lunes, 8 de noviembre de 2021

LA FE DE LA HEMORROISA

Desde el principio de toda esta maldición, siempre he dicho que el principal problema es la falta de fe de los creyentes. Y esto es una gran contradicción pues nos llamamos creyentes y ¿Dónde está nuestra fe? y la respuesta la tenemos en el evangelio de ayer.

Una gran multitud rodeaba a Jesús, hoy vemos nuestras iglesias llenas de creyentes; una pobre mujer, con una enfermedad terrible e incurable que había gastado toda su riqueza buscando la salud, se acerca a Cristo y toca el borde de su manto, esperando que no se enterase, pues su enfermedad contaminaba todo lo que tocara según la ley de los judíos, y aquella pobre mujer por su fe recibe la curación.
¿Cuántos creyentes, ayer, en las iglesias de todo el mundo, no sólo tocaron el borde del manto de nuestro Señor, sino que comieron su Cuerpo y bebieron su Sangre? ¿Cuántos Jerarcas, sacerdotes, diáconos, monjes, monjas...? Una gran multitud rodeaba a nuestro Señor Jesucristo, lo tocaban, lo apretujaban sin recibir ningún beneficio, una pobre mujer enferma, toco su manto y fue salvada por su fe!!!
Se me llena el alma de dolor y primeramente por mi, ¿Qué hace hoy el pueblo cristiano? Todo el mundo anda atemorizado, se esconden como ratas pensando que la muerte y la enfermedad no llamará a su puerta. Vienen con el pomelnic pidiendo salud para ellos, para sus hijos... Tú, creyente, que pides salud para tus hijos: ¿No te preocupa que ellos hayan abandonado a Cristo? ¿No sería mejor que pidieras fe para ti y para ellos? ¿ Qué es para ti más importante, la salud o la fe?
Hoy le pido a Dios que deponga su ira y que San Miguel baje la espada de fuego con la que somos justamente castigados.



martes, 6 de julio de 2021

JUZGAR



Cuando vamos al misterio de la Confesión (Spovedanea), y nos ponemos delante del sacerdote, solemos iniciar la conversación diciendo que no tenemos pecados especialmente graves, pensando en los mandamientos “no matarás”, “no robarás” … El primer error que esto implica es que caemos en el orgullo del fariseo de la parábola evangélica y el segundo es que consideramos unos pecados más graves que otros y a la vez que dentro de un mismo pecado puede haber distintas categorías: no sería lo mismo robar mil euros, que robar cien, que robar cinco. si el confesor rasca un poco, siempre aparece un pecado terrible, que muchos incluso lo consideran un pasatiempo a la hora del café: juzgar.
Este pecado terrible está en las listas de confesión de la mayoría de los creyentes, incluso de los piadosos no comprendiendo que es una auténtica calamidad espiritual que supone la muerte del alma. Lo peor de todo es la escasa lucha que se presenta contra él, lo que hace que lo repitamos una y otra vez no entendiendo que juzgando nos ponemos en lugar de Cristo que es el único Juez y a la vez desoímos el mandato evangélico: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Lucas 6:37).
Ante este pecado, somos capaces hasta de justificarnos: "¡Lo dije por amor!" ¡Esto no es amor! El gran asceta San Isaac el Sirio dice: "El día en que abras la boca y condenes a tu hermano, todo el bien que hayas hecho se perderá".
Los Padres del Desierto tenían un miedo terrible a juzgar. San Juan Clímaco dice: “Un monje que no juzga entra en la celda de otro monje, ve suciedad y desorden en ella. ¿Y qué dice? Este hermano se dedica al trabajo espiritual y no tiene tiempo para sí mismo. Entra en la celda de otro y hay limpieza y todo está ordenado. Piensa: qué pureza tiene este hermano por dentro, la misma en su celda ". No juzgó ni a uno ni al otro. Nosotros, juzgaríamos a ambos.
El no juzgar, la oración, la pureza de corazón son los cimientos sobre los que se construye todo el trabajo espiritual.

viernes, 2 de julio de 2021

SAN JUDAS TADEO

 




Aprovechando la fiesta de hoy, me gustaría contaros una historia que sucedió hace ya años, al principio de abrir la iglesia.

Venía por entonces una señora a nuestra parroquia, que se vio acuciada por un gravísimo problema. Esta feligresa lo comentó en la casa donde trabajaba ante la insistencia de la señora al verla tan preocupada. Una vez que se desahogó con ella, con total seguridad la señora le dijo que debía de encenderle una vela al apóstol Judas y que vería como se solucionaba. La pobre no sabía que contestar ante la recomendación de la señora, ¿Al apóstol Judas? ¿Sería algún tipo de brujería española? ¿Cómo era esto posible?

Días más tarde, y con el problema sin solucionar, al contrario, empeorando, hablando con una vecina también española, le dio el mismo consejo: Yo de ti me encomendaría a San Judas y le encendería un velón, verás como se soluciona. Ya era el colmo, pensó, estos españoles están locos, ¡cómo podía ser que le rezaran a Judas!

La pobre, confundida y escandalizada me llamó:

“¡Padre, padre, este es un país de brujerías y supersticiones! Tengo un grave problema y la gente no para de decirme que le rece a Judas, ¿cómo puede ser eso posible? ¿Entre qué gente vivimos?”

Todavía al recordarlo me río por la confusión de la pobre.

“No, hija, no te están recomendando que le reces al traidor, sino que le reces a San Tadeo, a San Judas Tadeo, el hermano del Señor. Mira en tal página y encontrarás el acatisto”

Le expliqué entonces la devoción que hay en España por el Santo Apóstol y como se le pide ayuda en momentos difíciles y desesperados.

A los pocos días me llamó:

“¡Gloria a Dios, padre! Después de rezar el Acatisto tres días, me han llamado de… y me han dicho que todo era un error, que se ve que se había traspapelado un documento y que éste había aparecido. ¡Padre, yo no había traído este documento de mi país!”

