică şi de către Dreptul Iosif, ascultând de porunca Legii vechi şi împlinind această poruncă.


Dar tot astăzi, cinstim şi ziua când bătrânul Simeon, mişcat de Duhul Sfânt, a venit, şi el, la templu, unde i s-a împlinit, înainte de moarte, aşteptarea de a-L vedea cu ochii pe Mesia, precum i se făgăduise. Iar în pruncul cel adus la templu el a văzut, cu ochi proorocesc, noua putere de mântuire, pe care Dumnezeu a dăruit-o lumii, puterea de mântuire fără de margini a credinţei în Hristos, putere mai tare decât toată puterea Legii vechi. Bucuros de această descoperire, bătrânul Simeon a venit în întâmpinarea pruncului Iisus, L-a binecuvântat şi luându-L în braţe, plin de recunoştinţă, şi-a cântat minunata lui cântare de preamărire, care ne arăta ce a văzut el despre pruncul Iisus.

Pentru el, Hristos este puterea cea mare de mântuire a lui Dumnezeu în lume, Hristos este lumina tuturor popoarelor, Hristos este slava lui Israel cel vechi şi a lui Israel cel nou.

Astfel, astăzi, prin glasul bătrânului Simeon, se întâlnesc, în templu, Legea veche a slovei, cu Legea cea nouă a Duhului Sfânt. Şi Mântuitorul împlineşte porunca Legii vechi, în numele nostru al tuturor, ca să ne facă pe toţi liberi faţă de Legea veche, dar totodată ne cheamă şi să primim Legea cea nouă, putere de mântuire a credinţei în El, mai tare decât Legea veche, puterea de mântuire a tuturor popoarelor lumii. Această veste bună este darul cel mai de preţ al întâmpinării Domnului de astăzi, de către Dreptul Simeon, la templu.

E ca şi când fiecare din noi ar lua pe pruncul Iisus şi ar zice, ca şi Simeon: "Ochii mei Stăpâne, au văzut mântuirea Ta, pe care ai gătit-o pentru toate neamurile" Iar rugăciunea lui Simeon: "Acum slobozeşte pe robul Tău, Stăpâne", nu vrea să spună numai că acela care a primit pe Iisus poate muri în pace, ci ea însemnează că şi cel care a primit pe Iisus şi puterea Lui de mântuire, are cu sine puterea de a trăi şi viaţa de aici, împăcat cu Dumnezeu, departe de robia păcatului şi liber de tirania celui rău.

Bucuroşi şi îndatoraţi de această tainică veste bună, să rostim, deci şi noi, cu bătrânul Simeon, cântarea lui de recunoştinţă, astăzi: "Acum slobozeşte pe robul Tău, Stăpâne, după cuvântul Tău, în pace, că văzură ochii mei mântuirea Ta, pe care ai gătit-o înaintea feţii tuturor popoarelor; lumina spre descoperirea neamurilor şi slava poporului Tău Israel" (Luca 2, 29-32). Amin.