Yo crecí en medio de la devoción a dos Santos, San Nicolás, patrón de Alicante y San Judas por el que mi padre, mi madre y mis abuelos sentían una gran devoción, y su protección la hemos sentidos en momentos verdaderamente graves y difíciles.

A la iglesia de San Jorge de Likabetos, en Atenas suben a diario cientos de fieles para venerar su icono y su reliquia, y el día de su fiesta en el nuevo calendario de dan cita miles de personas de toda el Ática para darle gracias por los favores que han recibido.

Hasta el fin del ayuno de los Santos Apóstoles, se podrá venerar su icono y su reliquia en la parroquia. Pidamos a Dios en medio de nuestras necesidades por intercesión de su Santo Apóstol Judas. ¡Gloria a Dios en sus Santos!



SILENCIO



Todos nosotros hoy, monjes y laicos, solteros o casados, tenemos un gran problema: la inquietud. No podemos encontrar paz y tranquilidad en nuestras almas. Todos estamos agobiados por muchas preocupaciones. A medida que se desarrollan nuevas tecnologías, la cantidad de preocupaciones y problemas aumenta, aunque parece que debería ser al revés… ¿Por qué sucede de esta manera? De hecho, el hombre encuentra la paz solo en la Verdad. La tecnología no puede darle descanso a un hombre, porque le facilita la vida solo al cuerpo. Pero el hombre no es solo un cuerpo: tiene cuerpo y alma.
Por eso debemos encontrar la manera de dar descanso tanto al cuerpo como al alma. Hay una paradoja en la Iglesia: cuando el cuerpo se cansa por amor a Cristo o por amor al prójimo, los pobres o los enfermos, los que necesitan ayuda, entonces, a pesar de la fatiga física, una paz maravillosa se instala en el alma y luego este descanso se transmite del alma al cuerpo, dándole nueva fuerza para actuar. Este sentimiento era maravillosamente familiar para los santos: paz, descanso, gracia y gran gozo. Pero para lograr la paz espiritual, tienes que esforzarte. Se necesita esfuerzo para adquirir la gracia divina. Debemos amar trabajar por amor a Dios y por el beneficio de los demás.
Tenemos que tomarnos un tiempo para estar en silencio. Por supuesto, no podemos estar en el desierto las veinticuatro horas del día, como San Antonio el Grande, pero sería bueno si pudiéramos estar en silencio durante al menos una hora, especialmente por la noche, antes de dormir, en vez de estar con el móvil, la tv o el ordenador hasta el momento de acostarte. Dedica parte de la noche a la vigilia, prívate de un poco de sueño y entonces encontrarás vitalidad de espíritu; tu mente se aclarará. Y nos volveremos al menos un poco como San Antonio el Grande, San Juan el Precursor, Moisés y el Profeta Elías. Y Cristo mismo y la Santísima Madre de Dios nos ayudarán, como ayudaron a todos los santos antes mencionados. ¿Qué une a todos estos santos? Todos tenían un deseo común: adquirir energía Divina: la gracia del Espíritu Santo.
El silencio sagrado, el desapego, la oración y el ayuno no eran fines en sí mismos para ellos, sino medios para alcanzar un fin. No estaban apegados a todo esto. Lo mismo ocurre con la lectura del Salterio. No es un fin, sino un medio. ¿Y cuál es nuestro objetivo final? Nuestro objetivo es alcanzar la pureza de corazón: crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí (Sal. 50:12).

Que Dios nos conceda tener esta buena y noble meta. Y para tener metas tan grandes, necesitamos grandes modelos a seguir. Por favor, leer la vida de los santos si deseáis vivir una vida espiritual, para que el deseo de silencio sagrado, el deseo de desapego, el deseo de oración, el deseo de santidad puedan nacer en vuestros corazones. De lo contrario, llegaremos a la vejez y heredaremos no la santidad, sino la corrupción.
Teniendo delante de nosotros la época vacacional ¿Quieres ser moderno y seguir la moda? Deja la ciudad. Encuentra un pueblo tranquilo donde puedas descansar del ajetreo y el bullicio de la ciudad. Pero no te lleves el ruido de la ciudad al campo, de lo contrario tu tranquilidad se verá perturbada. Al estar en la naturaleza, fuera de la ciudad, podemos disfrutar de la paz y la tranquilidad, especialmente de noche.
Utiliza las horas de silencio correctamente, para estudiar la Sagrada Escritura, para la oración y para la comunión con la Santísima Trinidad, la Madre de Dios y los santos. Lee el Salterio, porque en él encontrarás una fuente de lágrimas que purificará tu corazón y a la vez, una fuente de alegría.

martes, 29 de junio de 2021

IMAGEN DE NUESTROS DÍAS

 




Los residentes de Kostos en Paros hablan de un obvio milagro que tuvo lugar el domingo en medio de un incendio en las zonas periféricas del pueblo. La pequeña iglesia de Agia Paraskevi, ubicada en el área de Chirolakas y entre los pueblos de Kostos y Lefkes, permaneció completamente intacta mientras las llamas rugían a su alrededor y todo se convertía en carbón, ni tan siquiera su hermosa blancura se vio mancillada por el humo y las llamas.
Esto no es más que una imagen de lo que estamos viviendo en nuestros días. A pesar de todo, de los intentos de destruir y desacreditar a la Iglesia, Esposa de Cristo, no podrán conseguirlo y la Santa Iglesia, protegida por la Madre de Dios y los Santos, confesando la pureza de la Fe Ortodoxa, permanecerá incólume hasta la Parusía.

martes, 22 de junio de 2021

El sello del anticristo.





No es nuevo esto del milenarismo, sino que es algo que en la historia se repite, no sólo en tiempos de cambio de milenio, sino también en tiempos de catástrofes producidas tanto por la naturaleza, como por el hombre.
Surgen entonces multitud de profetas y agoreros que pasan los días anunciando el fin de los tiempos, la llegada del anticristo y el apocalipsis final.
Si esto ha sido un problema en todos los tiempos, ahora, en este momento de imperio y gobierno de las redes sociales, se erigen como auténticos "ifluencers" acaparando miles y miles de seguidores.
Dentro de la Ortodoxia, se levantan como paladines de la verdad incontestable y absoluta, olvidándose de que la única Verdad es Cristo.
En estos santos días después de la celebración del glorioso día de Pentecostés me gustaría hacer algunos comentarios:
Bien estaría de vez en cuando leer un poco de la historia de nuestra Iglesia para ver como estos milenaristas apocalípticos han ido surgiendo a lo largo de ella y han terminado cayendo en la herejía pues sólo el Padre sabe cuando será el glorioso día de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
Que cada día, el cristiano tiene que vivir en un continuo deseo de esta venida, elevando a Dios la súplica más antigua que se conoce en la Iglesia: ¡MARANA THA! ¡¡¡Ven Señor!!! y ha de vivir amando a Dios y su prójimo como si al anochecer se tuviera que presentar ante el tribunal de Dios.
Que el tiempo que se pierde con el maldito internet, yendo de un link a otro, saltando de una web a la siguiente, pasando horas y horas en interminables chats y haciendo comentarios inútiles, lo dedicásemos a leer el Salterio y a clamar a Dios diciendo: ¡¡¡SEÑOR JESIUCRISTO, HIJO DE DIOS, TEN PIEDAD DE MÍ, PECADOR!!!
Tengo 53 años y desde que tengo uso de razón he oído lo del sello del anticristo, el 666, el número de la bestia, que será grabado para la perdición en la frente de los humanos.
Reflexionemos un poco:
Cuando fuimos bautizados, el sacerdote, después de salir de la pila del santo bautismo, nos ungió con el santo Miro mientras decía: EL SELLO DEL DON DEL ESPÏRITU SANTO. Fuimos ungidos, crismados, sellados, santificados e inundados por la gracia vivificante del Espíritu Divino que derramó abundantemente sus dones y gracias sobre nosotros.
¿Qué hacemos nosotros? Templos del Espíritu Santo, miembros del Cuerpo de Cristo, hijos del Padre, los arrojamos y tiramos de nuestro corazón con nuestros pecados, con cada mala palabra, con cada mentira, con cada envidia, con cada injuria, con cada acto de egoísmo, con cada pensamiento adúltero y lujurioso, abandonando los sacramentos, no acudiendo a la Liturgia los domingos a dar gracias al Dios Vivo por respirar cada segundo... Somos nosotros los que borramos este sello del Espíritu Santo de nuestra alma y nos sellamos NOSOTROS con el sello del anticristo.
Párate un momento y reflexiona sobre esto. Dios nos ilumine siempre con su gracia y su verdad.

jueves, 17 de junio de 2021

Para animar a los sacerdotes a predicar siempre el evangelio


Por San Lucas, arzobispo de Simferopol y Crimea

(Carta de 1955)

Si el sacerdote busca la gracia de Dios, si la mente y el corazón del sacerdote están llenos de las palabras de Dios, entonces su boca hablará desde el corazón.
El Espíritu Santo que habita en el corazón del sacerdote, predicará por la boca humilde del sacerdote.
Hay tantos temas para los sermones en las Sagradas Escrituras que uno puede encontrarlos fácilmente si los lee. Pero pocos los leen ...
Hermanos, recordad también a San Serafín de Sarov, que leía todo el Nuevo Testamento todas las semanas.
Pero a algunos les cuesta mucho predicar… ¿Qué pasa con ellos?
Os recordaré que en el dorso de la cruz que lleváis encima de la sotana están escritas las palabras del apóstol Pablo: "Sed ejemplo para los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe, pureza". (1 Timoteo 4:12).
Si no puedes predicar con la palabra, predica con otras cosas.
Se fragante frente a las personas con tu vida, tu personalidad, con tu amor por Cristo, con el espíritu del amor cristiano, la pureza y la fe profunda.
Si no tienes esta fragancia, ni el don de la palabra, entonces no serás un pastor, serás un asalariado. Y entonces, ¿cuál será tu defensa ante el terrible tribunal de Cristo?
El corazón de un sacerdote es un corazón especial, que siempre debe brillar por su fe en Jesucristo.
El corazón del sacerdote debe ser fuego, brillando con la luz del Evangelio, brillando por el amor de la Cruz de Jesucristo.
El sacerdote debe comprender que el apóstol Pablo dijo estas grandes palabras acerca de él: "Pero no quiera Dios que me gloríe sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo" ( Gálatas 6:14).
Y debemos ser crucificados por el mundo y dejar de lado todas nuestras preocupaciones. Solo debemos tener un cuidado: la predicación del evangelio de Jesucristo.
Fuente: Αρχιμανδρίτης Νεκτάριος Αντωνόπουλος, Αρχιεπίσκοπος Λουκάς - Αρχιεπίσκοπος Λουκάς Βόινο - Γιασενέτσκι, ένας άγιος ποιμένας και γιατρός χειρουργός 1877- 1961 , έκδ. 1η, Ακρίτας, Αθήνα, 1999.

jueves, 18 de marzo de 2021

El Espíritu de la Cuaresma. Alexander Schmemann.

 



El Espíritu de la Cuaresma.

P Alexander Schmemann.

Hermanos, al ayunar corporalmente, ayunemos también espiritualmente; desprendamos de todo vínculo de injusticia; deshagamos las fuertes cadenas de la violencia; rompamos todo decreto injusto, demos pan a los hambrientos y acojamos en nuestros hogares a los pobres, a fin de recibir de Cristo nuestro Dios grande misericordia. (Verso del miércoles de la Primera Semana de Cuaresma.).

Otra vez nos acercamos a la Cuaresma, al tiempo del arrepentimiento, al tiempo de nuestra reconciliación con Dios. El arrepentimiento es el comienzo, y, al mismo tiempo, la finalidad de una vida verdaderamente cristiana. "Arrepentíos, "fue la primera palabra de Jesucristo cuando comenzó a predicar (Mateo 4:17) Pero, ¿qué es el arrepentimiento? En medio de las preocupaciones de nuestra vida diaria, no tenemos tiempo para pensar en ello, sencillamente tómanos por dado que debemos confesarnos, recibir la absolución y luego olvidamos de ello hasta el año próximo. Sin embargo, debe haber alguna razón por la cual nuestra Iglesia ha establecido un período de siete semanas como un tiempo especial de penitencia e invita a cada cristiano ortodoxo a hacer un especial esfuerzo espiritual. Y esta razón necesariamente tendrá importancia para mí, para mi vida, mi fe y mi posición como miembro de la Iglesia. Debía yo hacer todo lo posible para comprenderla, para seguir tanto como me sea posible las enseñanzas de mi Iglesia, para ser ortodoxo, no sólo de nombre, sino también en mi vida misma. ¿Qué es, pues, el arrepentimiento? La cuaresma de la respuesta a esta pregunta. Es en verdad una escuela de arrepentimiento, a la que asiste o debe asistir cada cristiano ortodoxo todos los años para renovar su comprensión de la fe. Es una peregrinación admirable a las mismas fuentes de la Ortodoxia, un redescubrimiento de un modo de vivir verdaderamente ortodoxo. Esforcémonos por hacer que este período de cuarenta días esté lleno, tanto como sea posible, de significación profunda y rica para cada uno de nosotros.

En esta breve explicación del Gran Ayuno, trataremos de:

· la preparación para la cuaresma

· las características del culto cuaresmal de la Iglesia Ortodoxa

· las enseñanzas ortodoxas sobre e ayuno, la oración y otras prácticas que la Iglesia prescribe para la cuaresma

Domingos de Preparación.

Tres semanas antes que la cuaresma misma comience, entramos en un período de preparación pre-cuaresmal. Es una característica constante de la tradición cúltica ortodoxa de los grandes eventos litúrgicos (Navidad, Pascua, Cuaresma) un previo anuncio y una preparación. Reconociendo nuestra falta de concentración, lo mundanal de nuestra vida, la Iglesia llama nuestra atención a la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar en su significado. Así, antes que podamos poner por práctica la cuaresma, la Iglesia nos explica su significado.

Humildad. (Domingo del Publicano y el Fariseo).

En la víspera de este domingo (es decir, el sábado por la noche) el libro litúrgico del pedido cuaresma, el Modio, se usa por primera vez, y se añaden textos de él a los servicios normales de la resurrección. Exponen y desarrollan el primer tema mayor del arrepentimiento: la humildad.

La lección del Evangelio (Lucas 18:10-14) nos enseña que la humildad es la base del arrepentimiento. La parábola del Publicano y el Fariseo representa a un hombre que siempre está contento de si mismo y que cree cumplir con todos los requisitos de la religión. Tiene orgullo y confianza en sí mismo. En realidad, falsifica el significado de la religión, reduciéndola al cumplimiento externo de requisitos y mide su piedad por la cantidad de dinero que contribuye al templo. Para él la religión es el motivo de su amor propio, de su egoísmo. El publicano se humilla, y su humildad le justifica delante de Dios. "Evitemos, hermanos, las palabras falsas del fariseo," dice el condaquio del día, "y aprendamos la grandeza de las palabras humildes del publicano."

Vuelta al Padre. (Domingo del Hijo Pródigo).

La lección del Evangelio para este día (Lucas 15:11-32) nos da el segundo tema de cuaresma y del arrepentimiento: el de la vuelta a Dios. No es suficiente reconocer nuestros pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda estéril y sin provecho sin el deseo y la decisión de cambiar nuestra vida, de volver a Dios, de comenzar un movimiento de ascenso y de purificación.

Debemos damos cuenta de haber perdido nuestra hermosura espiritual y nuestra pureza y debemos desear recobrarlas. Volveré al Padre compasivo lamentando y llorando y diré: `Acéptame como a uno de tus jornaleros." En maitines, cantamos el Salmo 137. "Junto a los dos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión ... Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza." El verdadero cristiano recuerda y sabe que ha perdido comunión con Dios, la paz y el gozo de su reino, la pureza de la vida nueva en Cristo. Pues, fue bautizado, iniciado en el Cuerpo de Cristo, pero sus pecados le han alejado de Dios. El arrepentimiento, por eso, es este deseo de volver a Dios, es un movimiento de amor y de confianza. "Me he separado inicuamente de tu gloria paternal y he malgastado las riquezas que me diste a mí en compañía de pecadores. Por eso, te ofrezco el lamento del pródigo: Padre compasivo, he pecado contra ti, recíbeme como penitente y hazme como a uno de tus jornaleros. (Condaquio del día).

El Juicio Final. (Domingo de Abstinencia de Carne).

El sábado de carnaval (el que precede este domingo) la Iglesia prescribe la conmemoración de todos sus hijos difuntos. La Iglesia es unidad y amor en Cristo. Dependemos todos unos de otros, nos pertenecemos unos a otros, estamos unidos por el amor de Jesucristo. Nuestro arrepentimiento quedaría incompleto sin acción de amor hacia todos los que antes de nosotros se han dormido en la fe. El arrepentimiento es sobre todo la recuperación del espíritu del amor. "Por esto todos los hombres sabrán que sois mis discípulos si se aman unos a otros" (Juan 13:35) Litúrgicamente esta conmemoración incluye las vísperas del viernes y los maitines y la divina liturgia del sábado.

El Evangelio dominical (Mateo 25:31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: preparación para el juicio final. El cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Esto significa que debemos referir nuestras acciones, actitudes, nuestros juicios al Señor, a su presencia en el mundo, que debemos ver a Cristo en nuestros prójimos. Porque "como habéis - hecho al menor de estos mis hermanos, lo habéis hecho a mí." La parábola del juicio final nos da los términos de referencia o la medida para nuestra auto-evaluación como cristianos.

En la semana que sigue el domingo de carnaval, se prescribe un ayuno limitado. Nos estamos entrenando y preparando para el gran esfuerzo de cuaresma. El miércoles y el viernes, no se permite celebrar la Divina Liturgia y la forma del culto ya es de cuaresma. El sábado de abstinencia de queso, la Iglesia conmemora a todos los que "han sido iluminados por medio del ayuno" — a los santos ascetas y ayunadores. Son los modelos que debemos seguir, nuestros guías en el arte dificultoso de ayunar y de arrepentimos.

Perdón. (Domingo de Abstinencia de Queso).

Es éste el último domingo de la preparación. En la liturgia se desarrollan tres temas esenciales: "La expulsión de Adán del paraíso de bienaventuranza." El hombre fue creado para el paraíso-conocimiento de Dios en pleno comunión con El. Sus pecados le han privado de esta vida de bienaventuranza y así su existencia en la tierra es un exilio. El Dios-Hombre Cristo abre las puertas del paraíso a todos los que le siguen y la Iglesia es nuestra guía por el camino que llega a la patria celestial.

Nuestro ayuno no debe ser hipócrita-ocasión a los hombres a ayunar, sino a nuestro Padre que es en secreto" (cf. lección dominical de Mateo 6:14-21).

La condición del ayuno sincero es el perdón, que nos perdonemos unos a otros, así como Dios nos perdona. "Si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará."

En las vísperas de este domingo, la cuaresma comienza con el Gran Proquímenon: "No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela Al final del servicio los fieles se piden unos a otros perdón y la Iglesia inicia su peregrinación hacia el día alegre y glorioso de la Pascua.

 

Los Servicios de la Cuaresma.

La Cuaresma consiste en seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del Domingo de Abstinencia de Queso y termina el viernes antes del Domingo de Ramos. El Sábado de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa forman un ciclo especial.

El sentido y el espíritu de la cuaresma encuentran su primera y más importante expresión en los servicios. No solamente los miembros individuales sino también la Iglesia entera adquiere un espíritu penitencial, y los hermosos servicios cuaresmales nos ayudan más que nada a hacer más profunda nuestra visión espiritual, a reconsiderar nuestra vida a la luz de la doctrina ortodoxa sobre el hombre. Analizaremos brevemente las características sobre-salientes de la liturgia cuaresmal.

 

El Gran Canon de S. Andrés de Creta.

La cuaresma comienza con el Gran Canon Penitencial de San Andrés de Creta. Escrito en el siglo séptimo por uno de los himnógrafos más insignes de la Iglesia Ortodoxa, este canon es la expresión más pura del arrepentimiento. El autor contempla la historia de la salvación narrada en el Antiguo y el Nuevo Testamento y aplica sus imágenes al estado de su alma pecaminosa. Es un lamento largo y patético del cristiano que redescubre cuánto Dios le ha amado, cuánto ha hecho por él y lo poco que el hombre ha correspondido al amor y a los beneficios de Dios.

· ¿Cómo comenzaré a deplorar las acciones de mi vida miserable?

· ¿Qué principio daré, oh Cristo, a este lamento?

· Pero como eres Compasivo, concédeme perdón de mis transgresiones.

· Así como el alfarero da vida a su barro, me has dado carne y huesos, aliento y vida;

· Ahora, oh Creador mío, Redentor mío y Juez, acéptame a mí penitente.

· He perdido mi hermosura original, Ahora estoy postrado, desnudo y cubierto de vergüenza...

Y a cada uno de estos troparios, el pueblo contesta: "Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí."

El Gran Canon se recita dos veces durante la cuaresma: dividido en cuatro partes en el servicio de Completas Mayores el lunes, martes, miércoles y jueves de la primera semana, y luego en su forma completa en Maitines del jueves de la quinta semana. Es la verdadera introducción a la Cuaresma, establece su tono y espíritu, y, desde el principio nos da la verdadera dimensión del arrepentimiento.

 

La Oración de San Efrén el Sirio.

Entre semana, en todos los servicios, esta oración se recita dos veces, y se hacen postraciones después de cada una de las tres peticiones y otra después de la segunda repetición.

Señor y Dueño de mi vida, el espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y de locuacidad, no me lo des. Postración.

Mas el espíritu de castidad, de humildad, de paciencia y de amor, concédemelo a mí, tu siervo. Postración.

Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias ofensas y no juzgar a mis hermanos, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén. Postración.

Luego nos inclinamos doce veces diciendo: Dios, purifícame a mi pecador. Y otra vez la oración completa con una postración al final.

Esta oración, repetida constantemente en los oficios, es la expresión más sencilla y más pura del arrepentimiento en todas sus dimensiones, de deseo de purificación y anhelo de mejoramiento, de un cambio verdadero en relaciones con otras personas. Las reglas cuaresmales de la Iglesia Ortodoxa dan mucha importancia a la postración; por medio de ella el cuerpo participa en el esfuerzo de humillar nuestro orgullo y nuestra autosatisfacción.

Lecturas de la Biblia.

Otra característica de los servicios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, normalmente ausente del ciclo diario de oficios. Hay lecciones de tres libros particularmente por todo el período: el Génesis y los Proverbios en Vísperas y las profecías de Isaías en Sexta. Estas lecturas dan énfasis a la idea de que la Cuaresma es un tiempo de preparación, un regreso espiritual al Antiguo Testamento que anunció y preparó la venida de Cristo y la inauguración de la nueva vida que Él nos da. El Génesis narra la historia de la creación, la caída del hombre y los comienzos de la historia de la salvación. Los Proverbios nos enseñan la sabiduría de Dios revelada al hombre llevándole al arrepentimiento y a su renovación. Finalmente, Isaías es el gran profeta de Redención y de Salvación, el heraldo del Reino de Dios.

Himnos Cuaresmales.

El libro litúrgico del Gran Ayuno es el Triodio. Además de las lecturas bíblicas, contiene los himnos especiales que se cantan todos los días en Maitines y Vísperas. De una belleza especial son los idiomelos de San Teodoro de Estudión, himnos cortos de penitencia, uno cantado en Maitines y otro en Vísperas, los cuales expresan mejor que nada la espiritualidad cuaresmal de la Iglesia Ortodoxa. A continuación, damos algunos ejemplos:

· Empecemos, oh fieles, el sagrado ayuno, pues es la salvaci6n de nuestras almas.

· Presentemos nuestra devoción a Dios con temor, ungiendo las cabezas del óleo de buenas obras y lavando las caras de agua pura,

· Orando no con muchas palabras sino como el Señor nos ha enseñado a decir:

· Padre nuestro que estás en los cielos, perdónanos nuestras deudas,

· Pues nos amas a todos.

Maitines del martes, primera semana.

Venid, oh fieles, practiquemos las obras de Dios en la luz, Andemos con diligencia como de día, echemos fuera todo juicio injusto contra el prójimo, y no le pongamos tropiezo u ocasión de caer; Dejemos los placeres carnales; Aumentemos las gracias del alma; Demos de comer a los necesitados; Acerquémonos a Cristo con penitencia, clamando: Ten piedad de nosotros, oh Dios nuestro. (Vísperas del viernes, primera semana)

¿Por qué estás ociosa, alma mía? Y ¿por qué te dedicas al pecado? ¿Por qué, siendo débil, no buscas alivio? Ahora es el tiempo de los frutos, ahora es el día de la salvación. Levántate. Lávate con lágrimas de penitencia y enciende tu lámpara con el aceite de buenas obras, A fin de obtener de Dios perdón y gran misericordia. (Maitines del martes, segunda semana)

Llegando a medio camino en el Ayuno, a la veneración de tu Cruz, Esperando ver aquel día en que Abraham rescató a Isaac de la muerte, Te rogamos que nos hagas partícipes de tu Cena Mística. Nosotros, salvados por la fe, te clamamos: Oh Luz ay Salvador nuestro, gloria a ti. Maitines del miércoles, cuarta semana

El Triodio completo, desafortunadamente, no se ha traducido al español. Sólo tenemos algunas partes en varias compilaciones, y la mayor parte de sus riquezas quedan desconocidas a los hispanos. De excepcional belleza y de maravillosa profundidad espiritual son los cánones de tres odas (de ahí el nombre "Triodion " en griego), katísmata (estiquios cantados después de los salmos), himnos a la santísima Trinidad, etc. De todos los libros litúrgicos de nuestra Iglesia, éste es uno de los más inspiradores, más directamente relacionados con las necesidades espirituales del hombre.

El Salterio.

 Salmos ocupan una posición central en todo el culto ortodoxo. Pero, durante la Cuaresma, el Salterio completo se lee dos veces cada semana, y normalmente se lee una sola vez. Aunque esta práctica se puede llevar a cabo sólo en los monasterios, es importante saber que en la Iglesia el Salterio es considerado como un esencial auxilio espiritual de la Cuaresma.

La Liturgia de los Presantificados.

No se permite la celebración de la Divina Liturgia en los días de semana de la Cuaresma. Son días no litúrgicos o de ayuno (con una excepción, la Fiesta de la Anunciación). El motivo de esta regla es éste: La Eucaristía es de naturaleza una celebración festiva, la conmemoración alegre de la Resurrección, la glorificación de Jesucristo y su presencia entre sus discípulos. Dos veces a la semana, los miércoles y los viernes, la Iglesia prescribe, después de las Vísperas, por la tarde, la Liturgia de los Presantificados. Consiste en Vísperas Mayores y comunión de los Santos Dones consagrados durante la Divina Liturgia del domingo anterior. Estos días, siendo de ayuno estricto (abstinencia completa idealmente) son coronados por una participación del Pan de la Vida, el cumplimiento último de todos nuestros esfuerzos.

Habiéndonos librado a nosotros y a todo tu fiel pueblo de impureza, santifica nuestras almas y cuerpos con la santificación que no puedo quitarse, a fin de que participando con conciencia limpia, rostro inconfuso y corazón iluminado de estos divinos misterios santificados, y viviendo por ellos, seamos unidos a tu Cristo mismo, nuestro verdadero Dios, que ha dicho, 'El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él,' a fin de que tu Verbo, Señor, habitando y morando en nosotros, vengamos a ser templo de tu santísimo y adorable Espíritu. Oración de la Liturgia de los Presantificados

La Música y los Ornamentos Litúrgicos.

 espíritu de cuaresma es expresado en la música litúrgica. Se usan tonos y melodías especiales en las letanías, los "aleluyas" y en los himnos. Estas melodías lentas, hondas ay solemnes provocan en nosotros una ansiedad de pureza y una tristeza por no haber vivido de acuerdo con la "hermosura original" para la cual fuimos creados.

En fin, como símbolo externo de este estado de arrepentimiento, de preparación y de humildad, se usan ornamentos morados u oscuros.

Los Sábados y Domingos de Cuaresma.

Los sábados de cuaresma, con la excepción del primero, dedicado a la memoria del Santo Mártir Teodoro de Tiro, y el quinto, Sábado del Himno Acatisto, son días de conmemoración de los difuntos, un memorial semanario de todos los cristianos ortodoxos difuntos, de su integración en la Eucaristía siempre ofrecida `por todo y por todos.

Cada domingo del Gran Ayuno, aunque conserva su significado esencial - es una Pascua de resurrección semanaria - tiene su propio tema especial: El primer domingo - Triunfo de la Ortodoxia - conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última herejía principal: el iconoclasmo (842).

El segundo, se conmemora a San Gregorio de Palamás, gran místico y teólogo bizantino del siglo 14 que concentró su enseñanza en la alta vocación del hombre, en su "deificación" en Cristo.

El tercero es el domingo de "la veneración de la santa cruz." En el oficio de Maitines, la cruz se lleva solemnemente al centro de la iglesia, donde permanece toda la semana que sigue. Este ceremonial anuncia la venida de la Semana Santa con su conmemoración de la Pasión del Señor. Se realiza una veneración especial de la cruz al final de cada oficio.

El cuarto domingo, de San Juan Clímaco, uno de los ascetas más renombrados, quien en su libro "La Escala de Virtudes," describe las diferentes etapas de la vida espiritual.

El quinto, de Santa María Egipcia, cuya vida ofrece un maravilloso ejemplo de arrepentimiento.

Los sábados y domingos, días de la celebración eucarística, los ornamentos oscuros son reemplazados por otros más claros, no se usan las melodías de cuaresma y se omite la Oración de San Efrén con sus postraciones. Los oficios no son de tipo cuaresmal, pero la regla del ayuno sigue en práctica y no se interrumpe. En todos los domingos, en las Vísperas, un especial "Gran Proquímenon" (versículos del Salterio) inaugura otra semana de esfuerzo penitencial.

¿Como Observar la Cuaresma?

Es evidentemente imposible asistir a los oficios de la Iglesia todos los días. Y, puesto que no podemos guardar litúrgicamente la cuaresma completa tenemos que preguntarnos, "¿Cuál puede ser nuestra participación en la cuaresma? ¿ Qué beneficio espiritual se puede sacar de ella? La Iglesia nos invita a hacer más profunda nuestra conciencia religiosa, a aumentar y fortalecer el contenido espiritual de nuestra vida, a seguirla en su peregrinación hacia la renovación y a una rededicación a Dios.

El Ayuno.

El primer precepto universal es el del ayuno. La enseñanza ortodoxa sobre el ayuno es diferente a la de la Iglesia Católica Romana, y es esencial comprenderlo. Los occidentales identifican el ayuno con una buena obra, lo ven como sacrificio que gana méritos. "¿Qué cosa voy a sacrificar durante la cuaresma?" esta pregunta es típica de tal actitud hacia el ayuno. El ayuno así es una obligación formal, una acción de obediencia a la Iglesia y su valor reside precisamente en la obediencia. El concepto ortodoxo es, en primer lugar, que el ayuno es un esfuerzo ascético-esfuerzo de subyugar el hombre físico, camal, al hombre espiritual, el "natural" al "sobrenatural." Las limitaciones alimenticias son instrumentales, no son fines en sí. Así el ayuno no es más que un medio para llegar al fin espiritual, y, por eso, una parte integral del esfuerzo espiritual total. El ayuno, en el concepto ortodoxo, incluye más que una mera abstinencia de ciertos alimentos. Incluye oración, silencio, disposición interna de espíritu, deseo de ser caritativo, benévolo, y en fin ser espiritual. "Hermanos, al ayunar corporalmente, guardemos el ayuno espiritual."

Por eso, la doctrina ortodoxa del ayuno excluye toda evaluación de la práctica como "máximo" o Mínimo." Cada persona debe encontrar su máximo, medir su conciencia y hallar en ella su "sistema de ayunar." Pero este sistema tiene que incluir los elementos espirituales además de los corporales. El Tipicón y los cánones de la Iglesia describen el ayuno ideal: abstinencia de carnes y todo producto animal, abstinencia total en ciertas ocasiones. "El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (Mateo 19:12). Pero, cualquiera que sea nuestra "medida" nuestro ayuno tiene que ser un esfuerzo total de nuestro ser total.

Según las reglas de la Iglesia el ayuno no se puede interrumpir por todo el período de cuarenta días, inclusive los sábados y los domingos.

La Oración.

Debemos orar siempre. La Cuaresma es, sin embargo, un periodo de aumento e intensificación de nuestras oraciones. La manera más sencilla es, primero, añadir a nuestras devociones de la mañana y de la noche La Oración de San Efrén el Sitio. Además, es bueno y provechoso reservar ciertos momentos del día para la oración: esto se puede hacer interiormente, en la oficina, en el auto, donde quiera. Lo más importante es recordar siempre que estamos en cuaresma y que toda actividad debe tener como punto de referencia su propósito: despertamiento y renovación espiritual, arrepentimiento y una relación más estrecha con Dios.

Lectura Espiritual.

A pesar de que no podemos estar todos los días en la iglesia, sí es posible seguir la peregrinación cuaresmal leyendo las lecciones y los libros designados para los servicios. Un capítulo del Libro del Génesis, algún pasaje de los Proverbios o de Isaías, no requieren mucho tiempo, y además nos ayudan a comprender el espíritu de la Cuaresma en sus variadas dimensiones. También es bueno leer algunos Salmos, o con las oraciones o separadamente. En ningún otro lugar podemos encontrar más sinceros ejemplos de verdadera penitencia, de sed de comulgar con Dios, del deseo de llenar la vida de verdadera religión. Por fin, algún libro religioso: vidas de los Santos, historia de la Iglesia, de espiritualidad, etc. es recomendado a todos los que toman en serio el Gran Ayuno, el cual nos libra de nuestra vida diaria y nos conduce a un nivel más elevado de interés, nos alimenta de ideas y de verdades comúnmente ausentes de nuestro mundo práctico y pragmático.

 

 

Cambio de Vida.

Como último punto, pero no de menos importancia: debemos hacer un esfuerzo y hasta una decisión de "vivir más quietamente," por decirlo así, para poder dedicar más tiempo a la contemplación y a la meditación Radio, televisión, periódicos, reuniones sociales -por excelentes y provechosas que sean estas cosas- tenemos que reducirlas a un mínimo. No porque sean malas, sino porque tenemos algo más importante que hacer. Es imposible hacer un cambio en nuestra vida sin concentración y disciplina. La Cuaresma es el periodo en que reevaluamos nuestra vida a la luz de nuestra fe, y esto requiere un verdadero esfuerzo y una verdadera disciplina. El Señor dice que estrecho es el camino que lleva al Reino de Dios, y debemos hacer tan estrecha como posible nuestra propia vida. Al principio el hombre natural y egoísta en nosotros se rebela contra estas limitaciones. Desea su normal "vida acomodada" con todos sus placeres y pasatiempos. Pero una vez probado el esfuerzo espiritual, una vez dado, por medio de esto, un paso más hacia Dios, la recompensa es grande. Descubrimos un gozo que no se compara con otro. Descubrimos la realidad de lo espiritual dentro de nosotros. Comenzamos a comprender lo que quería decir San Pablo por "gozo y paz en el Espíritu Santo. m Dios mismo entra en nuestra alma: y esta maravillosa entrada es precisamente el fin de la Cuaresma.

"El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Juan 14:23).

miércoles, 17 de marzo de 2021

UNA MEDITACIÓN SOBRE EL CANON DE SAN ANDRÉS




    El Canon de San Andrés está entretejido con dos hilos complementarios. Primero está el hilo histórico, en el que San Andrés utiliza hábilmente la historia de la salvación como fundamento de su himno de arrepentimiento. Es el Dios amoroso y compasivo, que se revela a través de sus actos salvadores y que llama al oyente al arrepentimiento. Es el Dios trino quien revela al oyente que la obra de salvación continúa aquí y ahora. De hecho, el Señor mismo les recuerda a quienes lo acusan de violar la ley en sábado que "Mi Padre todavía está trabajando, de modo que yo trabajo". (Jn 5,1 7).

    Estos hilos complementarios del Canon de San Andrés nos recuerdan que los cristianos están llamados a ser ascetas. Nuestro bautismo, nuestra participación en la muerte y resurrección de Cristo, nos hace ciudadanos del Reino y ajenos al pecado y la corrupción. San Pablo nos enseña que, dado que somos participantes de la Pascua del Señor, no debemos permitir que el pecado reine en nuestros cuerpos mortales. “No entregues tus miembros al pecado como instrumentos de maldad, sino entrégate a Dios como hombres que han sido traídos de la muerte a vida, y tus miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. (Rm 6, 12-14).
    A través del bautismo, estamos bajo la gracia, hemos pasado de la muerte a la vida y, por lo tanto, nos hemos vuelto extraños a un mundo que rechaza el amor divino. Sin embargo, ¿quién puede negar la realidad y la tentación del pecado? ¡Sí, en el bautismo hemos muerto al pecado! (Rm 6, 11). Pero como reconoció San Pablo, no hizo lo que quería y buscó las mismas cosas que odiaba. La ley del pecado libró una guerra espiritual contra la ley de la gracia. La ley del pecado continuó en sus miembros buscando vencer el don de una nueva vida.
    San Pablo, consciente de su propio pecado, pudo reconocer la fragmentación o desintegración de su propia persona. Reconoció que el Pablo que pecó era una caricatura, una imagen distorsionada del Pablo bañado en la gracia del bautismo. "Porque no hago el bien que quiero, y el mal que no quiero es lo que hago". (Rm 7, 19)
    Se puede notar que la lucha descrita por San Pablo es la misma lucha descrita en el Canon de San Andrés. A medida que la historia de la salvación se desarrolla a través de los troparios del canon, también nos enfrentamos al yo distorsionado, el yo que ha subordinado el espíritu a la carne debido a una voluntad equivocada. En consecuencia, las pasiones, que están vinculadas a nuestra naturaleza, se desvían y se tuercen. Al igual que el Apóstol que lucha, el canon expresa el impactante autodescubrimiento de su autor, "... estoy condenado por el veredicto de mi propia conciencia, que es más convincente que todo lo demás en el mundo". (Oda IV).
    La llamada al ascetismo es la llamada al verdadero yo que lucha por someter la carne al espíritu. Es la prueba que purifica las pasiones al permitir que el don de la gracia guíe y nutra la voluntad. La llamada al ascetismo nos sitúa en el camino de la vida transfigurada que ya nos ha abierto la gran y santa Pascua del Señor.
    Cuando las pasiones se purifican, cuando la naturaleza humana y la voluntad humana están en armonía con la voluntad divina, el verdadero yo emerge a medida que se desarrolla según la ley de la gracia. San Antonio de Egipto describe la integridad o integración de la persona humana de esta manera: “Lo que ocurre según la naturaleza no es pecado; el pecado siempre involucra la elección deliberada del hombre. No es pecado comer; es un pecado comer sin gratitud, y no de una manera ordenada y restringida que permita que el cuerpo se mantenga vivo sin inducir malos pensamientos. No es pecado usar los ojos con pureza; es pecado mirar con envidia, arrogancia y deseo insaciable. Es un pecado escuchar no pacíficamente, sino con ira; es un pecado guiar la lengua, no hacia la acción de gracias y la oración, sino hacia la mordedura de la espalda; es pecado emplear las manos, no para actos de compasión, sino para asesinatos y robos. Y así, cada parte del cuerpo peca cuando, por elección propia del hombre, no realiza actos buenos sino malos, contrarios a la voluntad de Dios”.
    La vida ascética debería ser nuestra respuesta arrepentida al amor de Dios. A través de esta respuesta, el icono del verdadero yo irradiará la luz no creada. Mediante la lucha ascética, la carne se transformará en templo del Dios vivo. Esta es la alegre noticia del canon que nos une a los grandes actos de Dios que culminaron con la muerte y resurrección del Salvador.

martes, 2 de marzo de 2021

CAMINO AL DOMINGO DEL JUICIO FINAL

 DE CUANDO EN ESPAÑA SE CREÍA EN ALGO




Mira que te mira Dios,
mira que te está mirando.
Mira que has de morir,
mira que no sabes cuando